domingo, 5 de noviembre de 2017

Un verso


Carmen me ha contado un ejercicio que le han puesto en el cole y estoy que no quepo en mí de gozo. Así que ustedes perdonarán si desbordo. Le pidieron que terminase el siguiente poema:

Son faroles del cielo, 
las estrellas que vemos 
nos regalan su luz 
___________________

El verso de Carmen fue:


y a la noche nos dan un beso.

Pega un salto de calidad, me parece. Es una imagen menos obvia y con una carga sentimental más poderosa. Con movimiento, además, pues las estrellas bajan. Por último, con su elipsis: pues la niña se duerme y las estrellas la velan. Hace muy bien de verso final y, aunque no guarda la métrica heptasílaba, se alarga al eneasílabo, que es de la misma familia rítmica. 

Hablando de "la misma familia", no sé si mi orgullo no es demasiado vanidoso.


viernes, 3 de noviembre de 2017

Donde le importa


HUMO DE LEÑA 

 Este primer llegarse 
del humo de la leña 
--con la flor aterida 
del invierno ya dentro-- 
qué bien traído está, 
donde le importa al alma. 


Jiménez Lozano


martes, 31 de octubre de 2017

Notas y flechas


Cometí el error de explicarles a los niños a cuánto les pagaría el sobresaliente, a qué el notable, a nada el bien, y cuánto me deberían ellos a mí por un aprobado, más por un suspenso y muchísimo más por un suspenso con mala actitud. Les encantó la contabilidad.

Ahora Quique ha traído unas notas estupendas, pero que suman poco, digamos, aunque estamos muy orgullosos. Pregunta por su salario y le digo que no hay saldo, pero que tiene que estar contento porque las notas son como flechas y las acaba de disparar y van a ir hacia arriba, hacia arriba.

Se nota que he estado releyendo a Julio Martínez Mesanza.

Pero parece que el que lo ha leído es el él, porque me objeta: “Pero las flechas luego se caen”.



No se me ocurre más que tirar de mística: “No, si dan en el blanco y allí se clavan, vibrantes. La flecha de nuestra vida tiene que dar en todo el centro del sol, para que no caiga nunca”. Se va, satisfecho, y yo me quedo más convencido que nunca de que sólo la santidad nos salva, incluso de nuestras metáforas de autoayuda.






sábado, 28 de octubre de 2017

Nuevo género literario


A los congresos anuales de la Fundación Caballero Bonald vienen siempre los mismos ponentes, viejos amigos de la casa. Con algunos novedosos invitados según los temas, por supuesto, pero el grueso son los perennes, apoyados por otros, cíclicos. Eso tiene sus ventajas, porque hace dos o tres años, José María Merino recomendó vivamente la lectura de Calila y Dimna, que me compré de inmediato, y este año la ha vuelto a recomendar y ya  tenía el libro, sin leer, ay, esperándome en casa. 

Había venido más veces Fernando Valls, pero , no sé si por la edad que va cumpliendo o porque se hablaba de la narrativa corta y ése es, por lo visto, su dominio, esta vez ha estado un tanto tiránico, irrumpiendo en las mesas redondas y cambiando, incluso, el tema de su conferencia para aclarar errores que habían perpetrado los ponentes anteriores y para que nosotros no podíamos llevarnos puestos.

Advirtió que es un error garrafal confundir el cuento breve con el microrrelato, no digamos  con el chiste, que es algo que ya no tiene ninguna gracia. Calificar a la narrativa breve por lo breve (así más o menos lo dijo, con ese oxímoron de libro) es fatal. El microrrelato jamás lo es por micro, sino por su concisión y precisión. No sé qué pensará un novelista de que la precisión le sea un territorio vedado, pero, por lo visto, es la clave del microrrelato, que ya, si acaso, implica la brevedad por causalidad. Y, por supuesto, tiene unas peculiaridades estructurales que serían muy largas de explicar. Andrés Neuman, aunque mezcla en sus libros microrrelatos y relatos, ha zanjado, dijo Valls, con mucha brillantez (Neuman) que son géneros absolutamente distintos.

Quiero puntalizar que Valls dijo cosas muy ilustrativas y que me encantó oírle, eh. Y, además, de su exposición saqué que los cuatro géneros estrictos que conforman la narrativa: el microrrelato, el cuento, la novela corta y la novela, podrían perfectamente convertirse en cinco, si se atendiese a la propuesta que expongo a continuación. De ese modo, yo haría también, a la chita callando, una contribución a crítica literaria y a la preceptiva.

El quinto género sería la trilogía o, si se prefiere, la serie novelística. Por supuesto, la extensión no sería lo decisivo, qué va, sino una consecuencia de su estructura. Consistiría en crear personajes tan bien perfilados que sean capaces de desarrollar argumentos distintos y cerrados, sin perjuicio de una leve evolución que se desarrolle de trama en trama. Esa contradicción entre personajes abiertos y argumentos cerrados daría mucho juego teórico. Si en el microrrelato, la intertextualidad es clave, en la serie la clave es la introintertextualidad, esto es, las referencias a otros libros de la misma serie. Si en el microrrelato el ingenio del lector es fundamental; aquí, en la serie, lo es su memoria sentimental y su conocimiento previo de las entregas anteriores.

Lo escribo en broma, pero lo pienso en serio. Con una buena beca universitaria, en tres años, hacía yo una tesis sobre la cuestión que quedaría de miedo en los congresos literarios del mundo. 


