domingo, 22 de julio de 2018

Mariología y hamaca


En la hamaca de la piscina me di cuenta de que mi tarde se me estaba complicando mucho. No podía sacar a los niños del agua a la carrera y Leonor estaba haciendo gestiones. Me resigné a quedarme tumbado en la hamaca, leyendo, mirando de reojo las risas de los niños, y a no ir a una actividad religiosa que tenía convocada. Como estoy leyendo un librito extraordinario de un escritor protestante, me dije: "Cambio la meditación por esta lectura y quizá me aproveche bastante más".

Pero la Providencia no iba a dejarme tan pancho en mi hamaca. El libro, ya digo, había sido extraordinario hasta ese momento, pero justo cuando lo utilizaba de coartada moral, va el autor y se pone a hablar regular de la Virgen María, con lo que yo la quiero, y del culto excesivo de los católicos. Ay.

Me lo tenía merecido.

Quedé bastante mohíno. Tanto, que por la noche, la misma Providencia tuvo a bien regalarme una copla de Mario Quintana que, aunque quizá sólo sea un requiebro a una sobrina llamada María, podría leerse perfectamente como un canto eucarístico y mariano. Así lo leo y lo rezo y lo agradezco yo:

Tres cosas hay en el mundo 
cuyo gusto nunca hastía. 
El sabor del pan, del vino 
y del nombre de María.

 

viernes, 20 de julio de 2018

Conducción


Un mérito al menos no podréis negar a mi estilo de conducción: es perfectamente feminista y reivindicativo. Justo cuando los conductores a mi lado o detrás va a empezar a decir "¡mujer tenía que ser!", ven a un tipo absolutamente masculino al volante. He hecho más por luchar contra los tópicos machistas que muchos y muchas profesionales y profesionales del ramo.


jueves, 19 de julio de 2018

De cómo cambié mi ex libris


Mi ex libris favorito es el de mi mujer, Leonor Blázquez:
Yo me diseñé uno que he venido utilizando hasta ahora:
El problema es que casi nadie veía la'E', la 'G' ni la 'M' ni el guión, y nadie el molino quijotesco, sino apenas una casa extraña con un sol muy raro. Yo resistía, pero al escribir este artículo quedé sobrecogido por la belleza del sello del Instituto Pearson:



En el texto explico todo lo que el sello quiere decirnos. Y  viceversa: el sello explica todo lo que el artículo quisiera decir. Por ese motivo, y porque también Casiopea muestra dónde se halla la polar y dibuja, además, una M de Máiquez, he cambiado de ex libris


Las estrellas, encima,representan los asteriscos con los que subrayo mis libros al margen. Desde que tengo este nuevo sello, he dejado de pintarrajear: todos mis subrayados son líneas imaginarias, proyecciones de las estrellas. Queda  más limpio y mucho más orientado.

El lema también se explica, pero aquí

Parece que he renunciado a don Quijote, pero ni hablar, nunca, aunque su sombra resulte ahora muy sutil. Existe una versión extendida del sello de Pearson que lo reivindica:


Ojalá pueda hacerme pronto una versión extendida propia sobre ésta.

lunes, 16 de julio de 2018

Reverencia


Reconozco, para mi vergüenza pública, que tuve que leer tres veces este chiste de Nieto hasta pillarlo. Pero una vez pillado, qué sublime:



Es una maravillosa, irónica y agridulce refutación de todas las poéticas comprometidas, necesarias e instrumentales, y, de paso, de las actitudes pedantescas y profesionales. Hecha desde la belleza, la humildad y los grandes maestros.

Mi reverencia al guarda o conserje de guardia.


domingo, 15 de julio de 2018

Dulzura


Como vamos con prisa, Leonor me encarga que peine a Carmen. Se pone en mis manos. Al ratito, suspira: "Menos mal que no sabes peinar a las chicas. Porque peinar bien a una chica duele muchísimo".

Y yo reconozco un antiguo sentimiento muy mío: la dulzura de hacer las cosas mal.


sábado, 14 de julio de 2018

Oh, O'Gorman



Un buen amigo, Paco Soler, me manda esta maravilla. 
Mervyn O'Gorman fue un ingeniero eléctrico y aeronáutico británico, en los tiempos en los que comenzaban a construirse los primeros aviones. Nació en 1871 y murió en 1958, y Santa Wikipedia se acuerda aún de él, aunque sólo en la versión inglesa: https://en.wikipedia.org/wiki/Mervyn_O%27Gorman

Muy curioso, y muy amigo de la innovaciones técnicas, a primeros de la década de 1910 se interesó por las primeras noticias que llegaban sobre exploraciones de fotografía en color. Y dedicó algunos de sus ratos de ocio a ejercitarse en esas técnicas que entonces casi nadie conocía.

