martes, noviembre 18, 2008

Me postulo

Pretendo llegar a santo, en serio. Para empezar, mis más tenaces críticos ya van diciendo por ahí que soy un beato. O sea que estoy, digamos, a medio camino. Querer ser santo parece una contradictio in terminis, lo reconozco, más o menos como tener la vanidad de ser humilde, pero qué remedio. Para complicar lo de la santidad, la mía tiene su puntillo de hedonismo, en línea con lo que explicaba Léon Bloy: “Sólo hay una tristeza… y es la de no ser santos”.

Encima, ni corto ni excesivamente perezoso, cuando era adolescente me empeñé en ser poeta, y aquí sigo, en mis trece, aunque haya aprendido que no existe una llamada universal a la poesía, por desgracia. Pocos son los llamados, y todavía menos los que responden.

No acaban ahí mis imposibles. Quisiera bajar de hándicap, hablar inglés con la fluencia de esas sus eses líquidas como susurros, enseñar algo a alguno de mis alumnos alguna vez, no aburrir jamás a los lectores de mis artículos, perder peso, cuidar un jardín, vivir tranquilo, viajar lo indispensable y un largo, un ancho, un necesario, un pudoroso, un comprehensivo, un creciente etc.

Al final, cuando un Rey acuda a darme en pago por mi carrera literaria un título nobiliario, como hicieron con Cela o Valle-Inclán, el mío habrá de ser una baronía. Porque a ver, ¿quién mejor que yo para llamarse el Barón de Deseos?

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14 Comments:

Blogger SusoAres said...

Los santos nunca quisieron ser santos: solo quisieron dejarse amar absolutamente por Dios, tanto que así pudieran amarle en correspondencia con la misma intensidad. La santidad es una resultante, una añadidura. No puede buscarse "en sí" porque entonces te buscarías a ti mismo, no a Dios.
Saludos, Barón de Santidad.

9:07 AM  
Blogger E. G-Máiquez said...

Me lo temía, Suso. Bueno, me quedaré en beato.

10:07 AM  
Blogger SusoAres said...

¿O Varón de Santidad?

11:17 AM  
Anonymous Anónimo said...

susoares ¿de verdad los santos nunca quisieron serlo? Diría que todos lo querían y confiaron en Dios para lograrlo

3:27 PM  
Blogger Octavio said...

El título de barón debería ser indiscutible para quien demuestra méritos literarios, ay. Porque el de varón de los deseos, a tenor de, sobre todo, el tercer párrafo, parace claro que ya te corresponde.

5:02 PM  
Blogger SusoAres said...

Mi afirmación pretendía ser polémica en cierto sentido. Si querer ser santos significa, como dije, querer "dejarse amar absolutamente por Dios, tanto que así pudieran amarle en correspondencia con la misma intensidad", entonces, claro, si que quisieron y quieren ser santos. Pero es importante saber dónde se pone el acento.

5:19 PM  
Blogger Manupé said...

Lo de empeñarse en ser poeta desde que tenía trece y seguir en las mismas rozando los cuarenta, ¿no es como lo de querer ser santo, una contradictio in terminis?.

En cuanto al inglés..... cuando te reencarnes en vallisoletano (con premio en la rima) igual erez capaz de zacar ezes liquidaz, de momento erez andaluz, ezo zi, de los fisnos como el vino.

5:35 PM  
Blogger AFD said...

Enrique,

Hay un libro de Georges Duhamel que quizá te interese "Diario de un Aspirante a Santo" (A lo mejor ya lo conoces). Es sobre un hombre que llega a los cuarenta y se da cuenta que ya "no puede elevarse en la ciencia, ni en el arte, ni por medio de las armas, de la palabra o del dinero" pero que "puede, al menos, si lo quiere, convertirse en santo."
Claro que él dice claramente carecer de talento para la poesía y, encima, ya no era creyente, así es que su situación es distinta a la tuya, pero...

Saludos

Alfredo

6:42 PM  
Blogger E. G-Máiquez said...

No lo conocía, Alfredo, y ya me lo he comprado en Iberlibro. Con ese título, no me he podido resistir a la tentación... Así, me quedo en aspirante, desde luego.

Octavio, no puedo estar más de acuerdo contigo.

Y bien visto, Manupé: la misma obcecación tal vez contraproducente. ¿Será por eso que el trece trae mal fario?

7:31 PM  
Blogger Ángel Ruiz said...

La cuestión de 'ser santo' con el significado positivo y negativo que tan bien se ha comentado aquí se podría poner en relación con aquel poema de Pimentel, Aprendiz de santo.

9:19 PM  
Blogger Jesús Beades said...

"Sólo hay una tristeza… y es la de no ser santos”.

Jesús Tejada citaba, en "Costumbre de palabras", al principio de un poema: "Sólo existe un dolor, el no ser santos", pero atribuido a Bernanos.

12:54 AM  
Blogger E. G-Máiquez said...

El poema de Pimentel pone el dedo en la llaga que señalaba Suso, ¿no? Querer ser santo tiene un punto triste, porque es imposible por las fuerzas propias.

Y desde luego, Beades, que recuerdo aquella cita de fuego del libro de Tejada. El original es de Bloy (La mujer pobre) pero puede que Bernanos lo repitiese y que el oído de Jesús Tejada lo endecasilibase a la perfección. Suena muy bien, pero dolores quizá sí hay otros distintos a la no santidad. Lo que no hay es otra tristeza.

8:19 AM  
Blogger Rocío Arana said...

Me ha encantado la entrada y la polémica: yo creo que a lo de ser santo se le puede llamar de otra forma, como dice Suso: Llegar a Dios, dejarse amar por Dios, ser fiel a Dios, tener una vocación (de poeta) y serle fiel a las duras y a las maduras...

Buenísimo lo de en tus trece.

10:10 AM  
Blogger AFD said...

Ya nos contarás del libro cuando lo leas.

Por otro lado, a mí me sigue sonando mejor llegar a santo, que todas las otras propuestas.
(En palabras de Rocío: Llegar a Dios, dejarse amar por Dios, ser fiel a Dios, tener una vocación (de poeta) y serle fiel a las duras y a las maduras...)

Que se agregue un addendum sobre mi vida a la Leyenda Dorada de Voragine ese algo concreto. Lo demás puede prestarse a mucha interpretación.

AFD

4:30 PM  

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