Conyugalia


El matrimonio es un equilibrio maravilloso. Observo que Leonor está más preocupada por Quique, que llora porque no se quiere bañar, que por la cuestión catalana. Me cuesta dar crédito. Luego, en la cena, yo, como un padre decimonónico y severo, tengo poca paciencia y me enfado por cualquier cosa. Empieza uno haciendo dejación de autoridad en los modales en la mesa y se acaba con un DUI. Mi mujer pone la paz sobre la mesa, el diálogo, los plazos y hasta el seny. Me parece muy bien que ella no sufra por España como yo. Y me parece bien, dicho con toda humildad, que yo esté de este humor de perros. Así mis hijos aprenderán que la patria es una cosa muy seria y que una madre es una cosa segura y no hay más que una.



viernes, 27 de octubre de 2017

Mi hermano expone su fortuna


En el estanco de al lado de la farmacia de mi hermano ha caído un premio millonario y en la fotografía de la celebración mi hermano y mi cuñada posaron con nuestro amigo y lotero Diego Terry. 




Se han desatado los rumores de que el afortunado era mi hermano, y ha sido un sinvivir de llamadas y dimes y diretes. Al final, mi hermano ha reconocido que sí, que es el afortunado. Ésta es su carta de confesión, escrita supongo desde el móvil, para instagram, así que ya le disculparéis la ortografía, que se la disculparéis, ya veréis...




NO !!!,NO ME HA TOCADO A MÍ ESE DINERO!!!!... estoy en la foto , pero por qué a mí me tocò la lotería otro año , en el que nací .Me tocó la lotería con la madre que me pario , y mi padre que le acompañó .Y la lotería con mis hermanos , enrique , Maria y jaime .( y la pedrea con mis cuñadas )Lotería con mis suegros y mis cuñados .(y mis sobrinos )Lotería la de mis amigos del colegio , de toda la vida , a los que ya no puedo engañar .Me tocó la lotería cuando mi mujer me dijo que queria ser mi novia , y más tarde mi mujer .Me toca la lotería cuando mis amigos quieren pasar un rato agradable y vienen a mi despacho del bar centro .Me tocó la lotería al descubrir la pesca y el viento propulsor .Me tocò la lotería , como no , con mis hijos , Nico , Luisa y Beatriz , y cada uno con su forma de ser , de estar y de vivir .Me tocó la lotería cuando en granada , allí también jugué, topé con Jp, foco, Mauricio , paco Eladio , y dos repes , Ori y negro .Me tocó la primitiva o lotería cuando francis me invita a pescar a Conil, y cuando nacho se ofrece a venir .... SIEMPRE !! Es incondicional .Me tocò la primitiva al trabajar todos los días en contacto con muchas personas , todas variadas y con sus circunstancias a las que en cierta medida puedo ayudar y si no .... escuchar .En fin , ya sabéis , no me ha tocado el dinero , por qué además eso está "más cerca de ser el problema que la solución " y de los premios de mi vida ya os he hablado algo.

jueves, 26 de octubre de 2017

Delgadina

Ayer en Jerez, Aparicio y Merino nos estaban contando cuentos y transcurría la tarde maravillosamente. Cuando parecía imposible, subimos otro escalón. José María Merino recitó de memoria el romance de Delgadina, en una versión mejor aún.

El romance es maravilloso. Eso se sabe.

Pero había otra emoción: la memoria. Ese suspense de que en cualquier momento el recitador puede quedarse (oh, no, no, por favor) en blanco. Y sobre ese riesgo, otro descubrimiento: la rima. Como las alas permiten volar gracias a su peso. Se veía que sostenían en el aire a la memoria que sostenía al romance, pero a la vez sentíamos su riesgo: cualquier fallo de la memoria quedaría sonoramente denunciado.

La sed de Delgadina era la nuestra por el romance que nos saciaba y nos daba más sed.


miércoles, 25 de octubre de 2017

La periferia


Como me da vergüenza echar la lotería en mi barrio, como reconociendo una avaricia desbordada e injustificada, o una necesidad superflua, suelo irme a la periferia a echar la lotería. Lo hago porque creo que yo haría un millonario la mar de apañado, no por otra cosa, pero, mientras tanto, me parece impúdico, casi pecaminoso, sellar mis boletos a la vista de todos. Lo cual es muy comprensible, pero para mayor castigo no deja de tocar en la administración de mi barrio.





martes, 24 de octubre de 2017

Una nueva lectura


Cada lectura es novísima. No sé por qué nos atrevemos a hablar de relectura. En esta de El rey Lear dos cosas. 

Qué razón tiene la malvada Regan: "Las burlas a menudo resultan profecías". Medio en broma, le puse a Carmen de nombre secreto Cordelia , esperando que resultase la hija perfecta, como es, pero sin imaginar, ay de mí, que me saldría tan poco aduladora de su padre como su shakespereana patrona. Y ha salido clavada.

La segunda cosa es que un detalle anecdótico ha trastocado del todo mi lectura. Resulta que Kent tiene exactamente mi edad:






No es sólo la edad, sino los efectos de la edad, además. Me he sentido (vanidosamente) identificado con el personaje. Qué emoción cuando se describe como un peón que pone, como don Rodrigo Manrique [esto lo digo yo], su vida en el tablero tantas veces por su rey verdadero. El acierto de Shakespeare está en concretar que es un peón, con humildad y muchísimo valor. O cuando él se describe fiel hasta extremos que un esclavo desdeñaría. Y con qué furia y gracia insulta. Parece el capitán Haddock.

