lunes, 21 de mayo de 2018

En el coro


La conversación era seria y triste. Leonor, de pronto, se puso, con un semblante muy severo, acorde a las circunstancias, pero más trágico, a hacerme unas extrañas señas como por detrás del corro griego que formábamos. Quedé desconcertado. Repasé mentalmente lo que había dicho, por si incurrí en error, herejía o inconveniencia. No. Al fin entendí que tenía un moquillo en la nariz. Ah. 

El tema era tan serio que podíamos haber pasado de mi moquillo, pensé en un primer momento. Sin embargo, entendí que esa vuelta a la importancia de la más prosaica cotidianidad tenía, con todo su alipori aparejado, un matiz de esperanza, de consuelo y, por qué no decirlo, de humor negro. Sonreí (por lo bajo, para que nadie lo notase), aliviado. Leonor sostenía su cara de póker.




domingo, 20 de mayo de 2018

Propina


En una fiesta, un señor amigo que me lee con cariño dice al oído de una señora antes de presentarme: "Es un escritor estupendo". La elegante señora sonríe y le pregunta al oído, aunque también puedo oírlo: "Pero, ¿vive de escribir?" Ello lo tiene claro y, aunque en el fondo no estoy de acuerdo con lo que implica, me parece bien, natural y lógico, ajustado al contexto y muy en el mundo. Lo aprovecharé como una propina para sumarlo a mi elenco de razones de mi batalla particular.


sábado, 19 de mayo de 2018

Breviario de escolios


Apasionante lectura del Breviario de escolios de Gómez Dávila que seleccionan José Miguel Serrano y Gonzalo Muñoz en Atalanta. A menudo me pasma cómo pude leer algunos sin memorizarlos o cómo los olvidé y ésos otros que casi no parecen de Gómez Dávila.

Todos tan buenos que me he puesto a jugar al bingo, a ver cuándo señalo todos y cada uno de los escolios de una página. He estado cerca muchas veces y he cantado muchas líneas (tres en raya), pero aquí va mi primer bingo:




Con todo, lo más importante biográficamente. Siempre que alguien me canta las loas del viaje o que me pone cara de superioridad cuando yo alabo el sedentarismo, recuerdo este escolio: 


Stabilitas loci --como la regla benedictina lo ordena. El errante yerra.

Pero ahora he visto claro, con caridad y compasión con mis interlocutores más intolerantes, que no se puede pedir a nadie que lo entienda si no ha leído las 160 páginas de Gómez Dávila que preceden a ese escolio o sus maestros en la literatura y en la vida. Lógico que no me entiendan. Este escolio sí lo recordaba y me lo sabía, pero, al releerlo, me he hecho, al fin, un poco más sabio y piadoso. Más benedictino.




Poema de Carmen


El perro y el gato 
se llevan raro

jueves, 17 de mayo de 2018

Un día redondo


Ayer tenía que quedarme a la hora de comer en el IES para una entrevista con unos padres. En el desayuno, cogí dos plátanos y dos manzanas, para aprovechar la ocasión para quedarme a fruta, como un moderno, y me tomé una tostada extra,  para compensar el defecto de después.

En el café de las 10, que me todo rápido, sumé una tostada más, para resistir lo de la fruta.

A la una, se me quedó media hora libre y fui en un salto a un MacDonald, no fuesen a ser pocas las cuatro piezas de fruta.

A las 14.30, me tomé la fruta.

A las 16.30, en la reunión de los padres, que estaba siendo tensa, me ofrecieron caramelos y pensé que dulcificaría el ambiente. Me tomé dos. (Lo dulcificó).

Cuando llegué a casa, era el cumpleaños de Carmen y había merienda y tarta. Hubo que esperar a encender la vela y tomé algunos dulces (integrales) y luego de la vela, la tarta, claro. Pensé, bueno, hago merienda cena.

Cuando se fueron todos, quedó una Leonor agotada, que se había tragado todos los preparativos y todos los regalos. (Esa mañana, cuando Carmen abrió su paquete, le dije que teníamos que llamar a mamá al trabajo, que lo había comprado con enorme cariño, y la niña me preguntó la gran cuestión: "Entonces, tú ¿qué has hecho, papá, eh?"). Esa Leonor agotada me dijo: "¿Por qué no salimos a cenar con los niños para celebrar en familia (nuclear) el cumpleaños de Carmen?"

Fuimos a misa y tempranito cenamos juntos. Yo no podía dar un paso atrás. Ni lo dí.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Entrevista


Carmen, para un trabajo de clase de lengua, me hace una entrevista. Está muy en su papel, porque con sus siete años (me la hizo anteayer y hoy ha cumplido ocho) me preguntó lo de todos: "¿A qué edad empezó a escribir?". Pero con ella me esforcé más y le contesté: "Cuando somos niños todos somos poetas, lo difícil es seguir siéndolo cuando se crece".

Me encanté. Estaba muy orgulloso de la respuesta. Hasta que me empecé a entrever gracias a la entrevista. ¿No habré dejado de serlo, ahora que he crecido? La verdad es que toda la fuerza poética se me va por la prosa ya. El artículo de hoy, por ejemplo, hubiese sido, con tiempo y métrica, un estupendo poema, con sus intertextualidades y sus guiños clásicos y su amor de fondo y su final sorpresivo. Pero lo he gastado en un artículo y citando a Quim Torra, encima. 


martes, 15 de mayo de 2018

Queso


Carmen, que iba para pintora, se está tirando peligrosamente a la poesía. No estoy radiante. Le he celebrado muy poco su "Oda al queso". 


Y ahora, cuando la poetisa se ha dormido, me pongo a leer a Chesterton y lo primero que me encuentro es esta honda reflexión: "Los poetas han estado misteriosamente silenciosos acerca del tema del queso".



lunes, 14 de mayo de 2018

Ebullición del bullying


Retomo el artículo de hace unos días, porque Quique me lo ha puesto de actualidad. Anoche, casi cariacontecido, nos dijo a su madre y a mí que le llaman "gordo". Ah, pobre, tú estás fuerte, como tu padre, etc. Menos mal que Carmen pasaba por allí y había pasado por allá y lo había oído todo.

En la Primera Comunión a la que habían ido esa mañana, le habían presentado a otro niño que también estaba en 1º de ESO. Quique le había dicho: "Perdona, pero te veo demasiado bajito para estar en 1º". El bajito, con más razón que un santo, le había contestado: "Pues yo a ti te veo demasiado gordo para estar en 1º". O sea, todo perfectamente normal y justo.

Ahora Quique se monda con la historia.