Dentro del programa de formación al profesorado, asistiré estos tres días a este curso de la Fundación Caballero Bonald. Cuelgo aquí el programa, que iremos iluminando a medias yo y, en los casos de conferencias más interesantes, el barbero del rey de Suecia. A ver si sale bien.. –¿El curso? Sí, claro, pero estaba pensando en la entrada, en el experimento. [ACTUALIZACIÓN.- Lo primero que no me gusta es el lío que me he hecho con los colores. Perdón. Si queréis excusarme, siempre podéis pensar que, siendo unos apuntes un tanto escolares y a vuela pluma, abusan de la gama cromática, como cuando éramos estudiantes. Gracias.]
18:00 Conferencia.
Jaime Siles, catedrático de filología clásica de laUniversidad de Valencia, poeta y crítico literario.
Poesía y poder en el principado de Augusto.
Jaime Siles quedó atascado en
algún aeropuerto del mundo y hubo que sustituir su conferencia. Fue cazado al
vuelo José Mateos, y yo con él, en el papel de presentador.
Presentador: Yo soy más que
nada un fiel alumno de este congreso año tras año, y muy contento de serlo,
pues casi nada me espanta tanto en esta vida como coger el micrófono y decir
esta boca es mía. Soy un firme
partidario del silencio atento al fondo del auditorio. Sepan, por tanto, que
les envidio a todos ustedes muchísimo. Alguien podrá pensar que ha sido el azar
el que me ha traído hasta esta mesa y suspirar, empático, vaya, qué mala suerte
ha tenido el pobre hombre. Yo, que tiro al providencialismo, sé que ha sido un
castiguito.
Un castiguito
porque cuando esta mañana nos anunciaron que Jaime Siles no podría dar su
conferencia por imperativos aeronáuticos lo lamenté mucho, pero cuando
añadieron que sería sustituido por José Mateos no pude reprimir un indecoroso
salto de alegría. La sin ninguna duda espléndida conferencia de Siles la
podremos leer en las actas del Congreso, magníficamente publicada, pensé, pero
esta disertación sobre Hamlet de Mateos es un regalo que no estaba previsto y
que de pronto sí que sí. Eso me dije… y por eso cuando vinieron justo después a
proponerme esta presentación vi la mano justiciera de la providencia en ese
encargo, que caía sobre mí, y no pude escapar.
De la presentación
fue muy bonito, lo reconozco, esta cita de La razón y otras dudas:
METAMORFOSIS.- Ovidio nos lo
sugirió: en este mundo, aquello que deseamos, cuando al fin le damos alcance,
siempre se convierte en otra cosa.
La conferencia versó sobre Hamlet y Shakespeare. El punto de partida de Mateos me parece el más honesto: prestigios aparte, hay algo extraño, misterioso, en Shakespeare. Podría ser que borra huellas de su catolicismo y a la vez se pregunta adónde van a ir a parar las fuerzas del poder que la reforma ha desatado, como intuyo yo. O la interpretación hondísima e inquietante de Mateos. Shakespeare es un gnóstico que ve el mundo como la representación de la maldad —el sexo especialmente, como es lógico (para un gnóstico)—, y que echa una luz catártica sobre su funcionamiento, al modo del teatro clásico. Ese papel del teatro ha sido sustituido en la actualidad, apuntó Mateos, por el fútbol y otros espectáculos de masas. Su interpretación es que
Hamlet es un ensayo sobre la venganza
como motor interno del mundo, el mecanismo irremediable y eterno, cíclico, por el que el mal se propaga [entonces tuve un emocionado recuerdo a nuestro Bécquer del alma y a su tachón perfecto]. Como frente al mal no caben ni el silencio ni el olvido, mientras que el Estado intenta hacerse cargo de la venganza personal mediante la justicia, quizá el gran contrapeso personal —iba yo soñando— sea el lamento. El elogio a la elegía hay que hacerlo partiendo de que es el gran contrapeso de la venganza.
19:00 Conferencia.
Aurora Egido, catedrática de literatura española de la Universidad de Zaragoza, escritora y editora.
La poética de lo admirable en ‘El libro de la Vida’ de Santa Teresa.
