domingo, 29 de junio de 2014

El barbero entre Barbarismos bárbaros





Amor.- Verbo irregular.

Asombro.- Comprensión más profunda de lo mismo. // 2. Facultad para ver las últimas cosas por primera vez.

Atención.- Moral del narrador.

Atletismo Abnegada legión de deportistas que, pro mucho que corre, jamás llega  a encontrar una pelota.

Ausencia.- Refinamiento cruel de una presencia.

Autoestima.- Montaña rusa de un solo pasajero.
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Baloncesto.- Extravagante competición donde pelota y jugador se comportan del mismo modo.
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Ciudad.- Locus amoenus del consumidor.

Comedia.- Género lo suficientemente inteligente como para parecer lo suficientemente tonto.

Corrección.- Fase primordial de la escritura, tímidamente precedida por la fase de redacción.

Cursilería.- Sinceridad demasiado rápida.
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Entusiasmo.- Ciencia base.

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Forma.- Parte visible del fondo.
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Genio.- Individuo capaz de copiar con originalidad.
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Húesped.- Voyeur con invitación.
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Idiota.- Individuo que comete las mismas idioteces que los demás y se enorgullece de ellas. //2.  Individuo permanentemente ofendido por la idiotez ajena.

Indiferencia.- Pereza del odio.

Infancia.- Ciclo vital que dura lo mismo que los padres.
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lectura.- Reescritura silenciosa.

Leer.- Acción de viajar hasta donde uno se encuentra.

Lelo.- Pronombres átonos. // 2. Hombre átono.
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Maestro. Dícese del alumno de su alumno.

Muerte.- Sedante que actúa como estimulante.
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Pesimismo.- Realismo sin ganas.

Posmoderno.- Adjetivo comodín, en ambas acepciones de comodín.

Premio literario.- Oxímoron.
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Quimera.- Antecedente de la buena idea. 
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Rabia.- Entusiasmo turbio.
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Sinónimo.- Matiz fatal.

Sintaxis.- Vehículo que conduce a la idea.
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Talento.- Transformación del esfuerzo en placer.

Tautología.- Véase Tautología.
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Único.- Aspiración de todo el mundo.  
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Visual.- Casi táctil.
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Whisky.- Lujo del hielo.
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Yendo.- Gerundio de llegar tarde.

Yo.- Conjetura filosófica.

Barbarismos de Andrés Neuman





viernes, 27 de junio de 2014

Y sin leer a Hernández


Señalo a mis hijos la pegatina grande de un toro bravo que lleva el coche de delante en la puerta de su maletero. Carmen comenta: "Los cuernos son de luna". Ea. Ahí queda eso. Y sin leer ni a Federico García Lorca ni a Miguel Hernández ni a Rafael Morales.

Y yo, ay, que los llevaba al cole quejoso de que la vida no me deja preparar mi conferencia sobre "La ansiedad de las influencias", ahí tenía un ejemplo perfecto y precioso para una de las ideas madres: las confluencias, el hecho de que todos somos discípulos de la realidad, incluso en las metáforas —luna, noche, muerte, misterio, toro bravo— con un resonar más hondo de tradición. 

"Gracias, Carmen". "¿Por qué, papá?"

jueves, 26 de junio de 2014

Tse-tse


Lo advierte insistentemente la mosca tse-tse. La enfermedad del sueño no es el cansancio, no, sino la indiferencia. 



miércoles, 25 de junio de 2014

Edad


Ayer me vi muy mayor y no fue en un espejo. A la salida de misa, a los de la pista de futbito de al lado de la parroquia se les escapó el balón y estuvo a punto de darnos. Y luego, a un coche que cruzaba la calle. Yo, muy dispuesto, fui a recogerles el balón y traté de colarlo en la pista de un chut. Se conoce que he visto demasiado fútbol estos días. El fracaso fue estrepitoso. El tiro me salió fuerte, pero muy bajo, con lo que dio ridículamente en el muro que sostiene la alambrada y se volvió a la calle donde se incrustó debajo de un coche aparcado.