Y así, allá por el verano de 1913, dedicó un buen día a acompañar a la familia de su amigo, el filósofo Edwyn Robert Bevan ( https://en.wikipedia.org/wiki/Edwyn_Bevan ), y a fotografiarla, prestando especial atención a una de sus hijas, llamada Christina.

Y el resultado de aquel día de verano fue este:
[Algunos no podéis ver las fotos en el blogg, ay la tecnología: en este enlace están.]












Después de esto, el buen ingeniero O'Gorman siguió con sus trabajos y sus técnicas. Dice además Santa Wikipedia, que «Sir Geoffrey de Havilland lo describe como "un hombre de gran encanto y humor, siempre interesante en la conversación"».

Más aún, en 1933 publicó incluso un libro de poemas, titulado "Verses Gloomy and Gay" del que tengo en mi biblioteca un ejemplar de la primera edición (supongo que no habría más) dedicado por el propio O'Gorman...

... pero de todas sus actividades, sus inquietudes, su proyectos y cálculos, sus ideas y humor, su carácter y su vida, lo único que ha quedado para el recuerdo, y la razón por la que se sigue hablando de él, y aparece en Santa Wikipedia, son esas fotografías que tomara un buen día de verano, en 1913, acompañando a la familia de su amigo filósofo...

Un sólo día en su vida. Un par de horas. Un par de miradas suyas en esas fotos... ¿no resulta todo esto bastante misterioso...?

Mervyn O'Gorman, el ingeniero de las maravillosas fotografías de aquel verano 1913, para copiar uno de los poemitas de su colección "Verses gloomy & gay", que editara en 1933 en Chelsea.

Es un librito muy breve. Once poemillas, no más... menos de veinte páginas... aunque eso sí: impresas con buen gusto en un papel grueso y muy agradable al tacto, que ha resistido 85 años sin perder su dignidad.

La mayor parte de los poemillas son divertimentos graciosos, en versos de muy pocas sílabas. De ritmo ágil. Uno puede entender a qué se refería Sir Geoffrey de Havilland cuando describió a O'Gorman como «un hombre de gran encanto y humor, siempre interesante en la conversación». 

Pero hay un momento en esas páginas en el que O'Gorman se pone serio, y escribe esto:

Stones and crystals

Buried in dark abyss, covered in slime,
Reckless of seasons, heedless of time,
       The stones know God!
Infused by Him the germ of crystals rare,
Hidden within their rugged shapes, they bear
And patiently, withouth reproach or tears.
Perfect their fruit of symmetry... and years.

Far flung by shell, hurled from their rest,
Spluttered with blood accurst or blessed
      The stones know God.
No grief they feel, no fear, no love or hate
They work His will thy serve Him as they wait
Their purpose hidden, sleep would seem their doom
They live as dead, their symbol is the tomb.

Smashed by the seas, or worn by streams,
They raise no plaint, God moulds their dreams,
      The stones know God.
Carved for His Church or hewn to form a dome
Trodden by all, and crushed into the road
They bear man's burden, and they build his home,
Silent and helpful, they endure the load;
      The stones know God!

Que supongo que puede traducirse más o menos así:

Piedras y cristales

Enterradas en abismos oscuros, cubiertas de limo,
sin preocuparse de las estaciones, descuidadas del tiempo,
      ¡Las piedras conocen a Dios!
Infundido por Él, contienen el germen de los raros cristales,
Oculto dentro de sus formas rugosas
Y pacientemente, sin reproche ni lágrimas
Perfeccionan su fruto de simetría ... y de años.

Lanzadas lejos como proyectiles, arrancadas de su descanso
salpicadas de sangre maldita o bendita
     Las piedras conocen a Dios.
No sienten pena, ni miedo, ni amor ni odio
Ellas hacen Su voluntad y le sirven a Él esperando
Su propósito oculto. El sueño parecería su destino
Pues viven como muertos, y su símbolo es la tumba.

Aplastadas por los mares, o desgastadas por las corrientes,
No levantan quejas. Dios moldea sus sueños.
     Las piedras conocen a Dios.
Talladas para Su Iglesia o labradas para formar una cúpula
Caminadas por todos, y pisadas en el camino
Ellas soportan el peso del hombre, y edifican su hogar,
Silenciosas y serviciales, sobrellevan la carga;
     ¡Las piedras conocen a Dios!