La literatura amorosa descansa sobre la admiración.
La admiración da su otra mano a adoración.
San Juan de la Cruz no tuvo sucesores, como
tampoco los tuvo Cervantes en lo suyo.
La defensa que san Agustín hace de la humildad
estilística de los Evangelios será fundamental para la sencillez expresiva de Santa Teresa. [El peso de las Confesiones
en la obra literaria de Santa Teresa se convirtió en el hilo conductor de la
conferencia.]
Le llamaba mucho a la catedrática la atención la paradoja de que la santa haga tantas protestas de humildad y aspavientos de gran pecadora a la vez que deja claros en su libro su vocación a la santidad y los signos con que la Providencia la iba predisponiendo a una misión especial. [Yo no termino de ver más paradoja que la de saberse un instrumento inútil en manos de Dios, que es un tópico, en el mejor sentido de la palabra.]
20:00 Mesa redonda: Los clásicos en el aula. Intervienen: Francisco Antonio García Romero, doctor en filología clásica, profesor del IES Santa Isabel de Hungría, de Jerez.Pablo Gutiérrez, profesor de literatura del IES Juan Sebastián Elcano, de Sanlúcar de Barrameda, novelista y escritor. José López Romero, doctor en filología hispánica, director del IES Padre Luis Coloma, de Jerez.Carmen Ventura, profesora de literatura del IES La Granja, de Jerez.
Muy a mi pesar, me la perdí. Cambié la mesa redonda por una vuelta por Jerez con varios de los invitados en calidad de semi-indígena, aunque hubo quien recordó que habiendo nacido en Murcia, qué iba yo a saber. El viento de poniente cortaba como una navajita afilada. Cuando García Gual me contó que era de Mallorca me puse a hablar de los Villalonga, pero pensaba obsesivamente en La sirena y el profesor.
Jueves, 27 de octubre de 2011
10:30 Conferencia. Rosa Navarro Durán, catedrática de literatura española de la Universidad de Barcelona, escritora y editora.
Por qué el ‘Lazarillo’ fue un libro prohibido.
La narración de su peripecia con Iberia fue magistral, desternillante. ¿La
conferencia podrá mantener ese interés?, me empecé a preocupar.
Es difícil que una frase pase a la historia de
la literatura, pero una vez que pasa ya no hay quien la borre.
“Yo no soy partidaria de ninguna censura,
salvo las del buen gusto y las de la ética”. [Pero todos los censores, ay, opinan igual de sí mismos y de su ética.]
Defiende en repetidas ocasiones la inteligencia y el paladar de lector del censor, Juan
López de Velasco. No es extraño, porque sus supresiones le han ayudado a ir
detectando los dobles sentidos y las segundas intenciones.
“Lázaro no está contando su vida, sino su vida
con sus amos, que se encadenan. Lázaro no es el centro de la obra, es la
mirada. La sátira va contra esos amos que tenemos que observar”. Si me atreviese, podría intentar escribir una novela sobre un matrimonio de profesionales con hijos pequeños que no cuentan su vida, sino la de las chicas que trabajan en su casa, que se suceden frenéticamente, se encadenan, vienen y van... [Corina nos acaba de dejar, ya, después de sólo dos entradas.]
Cada cosa que hay en el Lazarillo significa
algo. (Maravillosos ejemplos, alguno terrible.)
Es el mejor premio a mi odisea. [No me quedó claro si su odisea era su vuelo con Iberia, o sus batallas filológicoquijotescas que lamenticelebró con fruición, o ambas. El premio eran los
aplausos, que agradeció uniendo las manos, sonriendo e inclinando la cabeza, como una gran actriz. Faltó que cayese un telón de raso granate y que subiese y ella volviese a salir y siguiese saludando y que sacase a su presentador a que recibiese también una ovación... Su intervención
había tenido, efectivamente, mucho de apasionante puesta en escena; y esa lección formal me ha
resultado tan importante (casi) como la material. La conferencia pertenece al
género dramático. O debe. Bueno, quizá no siempre, pero cuando lo hace, el público (yo el primero) lo agradece muchísimo. Nuestra ovación fue más que teatral, operística.