Me he pasado la obra buscando a Kent por todos lados como un ejemplo de la actitud que debe tener un hombre de mi edad, y me ha animado mucho. Cuando he terminado, me he ido a buscarlo, y me lo encontrado así de gallardo en un dibujo de Mstislav Valerianovich Dobuzhinsky, y me he alegrado mucho:







viernes, 20 de octubre de 2017

Sois poco razonable, Eminencia


Ojalá la Iglesia, cada vez que la llamasen "anticuada y ritualista", se acordase de inmediato de Ricardo III, de Shakespeare y de la suerte atroz del pobre niño. 

No leemos a Shakespeare y así nos va.


jueves, 19 de octubre de 2017

Lo mejor es el agua


Por la noche, me despertó la tormenta, pero no me levanté a mirar por la ventana, y ahora me arrepiento. Tuvo que ser un espectáculo. Fueron 50 litros por metro cuadrado en menos de dos horas. A la mañana siguiente, era un espectáculo, pero dantesco.

En mi despacho había una gotera generosa. En principio, me fastidió, porque las humedades son los fantasmas de las casas de clase media. Pero cuando mis niños se despertaron se entusiasmaron con la novedad. Saltaban sobre el charco. Y pusieron un cubo. Y se subían a una silla para tratar de tapar con sus manitas y sus risas el agua que caía. Quique, que suele querer una porción de dibujitos animados cada mañana, contra mi criterio. Ayer decía: "La televisión es un rollo". Una buena gotera es mejor.

Encontré después la causa. La terraza de nuestro dormitorio se había atascado y estaba como una piscina. Entre descalzo y quité la tapadera del desagüe. El agua caía haciendo un rugido violento, en un laberinto furioso, como un maelstrom de película que amenazaba con chupar al absorto y divertido hombre de los pies mojados.

La ducha parecía seca, en comparación, y apacible.

Ya con más ánimo, me monté en el coche. Le había entrado un palmo de agua. De modo que iba conduciendo arrullado por los murmullos de un arroyo. Frenaba y creaba una ola que se venía hacia adelante. Luego, según las curvas y los frenazos, el agua hacía sonrientes remolinos o vaivenes barrocos. Pensé en la poesía de la dinámica de fluidos y en la belleza de la física.

Llegué al trabajo con los pies mojados, pero contento. Había llevado la radio encendida con las noticias, pero no había escuchado nada.


lunes, 16 de octubre de 2017

Mala conciencia


Para que no se me caigan los artículos, tiro últimamente mucho de las redes, y allí, una inesperada inquietud. Cuando me sigue un sacerdote, me parece muy bien, me pongo muy contento. Si lo hace un periodista famoso, lo celebro. Si un viejo amigo, me reconforto. Y así. Pero si me sigue un poeta, incluso un poeta joven, siento la comezón de la mala conciencia. Se ve (me lo señala mi sistema nervioso) dónde está hoy por hoy mi mayor infidelidad.


jueves, 12 de octubre de 2017

Meses


Llego al hospital a ver a mi padre con esa urgencia con la que nos aguza la mala conciencia de no estar siempre al lado del enfermo. Llamo a la puerta mientras entro. Están mi padre, en la cama, y mi madre, de pie, al pie. Corro a dar un beso a mi padre, que me sonríe con estoicismo. Mi madre, disimuladamente, como suele, me da unos golpecitos con la mano en el muslo, con su mano preciosa, de largos dedos. Lo hace como siempre: con un poco de angustia teatral y con el telón de fondo de su humor inaccesible al desaliento. Yo me pongo a pensar a toda prisa, divertido, qué querrá que no diga delante de mi padre. ¿Qué metedura de pata estoy a punto de perpetrar esta vez? De pronto, caigo. Me quiere señalar la extravagancia de que esté aquí, con nosotros, tan tranquila, cuando hace ocho años que murió. No quiere que haga demasiados aspavientos. Pero le fallo. De la impresión, me despierto. 

Y garabateo en el móvil este tanka:

Desde hace meses 
no soñaba contigo. 
Los mismos meses 
que se han pasado sin 
escribir un poema.



. 

martes, 10 de octubre de 2017

Roncar


El pecado original puede oírse en plena acción en los ronquidos. Nada más inocente que el sueño, que demuestra, además, una conciencia tranquila y una actitud confiada. Bien. Pero aún así, los ronquidos estentóreamente nos dicen que no todo es perfecto, que en la propia naturaleza hay algo que rechina, y cómo, algo dificultoso y resonante. Y el desvelo que producen en quien lo escucha, en medio de la noche, en la quietud, alcanza una dimensiones metafísicas.


lunes, 9 de octubre de 2017

Enamorarse de leídas

Un amigo, cómo, un hermano, se enamoró de la protagonista de un poema de José Mateos. Y buscó su apellido en la guía telefónica de Cádiz y llamaba a las casas de los Reis preguntando por Julia. Yo creo que un poco también enloqueció de amor Loquillo, en vista (oídas) de lo bien que lo canta:


Yo no me enamoro de nadie más que de mi señora, por supuesto, pero he pensado que me gustaría tener un hermano soltero o un amigo para ayudarle a buscar a la chica que leía a Shakespeare en el AVE con una bandera de España. Me parece la mezcla perfecta, un cocktail exquisito: el patriotismo suficiente como para movilizarse y, a la vez, la sabiduría de quedarse quieta, de no salir de su Shakespeare, es más, de su Venecia. Españolismo anglófilo con lo mejor de ambos, y con el buen gusto, encima, de salir, bellísima sin necesidad de adjetivos, en un artículo de Montano.

