miércoles, 30 de noviembre de 2011

In medio, virtus

Profesor peripatético, expliqué en clase la idea de Aristóteles de que la virtud está en el justo medio, una cima entre dos simas, una por exceso y otra por defecto. En el examen propuse una lista de virtudes, para que determinaran sus dos abismos, uno a cada lado. Ha resultado muy interesante e ilustrativo. El exceso de "Fidelidad" ha sido una de las estrellas: "Soso", puso uno; una, "Calzonazos". De "Generosidad" y en la columna de las exageraciones un genio precisó: "Pobre (solo)", que podría ser un epigrama quevedesco. La mayoría se decantó en este caso por "Tonto". Otro alumno propuso como exceso de "Sinceridad": "Chivato", que no está nada mal. Quizá forzando la mano, les propuse "Moralidad" como virtud, y ellos, ni cortos ni perezosos, dándome un signo de los tiempos, se lo tomaron en una abrumadora mayoría como "tener la moral alta", en plan equipo de fútbol, y me pusieron como defecto la depresión o el desánimo y como exceso la euforia o la autoestima disparada. Uno sí cogió onda y escribió, de defecto, "Irse al infierno" y como exceso "Ser un cura". La otra que sí, exclamó como exceso: "Mojigato", que estaba tan bien puesto y era tan contundente que pensé: "¿Irá por mí?" 

martes, 29 de noviembre de 2011

Sobre (o bajo) el perfume


Ahora que, advirtiéndonos del Adviento, llegan los anuncios de perfumes, es un buen momento para poner al día mis observaciones u olfativaciones. Ya sabía yo que hay de todo: los perfumes exóticos que marean; los malos que espantan; los leves, aleves… Pero el otro día en una cafetería comprendí lo más importante: un perfume demasiado bueno es un problema añadido. No lo lleva la mujer, sino que ésta acaba siendo llevada por el propio perfume. Parece un juego de manos literario… hasta que se ha olido. Es una sensación absolutamente real. Esto complica mucho las cosas, desde luego. Quizá no queda más solución que probarse el perfume y preguntar a alguien con sensibilidad y, más difícil aún, con sinceridad: ¿quién manda, el perfume o yo? ¿Quién lleva a quién?

lunes, 28 de noviembre de 2011

Santiamén


Explico a mis alumnos la ley de la utilidad decreciente del dinero. Se trata de que cuanto más dinero se tiene menos útil resulta. Los primeros cinco euros son vitales para subsistencia. Pero cinco euros sobre un patrimonio de cincuenta mil valen menos que el chocolate del loro. Todos lo entienden y se asombran de que un billete no valga ni mucho menos lo mismo según quien lo tenga. Por eso, moral aparte y hasta solidaridad fuera, es tan valiosa (generadora de valor) la limosna. Salen cinco euros de una mano en la que valían muy poco y, en un santiamén, pasan a otra mano en la que significan muchísimo. Casi un milagro. 

viernes, 25 de noviembre de 2011

¡Psssh!


Se admiran de que Dante leyese en una calle de Florencia y que pasara por su lado una bulliciosa procesión sin que se diera cuenta. Se pone como ejemplo de su capacidad de concentración lectora. No se puede dudar de mi fervor dantesco, pero aquí se equivocan los hagiógrafos. Se lee perfectamente con ruido exterior, entre una procesión o en cualquier bar de cualquier pueblo, porque el ruido te fuerza a no apartarte ni un ápice de las líneas. Lo difícil es no distraerte en el silencio, cuando la imaginación está más viva que nunca. No hay mayor incordio para leer bien —lo ignoran los que no son aficionados— que uno mismo. 

jueves, 24 de noviembre de 2011

División

Se me lamenta un alumno de su accidente de moto. No son las heridas solamente, sino que ha tenido que interrumpir sus entrenos de fútbol, con lo duro que estaba trabajando y las ganas que tenía. Le veo tal brillo en la mirada que le pregunto si va a ser deportista profesional y me dice, arrobado, que su aspiración es llegar a jugar en Tercera División, que a ver si hay suerte. ¡Es impresionante lo que mis alumnos tienen que enseñarme! Qué maravilloso ejemplo. Tanto rollo con lo del poeta menor, oh, el ruiseñor que oímos cantar una tarde, y bla bla bla, pero todos con la vista clavada en Borges, inyectada. Y sin ese brillo en la mirada de mi alumno por alcanzar, ¡ojalá salgan bien las cosas!, la Tercera División. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡Felicidades!

Contando, como hay que contar y cuento siempre, con el sacerdocio común, estoy en 1, 4 y 6, nada menos. ¡Esto lo explica todo (o casi todo)!

