martes, 11 de octubre de 2016

Quique me salva



El día se ha vuelto tan complicado y tan agotador que, en el coche, confieso a mi mujer, buscando una absolución sacramental, siquiera sea por la jurisdicción conyugal, que no creo que pueda ir a misa. Ella entiende. Pero Quique, desde atrás, comenta: "Pobre papá, qué triste estarás".

Voy a misa, naturalmente. 

2 comentarios:

  1. Anónimo12:31 p. m.

    Quique también me ha salvado a mí.

    Gracias Quique!

    José

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  2. Josefina7:07 p. m.

    Qué maravilla tener un "instrumento divino" como Quique.

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