domingo, 8 de octubre de 2017

Humor y genes


Se mueren de risa mis hijos, pero retorciéndose, al ver que el libro dice que el monstruo era mitad león, mitad cocodrilo y mitad hipopótamo. "¡Cómo puede ser mitad tres cosas, qué locura!", se parten. Y yo con ellos, y recuerdo que alguna vez he hecho esa broma en algún artículo mío, sin ningún éxito. Debe ser que el sentido del humor de cada uno también se hereda.

sábado, 7 de octubre de 2017

Matiz



Me encantan los matices del lenguaje. Le pido a la jovencísima auxiliar de enfermería que ha venido a hacer la cama de mi padre que si puede cambiar las sábanas con las que me hago el sofá camá. Sí, claro. Le digo, colaborando: “Tenga las sábanas viejas”. Lo agradece, sonriente: “Vale, recojo, estas sucias y le doy unas nuevas”. Me choca, con lo limpio que yo soy, pero entiendo que a ella le haya chocado lo de viejas, con lo flamante que es el hospital. Le explicaría tranquilamente que para mí “viejas” no es, ni mucho menos, una calificación peyorativa, pero tiene prisa y se va.



viernes, 6 de octubre de 2017

La baba y la calle


El frente catalán me tiene muy distraído en todos los frentes, menos en mi frente arrugada. En cualquier caso, también da lo suyo y lo bonito para el blogg, aunque se me olvide venir  luego a contarlo. El sábado pasado íbamos a la concentración delante del ayuntamiento con nuestras banderas tremolantes de España y de los Tercios Viejos.

Leonor, que tiene una delicada alergia a los tumultos, a las banderas y los eslóganes, parte por timidez y parte por un sanísimo individualismo, al verme tan concienciado, declaró solemnemente: "Oye, yo a ti no te conozco".

Los niños, que corrían alrededor entusiasmados con las banderas al viento, le preguntaron: "Y a nosotros, mamá, a nosotros, ¿nos conoces?".

"Sí, a vosotros sí os conozco", profirió con absoluta solemnidad. Le faltó decirme: "A ti te encontré en la calle", pero se me cayó la baba igualmente.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Carmen lo complica


Dice su madre, medio enfadada, medio en broma: "¿Lo tengo que hacer todo yo?"; pero Carmen, en vez de poner cara de circunstancias, lo complica todo: "Eres la madre, mamá". Cuánto tiene que aprender la niña, ay (de mí).


jueves, 21 de septiembre de 2017

Conde Donoratico


Quique se sienta sobre mis rodillas y no puedo resistir la tentación de morderle la oreja. Le hace cosquillas. Le digo: "Umm" y me vengo arriba "tengo que contarte la terrible historia de Ugolino della Gherardesca, conde Donoratico. "Cuenta, cuenta". Le resumo al Dante. Como el malvado obispo Ruggieri degli Ubaldini le encerró en la Torre Mida con sus hijos Gaddo y Uguccione, y sus nietos Nino y Andelmuccio, y más tardé claveteó la puerta y prohibió que les dieran de comer. Quique, como es comilón, se iba angustiando, metiéndose en la historia. Entonces, cuando el hambre ya era insoportable, los niños le dijeron: «Padre: más corto será el duelo si comes de nosotros: Tú que vestiste nuestra carne, desnúdala si quieres», y se ofrecieron a ser devorados. "¿Les comió?", pregunta Quique tocándose la oreja. "No se sabe", le digo, "Dante nos deja con la duda, porque es mucho más terrible que la certeza". 


Un minuto de silencio. Y Quique se levanta de mis rodillas y se va al jardín. Creo que mi primer intento de crear un dantófilo me ha salido por la culata. 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sexos


Me encanta la sutileza de los sexos. Es un detallito, pero gracioso. Me encuentro en una fiesta a dos amigos de la Universidad, un matrimonio, que no veía hacía 25 años. Grandes abrazos y alegrías. Les presento a Leonor, que, naturalmente, les gusta mucho y les sorprende mi buen gusto o, mejor dicho, mi buena suerte. Al acostarnos, se lo digo a Leonor: "Lucía y Rafa te han celebrado mucho. Naturalmente". Al día siguiente, me celebro lo bien que me he casado. Y ella, muy digna, dice: "Sí, sí, como le gustado a tu amigo Rafa...".

Nótese la femenina desaparición de Lucía, que era, lo digo aquí, tan entusiasta (lo menos) como su marido.


domingo, 17 de septiembre de 2017

Confesor confesado


Hace un rato, en misa. Estaban dos sacerdotes confesando. Tras unas cuantas confesiones, pasan diez largos minutos sin nadie. Entonces uno de ellos se levanta y se quita la estola. Pienso: ya se va. Pero se acerca al otro sacerdote y se confiesa. Quizá yo estoy más sensible porque hablo hoy en el periódico de que la autoridad es del que se somete, y aquí volvía a verlo, aunque no la autoridad suya no le venía de eso, sino sólo la moral, si acaso, o la analógica. 

Con esa imagen me hubiese bastado. Pero el sacerdote penitente vuelve a su confesionario y se vuelve a poner la estola. Enseguida una señora joven se acerca a los confesionarios y de los dos, escoge al confesor confesado.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cuento hasta tres


Recibo un e-mail y me choca su impertinencia, que no sobrepasa la línea del insulto, pero bueno. Me extraña muchísimo en el que me la envía, aunque me habla de algo que tenemos entre manos y que puede haberle molestado. Al final, al borde mismo de cerrar el correo, pero irme con mi pena a cuestas, veo que había confundido el nombre. Y que era de otro, al que le doy por amortizada la acritud. Cierro el correo feliz.

