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martes, 5 de agosto de 2014
jueves, 29 de mayo de 2014
Hacaranda y otros jitos
Grave malentendido. Las pilas de volúmenes de ayer no fueron puestas ni mucho menos para presumir, sino por lamentarme. Dentro de unos meses, más altas, tendrán más o menos los mismos libros, aunque más abajo. De Tántalo es la pena.
*Pena muy compensada con diversas alegrías, como es natural.
*Enseño a los niños los nombres de los árboles. "¿Cuál es ése morado de ahí, Carmen?"
"¡Hacaranda!", exclama ella extasiada de belleza morada.
Me asombra que, con sus cuatro años recién cumplidos, corrija el lenguaje y vea haches aspiradas que instantáneamente desaspira, aspirando a la mayor corrección. Aunque, que suponga que soy yo -el que le ha dicho "jacaranda" una jartá de veces- quien necesita sus sutiles correcciones de pronunciación, me amosca.
*Ayer se presentó en la sede del Consejo Regulador del Jerez el libro de Carmen Oteo Las lágrimas del vino.
El acto tuvo el run-run de las grandes tardes de toros, con lleno hasta la bandera, y pellizcos íntimos de emoción. Suspiré de alivio al ver que en las botas que conmemoran a las familias del jerez estaba la de Blázquez, que nunca vi tan alta, atestiguando el guiño conyugal de mi texto de la contracubierta.
*
A Leonor, en cambio, le emocionó lo pegadita que estaba a la bota de González, como un guiño del destino. La bodega de donde viene junto hacia a la que va... a trabajar todas las mañanas. Y el vino de jerez, siempre.
*"Herez", corregiría Carmen.
*Parrilla (vía) hizo esta foto en la que salgo como me gusta. De espaldas, a lo lejos y con Leonor. En primera fila, Pilar Pardo y el fotógrafo José Tamayo.
Lo mío, obviamente, no es humildad, sino todo lo contrario, como saltaría a la vista en un primer plano.
*A pesar de tanta charla con unos y con otros, no encontré a nadie a quien soltarle mi descubrimiento. Antes de escribir mi artículo de ayer, había leído el análisis de Montse Doval, pero no me cupo. A medida que van pasando los días, lo veo más enjundioso. La enseñanza (y la esperanza) es que El Tuerka debe su éxito electoral, sobre todo, a su trabajo intelectual, de análisis, académico, tesis doctorales incluidas. Está muy guay el perroflautismo, pero, ay, compañeros y compañeras, con estudios y capacidad de síntesis, aunque sea camuflada y revirada. Del mismo modo, qué inútiles la corbata y la seriedad ignorante.
Por ahí, si se piensa, albricias.
*Y hoy es el cumpleaños de Chesterton.
Y el aniversario del bautizo de Carmen, la henial jerborista.
Y reluce más que el sol.
*Mientras tanto en mi instituto estamos de evaluaciones.
viernes, 7 de marzo de 2014
... Y Sevilla
La inteligencia es mágica: hace aparecer ante nuestros ojos atónitos, de repente, la realidad.
*Tras ese aforismo, no me quedaba más remedio que abrir los ojos con desesperación tratando de ver la realidad. Por amor propio, aunque fuese.
*
El día está espléndido y generoso. Tiene la delicadeza de resumírseme él solo en una imagen. En un paso de cebra de la Avenida de la Palmera, una chica con unos ojos azules de agua frágil miraba al sol de frente.
Tantas ganas de sol teníamos.
*
Al subir del aparcamiento subterráneo, una sensación intensísima ya conocida. Pensar que mis hijos disfrutarán de Sevilla. Es mi versión del "Pequeño testamento" de d'Ors. Supongo que es un efecto colateral de lo de Villalón de que el mundo se divide en dos: Sevilla y Cádiz. Les quiero dejar el mundo y me sale Sevilla, me digo, dándome por irrecuperable para la causa del internacionalismo.
*A cambio, doy mis primeros pasos por Sevilla leyendo en el móvil una carta escrita en Santiago de Compostela, y me siento mucho menos provinciano. No sé si este cosmopolitismo compostelano tiene mucho fundamento, pero como aliteración es imbatible.
*El día está precioso, con una luz que se resiste a dejarnos, y no me extraña.
*
Qué dulces de recordar
los amores olvidados.
(Y a mayor olvido, más.)
*Pasa, por cierto, una chica impresionante, muy alta y ceñida, explicando por su móvil: "No quiere quedar conmigo, porque..." Y uno, que supone que los ojos no le engañan, se pregunta si serán sus oídos los que han tenido una alucinación.
*El móvil ha animado mucho los recorridos urbanos. Cierto que antes se podrían oír las conversaciones, pero no eran tan frecuentes, ni a un volumen tan alto, ni tan íntimas ni tan desapercibidas del mundo circundante. Los que escuchan en cualquier conversación miran, muy distraídos, alrededor, vigilantes.
*Mi iglesia de Sevilla es la Magdalena. Y, contra todo pronóstico, llego a misa. En la cola de comulgar me tengo que reprimir para no ir dando saltos de alegría.