Hoy cocina no

Que el día, por muy bien que fuese, iba a ser complicado lo vi claro a la media hora de levantarme. Leonor, antes de salir corriendo para su trabajo, me pidió que le dijese a Ana, la nueva chica rusa, que no hiciese nada para comer. Como yo iba a estar fuera todo el día, almorzarían sobras. "Ah —dije—, vale". Pero cuando me oí explicándole a Ana, que no habla apenas español: "Dice la señora que hoy cocina no. No comida, no [señalando la vitrocerámica]. Hoy, sobras [y señalaba la nevera]. Porque yo [y me señalaba el pecho], porque yo no como en casa, ¿entiendes?", me sentí ridículo y de un egoísmo cósmico. Vaya argumento y, sobre todo, vaya argumento para explicarlo uno, y encima gesticulándolo. La rusa me miraba sin entender nada, no sé si por el idioma o por la situación. La vergüenza ya no se me quitó en todo el día. Me acordaba de pronto en el tren, en Madrid, durante la comida, en el taxi, a la vuelta, y me volvía a poner colorado. Y la cosa es que gracias al bochorno he caído (el matrimonio es una miopía) en lo delicado y desmedido del gesto de Leonor.

martes, 22 de noviembre de 2011

De vuelta

Cielo nublado, 
vaho en el parabrisas, 
las gafas sucias 
y yo miope, pero 
aún se ve una estrella. 

Regen, regen...


Sólo lo escuchaste dos veces.
En Santa María la Blanca
por vez primera; años después,
en un teatro madrileño,
la mujer del poeta amigo
(los mismos que en Toledo),
le pidió que te lo cantase
a la dama judía misteriosa,
que nunca más volviste a ver.
En vano te afanaste
por encontrar la pieza.
Pero a lo largo de los años,
aquella solitaria lluvia
ha seguido calándote el alma.
Te espera tal vez al otro lado.

Este poema aparece recogido en la antología tal vez final del poeta Ricardo Defarges (Barcelona, 1933), titulada Este don a la muerte (Renacimiento, 2011).  Lo mejor del poema es cómo salva una anécdota gracias a la trascendencia que se adivina en el último verso, que —sin énfasis— se anhela. Pero es emocionante ver que bastaron dos ocasiones para que esa soñada y añorada música siguiese calándole el alma. Quizá la facilidad de reproducción de ahora mismo trivialice la música y el resto de las artes, que nacieron para el recuerdo en el alma, y no para dos o tres clics y ya.  


[Actualización: ¡CLIC!
y tampoco se pierdan abajo el comentario de Borges-Balaverde]

lunes, 21 de noviembre de 2011

Poker face


He preguntado en el examen tipo test qué había votado yo, poniendo cinco opciones: PP, PSOE, IU, UPyD y en blanco. Por supuesto, avisaba que esa pregunta la tenían bien todos, que se trataba solamente de autoevaluarme como profesor y tal y cual, que dicen los pedagogos. Han puesto de todo, incluso, IU. Estoy encantado conmigo mismo, por la exquisita neutralidad (¡quién lo diría!) con la que por lo visto explico y me comporto. 

Entre mis compañeros, en cambio, ha habido mucha felicitación por los pasillos, qué cosas. "Al menos tú estarás contento", me han llegado a espetar. Es bien curiosa esta presunción ideológica que hacemos todos, azuzada además por el morbo de que el voto es secreto, y entonces queremos adivinar. Yo no tenía tiempo de dar demasiadas explicaciones, pero he tratado de estar más hierático que nunca. Cualquier sonrisa tenía hoy una automática lectura electoral, y cualquier mohín de disgusto también. 

El que no sabe esto o, con tantas bromas, salió pepero, es Enriquito; que fíjense cómo amaneció hoy:


sábado, 19 de noviembre de 2011

Las mejores llamadas

No hablo de Carmen de nuevo para ver si levanto las estadísticas del blogg en el sábado, que es el día más mortecino (para esto), sino por la anécdota que sigue. Publiqué en Alba esta nótula: 