*

"Qué bien te veo", me dice un amigo. En realidad, es un amigo de mi padre. En verdad, es un amigo heredado de mi padre, un amigo doble, pues. Y no la oigo como una frase de compromiso, un saludo consuetudinario, algo para romper el hielo, a pesar de que estamos en septiembre y no me veo bien. Nuestro amigo tiene párkinson y es normal y es verdad que me ve bien y que lo estoy, muy bien. Le doy mis mejores gracias.

*

Nunca me he tomado muy en serio la necesidad de ver el sol que dicen qeu tienen los septentrionales. Les oigo como quien oye llover. Pero esta mañana, al salir de casa, he vuelto a recordar y a vivir la alegría que me da ver las estrellas. Si viviese en un lugar en que las nubes no me dejasen verlas casi siempre, entonces sí que me quejaría y más que nadie.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Conductismo


Llevo unos días parando muy poco en casa. Leonor me cuenta que los niños no paran de pelearse, lo que me da especial rabia a mí, mucho más que cualquier otra cosa. Acabo de llegar a casa y escucho que Carmen le dice a su hermano: "¡Que está papá!, vamos a hacer como que nos queremos". 

Me emociona.

Y como yo creo en el Padre omnipresente, voy a hacer como que quiero a todos, ea. Y a confiar en el conductismo.


jueves, 7 de septiembre de 2017

La cigarra ahorrativa


Qué bien ahora que no estoy para nada ni para casi nadie con el dichoso horario del IES, pueda tirar de mis ahorros de canto del verano, como un híbrido de hormiga y cigarra. Acaba de salir el último número de la revista Misión con este artículo que escribí en unos meses más tranquilos. Además, si siempre me tengo que coordinar con Leonor a la perfección, estos días, más que nunca. Y qué desgraciada perfección, ay.






martes, 5 de septiembre de 2017

Miss Winkle


Carmen le ha puesto un lazo y unos pendientes a la raqueta, y es Miss Winkle. La niña pintora nos va a salir también artista de instalaciones vanguardistas.




sábado, 2 de septiembre de 2017

Otra de Chesterton



Llego a casa del primer día del trabajo y otros quebraderos de cabeza y los niños, aún de vacaciones, me ven desde lejos y vienen corriendo hacia mí. Carmen gana y dice: "Yo te he abrazado primero" y Quique llegue un instante después: "Yo te he abrazado más fuerte".

Carmen me enseña el dibujo que ha hecho, de cuando era una recién nacida y su madre y yo pensábamos en tener más hijos:


Quique se ha traído de casa del abuelo una pelota de tenis. "Pero, ¿por qué la has cogido?" "La he visto tan vieja que tenía que ser tuya".

Bonito argumento, pero qué bien en casa. Chesterton decía que la casa de un inglés no es sólo su castillo, sino su castillo encantado.

Amén.

jueves, 31 de agosto de 2017

Breva


Yo no descartaría que este edificio fuese un monumento reaccionario al mundo moderno. Es una celda acolchada. Pero imaginemos que, por dentro, estuviese perfectamente amueblado y decorado, con buen gusto, discreción y algunos cuadros heredados, con una estupenda biblioteca, y una capilla, incluso. Querría decir que lo que está para que lo encierren en un manicomio es el mundo y que la verdadera cordura tiene que guardarse en casa. Sería estupendo.

Pero no ha caído esa breva. Explica Miguel García Hervas, al que debo la foto y la noticia:


En el nuevo barrio Port Marianne de Montpellier existe un espectacular edificio, obra del famoso diseñador francés Philippe Starck, que está dedicado sobre todo al cuidado físico, la salud y el bienestar de las personas. El sofisticado centro deportivo "Le Nuage" es el primer edificio inflable de Europa, y un hito para el eco-barrio en que se encuentra. El edificio cuenta con unos 44.000 m2, resultando tan singular en su exterior como acogedor en su interior, con acabados cuidados y exquisita decoración.

Pues nada.


miércoles, 30 de agosto de 2017

Gravedad


Han operado a mi padre de la espalda y todos nos decíamos: "No es nada, no es grave", muy convencidos. La segunda noche, tras la operación, dormía yo con él en el hospital. Estaba estupendamente e incluso colgamos fotos en el chat familiar bromeando con su postura en la cama, como si estuviese en la playa. Echó una noche muy buena. Al día siguiente, el médico le dio unos consejos de rigor (no agacharse, no coger peso, no conducir, no, no, no) y nos dio el alta y nos fuimos tan contentos. Pero al día siguiente estaba en misa dos o tres bancos por delante de mí. Cuando llegó la hora de la consagración, no se arrodilló, porque no puede, y me imaginé lo que le dolería (no arrodillarse) y caí en la cuenta, de un modo físico, de la gravedad de la operación.

Di gracias.




martes, 29 de agosto de 2017

Hazte escuchar


Fui al acto de Hazte Oír en calidad de columnista y de cariátide (a dar la cara).  Pero, cuando los del Hazte Oír se hicieron una foto de grupo, yo no quise acercarme, porque no quería confundirme con la organización, que no es la mía. A la mañana siguiente, qué sobresalto, salí retratado en toda la portada:


Ahí, en tierra de nadie, casi como único público de apoyo entre los organizadores y los boicoteadores. ¿No me ven? Miren:


Y me pareció bien porque a eso sí había ido, no a esconderme, a estar.


domingo, 27 de agosto de 2017

Un tipo


Carmencita me cuenta, como de pasada, lo que le pasó hace tres días. Se acercó a alguien que estaba leyendo en el chiringuito de la playa el Diario de Jerez y le dijo:

--Disculpe, señor, ¿ha leído a un tipo que se llama Enrique García-Máiquez?
--No, guapa, ¿por qué?
--Es mi padre, y escribe en ese periódico...
--Ah, a ver... ¿A que tu padre tiene gafas?
--Sí.
--Y es moreno... 
--¡Sí!
--Seguro que lo que dice es muy interesante. ¿Qué se siente al tener un padre tan importante?
--Nada, estoy acostumbrada.

