Mostrando entradas con la etiqueta Hipocondría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hipocondría. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de enero de 2016

Un nudo en la garganta


Ayer caí presa de mi hipocondría. 

En la cena con mis hijos, disimulando mi angustia, les pregunté: "¿Qué habéis aprendido de papá?", pensando en el recuerdo que les quedaría a ellos, tan chiquititos, los pobres. Carmen levantó la mano rápido, como en el cole, y dijo: "A entrenar duro". Cuando sale a patinar con su madre, no se suelta; y conmigo ("hay que entrenar duro", le digo, en efecto) tiene que ir suelta y, si es menester, cayéndose y levantándose. Bueno, no estaba mal. Le pregunto a Quique, pero es Carmen la que habla por él, que piensa: "Quique, a manejar la tableta". Y también eso es verdad. Pero entonces él, que parece que ha entendido la razón de mi pregunta, me mira a los ojos y dice muy serio: "Tienes que enseñarme a leer".

Se me puso un nudo —analógico— en la garganta.

jueves, 14 de mayo de 2015