viernes, 28 de septiembre de 2012

Competitividad


Llevo tres años escribiendo un diario (explicación aquí, pág. 14). Llevo tres semanas que le he descubierto todavía una utilidad más, apasionante. Cada mañana leo ese mismo día de los años 2010 y 2011, y me hago el propósito (ya sabéis que mi especialidad son los buenos propósitos) de mejorarlos. Como en el golf, compito contra mí mismo y tengo el comodín de mi hándicap. A veces aquellos días fueron anodinos, y lo tengo chupao. Otras veces lo tengo complicado, y es todo muy reñido y emocionante. Se trata de trabajar más y de que ocurran más sucedidos, pero, sobre todo, de estar más atento, de ver la gracia de todo, de andar ágil. Vivo mucho la partida, lo confieso. Ayer perdí por goleada, aunque por lo menos me llevé la alegría de descubrir que no soy tan competitivo. Lo importante es participar, me dije, tan campante. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Más Bassani y mucho más


Con nostalgia por El jardín de los Finzi-Contini, he visitado la poesía de Bassani en versión de Carlos Manzano en Epitafio (Lumen & Visor, 1985). De poeta, Bassani me ha parecido básico, con sus versos arbitrariamente cortados y siempre centrados, aunque tiene unos cuantos aciertos plenos y, si uno fuese fiel a su principio de que a los poetas hay que juzgarlos por sus cumbres y no por sus valles o simas, pues tendría que aplaudirlo a rabiar. Éste poema sí que se lo aplaudo


EN MEMORIA

Era a la Poesía a la que aspirabas con 
P mayúscula y todo y a ella
sólo

¿Tu vida? Esa también tú te
la has bebido

Está muy bien, y espero que no me guste tanto porque me identifico con el poema. Yo aspiro a que mi vida nos la bebemos en todo caso entre todos y a sorbitos lentos, para que dure. Y, aprovechando, ahí un brindis a Leonor con cuatro versos de Bassani:


exacto
El amor cuando acontece es siempre
algo
distinto


[Del poema de hermoso título "En el monte Pollino", 
título que tanto hubiese gustado a nuestro Cristóbal Serra]


Aunque mi favorito es:

DE VERDAD QUERIDOS NO SABRÍA DECIROS

De verdad queridos no sabría deciros
por qué
caminos desde tan lejos 
he conseguido después de tanto
pero tanto tiempo volver

Sólo os diré que me dejé
guiar en la obscuridad
por alguien que me había
cogido en silencio de la
mano


El poema deja desde luego mucho en la penumbra, y en una tan espesa que quizá por eso el traductor le haya puesto esa "b" a su oscuridad, que está muy bien puesta para ensombrecerla más. Pero yo al leerlo recordé ipso facto el poema "Ciego total" de Balaverde. Creo que ambos hablan de lo mismo, aunque el de Balaverde sea, paradójicamente, más clarividente y explícito. 

Y entonces otra mano me cogió a mí y, con los dos poemas por delante, me solucionó una duda que me ha estado atormentando (poco pero sí) estos últimos meses. ¿Hasta qué punto la poesía tiene que ser misteriosa o puede permitirse el lujo y la cortesía de ser clara? De pronto, lo entendí: tiene que ser misteriosa cuando el poeta de verdad y queriéndonos no sepa decirnos más. Cuando pueda decir más, tiene que decirlo de verdad, queridos, porque puede y no va a andar jugando al escondite para hacerse el interesante. El secreto está, pues, a la vista: en el "De verdad, queridos". 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Expolio

Hay un pequeño placer irónico en dejar que el artículo te lo escriba un catalán o d'Ors, y luego firmarlo y cobrarlo tú. Estoy seguro de que el anónimo y espléndido anfitrión de Farnelli y Xènius le verían la gracia a la situación. Ahora no sé. 

martes, 25 de septiembre de 2012

Buenamente

Casi todos los lunes y casi todos los viernes, tras comulgar, le digo a Jesús: "Esta noche tengo que pensar de qué hablaré en mi próxima columna. Y no sé, no sé. Ay, dime, si tú pudieras escribir un artículo para cientos de miles de lectores, ¿qué les dirías? Y Él me contesta: "Yo lo que tenía que decir ya lo dije, y lo digo, ya ves, al que me escucha. Tú escribe de lo que buenamente te parezca, hombre". Y en ese buenamente hay toda una poética, y cuánta ternura, y qué amor a mi libertad. Un buenamente inalcanzable. 

domingo, 23 de septiembre de 2012

Buena reforma a medias

Para reformar de verdad la educación, habría que tener bien claro quién educa, a quién, cómo, para qué... La reforma de Wert, que parece que viene con puntería, tiene ese ojo cerrado, y se cree que sólo educa la escuela

viernes, 21 de septiembre de 2012

Un aforismo mío o mío


La vida es demasiado gloriosa como para andar divirtiéndose. 