[No creo que el señor lea este blogg, pero desde aquí quiero agradecerle muchísimo su delicadeza.]


viernes, 25 de agosto de 2017

Hermes en el Puerto


Hace muchísimo tiempo que me di cuenta de que la dedicación obsesiva e intensiva a la literatura interfería con mis habilidades orales. Acostumbrado a pensar y a expresarme por escrito, cuando tengo que hacerlo de palabra tartamudeo y hesito, hecho a un ritmo mucho más lento y a una reflexión más reposada, donde la corrección --un paso adelante, uno atrás-- tiene tanta importancia como el desarrollo. Ayer asumí que la anomalía ha alcanzado a mis habilidades sociales, que empiezan a verse seriamente perjudicadas. Quién pudiera relacionarse por escrito. Me pasa como a Hermes, el de Las XII pruebas de Asterix. De tanto escribir, tengo la mano derecha mucho más desarrollada que la mano izquierda, que ni sabe lo que hace la derecha ni nada de nada y se me va quedando raquítica.



jueves, 24 de agosto de 2017

Especie en extinción


Un amabilísimo comentarista me decía que echaba en falta alguna entrada más en el blogg, aunque sea en agosto. Yo también. Pero es la ley de la jungla. Esta mañana, por hacernos caso a él o a ella y a mí, traía dos ideas al blogg. Una se me quedó en aforismo, y ha ido a la carpeta correspondiente; y la otra, alargándola, alargándola, será el artículo de pasado mañana, D. m. Creo que esto ya lo comenté. Lo que es otro problema añadido: la de cosas mías que ya os he dicho, madre mía. Haría falta una paciencia conyugal, que no puede exigírsele a ningún lector, para que yo pudiera repetirme impunemente.

Los blogs están en peligro de extinción, como se percibe en la red, y no es por moda, sino porque los depredadores (twitter, facebook) abundan y porque su alimento (la vida íntima) escasea y el pudor veta los asuntos más íntimos, que van a un cuaderno de la era pre-cibernética. Yo, además, tengo que alimentar las columnas del periódico, cada día más voraces.  Casi sólo me quedan las cosas de mis niños, y no quiero abusar, porque el sentido crítico, mezclado con la paternidad, provoca excesos. Pero soy conservacionista, ya lo sabéis, y vamos a cuidar el blogg para que no se nos extinga. Gracias por los ánimos.

martes, 15 de agosto de 2017

¡Adopte un gato, leñe!


La idea del artículo de hoy me la inspiró vagamente un anónimo que le deja comida a los gatos en la esquina de mi casa. Se creerá muy altruista, pero sería mejor que admitiese su vocación de señor de casa grande con animales domésticos. Que adopte él o ella a los gatitos y los tenga a cuerpo de rey. Dándoles de comer, nos llena el barrio de felinos. No quiero ni pensar, para no caer en la turismofobia, que sea, encima, un veraneante, que se vaya a ir dentro de cinco días, el elemento, dejándonos esto como el set de rodaje de los aristogatos.



domingo, 13 de agosto de 2017

Una llamada


Al finalizar el funeral, mi amigo me contó que la mañana del entierro de su madre se levantó tranquilo y alegre. Por como lo dijo, recordé involuntaria e inmediatamente esta frase: "'You're looking unusually cheerful today', said the second-in-command". No me falló el instinto. Había soñado que su madre le llamaba por teléfono y le contaba: "Aquí estoy en la gloria. Está todo muy bien puesto. Con mucho gusto. Y todo el mundo es muy elegante y muy natural. Me he encontrado a Carmen García-Máiquez y me está presentado a gente muy cariñosa..." Entendí perfectamente que mi amigo se sintiese consolado. Yo, que estaba muy consolado después de tantos años, recibí un relámpago de emoción casi tumbativo. Acordarme ahora de su madre, a la que le tenía bastante cariño, me va a costar muy poco, muy poco.


jueves, 10 de agosto de 2017

Encuentro espiritual


Leonor ha comenzado la vendimia. Eso es bueno para el jerez, pero malo para mí. Otro año más, me toca bajar solo a la playa con los niños. Todo va bien hasta que levanto la cabeza del libro y no veo a Quique. Miro más y nada. Me levanto y nada. Me echo a la orilla, con el agua por las rodillas y nada. Un sinfín de cabecitas de niños en todo el litoral que mi vista abarca. Una sombra de preocupación. Y, de pronto, identifico la cabecita de Quique. No ha sido una identificación física, porque estaba de espaldas y porque con el pelo mojado todos tienen el mismo color e idéntico peinado. Ha sido una identificación espiritual, por el halo de imaginación desbordante con que va el niño, por el aire de su actividad mental. Lo estoy explicando mal, pero he quedado muy impresionado. Y tranquilo, claro.


Un poema de amor, de Carmen


Me admiró que Carmen me entregase, muy tímida, un poema; y más, que fuese de amor; pero, sobre todo, el poema mismo.

Es romántico y racional, como debe ser. El misterio de la flor a la que se le pregunta "¿Me quiere? ¿No me quiere?", por supuesto, pero, sin renunciar, ni al simbolismo (cinco pétalos, que es número bien bonito, una mano que se ofrece) ni al misterio (¿me quiere?) ni al suspense (¿no me quiere?) ni a la merecida y sorprendente e irónica celebración: "¡Oh, sí, sí, me quiere!"