Esperaba el abucheo de los muchachos tatuados y descamisados. Incluso algún insulto con relativa gracia. Hubiese sido lo natural. Y más ahora que tenía que bajar alguno de ellos, dando la vuelta, a por la pelota porque debajo del coche yo no me iba a meter. Pero guardaron, ¡ellos!, un respetuoso silencio. Me veían como a un señor. Fue un silencio, como dicen los retóricos, atronador. Me vi la edad, de golpe. Eso sí que fue un chut, un gol por toda la escuadra.

Lo cuento por sacarle la lengua al espejo, tan puntilloso, que se piensa que tiene el monopolio. Pero, no me quejo, eh. 


martes, 24 de junio de 2014

Jaula vacía


Buenas noticias: nuevos libros de Wislawa Szymborsca, anuncia El País. Tras leer atentamente los fragmentos que nos ofrecen, abrigo la fría sospecha de que me va a interesar más el nuevo libro de reseñas: Siempre lecturas no obligatorias. De los anteriores "no obligatorios", ya fui forofo. Pero iré, veré y os contaré. Por lo pronto, lo de la jaula vacía: 



me suena todo un tanto preso del tópico. Más bonito, creo, lo que le salió a mi concuñada Cris Castany. Como es una profesional del mundo de la moda (razón, aquí), nos ayudó haciendo la tarea del cole. Había que hacer un reportaje fotográfico con el muñeco itinerante que le dan a los de la clase y luego ponerlo en un libro colectivo. Cris montó en el suelo, sobre un paño, una sesión de fotos  de inspiración marroquí-mil-y-una-nochesca, con las que luego yo hilvanaría una historia. Cuando puso a Quique y al muñeco, de cuyo nombre no puedo acordarme, en una alfombra mágica, cogió la jaula vacía de jilguero que adorna mi biblioteca y se la puso entre las manos. 





Le había salido un poema visual o un conjuro verdadero. Qué mejor magia para volar en una alfombra mágica que una jaula con la portezuela abierta. Entendí por qué la tenía en mi biblioteca desde hacía tanto tiempo (y yo que creía que era un homenaje a Paco Vighi) y entendí por qué me la regaló mi madre. 


jueves, 19 de junio de 2014

VI de Felipe


Contra lo que pensé, la derrota de la selección nacional de fútbol favorece el fasto de la proclamación. A rey muerto, rey puesto, metafórica, simbólicamente. El halo ave fénix revolotea, contra todo pronóstico.


*

Y una nota de humor. Si fuese un chiste, no tendría mayor gracia, pero siendo un lapsus es extraordinario. 


*

Lo más dramático de todo el proceso sucedió ayer. Carmen veía las noticias conmigo y ella, tan princesa de la casa y tan lógica que, cuando se lo digo, deduce: "y tú eres el rey y Quique el príncipe y mamá la reina", vio y entendió. Ésos eran los reyes y las princesas, ésos de la pantalla. 


*

La imperturbabilidad de las cadenas musicales. Erre que erre con el chunga chunga. Simbólicas, a su modo.


*

Los progres no esperaban nada de Juan Carlos I, al que nombró Franco, repite Bono. No esperaban nada y lo tuvieron todo. Sueño con que a los monarquistas nos pase lo propio con Felipe VI, aunque fuese por guardar la simetría. 


*

Ah,y  Letizia...



miércoles, 18 de junio de 2014

RRSS e intimidad


Qué perra con qué las redes sociales te alejan de los que tienes más cerca. Si te siguen, no. Leonor jamás comenta en el blogg, pero esta mañana, al darme un beso de despedida, me ha dicho: "He cambiado el pitorro de la ducha, para que no te asustes, eh". 