                  LAS MEJORES UNIVERSIDADES 
Se ha inundado de repente la blogosfera de glamorosas fotos y prestigiosos listados de las mejores universidades del mundo. Las he visto varias veces, con los ojos como platos. Impresiona mucho el predominio de los campus norteamericanos. Lo que nos permite hacer una primera lectura geopolítica: no será para tan pronto como dicen algunos —que parece que lo están deseando— que China se haga con la hegemonía mundial. Estoy dispuesto a apostar, incluso, aunque no acostumbro. Las universidades europeas tardan un poco en aparecer, y son las británicas las que se llevan la palma. Mi mujer me riñe porque, con 18 meses que tiene mi hija, me preocupo ya de problemas como la adolescencia precoz, así que no le diré que he empezado a dar vueltas al problema de su universidad. Pero se me hará duro, lo digo desde ya, que mi hija, que se lo merece o merecerá, no vaya a la mejor universidad o a una de las mejores del mundo. Menos mal que, cuando más abrumado me encontraba por estas amargas preocupaciones, he levantado la vista, y me he topado con mis estanterías de libros, repletas de ediciones de bolsillo de los grandes maestros: la Biblia, Cervantes, Shakespeare, Esquilo, Santa Teresa, Dante… Todos esos impagables (y baratos) volúmenes estaban al alcance de mi mano y, dentro de nada, lo estarán de la suya, por ahora, ay, destructoras, pero pronto lectoras. Ni la mejor universidad, siendo tan importante la universidad, es capaz de aunar este claustro de profesores que aquí tengo yo y puede tener cualquiera. Es un alivio, verdaderamente. 


Anteanoche, me llamó una señora para consolarme. Lo había leído y llamó corriendo al director del semanario, sobre el que tiene cierto ascendiente, para pedirle mi teléfono. Se me presentó, se excusó y pasó a consolarme muy bien, incluso con citas de don Antonio Millán-Puelles. Me dijo que tampoco me preocupara por cosas tan a largo plazo, que la vida da muchas vueltas. Y, hecha su obra de misericordia, colgó, dejándome mucho más tranquilo y sonriente. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Un as en la manga

Este poema de Jesús Alonso Burgos, en Estrategias de la usura (Rialp, 2011, Premio san Juan de la Cruz) es estupendo por dos razones de peso. Primero, porque sí. Y segundo, porque adivino entre líneas —aunque puedo equivocarme— un eco de Wislawa Szymborska, que es uno de los mejores ecos que se pueden tener. 

                    JUEGO Y DESCARTE

El secreto está en el descarte:
desprenderte de las cartas malas
para coger nuevos triunfos,
naipes
que te aseguren la victoria.

Tiras un seis
porque esperas un rey,
tal vez un as.

Pero no te llega el rey
ni el as;
sólo un cuatro.
Has calculado mal.

Tiras un instante
porque esperas
el absoluto,
tal vez un dios.

Pero no te llega el absoluto
ni el dios,
ni siquiera
una caricia
o una ofrenda.

Te has descartado mal.
Otra vez has perdido.
¿Cuándo vas a aprender a jugar?

Algún día
nadie te dará la revancha;
entonces perderás sin remedio.

Lo mejor sería que aceptases
tu incapacidad para el juego,
tu mala fortuna, si prefieres,
y quedarte con el seis y el instante.

Por lo menos son un seis
y un instante. 

Carmen bate récords

El récord absoluto de visitas de este blogg fue el anuncio del embarazo de Carmen, cuando no sabíamos que sería Carmen, aunque se la veía venir. Hoy he visto que el segundo pico histórico han sido los limones de anteayer. Jo, con la niña. Menos mal que ni Dante ni Chesterton se pondrían nunca celosos con esto. Yo sí soy más quisquilloso, pero con Carmen no. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Otra imagen de Pla


Algunas obras completas, de tan amplias, espantan al lector. No la de Josep Pla. La suya, muy voluminosa, es una fuente constante de placer. Como no sube la voz, no avasalla. Como juega a la superficialidad, no obliga, no pesa sobre nuestra conciencia dejarnos pendientes unas miles de páginas. Es más: su cantidad tranquiliza porque sabemos que siempre encontraremos nuevos aciertos pequeños y preciosos en sus páginas. Hoy le leo que los almanaques se deshojan como una alcachofa. Parece una imagen sencilla, pero qué va. Además de la aliteración, es en otoño cuando adelgazan los tacos de los almanaques y es ésta la temporada de las alcachofas. Y uno ve las hojas (unas y otras) finísimas, traslúcidas, flexibles y, finalmente, arrugadas, y siente su sabor de tiempo escaso, dulce y delicado.  

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cambio de querencia


Antes, cuando no tenía tiempo o fuerzas, me dejaba ir y me salía solo un artículo de o sobre o --levemente-- contra mi suegra. Ahora, me sale solo uno de, sobre o descaradamente alrededor de mi hija. Hemos salido ganando todos.  

martes, 15 de noviembre de 2011

El dragón

Escribiendo un miniensayo sobre G. K. C. titulado “Chesterton, aforista sobrevenido”, doy como ejemplo de la naturalidad con que le salían sin querer máximas, sentencias y greguerías la primera frase que publicó en su vida, siendo un preadolescente, en la revista de su cole:


El dragón es la más cosmopolita de las imposibilidades.