[Es una traducción muy libre de una frase de Gilbert Keith Chesterton: "Life is a thing too glorious to be enjoyed". Dice Aurora Rice, que es mi ángel tutelar en estos negocios, que habría que traducirlo por lo literal y dejarse de dibujos: "La vida es demasiado gloriosa como para disfrutarla". En realidad, en ambos casos el mío va a ser a partir de ahora un aforismo muy mío. O porque los aforismos más míos siempre los han escrito otros  o porque tiene razón Aurora, como siempre, y así tendré dos por el precio de uno: el aforismo de Chesterton para la colección que le estoy haciendo y el otro, el libre, para mí, mío-mío.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Anti-ataraxia


El himno de la antiataraxia es aquella canción de los niños sentados en una plaza: 
Tocamos la flauta 
y no bailáis, 
cantamos lamentaciones 
y no lloráis. 
Es la formulación festiva del terrible: "Porque no eres ni frío ni caliente te vomitaré de mi boca". Hay que bailar, hay que llorar. Alegrarse mucho, amargarse también. Estar con la flauta y estar con las lamentaciones. Con los himnos y con las elegías. Quedarse en medio, impasible, merece, con razón, la censura de los niños sentados en un plaza, esa alta autoridad, según Lucas 7, 31-35.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Noche

Qué noche de perros me ha dado Carmen. Todo lo que os cuente, si lo contase, sería poco. Pero no vengo a quejarme, sino a confesarme. Lo peor ha sido cuando a eso de las cuatro me he descubierto una sibilina satisfacción muy íntima y complaciente. Estaba acariciando la idea de que tenía una justificación perfecta para trabajar a medio gas al día siguiente, para dejar muchas obligaciones esquinadas, para arrastar cierta apatía y malhumor y para compadecerme bastante, dándome compensaciones como a un niño mimado. Y no es eso, no es eso. 

lunes, 17 de septiembre de 2012

Día

POR LA MAÑANA
Primer día de alumnos en el IES, muy ilusionados ellos. Me fijo en sus ropas, que habrán escogido con grandes reflexiones esta mañana o incluso anoche ante el espejo. A simple vista, se nota poco, muy poco tanta reflexión. Pero las han escogido, sin duda. Lo sé porque la adolescencia es así, y también por la ternura que desprenden a su paso, tan cuidadosamente descuidados. 

MEDIODÍA
Enrique vuelve del colegio sentado en el primer asiento del autobús, junto a la profesora. Viene muy serio. Pero en cuanto nos ve en la parada, esperándole, se echa a llorar. Por las mañanas también llora cuando nos ve en la parada, él ya tras el cristal. Pero las lágrimas de la mañana son amargas, éstas dulces. 

POR LA TARDE
Carmen se resiste a que su madre le haga una coleta. Al final se la hace. Cinco minutos después, en el aparcamiento, se me escabulle y pretende salir corriendo hacia la carretera. En el último segundo, la trinco por la coleta, como los hombres primitivos de los dibujos de Mingote. Los pies siguen corriendo allá adelante, pero la cabecita ya está en mis manos. Un viejo que pasaba lo ha visto todo y se ríe de buena gana. Dientes no se le ven, pero la lengua y la campanilla perfectamente. Me alegro de haber salvado a Carmen y de haberle dado esa alegría al hombre. Lo único malo: lo que nos va a costar hacerle la coleta mañana. 

MÁS  TARDE
Le pido un beso a Carmen. Dice que no, no y no. No. ¿Me guardará rencor por haberle salvado la vida por los pelos? Me quejo a su madre con una honda tristeza. Leonor dice: "Va a ser una castigahombres"; y ya está: me entra una enorme alegría y satisfacción. 