Oh, me lee


martes, 17 de junio de 2014

A Dafne ya los brazos le crecían


Impresiona a Carmen que el sol (y la luna) la sigan y persigan. Va en coche y lo dice cada dos por tres, asomada a la ventana. A mí en general me sale el piropo: "No me extraña, Carmen, no son tontos los planetas ni las estrellas, yo te seguiría igual a todas partes". Otras veces recuerdo con nostalgia que yo también me fijaba con asombro. Ayer, sin embargo, pensé en Dafne, perseguida por Apolo, y vi que la escena mitológica está fundada sobre ese delicioso efecto óptico. Lo cual, siendo tan poca cosa, le da a la fábula y al laurel y al sol y a los sombras y a Apolo y a Diana un encanto mayor. 


lunes, 16 de junio de 2014

Correspondencia


Yo dejo el coche con una marcha metida. Leonor, en punto muerto, con el freno de mano echado. Cuando un cónyuge coge el coche del otro, siempre se producen problemas. Yo salgo como cuesta arriba, hasta que me doy cuenta, y le bajo el freno. Lo de ella es peor: se le desboca el coche, haciendo un relincho salvaje y un caracoleo que la asusta. A veces golpea el coche aparcado delante. A cambio, la impresión de buena mañana ya me la he llevado yo. Leonor suele ducharse con el teléfono. Yo, bajo la alcachofa. De modo que me aparto unos centímetros, para evitar el golpe de agua fría, y abro el grifo. Pero el teléfono de Leonor dispara contra mí el poderoso chorro de agua helada. Son catorce años cogiéndome por sorpresa. Ahora, como prácticamente es verano, me río. 


viernes, 13 de junio de 2014

Versos cruzados



Me gustan y me hacen gracia muchos poemas de La víspera Rodrigo Olay, pero el que más, estos diez versos, en una décima, si no ortodoxa, sí orstodoxa y, sobre todo, redonda: 


           SCHOLIUM

Dice d’Ors que para ser

poeta hacen falta años,

rebaños de desengaños,

sufrir querer sin querer

y querer sin ser querido

y querer y ser querido

y serlo sin tú querer…

Sonrío. Ya lo he pasado.

Y solo he necesitado 
un día y una mujer.
Lo curioso es que la finura del poema se entiende, paradójicamente, mucho mejor desde los muchos años de matrimonio. 

Y al revés. Un excelente poema de amor muy conyugal de La viña perdida de Lutgardo García, con este verso mágico: "Las cosas van pasando. Mas me pasan contigo", tiene una emoción que pienso yo que aumenta desde el noviazgo o las puras ganas de llegar al matrimonio como estado ideal. Las paradojas son, además, interminables porque no quitan nada a los poemas. Les añaden. 









jueves, 12 de junio de 2014

Amazing


Para celebrar su cumpleaños por todo lo alto, vimos anoche una película del héroe que me ha sustituido en el corazón de Quique: Spiderman. Como soy, ante todo, un buen perdedor, no tuve reparos en preparar su regalo cinéfilo. Y eso, arrostrando graves peligros, porque su madre no estaba de acuerdo: es muy pequeño y la violencia y los monstruos. He pasado la noche aterrorizado no fueran a tener pesadillas mis hijos, y, en consecuencia, yo, por la mañana. Pero esa es otra historia. Yo veía a hablar de Spiderman. La estructura narrativa de todos estos cómics tiene una interesante lectura moral, amén de cierta falta de originalidad. 

El héroe es fuerte, rápido, invencible. El sueño sublimado de nietzscheano calenturiento. Pues vale. Lo interesante es que siempre aparece otro súper hombre más fuerte, más rápido, más invencible y... peor. (Con poderes más artificiales y tecnólogicos.) El súper hombre nuestro es, por tanto, la víctima de un proceso inflacionario: inflación de poderes. Tiene que ganar su batalla, entonces, desde la humildad, el sacrificio, el humor y la inteligencia. Y siendo una batalla por el bien, ha de ganarla, sobre todo, desde la bondad. Y va, y la gana. Entronca con los mitos tradicionales y las historias: con David y Goliath. De modo, que estas películas son siempre una reubicación moral (y tradicional) de los verdaderos poderes. Al final, los poderes del superhéroe sirven para que pueda recibir mucho más, para aumentar su capacidad de sacrificio y superación. Y eso, que seguro que alguien lo habrá dicho antes, mejor, con más bibliografía y en más prestigiosas cátedras, es lo que yo pensaba ayer, sacudido entre la ilusión de ver a Quique entusiasmado con los saltos de Peter Parker y a su madre (la de Quique, mi mujer) vigilándome con el rabillo de ojo. 