12:00 Conferencia.
José María Micó, catedrático de literatura española de la Universidad Pompeu Fabra, poeta y traductor.
Góngora y la invención poética.
-Tesis: "Góngora no es prolijo". Ejemplo:
Gima el lebrel en el cordón de seda
y al cuerno al fin la cítara suceda.
-en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada. [Uno de los grandes
endecasílabos de la poesía española. La gradación. Dice Micó que parece un
fallo que el humo vaya antes que el polvo, pero que ha de leerse como humus. Yo,
muy humildemente, creo que ni lo uno ni lo otro. La densidad negra del humo —basta haber estado junto
a una hoguera alguna vez para saberlo— es mucho mayor que el finísimo polvo gris, traslúcido, que es casi una
sombra materializada. Esa lectura literal le da un leve movimiento ascendente
al verso desde la tierra hacia arriba, como un intento de levantarse de antemano fallido para volver a caer en el polvo, y luego ir alejándose ya en la sombra hasta la nada. El humus sería una redundancia de la tierra además, ¿no? Se lo dije después a Micó, pero no le pareció bien, no mucho, ni sombra, no, nada.]
-Una competencia de Góngora en el Polifemo con los modos de decir de Ovidio.
[¿Qué tiene Ovidio que, de Dante a abajo, todo el mundo quiere competir con él? Se podría pensar que su propia condición modélica, pero es más tentador suponer que se trata también de las propias metamorfosis: con ellas desterró el orden, y dio paso —con el vacío de la autoridad de las categorías— a una incansable rivalidad mimética.]
- Se puede hacer cualquier cosa en poesía pero hay que ser consecuente
con lo que uno quiere hacer. Esa lección de Góngora la tenemos que aprender los
poetas.
-"O tarde o mal o en vano". Góngora mezclaba cultismos y coloquialismos, incluso refranes, como en este verso.
Esto ni siquiera sus partidarios se lo aplaudían. Y es que ni siquiera sus
partidarios lo entendían bien.
- Los grandes poetas son los que se nos adelantan. [En sacar joyas verbales del lenguaje cotidiano de todos. Y pone como ejemplo el endecasílabo de Rubén: "Sentimental, sensible, sensitiva". Sensata apreciación.]
-Góngora, apoteosis de la materialidad.
Apláudole, como todo el público, pero doy a Micó otro aplauso silencioso, quizá el mejor que se pueda dar a este tipo de conferencia: me hago el firme propósito de releer a Góngora.
13:00 Presentación del nº 16 de la revista Campo de Agramante, dedicado al poeta Claudio Rodríguez.
Intervienen: José Manuel Caballero Bonald, Clara Miranda (viuda del poeta), Tomás Sánchez Santiago, Jesús Fernández Palacios y Josefa Parra Ramos.
Muy a mi pesar, me la perdí.
18:00 Conferencia. Aurora Luque, profesora de griego clásico, poeta y traductora.
Leer a Homero en 2011: las odiseas de la traducción. [Muy a mi pesar, me perdí. Sólo al final, cuando Aurora Luque recitó algunos fragmentos de una traducción suya de Homero, bellísimos y muy bien leídos, me reenganché. De golpe y porrazo, estaba en medio de una crisis: había sentido el peso de los clásicos (gigantes sobre hombros de enanos —véase la foto, bien gráfica—); el peso amargo de mi insignificancia o (haciendo una concesión al optimismo) de mi total invisibilidad; el de mi falta de lecturas; un eco o un reflejo de la novela que voy leyendo en los intersticios del congreso (Yo confieso, de Jaume Cabré), donde se retrata sin piedad, entre otras muchas cosas, a un escritor sin talento, que ha de escribir "contra todos"; la marejada de los problemas domésticos [ay, Corina] y administrativos [Corina está empadronada, ¿quién la desempadronará, el buen desempadronador que la desempadrone, buen desempadronador será], que me habían tenido las primeras horas de la mañana de acá para allá, y hasta los problemas forestales, pues la tormenta de anoche tiró una rama enorme de la macrocarpa del jardín. Un amigo se me queja, recriminatorio y tal vez molesto y ante otros, de que yo no le avisara del embarazo ni del nacimiento ni del sexo de Enrique, que se entera de todo ahora, y no sé qué decir, porque cuando uno lo ha contado en varios artículos y en el blogg, le parece que ya no tiene que ir dando la noticia uno a uno, y menos a los amigos... 19:00 Conferencia. José María García López, licenciado en filología hispánica, novelista y escritor. Del progresismo de la novela realista del XIX a la reacción de la vanguardia. Durante la siguiente conferencia seguí a mi pesar perdido en mis pesares. Me hice el propósito de leer a Flaubert, pero esta vez no como un aplauso (aunque García López se lo mereciese, seguro) sino como un calmante de mi mala conciencia: sacaré lo mejor que podía haber sacado de la conferencia, a pesar de todo...