Me habría encantado escribirlo a mí, pero, más que nada, nos conviene leerlo muy bien: haciéndonos el propósito de ni perder el encanto nunca ni dejar de ser listos. Pétalo a pétalo.




martes, 1 de agosto de 2017

Golondrinas


Sigue el pulso con Manolo. Ahora se ha ido una válvula del riego automático y me ha vuelto a proponer arreglármelo por libre, pagándole yo por libre, y no en las horas de mantenimiento. Me he mantenido firme. Y él, escurridizo, ha dicho: "Vale", y no sé cuándo llegarán esas horas de mantenimiento, porque los aspersores gotean y se han hecho tres o cuatro charcos en el jardín.

En principio, yo estaba fastidiado.

Pero hace dos o tres días vimos a unas golondrinas revolotear por el jardín y posarse en el suelo, junto a un tupido matorral. Iban y venían, frenando en su última vuelta. Pensé que iban a hacer un nido en el matorral, incluso. Y busqué en internet si las golondrinas hacen sus nidos tan bajos. Incluso empecé a preocuparme por los gatos que cruzan el jardín de vez en cuando, como tigres en miniatura, pero enormes para mis golondrinas. (Ya eran mías.)

Luego no eran dos, sino seis, ocho, doce...

De pronto,  caí. Venían a por el barro, para llevárselo limpiamente en su pico al nido que estarán haciendo o reparando en otra parte. Di gracias a la válvula rota y a la guerra sorda con Manolo. Dan unas vueltas al principio enormes, que se hacen más chicas, y más lentas, hasta que se posan. Yo veo en las vueltas las vueltas del mundo que han recorrido para llegar a casa; y en el momento tan delicado de posarse, un canto nostálgico al sedentarismo.

Le va a extrañar mucho a Manolo que ya no le meta la prisa con el arreglo.


***
[Ilustración de Carmen García-Máiquez]

lunes, 31 de julio de 2017

Las señoras


Si no tienen novela para este verano, no lo duden: Las señoras, de José Jiménez Lozano. Yo no comprendo cómo se me ha podido pasar esta novela, quizá la suya que prefiero de todas, por razones claras y distintas. Las explica muy bien aquí Pablo Velasco. Yo la leí a medias por la autoridad de Pablo, a medias por la vanidad de verme citado en su reseña. Su autoridad ha salido reafirmada y me vanidad revoleada. Qué joya incomparable este novela. 

El barbero del rey de Suecia ha hecho lo que ha podido, pero se ha quedado muy corto:


... como en “el querido William”, como llamaban siempre a Shakespeare.
*
... sus conversaciones eran como susurros; y, cuando se enojaban, todavía bajaban mucho de ese todo, salvo en sus famosos “noes”, que pronunciaban contundentemente cuando las cosas las parecían intolerables, o salvo cuando reían abiertamente como colegialas.
*
Un antepasado nuestro a quien le divertían mucho los novísimos. Sobre todo, la muerte y el juicio.
*
—Aquí huele a Estado que apesta, comisario —dijo Clemencia.
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—El latín funciona, Constancia.
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Los egipcios y, en general, los hombres antiguos, que sabían lo que era la libertad, se negaban a pagar los impuestos y a ser reclutados por la fuerza para la guerra, pero sobre todo se dejaban sacar la piel a tiras antes de que el César, o el Estado, supiese su verdadero nombre.
*
—Menos saben los ministros, jefe.
*
Nosotras no gastamos bromas, porque son una ordinariez.
*
… pero quizá estaba prohibido para que la prohibición se desafiase.
*
… como con un temor de hacerse daño en su recuerdo.
*
A nosotras, comisario, no nos importan un comino las costumbres sexuales de un individuo o de una tribu. Primero, porque no somos etnólogas, ni antropólogas, ni sexólogas, ni escritoras de best-sellers. Ni tampoco voyeristas. Y segundo, porque sólo nos interesan las actividades humanas que exijan más de dos neuronas o tres.
*
Hablar a las masas era muy peligroso, porque nunca se sabía lo que iban a entender.
*
… y reaccionarias porque sí —explicó Clemencia.
—Porque sí, no —matizó Constancia—, sino porque nos daba la risa cuando mirábamos el mundo, ¿no te acuerdas, Clemencia?
*

… el mérito de Goethe [el loro de madera] no era que fuera una mascota, sino que era una conciencia.
* * *

[Ilustración de la entrada de Carmen García-Máiquez]

domingo, 30 de julio de 2017

La cadena del fuego


Me encanta, por su pura belleza estética y su potencia alegórica, la cadena del fuego. Con una chispa no puedes encender un pino, pero sí una cerilla, que podrá prender un puñado de pinocha, que podrá encender unos palitos, que transmitirán el fuego a una piña, que lo hará a un tronquito y éste a otros, y éstos a un tronco y así, hasta poder con una casa, si hay mala suerte.

Lo he visto aplicado, el principio digo, no el fuego, a la literatura. Un amigo me pidió un libro para el verano, y le pasé los Diarios de Iñaki Uriarte. Le están entusiasmando tanto que se ha comprado los Ensayos de Montaigne, que tanto recomienda Uriarte. Si yo, pobre cerilla, le llego a recomendar a Montaigne directamente me hubiese despachado con una mirada de espanto y una broma sobre mi pedantería. Ahora la cadena del fuego ha funcionado a la perfección. Si fuera invierno, diría que me caliento las manos en esa hoguera, pero dejémoslo en que podría hacer una buena barbacoa. O que estoy encantado y divertido, vaya.


sábado, 29 de julio de 2017

Lírica y épica




Carmen ha dibujado estos ratones amorosos y, de fondo, el gato que espera -tranquilamente- devorarlos. "Un drama", me ha dicho Leonor, pero yo veo un símbolo. Es la lírica y la épica. El amor y la belleza y la elegancia siempre están amenazados, pero vencerán. Y mucha atención a los tamaños relativos.