POR LA NOCHE
No lo he contado todo aquí. Me pongo a escribir mi diario con un bolígrafo nuevo, que me ha enviado una lectora de este blogg. ¡Muchas gracias! Ahora (nunca es tarde) seguro que el día de hoy me sale por fin redondo o, al menos, con buena letra. 

Una descansada decepción

Tras leer este verano El jardín de los Finzi-Contini no me explicaba cómo la novela no es aún más celebrada y leída. Tendría que ser una obra de culto. Anoche nos dispusimos a ver la película, con una ilusión muy grande, y a la media hora lo entendimos todo. Lo siento por Vittorio de Sica y por el oscar a la mejor película extranjera: no sólo no está a la altura de la novela, que es algo lógico, sino que la revienta sistemáticamente. Es una demolición. No queda en pie ambigüedad alguna ni encanto. Los exquisitos diálogos originales, por afán de innovar, son hechos trizas. ¿El guionista se cree más listo que Bassani o cree que los espectadores somos tontos? Qué manera prolija de dar explicaciones innecesarias. La diferencia con la serie de Retorno a Brideshead es abismal y, teniendo en cuenta las relaciones sutiles de ida y vuelta que se establecen entre espectadores y lectores, quizá explique que Il giardino haya quedado un tanto abandonado. Pero para estudiar el fenómeno sin recurrir a una serie, que siempre da más margen, habría que comparar esta película con El gran Gatsby, que sí es una versión que vale y que gana lectores y no los destroza. 

Lo bueno es que nos acostamos pronto, sin terminar de verla. Y hoy, pistoletazo de salida del curso, estoy descansado. 

viernes, 14 de septiembre de 2012

Un cuento recontado reconsiderado

Un amigo me cuenta una historia de Chéjov, que o no conozco o —lo que sería muchísimo peor— he olvidado. Un sabio está disgustadísimo con un joven que le hace de secretario o le ejerce de discípulo o viene sencillamente a oírle, porque siempre se retrasa, desconsiderado, maldeducado, egoísta, irrespetuoso, mentiroso.... Según pasa el tiempo el enfado del sabio crece y crece, azuzado por su mujer, que le afea la falta de decisión y que, al final, cuando llegue el joven se achantará y lo recibirá con los brazos abiertos. La tensión aumenta. Pero cuando llega el joven,  el sabio, tal y como la mujer había previsto, se calma. Ni excusarse (un encuentro inopinado, otro amigo que atender, un paisaje que le entretuvo) le deja. "Nada, nada", le dice, quitándole importancia. Todo el enfado, concluye mi amigo, consistía en la impaciencia del sabio por recibir al encantador joven. Qué bonito sería, ya pensé yo por mi cuenta y riesgo, que todos esos que parecen furiosamente enfadados con Cristo no estén sino desfogando una impaciencia que les reconcome. Amén.  

jueves, 13 de septiembre de 2012

LA VISIÓN BEATÍFICA, de G. K. Chesterton


¿A través de qué fieras generaciones, entre 
oscuridad y fuego, he ido llegando yo 
hasta llegar, al fin, a merecerme 
ver florecer un diente de león? 

Si fue a cambio de heridas profundas o de guerras
como alcancé el desnudo derecho de existir, 
creo que he sido digno de la hierba 
y que no avergoncé a mi hermano, el chamariz. 

Pero en el tiempo último, cuando todo se sepa, 
¿qué no exigirá Dios del que vio, sobre todo, 
a su amada, de pie, a la luz de una hoguera, 
vestida por la luz con un aura de oro?

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Todo el día pidiendo


Con frecuencia tengo que dar estas bochornosas y pedigüeñas explicaciones, ayer, no más, dos veces. Para ahorrarme explicaciones (así, si no gano, al menos ahorro algo), las copio aquí, y a partir de ahora, haré un tímido, veloz y discreto enlace. Esto tengo que decir:


