jueves, 26 de marzo de 2009

Cormoranes

Con los cormoranes tengo (o tenía) el corazón partido. Por un lado, me recuerdan un poema de Stevenson, nada menos, y me gusta mucho su vuelo esforzado y potente, como de todoterrenos del aire, y un poco antes me hace gracia su torpe despegue, palmoteando el agua en una carrerita escolar, para coger impulso. Por el otro lado, cuando toman el sol parecen lagartos y todo el mundo dice que son unos pájaros voraces que están esquilmando las salinas. Así estaban las cosas hasta que el fin de semana, navegando por el río, los vimos a los pies de la imagen de la Virgen del Carmen que hay en el espigón de babor. Casi no parecían lagartos ni cuervos, de tan marinos y marianos. Y me dan una excusa para colgar aquí esta foto, que es a lo que vine.

La escultura es de Juan Botaro, artista que fue local, y la foto de Jaime Arias Hormaechea.

9 comentarios:

  1. La foto es muy bonita, pero lo de la carrerita escolar, qué quieres que te diga,¡qué acierto!

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  2. Bonita foto, bella entrada.
    Un abrazo.

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  3. Anónimo7:23 p. m.

    Salve!
    Estrella de los mares, de los mares
    Iris de eterna ventura.
    Salve!
    Fénix de hermosura, Madre del Divino Amor.

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  4. Anónimo7:27 p. m.

    Es que sabrán que es "la Reina de los mares, de los mares Iris, de eterna ventura..."
    Y no sigo porque se me siguen poniendo los pelos de punta.

    Carmen

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  5. Vaya, veo que también aquí es compatible (no miro a nadie) el fervor mariano y ser partidarios del aborto.

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  6. Antes de que nadie se dé por aludido por la justa observación que Ángel ha emitido con su voz de lirio, suspiraré yo mismo: touché. Porque vaya, cuando alguien defendió el aborto en mi blogg, tuve que saltar hecho una pantera, o al menos un voraz cormorán, y lo dejé pasar, cansado. Me doy un golpe de pecho, pom, y que la Virgen del Carmen me insufle más ardor guerrero. La próxima, ¡al abordaje!

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  7. Enrique, perdón por meterme a señalar con el dedo a amigos tuyos; no quería ir de acusica y menos decirte lo que tienes que hacer (le echaremos otra vez la culpa al tiroides, que vale para un roto y un descosido).
    Y bueno, el hecho es que preferiría que la gente fuera menos 'de María Santísima' y más 'de respeto a la vida' (si vale la paradoja, dicha así).

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  8. No hay nada que disculpar, Ángel, sino todo lo contrario. Haces muy bien.

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