Mendigo retroactivo
Leyendo
a Léon Bloy me doy cuenta de que yo soy un mendigo grato, con suerte,
retroactivo. Se me ha dado casi todo sin haberlo pedido o habiéndolo pedido muy
levemente, casi implícitamente. Eso, por supuesto, ablanda el carácter y los
modos, pero no quiero dejar de reconocer que la actitud mendicante sigue siendo
la misma y que todos los días doy las gracias por las limosnas (tan generosas)
recibidas.
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