Claro está que estos versos no van a cambiar la historia de la poesía inglesa. Pero nos muestran que el respetado ingeniero aeronaútico O'Gorman, además de un técnico aficionado a manejar los nuevos descubrimientos, un agradable conversador, y un fotógrafo genial, que tuvo el privilegio de un día de verano arrebatador, poseía también una dimensión religiosa...

viernes, 13 de julio de 2018

Castigo


Carmen se enfada mucho conmigo porque no le compro un slime. Recuerda que Enrique se enfadó conmigo hace unos días y estuvo media hora sin hablarme. Me dice, enfurruñada: "Yo no voy a dejar de hablarte, porque soy muy charlatana, pero estoy tan enfadada que voy a preferir a mamá". 

Pongo cara de póker, no vaya a echarse atrás. Me encanta oírla.


sábado, 7 de julio de 2018

Escaneo




Iba a escoger algunos de los aforismos que Felipe Benítez Reyes publica en "Pliegos sueltos de la Academia", pero no fui capaz. Menos mal que siempre nos quedará el escaneo:




Y, por otra parte, ahora que el barbero se ha mudado (oficio obliga) a Nueva Revista, tampoco está mal que el pobre blogg, mi retaguardia, se reserve para selecciones íntegras.



viernes, 6 de julio de 2018

Epitafio universal


Un mirlo se ha dado de cabeza con el cristal del porche. Los niños lo han recogido del jardín y han tardado muy poco en perder la esperanza de que se restableciese. Hemos tenido que encerrar a Aspa que estaba menos bucólica y más Diana cazadora y, ya tranquilos, ellos han procedido a enterrar al pájaro con solemnidad. Carmen le ha escrito un epitafio, crecida por el éxito de su última composición. Igual que a Andrés Trapiello todo le empieza a servir para himno, a nosotros en casa cualquier ocasión nos vale ya para un epitafio. Esta vez, sin embargo, no le ha salido, aunque el verso: "Te recogí del suelo, y te di un nombre" estremece.

Enrique, decepcionado de los versos de su hermana (el nombre es "Plumitas"), ha venido a pedirme un epitafio como el de Pukka. Le digo: "No puede ser, porque Pukka estuvo dieciocho años con nosotros y al mirlo lo acabo de conocer y no me inspiro". Me ha replicado: "Pero tú eres amigo de Dios y Dios amaba al mirlo".

No he tenido que decirle nada. Me ha visto tan impresionado, que también se ha crecido, y ha añadido: "Tú eres hijo de Dios y Dios creó el mirlo, de modo que el mirlo es tu hermano, y puedes y debes escribirle una lámina ['Lámina' por 'lápida' y ésta por 'epitafio']. Creo que hay más poesía en la primera argumentación y más escolática en la segunda, pero ninguna está mal para un niño de siete años.

Y ambas sirven de  epitafio para el mirlo, para nuestro (ahora sí) mirlo.


jueves, 5 de julio de 2018

Salitre


Soplaba un poniente largo y hacía un frío delicioso para leer en el playa. A los niños no les importaba y se bañaban, felices y revolcados por las olas. Yo lamenté no haberme llevado las gafas de sol, pero enseguida el salitre empezó a oscurecerme, solícito, las gafas. Leonor tuvo que levantarse para recoger a los niños, a los que la reseca se llevaba bastante a la izquierda. Seguí leyendo, urgido por el progresivo oscurecimiento de mis gafas. Cuando levanté la vista, Leonor venía con los niños por la orilla y tenía un tipo estupendo, de anuncio. Me deslumbró a contraluz. Y me entretuve pensando en los detallados piropos que le diría cuando se sentase de nuevo a mi lado. Pero al llegar a mi altura, era otra la chica. Ah. Y, de cerca, menos guapa que Leonor. Pero ese piropo ya no se lo diría, para no complicar las cosas. Seguí leyendo.




martes, 3 de julio de 2018

Mal rollo


Estaba agotado porque la noche había sido movidita de arriba a abajo, pero al cruzarme de buena mañana a Enrique, despeinado y serio, me tuve que reír. Por lo que me dijo: "¡Qué mal rollo tiene el Ratoncito Pérez". Después de muchos días esperando que se le cayese el diente, le había traído una red para pescar camarones y, por algún motivo, no le había gustado nada.

Me recordó a su madre. Cuando leí Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes me fastidió muchísimo aquella mujer a la que todos los regalos la decepcionan. Luego me casé con Leonor y todos los regalos la decepcionan y aprendí, sin embargo, a amar ese característica. Supongo que es un fondo de ingenuidad muy puro: no se conforman con sucedáneos, quisieran el Regalo.

Quique lo ha heredado y ahora la había tomado con el Ratoncito Pérez. Me pareció una decepción muy sana, muy educativa. Le dije que a un Ratón tampoco se le puede exigir demasiado, como comprenderá.