jueves, 22 de marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

El más listo no entiende


Explico haciendo un esquema en la pizarra. Cuando he dibujado la segunda flecha, y puesto un 2) y escrito "Todos...", un alumno me pregunta algo de la primera flecha. Rebobino y explico de nuevo. Y ahora, cuando vuelvo al 2), no me acuerdo de nada. De nada, y he puesto nada menos que "todos". Les miro. Cuarenta ojos me contemplan confiados. Me lanzo a enredar con la esperanza de que me vendrá el recuerdo. No viene. Y suelto una alocución absolutamente absurda, casi como de Ozores o de otro humorista de esos españoles, mientras escribo frases abstractas en la pizarra, cada vez más nervioso y, por tanto, más embalado y verborreico, mirando a la pizarra fijamente, como si ella pudiese apiadarse de mí o recogerme detrás, como un burladero. Me vuelvo al fin, exhausto. Treinta y ocho ojos me contemplan exactamente igual que antes, poniendo cara de concentración. Lo han traspasado todo a sus cuadernos. Un alumno, uno sólo, dice: "Yo no lo he entendido". Estoy a punto de decirle: "Ni yo tampoco", pero la situación tiene muy complicada marcha atrás, sobre todo para no defraudar la cara de suficiencia de sus 19 compañeros. Y marcha adelante desde luego que no tiene ninguna. Digo: "Bueno, no te preocupes, no hay mucho que entender..." Y me lanzo flechado sobre la flecha siguiente. 


Esta noche he puesto las notas de ese grupo, y le puesto un 10 al que no entendía. Probablemente cuando recoja las notas tampoco lo comprenderá, pero eso seguro que no viene a preguntármelo. 



Conservar y crear son sinónimos


Mientras me ennoblecen o no, me entretengo en pensar cuál será el mote de mi escudo. Esta cita de Bossuet me conmueve: "Lo propio de la misericordia es conservar". (Cita que explica un Borges fascinado por la audacia de la iglesia: "El Universo requiere la eternidad. Los teólogos no ignoran que si la atención del Señor se desviara un solo segundo de mi mano derecha que escribe, ésta recaería en la nada, como si la fulminara un fuego sin luz. Por eso afirman que la conservación de este mundo es una perpetua creación y que los verbos conservar y crear, tan enemistados aquí, son sinónimos en el cielo".)

Con mucho alivio he visto que tenemos una segunda oportunidad: si uno fracasa, como suele ocurrir, en su empeño de conservar, todavía le queda la inmensa posibilidad de salvar. Yéndonos al caso más extremo: contra el fracaso conservacionista de Adán y Eva, la redención. Y yéndome con mi querencia a la literatura, en su trilogía de La Alcarama, Abel Hernández salva el paraíso perdido de su infancia intemporal. "Lo propio de la piedad es la salvación", concluimos, elevando la cita de Bossuet a su máxima potencia, y recordando que la esperanza es lo último que se pierde. Y la caridad lo único que no se pierde.

martes, 20 de marzo de 2012

+ followers = follón


Qué de artículos sobre cómo conseguir en Twitter más followers. Hay una auténtica obsesión —muy dramática en el caso de los programas de radio o televisión o los periódicos, por lo que supone de rendición— por aumentar las visitas al blog o página web. Hasta creo que existe un trabajo profesional muy bien pagado que procura posicionarte bien en internet y muy arriba en Google. Me parece bien y, como no estoy libre de pecado, no tiraré ninguna piedra, pero no estaría mal preocuparnos por todo lo contrario: ¿sigo a los tuiteros más brillantes y enriquecedores o se me escapa alguno que merezca la pena? ¿Visito las páginas web que son buenas o pierdo el tiempo? Y los que me visitan o siguen, pocos o muchos, ¿me los merezco? 