20:00 Mesa redonda.
Los clásicos en la poesía actual. Intervienen: Juan Antonio González Iglesias, profesor de filología latina de la Universidad de Salamanca, poeta y traductor. Julio Martínez Mesanza, licenciado en filología italiana, poeta, director del Instituto Cervantes de Tel Aviv. José Mateos, poeta, ensayista y editor.
Textual sólo es lo que viene entre comillas. El orden es aproximado y de memoria:
JAGI: El pueblo es el alter ego del poeta. Preocupante que se escriba una poesía que ya no cuenta con él, que no es inteligible.
JMM: La música compleja de la poesía, que se pierde porque no se leen a los clásicos españoles. Apasionada defensa del cancionero.
Umberto Eco: La enseñanza de la literatura tiene que ser autoritaria.
JMM: Apasionada defensa de la Biblia.
JAGI: En poesía hay ciclos horacianos, virgilianos y ovidianos. La poesía española ha pasado uno catuliano.
JM: Hay que ponerse a dieta de traducciones. Leer a los escritores en español. Dificultad de las traducciones (Protestas de JAGI y de Aurora Luque; defensa —educadísima, salvando las traducciones que Aurora acababa de leer— de JMM.)
Fernando Aramburu: La poesía traducida es oír una música detrás de la pared. [Ángel Mendoza me sopla al oído esta definición admirable, por lo que tiene de crítica, pero también de salvación y justificación.]
JAGI: La lectura como auténtica terapia para los males del alma. A los que preguntan la utilidad de la lectura se les podría argumentar el increíble ahorro en gasto sanitario de pastillas, psicólogos, psiquiatras, etc.
JM y Aurora Luque: Arremeten contra las adaptaciones de clásicos. La presentadora ha hecho una de La Celestina, pobre (ambas, La Celestina y la presentadora).
JM: Alerta contra la nueva censura de los clásicos. Uno de sus valores es, precisamente, una visión dura, que choca contra nuestro mundo.
JAGI: Se extraña de que, muerto Franco, andemos de nuevo a vueltas con la censura, que ahora mismo no tiene ni la excusa de un dictador. ¿Por qué? Además, aquí, griegos, romanos, católicos, nunca fuimos pacatos. Se debe al regreso del May Flower, a la influencia de la república americana.
JM: Los clásicos y su visión descarnada de la vida, sin concesiones, como vacuna contra los descarnamientos de la realidad. Por eso hay que leer jóvenes.
JAGI: ... aunque nos dejen una pequeña cicatriz, como la marca en el brazo de la antigua vacuna contra la viruela...
JMM: Desdén a los haikus.
JM: Defensa (leve, como corresponde) de los haikus.
JMM: Poca esperanza en el futuro de las masas lectoras, pero al menos los poetas, "que han sido siempre los guías de la lectura de los clásicos", al menos ellos, no deberían abandonar el barco.
JAGI [casi cerrando el acto, la jornada de hoy, y dándome —aunque no lo puede saber— una necesaria inyección de moral, que quizá me evite tener que ir al psicoterapeuta]: "Básicamente es en el instituto donde se decide todo".