Y me quedo pillado del genio del maestro, de su precocidad y de su coherencia. Literalmente con la boca abierta. Porque:


1- Efectivamente, es una greguería como la copa de un pino.


2- Ahí está ya (¡en su primera frase!) su amor, que sería vitalicio, por los cuentos de hadas con un toque medieval.


3- Y su enfrentamiento, como un san Jorge, contra las fantasmagorías en defensa de esa doncella encantada que es la realidad.


4- También su desdén genético por el cosmopolitismo.


5- Y desde luego la gracia.


Qué monstruo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Gestionar, gestionar

El otro día me descubrí disfrutando de lo  lindo de mis gestiones. Veía enormemente satisfactorio eso de ir tachando encargos de una larga lista a costa de esperas en colas insufribles, de discusiones con minuciosos funcionarios, de cogerle las vueltas a los vuelvas-usted-mañana y toda la pesca. ¿Cómo podía ser eso? Pues porque —noté espantado— eran una excusa para no trabajar en lo mío, que es más exigente y comprometido. Recordé el verso de Manuel Machado: “el mar, el mar y no pensar en nada” y vi que yo estaba en “gestionar, gestionar y pensar menos que nada”. Me he encerrado en mi cuarto y ya haré los papeleos cuando me manden un apremio. Mal están las gestiones burocráticas si nos fastidian, pero si nos gustan es muchísimo peor. 

domingo, 13 de noviembre de 2011

Dar de comer en la boca


Comulgar en la boca había sido lo habitual y vuelve. El Papa no da la comunión en la mano, esperando que cunda el ejemplo. Se aduce que es mucho más respetuoso con la Sagrada Forma que eso de que vaya de mano en mano, como una moneda. Yo estoy del todo acuerdo. Pero nadie ha dicho —hasta donde sé– que la comunión en la boca es, además, un gesto muy tierno de amor. A los hijos se les da la comida en la boca, que abren con una confianza que emociona, y los novios a veces también tienen ese detalle entre ellos, y en el matrimonio más de vez en cuando, pero alguna vez, sobre todo si uno está malo. Es un súmmum de cariño, tanto que da hasta corte contemplarlo. Es un motivo más, cotidiano y sentimental, para comulgar en la boca. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

A mi esposa


Sin ti soy triste cosa y triste cosa 
Sin ti me lleno de humo y me extravío 
Sin ti me armo un lío y me armo un lío 
Sin ti mi esposa busco en ti mi esposa 

Contigo la hosca vida es cosa hermosa 
Contigo sin dinero compro un río 
Contigo nunca lloro y siempre río 
Contigo viajo al cielo en mariposa 

Yo no te he dado nada y sin embargo 
Sin darte nada tú me has dado una 
Una mejilla donde puse un beso 

Y tú me has dado eso y me hago cargo 
Y tú me has dado el queso de la luna 
Y tú me has dado eso eso eso

Hoy es un día estupendo para releer este soneto de Carlos Edmundo de Ory y no sólo porque el 11/11/11 es el primer aniversario de su muerte. No se sabe bien dónde, pero el poema entero rebosa amor conyugal y dulce picardía. Y no dejen de fijarse muy bien en el detalle de la mejilla, que tiene mucha tela. Ory le agradece a su mujer que le haya dado una mejilla en la que poner su beso. No le agradece un beso, no, sino la oportunidad, la ocasión y el lugar de darlo. Qué finura de espíritu. Lo mejor del amor es que nos dejen amar, ése es el más maravilloso de sus regalos. Si tienen una mejilla a mano, no lo duden: dejen allí su beso. No desperdicien el privilegio. 

jueves, 10 de noviembre de 2011

Confiteor


Entre los best-sellers, arrasa Yo confieso de Jaume Cabré, una novela que reúne todos los requisitos para triunfar: anticlericalismo, progresismo, catalanismo y esnobismo cultural, y que es, aún así, una novela estupenda. Y una curiosa y muy seria y quizá inconsciente defensa de la confesión sacramental. La tesis de fondo del libro es que el mal no puede racionalizarse, que la única forma de enfrentarse a él es a través de la narración. ¿Y qué ha apostado más por el enfrentamiento narrativo contra el mal que el sacramento del perdón, como lo llaman ahora? No es casual que aparezca tanto en la novela, y que Confiteor sea el estribillo del libro, y su título.

Aunque para confesiones, este poema, que, como quien no quiere la cosa, nos dice que el marco incomparable de una buena confesión ha de ser el amor y que el arrepentimiento convierte cada cicatriz en una condecoración.  ¿Tendré que confesarme de envidiarlo? Quizá valga con que os lo diga aquí.