domingo, 18 de marzo de 2012

Elogio, refutación y reconsideración del refrito



Contra esa frase de Oscar Wilde, tan ingeniosa y fundamentada en la experiencia: "La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella", trato de practicar otra: "La mejor manera de librarse de la tentación es escribir sobre ella". 
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Anoche, ya con el artículo enviado a la redacción, mi hermano Jaime me contó su última conferencia en el Museo del Prado. Defiende la tesis de que Velázquez se calcaba a sí mismo. Tiene que enseñarme la superposiciones de cuadros que preparó para la conferencia, que son pasmosas. El que se quedó pasmado –ay, mi artículo– era yo. "Hoy", seguía explicándome, "hay un concepto de artistas que ellos no tenían, artesanos sublimes, con un arco inmenso de abajo a arriba, casi omnicompresivo". 
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Creo que mi artículo de punto de partida. El refrito hay que colocarlo como un aperitivo en un menú que incluye platos fuertes como la originalidad, la imitación de los maestros, las versiones, las variaciones, la intertextualidad, la ejemplaridad y los plagios. El contraste nuevo-viejo es esencial a la literatura, y cuanta más tensión, mejor. 


viernes, 16 de marzo de 2012

33 del Paraíso



La entrada es libre.
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La primera prueba de que entramos en otra dimensión es que el siglo XX está representado por sus santos. “Qué época tan maravillosa!”, exclamarán, ingenuos, los santos medievales.
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En el Cielo, los más santos atesoran más recuerdos, y más vivos. Tan vivos, tan vivos que el perro de san Roque corretea por entre las piernas de los bienaventurados y alrededor de las rosaledas... moviendo el rabo radiante.
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Los santos lloran de alegría y los pecadores se alegran de llorar.
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No hay problema: los que se aburrirían allí no están allí.
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El Cielo: un tú a tú con todos siempre.
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La lengua oficial del Paraíso es la de fuego.
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Algunas veces nos dolerá algo para que recordemos, en cuanto se nos pase, que estamos en la Gloria.
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Lo que no hay en el Cielo es nada.
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Los ateos se llevan cada dos por tres las manos a la cabeza, y exclaman: "¡Increíble, increíble!". Y los creyentes, igual de atónitos, les responden: "¡La verdad es que sí!, ¡La verdad es que sí!"
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Los relativistas en el Limbo estarán en la Gloria.
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Como los escépticos son irremediables, por allí andan los que niegan la existencia del cuerpo. Los demás los sobrellevan con paciencia a la espera del Juicio Final. (A ver qué se inventan después.)
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Y los hipocondríacos nos preguntamos si, tras la resurrección de los cuerpos, no nos estallará el corazón de gozo.
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Los más paulinos irán por el Cielo advirtiendo, adustos: "¡psch, psch... ni ojo vio ni oído oyó!". Menos mal que san Juan les dirá: "Comprended que otros seamos más figurativos, hombre...". Y como allí hay muchas moradas, pues los inefables tan contentos (y callados) y los visionarios tan dichosos (y locuaces).  
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Si escritos con honestidad, los tratados ateos se salvarán, por supuesto, como literatura fantástica. Las mejores tesis heréticas serán libros de humor. Y tendrán su público.
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La poesía, en cambio, será indistinguible del habla común.
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Pero el best-seller por excelencia es el Catecismo, con todas esas multitudes de chinos, musulmanes, indios y nuevas generaciones de europeos deseando saberlo todo, todo, desde el principio.
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En los corros, los hombres y las mujeres de mundo (diplomáticos, marqueses, empresarios, artistas de éxito y políticos victoriosos) oyen entusiasmados, al borde de las lágrimas, el excitante relato de la vida ordinaria de un alma sencilla.
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Los hombres podremos volar como los ángeles, pero no lo haremos, por puro amor a nuestra condición de hombres.
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Como aquí de la mili o de las oposiciones, allí continuamente contaremos a la mínima oportunidad la experiencia del Purgatorio con pelos y señales a todo el mundo.
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Los que no tuvieron que pasar por eso lo escuchan con santa paciencia, literalmente. Pensando: "¡De buena nos hemos librado, uf!"
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En el Paraíso, un sector productivo en continuo crecimiento y que cada vez ocupa a mayor parte de la población activa es la Teología. Como Dios es infinito, todavía hay muchos delicados silogismos que discutir gozosamente. Los habrá siempre.
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César Vallejo: “Volverán los niños abortados a nacer perfectos”.
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Los divorciados celebran allí por todo lo alto aquello de "hasta que la muerte os separe". Por fin.
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Con los matrimonios felices se hará una excepción, espero.
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El Paraíso será pasear por entre impresionantes vidrieras sin ese molesto impulso idiota de darles una pedrada.
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Allí ya no hay pecados, pero habrá cola para confesarse con el padre Nicolae Steinhardt.
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Uno imagina en el Paraíso la música y la poesía, pero no la pintura ni, mucho menos, la escultura.
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Es raro, porque pintando, al que le guste, uno sí que lo ve.
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Desde luego, en el Paraíso no habrá toros (eso es más del Purgatorio), pero los buenos maestros salen (y entran) a hombros, para regocijo de los ángeles más flamencos.
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La luna es el reloj de pulsera de Dios Padre. Por eso no tiene manecillas.
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Entre salmo y salmo, una acción de gracias a la madre que nos parió. Sin ella, nada de esto hubiera sucedido, ¡nada!, qué vacío.
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Gracias a la eternidad, la Virgen tendrá tiempo para atendernos a todos personalmente. Allí no hay tiempo, lo sé, pero la Virgen sabe que la ternura es el amor a cámara lenta, y se sacará horas de la manga para derrocharlas en atenciones con todos y cada uno.