miércoles, 11 de junio de 2014

Tres años


Lo dejo todo para el último momento. Así que cuando llegué a casa por la tarde, rodee a Quique con preguntas, esperando una respuesta de las suyas para traérmela a RyT y celebrar hoy su tercer cumpleaños. Pero no tenía —igualico a su padre— su día. Acostándome, lo vi claro: nada de anécdotas, nada de chistes es lo más significativo. La gracia de verdad es su cumpleaños, su existencia. Hoy es un día para el asombro. Mañana, si Dios quiere, seguiremos riéndonos. 


martes, 10 de junio de 2014

El libro que Felipe VI tendría que leer



No voy a escribir más columnas sobre la Corona, porque sería ya una trilogía, y es exagerar (y, bromas aparte, lo mío lo dije en la última).

Ahora bien, porque Tolstoi la escribió en 1856 y en la lejana Rusia, que si no parecería que su deliciosa novela corta y primera Dos húsares (Hermida Editores, 2014) esconde un mensaje clave al aún príncipe Felipe: una advertencia. Muy bien escrita, con hallazgos expresivos espectaculares, el entramado psicológico y moral es aún mejor. El conde Turbín, húsar, es un torbellino. Campechano, juerguista, pagado de sí mismo... Llega a una pequeña ciudad de provincias y la lía, pero deja en todos un recuerdo imborrable. Veintitantos años después aparece su hijo, más formal, preparado, ponderado, frío, sensato. Y el milagro narrativo de Tolstoi es que, contra todas las apariencias y expectativas y poco a poco, acabamos añorando al primero. No tiene por qué ser nuestro caso real, pero es que justamente para eso (para que no devengan reales) son las advertencias, y este libro lo es. Un antídoto contra tanto veneno del relevo generacional como panacea universal y tal y cual. Si yo fuese el editor, le ponía ya mismo una faja rojigualda con esta leyenda: "El libro que Felipe VI debería leer". 




lunes, 9 de junio de 2014

Pitufo poeta


Con bastante guasa por parte de sus profesoras, a Quique, en la fiesta de fin de curso, le ha tocado ir de... pitufo poeta. 



Al disfraz propuesto se me ha ocurrido añadirle un pergamino con estos versos: 

Volverán las azules golondrinas 
en Infantil con vuelos a jugar, 
pero nuestras —creciendo— pitufinas 
a Primaria se irán... 

para siempre jamás. 

Espero que las profesoras no lo consideren demasiado elegíaco para nuestros pequeños. (Quiero colarles la melancolía de matute.) Y sé que Bécquer me lo perdonará... por lo que tiene de defensa (de contraataque) del oficio. 


sábado, 7 de junio de 2014

Vuelve el barbero, pasando por Persia y Asturias


Como escribía una reseña semanal, me fui dejando barba, abandonando al Barbero del Rey de Suecia. Como estamos de parón en lo de las reseñas, vuelvo a afeitarme, o a afeitarlos, mejor dicho. Se requieren de nuevo los servicios del Barbero. Esto es de Caravana y desierto, la traducción de Almuzara (muy de Almuzara) de las rubayatas de Omar Jayyam. Aquí va mi selección. 


Tu caudal es la vida. No eres oro 
que bajo tierra invite a la codicia. 
* 
Aférrate al finísimo presente.  
* 
Aspira a lo más alto y espera la caída. 
* 
y que no humille a nadie tu alegría. 
* 
ni un pasado, que aun es más inseguro. 
* 
Atesora, paciente, fracasos y tristezas, 
como el impuro centro que las ostras cultivan.  
* 
ni envidies nunca a nadie mientras no se ha muerto. 
* 
Piensa que el bienestar no está sólo en los bienes 
* 
Caravana y desierto, vida y tiempo confunden 
* 
iré a la eternidad en un instante  
* 
La vida es una causa perdida de antemano. 
Inmólate por algo que merezca la pena. 
* 
[Parece Manuel Machado, ¿no es cierto?]
La vida es un abril y cerrar de ojos. 
No te quedes mirándola de lejos. 
Pero basta de chácharas, acércate 
y tápame la boca con tus besos.  
* 
Sin sueños y sin sueño no ambiciono otra cosa. 
¿Quién piensa ahora en nada que no tenga a mi alcance? 
* 
Los días se sumaban, indistintos, 
antes de que el amor se presentara. 
Ahora hay dos que no me importan nada: 
el que habrá de venir y el que se ha ido.



viernes, 6 de junio de 2014

Cuando no sé qué hacer


"Cuando no sé qué hacer juego a los dados". Julio Martínez Mesanza. 