Viernes, 28 de octubre de 2011
10:30 Conferencia. Luis Alberto de Cuenca, doctor en filología clásica,poeta, ensayista, miembro de la Real Academia de la Historia.Traduciendo a los clásicos. Por motivos urgentes que no tenían que ver con Iberia, Luis Alberto de Cuenca se ha caído del programa. Mandó su conferencia "perfectamente escrita", según la organización. Mauricio Gil Cano, que lo iba a presentar, leerá esas páginas. Me dijo, y me hizo gracia: "Iba a presentarlo y ahora voy a representarlo". Yo quería haber ido a oírlo, pero he aprovechado la ocasión para hacer más gestiones extraliterarias.
11:45 Conferencia. José María Pozuelo Yvancos, catedrático de literatura de la Universidad de Murcia, escritor y crítico literario. Garcilaso: “Canción, no has de quejarte”.
Promete una lectura por fin a fondo y muy novedosa de la canción, que no es amorosa sino política. Aguzo mis orejas. La recita regular —hasta ponerme nervioso—, pero la disecciona bien, deteniéndose en los paralelismos de su estructura y en la obsesión por la muerte. Yo, sin embargo, no termino de ver la novedad temática: sigue siendo una queja de Garcilaso de su destierro y un orgulloso declarar que peores y más hondas son para él las penas de amor, tal y como yo la entendí siempre. Remata la faena leyendo un poema de Caballero Bonald dedicado al Garcilaso de esta canción. Lo lee muy bien esta vez y el poema estremece, tanto como la explicación de un Caballero Bonald de excelente memoria. Cuenta la profunda impresión que recibió cuando, en una visita a Rumanía, le señalaron el lugar de aquella isla donde penó desterrado Garcilaso, isla que se ha disuelto también en las aguas del tiempo del Danubio, que es el morir. Sobre la supuesta novedad de la lectura de JMPY puede que yo hiciese una lectura muy inteligente antes o que sea muy torpe ahora o ninguno de los dos extremos, simplemente. Una pregunta del público, de una profesora de la universidad de Cádiz, encomia la magistral, brillante, deslumbrante conferencia. Crecen mis dudas. A la salida, las comento con un grupo de ilustres invitados y todos miran hacia otro lado, incluso uno se va disimulando que lo hace disimulando, pero para que se note. Y yo, con las orejas gachas, no sé.
13:00 Entrega del Premio Internacional de Ensayo “Caballero Bonald” 2010.
El libro premiado es La imaginación sonora de Eugenio Trías. Lo presenta Pozuelo Yvancos, que está ganándose la jornada, como se dice. Y lo hace muy bien, sin peros por mi parte, aunque a lo mejor es que ya me han sugestionado, pero creo que no, que bien. Para Eugenio Trías, el símbolo es el punto de contacto entre la verdad y la belleza y la bondad. Doy mi mejor aplauso silencioso: "Eso tengo que leerlo más despacio", me conjuro.
Sale luego al atril el premiado, andando débilmente, con manos temblorosas, y de su cuerpo grande sale un hilillo de voz tembloroso y débil, como un resumen. Nos habla de la trascendencia del descubrimiento, en unos tiempos oscuros, en unos escondidos monasterios, de la escritura musical; y nos emociona. Se rinde ante la inmensa tradición judeocristiana de la música. No sabe si podrá cumplir su deseo de escribir una trilogía sobre la música, de la que este libro es la segunda entrega. Las enfermedades le asedian, la edad, la maldición de la sordera. El ambiente se llena de ecos épicos. Que crecen: cada día siente más interés por la muerte: "somos el tiempo que nos queda", suspira, citando al anfitrión Caballero Bonald. Le interesan, recalca, todas las experiencias y las realidades fronterizas —más música épica— desde que escribió Los límites del mundo. Con mucha elegancia, elegantísimo, se alegra de estar en Jerez y espera visitarlo con calma, sobre todo el Museo del Tiempo, que es sólo un museo de relojes, pero que, por cómo lo decía él, se nos llena un momento de la magia y la música que evoca su nombre. Calurosos aplausos.
18:00 Conferencia. Guillermo Carnero, catedrático de literatura española de la Universidad de Alicante, poeta y escritor. Paisajes del alma en el siglo XVIII.