[¡Para que luego vengan a embobarnos con lo del progreso…! En el siglo XIV Dante escribió los XXXIII cantos impresionantes del Paraíso. Yo, en el 21, estos 33 aforismos. ]

miércoles, 14 de marzo de 2012

De visita


"Cada vez que asistimos a una de estas orgías de lágrimas nos parece precisamente como si hubiéramos cumplido con un enfermo yendo a visitarlo a un hospital", Friedrich Schiller lo dice, con la mezcla exacta de lástima, fastidio e ironía, de esos poetas profesionalmente melancólicos; pero uno sale con la misma sensación amarga de leer las quejas tremendas de los nimileuristas: parados y desamparados

martes, 13 de marzo de 2012

El profe Pamuk


Como un buen profesor, cita mucho a los maestros. El barbero se ha quedado con:

Nabokov: "Todas las novelas son cuentos de hadas".

Tolstoi: "Si el héroe de una novela es demasiado malvado, hay que añadir un poco de bondad, y si es demasiado bueno, hay que añadir un poco de maldad".

Coledrige en su Biographia Literaria nos recuerda que Wordsworth tenía este objetivo: “Dotar del encanto de la novedad a los hechos de la vida cotidiana, y fomentar un sentimiento semejante a lo sobrenatural, despertando la atención de la mente del letargo de la costumbre para dirigirla a la belleza y las maravillas del mundo que tenemos ante nosotros”. 

Forster: "La prueba definitiva de una novela será nuestro afecto por ella". 

Nietzsche: “Antes de hablar de arte, uno debe intentar crear una obra de arte”.

Y para que no se diga, tres de Pamuk: 

Las novelas son segundas vidas.

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Obtener placer de una novela es disfrutar del acto de separarse de las palabras.

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El juicio moral es un lodazal inevitable en la novela.



domingo, 11 de marzo de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

La diligencia


Por mucho aire acondicionado que tenga un tren o un avión, basta que entren unos cuantos niños pequeños o uno solo llorón, para que el ambiente se parezca peligrosamente a La diligencia, de John Ford. Crece la incomodidad, pero también la vida social entre los pasajeros. Y hace calor. O frío. La gente comienza a intimar, a pedirse excusas, a reírse y a protestar, todo junto, mezclado. Antes o después se produce el ataque de apaches furiosos: los niños empiezan a correr en redondo y a ulular. El The end tarda en aparecer, la diligencia va a paso de mula coja, pero ya llegará y llegaremos vivos. Extenuados, pero vivos. 

