¿Qué le inspiró a ser poeta?
A ser poeta me arrastró, supongo, el consuelo de contar (cantar)
lo que me pasaba. Si era triste, por eso mismo; pero si era alegre, razón de
más, porque duraba poco. La posibilidad de poderle a la pena (poderla decir es poderle)
o dejar dicha la felicidad (que es dejarla aquí de alguna manera y repartirla)
me parece que está en el origen de esta historia.
Haz de Luz, tu primer libro, fue Premio Villa de Cox, ¿qué significó este premio para usted?
Es un premio muy mediano, pero significó mucho. El primer libro resulta
difícil de publicar y uno carga con un fardo pesado de inseguridades. Un premio
te soluciona el primer problema (en ese caso, además, en una editorial
estupenda, Pre-Textos) y te cambia las primeras inseguridades por las segundas: pasas de "¿Valdrá algo lo que escribo?" a
"¿Valdrá algo lo que he publicado?" La segunda pregunta es más
angustiosa y, por tanto, un progreso con todas las de la ley.
¿Hay alguna persona especial que inspire sus poesías?
Primero, Dios; segunda, mi mujer, terceros, mis hijos; y mis padres, mis
hermanos, especialmente María; los muertos (el cuento de Joyce, sí, pero sobre todo los de verdad, los de la comunión de los santos), el idioma español; mi perro, mi perra; yo mismo, he de confesarlo y cuánto esfuerzo me cuesta traerme hasta aquí atrás; Mozart, sin ánimo de presumir; un mirlo concreto que vi un día en
particular; una estrella fugaz, la luna llena, la media luna, la luna nueva, la
playa de noche, de buena mañana, al mediodía, en el crepúsculo, Dante, santa Teresa de Jesús, mis alumnos (no todos); G. K. Gilbert
& T. S. Eliot, o sea, el gordo y el flaco; el agua fresca, el vino tinto, Umberto Saba, el sol, que alegra el aire, mis viejos amigos de la
infancia, los desconocidos que conversan detrás del escaparate de una
cafetería, Ramón Gaya, Jorge Manrique, Mario Quintana, un poema de Emilio Quintana, un montón de Pedro Sevilla, las víctimas
del 11-M, Abel Feu, Job, Ortega y Gasset, Jacinto Choza, Asín Palacios, el flamenco, las letras del Carnaval (que no me gusta), Shakespeare,
Jaime García-Máiquez (esta repetido, lo sé, pero ahora comparece como colega), José Mateos, España, Eugenio d'Ors, don Álvaro d'Ors, Miguel d'Ors, Víctor Botas, Javier Almuzara, 小林一茶, R. S. Thomas, Giotto, Alceo,
Rossini, Haydn, el Cancionero, el que vende lotería en la esquina de la calle Larga, una lejana chica
irlandesa con cola de caballo y botas de montar que me miró un instante, Wislawa Szymborska, Ramón Gaya
(está repetido, pero es que ahora comparece como escritor), Rocío Arana,
Nadezhda Mandelstam, la historia de España (antes era el arquetipo), los chicos que hacen preguntas tan interesantes como
inagotables en las entrevistas… Y si hay alguna persona, animal o cosa que no inspire mis poesías no
es porque no sea especial, ojo, sino porque yo soy miope.
¿Cual es para usted la poesía más querida? ¿Por qué?
El Magníficat. Porque es un poema soberbio y humilde (y viceversa y a la vez),
personal y universal, culturalista —lleno de intertextualidades— y biográfico,
histórico y profético, íntimo y cósmico, breve e interminable, poderoso y
dulce, inspirado y vivido, porque no quiso ser un poema, porque lo tiene todo.
¿Qué virtud considera más importante para un poeta?
El valor.
¿Qué consejos le daría a alguien que quiere iniciarse en la poesía?
Que se relaje, y disfrute.
Por lo visto, he
observado en internet que también es periodista y posee una columna en el
periódico del grupo Joly, ¿Qué tipo de cosas data en lo escribe?
Un columnista es todo lo contrario de un periodista, según empiezo a sospechar; pero
sí que escribo en los periódicos, y que dure. Trato, supongo, un poco de todo. Si puedo,
hablo de política; si no logro interesarme lo mínimo indispensable por lo que
pasa en el foro público, me voy tan contento a mi casa, y hablo de mi mujer o
de mi hija.
¿Qué época de su vida le ha inspirado más para componer poesía?
Sin ninguna duda, el presente.
Aunque alguna vez el pasado me ha cogido por la espalda y he
escrito algunos poemas con algunas imágenes antiquísimas, de mi infancia. Pero
son muchos menos de los que me gustaría. Y también he escrito algo —ahora que
caigo— sobre el futuro. Pero son excepciones, en realidad. El presente me tiene
entretenidísimo.