"Cuando no sé qué hacer estudio mapas". Francisco Gil Gallardo.


Cuando no sé qué hacer llamo a las oficinas de la Administración. Yo. Pero no descuelgan y oigo los silbidos de mi llamadas como las olas de una playa lejana y desierta.  Son gestiones náufragas: urgentes y obligatorias. Entre llamada y llamada, para despistar mi desesperación, abro el último libro que corona alguna de mis columnas salomónicas: "Tuve una pesadilla: soñé con la hipertrofia de la burocracia en un país que acababa de erradicar el analfabetismo". (S. J. Lec. Pensamientos despeinados. Trad. Elzbieta Bortkiewicz y Abraham Gragera. Pre-Textos, 2014). 




jueves, 5 de junio de 2014

La transparencia de la trivialidad


En las conversaciones casuales, sin un espeso tema que desentrañar arduamente, se ve, al fondo, el alma del interlocutor, su incomparable trascendencia. 


miércoles, 4 de junio de 2014

Más Austen, por favor.


Me hizo gracia, aunque no cupo en el artículo, caer en la cuenta de que el Juicio Divino suele llegar muchísimo antes que el juicio de la historia, quién lo diría. También he pensado y tampoco me cupo que, más que entre juancarlistas y monárquicos, distinción que ha dado su juego y, sobre todo, sus coberturas, hay que empezar ya de una vez a distinguir entre monárquicos y monarquistas. Quiero decir, entre los que defienden al rey a toda costa, haga lo que haga, y los que defienden la institución y, por tanto, afean al rey, al príncipe o a quien toque que no estén a la altura. Los primeros no terminan de entender bien lo que es la Monarquía, y entre ellos quizá el mismo Felipe VI. Y son monárquicos, o porque hay que vivirlo o porque les da cierto tono, ya elegante, ya democrático, según los casos, o por inercia o por utilidad o por oposición a los republicanos de aquí (que eso se entiende de sobra). Los motivos no los voy a juzgar, Dios y el anónimo me libren. 

Claramente Jane Austen era monarquista, pues no estaba nada contenta con el Príncipe Regente, por mucho que éste (o tempora o mores!) la admirase y hasta moviera hilos para conseguir una dedicatoria. La indignaban sus infidelidades. Un motivo más para admirarla. Para leerla, por supuesto, nos sobran los motivos. Ignacio Peyró, en su magna Anglofilia (todavía, siento decíroslo, inédita) desgrana el argumento de autoridad:
Disraeli se terminó diecisiete veces Orgullo y prejuicio; Winston Churchill, enfermo en plena guerra, pidió que se la leyeran en voz alta; por su parte, el filósofo Gilbert Ryle dejó dicho, al preguntarle si leía ficción, que se terminaba “las seis novelas” cada año.

Otros motivos los expongo en el último número de Misión




martes, 3 de junio de 2014

Disyuntiva


Quien explica que hay que elegir irremediablemente entre estas opciones: ser tonto o ser cabrón, ya optó. Por ambas. 


lunes, 2 de junio de 2014

Lista provisional


Al Destino, que llamemos destino a la estación de llegada de nuestro tren —incluso de nuestro tren de cercanías— y, sobre todo, al puesto de trabajo de cualquier funcionario (¡y ese nombre: "lista provisional de destinos"!), le tiene que hacer mucha gracia. Se ha de partir de risa. Por las tragedias griegas sabemos que el Destino se las gasta con humor, un poco negro, pero contundente y definitivo.

Lo que ya no le hará tanta gracia es la Providencia; pero ése es, gracias a Dios, otro tema.