viernes, 9 de marzo de 2012

V V V en WWW (ventana vs. vidriera)


Una crítica muy repetida contra los blogs literarios que se construyen sobre el modelo del género de los diarios íntimos es su descarada falta  de pudor. La privacidad de los autores queda expuesta a los ojos del mundo, nos advierten con gesto adusto. Pero la intimidad es un valor paradójico porque depende de las palabras y los signos que permiten atisbarla o presentirla y que en literatura son, en buena medida, el resultado de un delicado proceso de creación. Eso ha defendido uno desde siempre y Benítez Ariza desde mucho antes en su blog Columna de humo. El otro día me encontré con una defensa más sencilla todavía. Decía un ilustre profesor que la Red ha caído sobre todos y que allí se pescan con facilidad nuestros datos, nuestros currícula, nuestras fotos y nuestra vida. Teniendo la dirección postal, puede verse incluso nuestra casa. De modo que vivimos en un escaparate como ésos de Amsterdam, concluía no muy líricamente. Y todos, no sólo los blogueros. O, me atreví sugerir, los blogueros quizá un poco menos . El blog, que es lo primero que sale de su autor en cualquier búsqueda, es una oportunidad de manejar y colorear, subjetivizándola y matizándola, nuestra intimidad. En el blog,  eres tú el dueño de tus palabras y silencios, de tus enlaces y de tus desentendimientos. La regla de oro de cualquier política de comunicación  es que  la principal fuente de información sobre sí mismo ha de ser uno. Si hemos de vivir irremediablemente en una ventana, ¿por qué no procurar que sea una hermosa y brillante y pudorosa vidriera?

 ***

PS. O aprovechando la hermosa imagen de Jilguero: la literatura permite que la vidriera se vea desde dentro de uno, que es donde brilla, no desde fuera, tan plomiza y con las redes esas --forcemos un poco la cosas-- que se ponen sobre las catedrales por motivos de seguridad o restauración.

martes, 6 de marzo de 2012

Trasvases

Carlos Esteban me lo dijo en Twitter, pero me pareció tan bien que me lo llevé [corta y pega] a los comentarios de la entrada: 
Aprovecho para decirte que tu definición de humor no define. Vale para Poesía. 
 Pero allí su apunte se quedaba demasiado escondido bajo el celemín, y me lo traigo aquí. Para darle la razón en público: "¡Cuánta razón, Carlos: por eso la poesía ha de ser graciosa (y alada y divina, añadía Platón, que yo a tanto solo no me atrevería)!

domingo, 4 de marzo de 2012

El Ángel de la Iglesia de Éfeso me escribe

Que la Biblia está escrita específicamente para cada uno de nosotros se sabe (quien lo cree). Pero es inevitable que parezca que algunos pasajes especialmente. Yo siempre me he sentido muy aludido por lo que el Ángel de la Iglesia de Éfeso escribe:

«El que tiene en su mano derecha las siete estrellas y camina en medio de los siete candelabros de oro, afirma:
«Conozco tus obras, tus trabajos y tu constancia. Sé que no puedes tolerar a los perversos: has puesto a prueba a quienes usurpan el título de apóstoles, y comprobaste que son mentirosos.
Sé que tienes constancia y que has sufrido mucho por mi Nombre sin desfallecer.
Pero debo reprocharte que hayas dejado enfriar tu caridad primera.
Fíjate bien desde dónde has caído, conviértete y observa tu conducta anterior. Si no te arrepientes, vendré hacia ti y sacaré tu candelabro de su lugar preeminente.
Sin embargo, tienes esto a tu favor: que detestas la conducta de los nicolaítas, lo mismo que yo».
El que pueda entender, que entienda.

Lo he recordado al releer mi artículo de hoy.


También mi artículo me ha recordado este sabio aviso de Pla: "La forma más alta de la elegancia es la caridad". Es snob se queda siempre, ay, a medio camino.