El único inconveniente es el pago. Y siento ser tan directo y tan ordinario. Me excuso brevemente: 1) Sólo me invitan a colaborar o a conferenciar en sitios de pensamiento muy afín o amigos. Ya me gustaría a mí, Robin Hood ideológico o sentimental, cobrar a los contrarios y repartir y regalar a los propios, pero sólo me llamáis los propios. 2) Traiciono de manera flagrante a los que sí me pagan si hago gratis trabajos similares. 3) Y traicionaría a los lectores o al público y a mí mismo si los hago peor donde no me pagan. 4) Tengo mucho lío en mi trabajo-trabajo, y una manera natural de seleccionar proyectos sin tener que hacer yo odiosas comparaciones es pedir algo a cambio, y descartar a quien no lo dé, sin acritud, entendiéndolo perfectamente. 5) Estos trabajos generan una serie de gastos, ya sea adicionales de desplazamiento (comidas, cafés, aparcamientos, taxis, teléfono…), o de libros de consulta o de simple material de oficina, que al final suman lo suyo. 6) Todas estas amabilísimas invitaciones no son sólo tiempo que quito a mis lecturas y escrituras de creación, sino 7) también a mi familia. Una manera de compensarla es contribuir ligeramente a la economía doméstica. 

Perdón.

martes, 11 de septiembre de 2012

San Zaqueo

Qué brillante propuesta (como suya) de Carlos Esteban a todos los neoliberales del mundo. Que su patrón sea san Mateo, que dejó su puesto de recaudador de impuestos a una sola llamada de Jesús, qué grandísimo ejemplo, qué incontestable virtud. 

Yo, por mi parte, pensé entonces que a Zaqueo habría que hacerle santo patrón de los negociantes y emprendedores. Y parece que don Javier Vicens, que se ha mudado de sicomoro, digo, de blog, y ha bautizado el nuevo como Zaqueoestá de acuerdo conmigo, pues muy ladinamente lo ha subtitulado Lucas 16, 1-10, que no es el episodio de Zaqueo, sino... la parábola del administrador infiel, que tiene mucho que ver con el Zaqueo industrioso que aquí nos interesa. 

Porque Zaqueo, de su fortuna, tras su conversión, da resueltamente la mitad a los pobres y todavía le queda dinero para dar a los que había estafado cuatro veces más (Lucas 19, 8). O sea, que con lo que había estafado, el genio de Zaqueo ganó, ya por medios honrados, siete u ocho veces más al menos. Desde luego, eso es visión para los negocios, capacidad de trabajo, rentabilidad,  creación de riqueza y una considerable —admirable, diría— proporción de ética empresarial.

lunes, 10 de septiembre de 2012

A mordiscos


Me extrañaba mucho que, con la crisis que tenemos encima y con la que está cayendo, el carpintero no me diese el presupuesto pedido para una ampliación de la biblioteca. Ayer me encontré con el albañil y me lo explicó. En la obra, el carpintero en cuestión puso el suelo y lo hizo rematadamente mal, quiero decir, que lo remató mal, dejó las juntas separadas y "como cortadas a mordiscos", según gráfica descripición de Leonor, que suele ser muy delicada. Cuando se lo hicimos notar, asentía apesadumbrado, tanto, que acabamos consolándolo. Por eso, yo pensé que estaría deseando hacernos ahora la biblioteca, para tomarse la revancha y  dejarnos boquiabiertos con su profesionalidad, y a buen precio. Pero no: ha pensado que, como no lo íbamos a escoger después de aquello, para qué tomarse la molestia de hacer un presupuesto. Se ve que hay quienes no creen en la redención ni de tejas para abajo. 

domingo, 9 de septiembre de 2012

cita refrita

Cada vez que oigo esa cita, tan refrita, de "Soy hombre y nada, etcétera...", el cínico que llevo dentro cree que la van a rematar: "Soy hombre y nada de lo ajeno me es humano". Pero mejor ser metafísico, esto es, realista, y afinarla: "Soy hombre y nada de lo divino me es ajeno. Ni de lo animal tampoco". 

sábado, 8 de septiembre de 2012

Encuentros

Hay un puñado de autores a los que me encanta encontrarme por casualidad citados en los libros y los artículos de otros. Es verlos, y me da un vuelco el corazón. Como encontrarse a un amigo íntimo en la cena de unos conocidos; aunque es más raro, porque no son mis autores de cabecera (Joseph Joubert, Nicolás Gómez Dávila, G. K. Chesterton, Mario Quintana, René Girard, Josep Pla...) con los que me pasa, sino sólo con algunos. Quizá sea con aquellos más inabarcables o cuyas obras, por un motivo u otro, se me escapan. Intentemos otra comparación: es como encontrarse en la cena de unos conocidos con un amigo íntimo, al que uno tiene pocas oportunidades de ver lo que quisiera. Tal vez haya otro autor que reconoceré cuando me lo encuentre, pero a bote pronto, son: Kierkegaard, Tomás de Aquino, Heráclito de Éfeso, Flannery O'Connor, Cristóbal Serra, el Talmud y Simone Weil. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Nuevos