El gatito va listo. Puede esperar sentado.

jueves, 27 de julio de 2017

Conyugalia


I
Comento con Leonor mi ilusión por adelgazar un poco este verano. Se vuelve, alegre, entusiasmada, cariñosa: "Con que no engordes más ¡sería estupendo!


II
Tenemos una pelea sorda sobre el vino y los niños, a los que yo doy muy pequeños sorbos para indignación de mi mujer y resignación desesperada de mi suegra. Leo que Chesterton defiende a un matrimonio que dejaba probar la cerveza a sus criaturas. Lo leo a Leo. Que sonriente, sin ganas de polémica, como acariciéndome, dice: "Claro, como él no tenía hijos..."

III
Lo conyugal es un amor que no mima. Mucho. Nada.

martes, 25 de julio de 2017

lunes, 24 de julio de 2017

Superioridad de la inocencia


Comento Wonder Woman con una amiga y celebramos que los niños no entiendan las dos o tres bromas más o menos bastas que hay en la película. Tengo claro que los guionistas juegan milimétricamente con esa ingenuidad infantil, creyéndose muy inteligentes, y guiñándonos a los padres a la espalda de los chiquillos. En realidad, nos dan un ejemplo muy acabado de por qué se dice "caer en una broma". La inocencia es una superioridad, y resplandece, intocable. A nosotros nos recuerdan que ya no somos tan puros. Quieren hacer una gracieta y nos aleccionan sobre la necesidad de la gracia.


domingo, 23 de julio de 2017

Wonder Woman girardiana


Hay un aspecto nada accesorio de Wonder Woman que ni he rozado en mi artículo. Se trata de que Diana, a todos sus encantos, suma el de una conversión girardiana. Hija de Zeus, nada menos, es lógico que profese una religiosidad mítica y sacrificial. Está convencida de que Ares es la personificación de la guerra y que, acabando con él, traerá la paz al mundo. Desde luego que acaba con él, pero ella ya se ha pasado a una concepción cristiana: sabe que la guerra es consecuencia de la falta de virtud de cada uno de los hombres y que el verdadero combate es moral en el corazón de cada ser humano. 

Se complica la cosa, sin duda, pero es que es así.


jueves, 20 de julio de 2017

Efecto brócoli


Prometo que voy a dejar de hablar de mis niños una temporada. Esto se me está yendo de las manos (hasta el periódico), pero una cosa más. Anoche, había brócoli en la cena, y Quique no es fanático. La regla, bastante socialdemócrata en casa, es que hay que probar una mínima porción de todo. Hace dos noches tuvimos una tragedia griega por una judía verde con gritos, castigo en su cuarto, petición de perdón por su parte y vuelta a empezar con la judía verde a las once y media de la noche. Ahora que lo pienso, no fue tragedia porque un deus ex machina lo salvó todo en el último segundo. Ayer, parecía que íbamos a tener reposición, pero, tras unos titubeos naturales, Quique se lanzó y cumplió con su brócoli. Hasta ahí nada especial, pero entonces le dio una alegría tremenda, casi un pavo, y se reía por todo, y hasta cantaba en la mesa (que tampoco es) y hablaba sin parar. Podría haber pensado que el brócoli tenía efectos euforizantes. Pero me acordé de la pistola de Chesterton y de cómo, si te apunta a la cabeza un momento, te cura de todo pesimismo. Quique había tenido el brócoli apuntándole y lo había tomado y no había pasado nada y se había vencido y todos estábamos muy orgullosos de él. Lo vi tan radiante que hasta sospeché que le había encantado. Le ofrecí más.  Dijo no, riéndose de mi ocurrencia, qué disparate, tú.

miércoles, 19 de julio de 2017

Sin planes


Me encanta ver a mis hijos aburriéndose. Esta tarde no hay planes y no saldremos de casa. Carmen ha encontrado unas orugas en el jardín y está estudiándolas con entusiasmo de entomóloga. Quique se ha montado en mi coche y juega a conducir, asomando una coronilla por la ventana. Es como jugar con sus coches, pero con uno de verdad. No es que se aburran, me he explicado mal, es que no los estamos divirtiendo nosotros o ninguna actividad prefabricada. Y se bandean muy bien. Ahora llega Carmen con cara de guasa y me pregunta: "¿Por qué no se puede hacer pis en ella si hasta en la misma palabra lo lleva: pis-cina?" Supongo que se le habrá ocurrido pensando que le gustaría ir a la piscina, pero estoy seguro de que ni allí ni en una fiesta con payasos se le habría ocurrido la payasada. 


martes, 18 de julio de 2017

Cuidado


Cuando, para educar a tus hijos en el cuidado de las cosas, en el agradecimiento, en la felicidad o en la cultura del esfuerzo, les explicas lo caro que ha sido algo, ten cuidado. No caigas en la trampa si te preguntan, fingiendo o no interés, cuánto ha costado. Si les contestas, habrás caído en la contabilidad, tan grotesca. Y tú no habías venido a hablar de precios, sino de valores. "Yo no he venido a contar, sino a contarte", puede ser una contestación correcta, aunque todavía no la he contrastado.