El propio conferenciante anuncia un gran combate: Carnero vs. Chateaubriand. Al francés se le ocurrió decir que el siglo XVIII tuvo naturalidad, pero careció de naturaleza. Naturalmente, Carnero no está de acuerdo y... gong: primer asalto. El vizconde, teniendo en cuenta que no estaba allí para defenderse, no salió muy mal parado. Porque el punto fuerte del ataque de Carnero fue... el prerromanticismo de finales del XVIII, con el que Chateaubriand estaría más que de acuerdo (en cuanto precursor en parte además). Eso sí, Carnero tuvo mucha naturalidad y es un conferenciante ameno.
También hizo una apasionada defensa del Deísmo, oh, oh, gran esperanza de la humanidad. Única racionalidad que se puede oponer al ateísmo. Religión global. Etc.
La fisiocracia sostiene que la única actividad generadora de riqueza real
es la del sector primario. La gran teoría económica del siglo XVIII.
“Sed en el alma labrador”, le dice Menéndez Valdés a Godoy. Mensaje
político, social y económico, pero lanzado con los ojos bañados en lágrimas.
20:00 Conferencia de Clausura. Francisco Rico, catedrático de literatura de la Universidad Autónoma de Barcelona, miembro de la RAE. Amor y filología: la cultura del texto.
Se confiesa amarrado al duro banco, pero dulce, de su nueva edición del Lazarillo. […] Voy a pasar a lo ínfimo, no voy a hablar de literatura, voy a hablar de
textos. […] “La prensa canallesca, en los suplementos literarios, no suele
atender a la calidad de los textos” […] “No hay reproducciones fieles”. […] Cervantes
no puntuaba los textos ni los divide en párrafos. Todo eso lo han ido poniendo
los editores. Todavía Galdós manda los originales a la imprenta sin puntuación [Lo que me consuela mucho, por razones obvias, de las que no han de faltar muestras en esta misma entrada].
[…] Necesitaría media docena de páginas para anotar la primera frase del
Quijote [y da abrumadores ejemplos]. "Índice" en buen castellano es "Tabla". No hay dos ejemplares de un libro impreso que sean iguales. Tantas viudas impresoras, porque los impresores llevaban una vida malísima y morían como chinches. […] Del Quijote empezaron a
tirarse 1000 ejemplares, pero tenían que hacer 1500. "Pidió las llaves a la sobrina del aposento". Hoy no se puede escribir lo
que no se puede puntuar. […] Continuas alabanzas al ordenador como herramienta del filólogo. […] "El buen editor es aquel para el cual cada palabra, cada frase, cada
signo de puntuación es un problema". […] La ortografía era tan libre como la caligrafía. […] Donde se leía "hacer el amor con
ímpetu" es "nacer el amor con ímpetu" […] Confusión 'fiesta' por 'siesta' [con la que me siento muy identificado porque las fiestas me dan sueño y acostarme después de comer me apasiona, y que me recordó a la paronomasia 'huelga' con 'juerga' que tanto divierte a mis alumnos o 'aula' con 'jaula', que les divierte menos, pero también la usan]. El jefe de la imprenta del primer Quijote no sabe escribir. Negocio en manos de extranjeros, en buena parte protestantes. […] Nueva ovación silenciosa: tengo que leer su edición del Quijote, la chica, la pequeña, ésa, insiste, y no la grande del Instituto Cervantes, que no es la mía, y la negó tres veces, que pobre editor —pensé—, vaya propaganda que va haciéndole el insigne autor, pero se le entendía perfectamente la pasión: si en la nueva, en la chica, en la pequeña, en ésa, en la suya, ha corregido dos comas y otra cosa, pues ya es la buena y la otra el horror, naturalmente. Elogio de los obsesos correctores, encomio del trabajo de edición, loa a la labor bien hecha, primores de lo menor, canto a la moral del trabajo, a la honestidad, orgullo del deber cumplido, heroísmo de lo minucioso y, al fin y al cabo, una demostración —la conferencia— de que hay vanidades que no merecen la hoguera porque su pedestal las justifica. Quedo impresionado; y, hablando de impresores, cómo eché de menos a mi hermano Abel (Feu), que sí que se merecía estar entre el público y le hubiese sacado todo el jugo (que sería de tinta china).
Recepción de clausura ofrecida por González Byass, S.A.