Es una sensación insólita, pero se repite todos los septiembres. Llega un profesor nuevo al departamento y tenemos que ponernos, tras los saludos afectuosos, el repaso a la trayectoria profesional y un aluvión de buenos deseos, inmediatamente a negociar horarios, a planificar el curso, a unificar criterios y a cimentar como mínimo un buen compañerismo, si no una amistad. En los intersticios, intentamos investigar algo de nuestra vida y de su manera de ser, de pensar, de vivir... Me asombro cada año, aunque callo y disimulo, de la exuberante variedad que hay en el género humano. O para ser más exacto, me pasmo ante el milagro de un individuo, ante lo que viene siendo una persona, y que muchas veces, por la abstracta distancia o por la miope rutina, se nos pasa de largo. 

No me preocupa que sea una obviedad. Todo lo contrario. Me tendría que ocurrir ante cualquiera. Pero supongo que ocurre de una manera tan intensa con los nuevos de mi departamento por la tensión de estos días y por la necesidad de compenetrarnos de momento. 

Ah, aunque da vértigo, es un sentimiento agradable, a medias metafísico, a medias novelesco. 

Nabokov

En la célebre entrevista para el programa Apostrophes, siempre interesante, a ratos inquietante, con golpes desternillantes, y entrevistadores sobrepasados, Vladimir Nabokov dice que no se arrepiente en absoluto de la metamorfosis del escritor en ruso que fue en el escritor en inglés que es. La curiosidad es si al hablar de metamorfosis, el ilustre entomólogo está pensando en los lepidópteros o si el ilustre escritor está pensando en Ovidio. La cuestión, sin embargo, está clara y se agradece: para un escritor cambiar de lengua es cambiar de naturaleza. 

[En Ambos mundos algo sobre sus cuentos]

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Hoy en cambio me despertaron estos versos:


Me imagino invocándote 
bajo el nombre de Alá 
o de Zeus, pasando por la X, 
pero amándote siempre: o cara a Cara 
o Tú con tu antifaz.

Se ve que no tengo carácter de ateo ni de agnóstico de base.  Ya despierto, concluí, explicándome el sueño versificado:

Me di ayer noche un atracón de estrellas  
y por eso, quizá,
siguiendo en sueños la línea de sus puntos
he entrevisto tu Rostro y he caído
de rodillas, en posición fetal.

martes, 4 de septiembre de 2012

Diferencia

Cuando es mi cuerpo —un dolorcito aquí, una tosesita allá— el que me despierta en medio de la noche, no me enfado ni resoplo en arameo como cuando lo hace Carmen o Enrique, que casi nunca lo hace, el bendito. Me lo acuno, ea, ea, chiquitín; y ya está. Es mi auténtico niño mimado, con diferencia. A cambio, para compensar, a nadie le hace gracia ninguna. Como esas criaturas a las que uno ha desgraciado a fuerza de maleducarlas y son ya repelentes, no produce ternura. Si cuento la noche que me ha dado Carmen o, aunque casi nunca lo hace, Enrique, despierto inmediatas simpatías. Si hablo de la noche que yo mismo me di, la gente se azora y se aburre, como es lógico. Tengo que callarme. 

Pesca de altura

Presumo mucho de mi hermano Jaime (por cierto), así que, aunque sea por la ley de la compensación, me perdonaréis que ahora lo haga de mi padre, de mi hermano Nicolás y de mi sobrino Nico, que acaban de proclamarse subcampeones de España de pesca de altura. Lo que más me emociona es lo de España, naturalmente; pero todo está muy bien. El marlin es estupendo: 






***



Beatrice no fue a pescar, pero como toda donna gentile fue la inspiradora de la hazaña, y ahí está posando de musa. 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Inversión

"La riqueza de la vida está hecha de recuerdos olvidados", escribió Cesare Pavese. Si tiene razón, como creo que la tiene, qué espléndido patrimonio mi mala memoria; y qué buena inversión estos dos meses largos en los que no he recogido nada (bueno o malo, quiero decir, buenísimo o tonto) de lo que me pasó, y que todavía recuerdo, aunque ya difusamente.