*Era la misa por los padres de Aquilino Duque. Para que luego pensemos que estas cosas sólo pasan en los pueblos. Saludo a todos los hermanos Duque muy sorprendido y contento de la casualidad. Y Aquilino se viene conmigo a la presentación del libro de Karmelo Iribarren.
*De camino, sobre las azoteas, aún prendida de la luz de la tarde, ¡joe, la Giralda!
*La presentación. 1) Karmelo explica cuánto le gusta Pla y pone como ejemplo la entrada de las habas y los guisantes, de Notas dispersas. Yo doy un respingo en mi silla, porque es también una de mis favoritas. Cualquiera mira a Karmelo, me mira a mí, y cómo va a sospechar tantas afinidades tan concretas. 2) Para que no se me suba a la cabeza, una diferencia sutil, pero muy significativa. Cuenta que conoció a un juez muy simpático pero que no se le iba de la cabeza que ese hombre podía meterle en la cárcel. A mí, que conozco a varios jueces, eso no se me ha pasado nunca por la cabeza, pero le entendía perfectamente, porque me pasa algo muy similar con los inspectores de Hacienda. Y 3) Había confesado Karmelo que no había leído su libro desde que corrigió pruebas. Ahora lo leía y era precioso ver cómo le iba gustando. Quizá alguien del público creyó que era impostada esa sorpresa positiva con sus propias prosas, porque unas adolescentes muy rendidas se reían mucho, pero era una sorpresa auténtica y conmovedora.
*En la cena, desatiendo a Karmelo (muy bien atendido, por otra parte) y me dedico a las hijas de mis amigos poetas. Con B., de Abel Feu, y su amiga, que son adolescentes, hago por fin la buena obra del día y les pongo tarea. Tienen que ver los seis capítulos, seis, de Orgullo y prejuicio: 1, 2, 3, 4 (incompleto), 5 y 6. Pocas cosas más oportunas y necesarias para unas adolescentes postmodernas. Les aseguro muy severamente (el nuevo puesto del IES me ha dado otro empaque) que la próxima vez que las vea les pediré cuentas.
*T., una de las hijas monjas de Aquilino, es una inteligencia privilegiada. Estudió Filosofía con entusiasmo y no sé cuántas cosas más. Ahora es la ecónoma de su comunidad. Le pregunto si le da tiempo a leer y me dice: "Tengo muy poco tiempo, pero aprovecho la gripe". Y hay tal cara de ilusión, de alegría inmensa, de pequeña travesura, de delectación intelectual en esa gripe aprovechada, que me emociono. Ha hecho conmigo la obra buena del día. Nada más que por esa gripe tan agradecida y tan feliz ya merecía la pena el viaje a Sevilla.
*Me monto muy tarde en el coche de vuelta. No importa. Me imagino que tengo insomnio… y qué suerte entonces tener algo que hacer, en vez de estar dando vueltas en la cama, molestando a Leonor.
*
En la autopista, se me cruza una rata...
*
Ya en Jerez, enfilando el Puerto, aparece por el horizonte una luna creciente roja. Casi me salgo de la carretera volviendo el cuello para verla. Hubiese entonces resultado exactisímo aquello de "Y su epitafio la sangrienta luna".
Presa del síndrome de Stendhal, me echo a la cuneta y saco una fotografía.
Es mala, lo sé, pero me pasaban rozando otros coches y no se me iba de la cabeza lo del dichoso epitafio. Encima, por el horizonte, a mi espalda veía las luces azules de un coche de policía y, aunque no son inspectores de Hacienda, tampoco quería dar lugar a incómodas preguntas de los agentes de la autoridad ni a mis incomprensibles respuestas stendhalianas. Si me acerco con el ordenador, se ve mejor. Las luces de la derecha son el penal de Puerto 3, lo que también tiene su lirismo. ¿Cómo verían los presos esa luna alucinadamente roja?
Y acercándome aún más, un cuajarón de luna, que impresiona. ¿O no?
*
Llego a casa tarde (qué silencio cuajado de respiraciones claras y latidos diminutos, por cierto) y mañana me tengo que levantar muy temprano; pero me ha ido tan bien lo de la mentalización del insomnio, que lo intento de nuevo. Me espera una siesta, um, muy larga, me sugiero. Hacía tiempo que no podía darme una siesta así. Qué suerte.
jueves, 6 de marzo de 2014
Nuevo despacho
Se extraña un amigo de que no haya cambiado nada del despacho de jefe de estudios, ni la disposición de los muebles ni los adornos ni tan siquiera los cacharros de encima de la mesa. Yo, sin embargo, veo que el cambio es radical:
viernes, 21 de febrero de 2014
El mar, la mar, etc.
Este vídeo era para consumo privado: quería enviárselo a mi cuñado Agustín, surfero disfrazado de ejecutivo ("¿Por qué me desenterraste / del mar?) en la ciudad. Pero la voz de Enrique, más honda que la del mar, en sueños me tiró del corazón y traje el vídeo acá.
¡Oh la melancolía del viejo castillo en ruinas! Claro que si uno va con dos niños, un castillo en ruinas es el escenario perfecto para una fiesta de la fantasía. Pude melancolizar muy poco, nada.
A la vuelta, un camino de oro.
domingo, 29 de enero de 2012
Donde la hoguera verde
Inma Moreno ha ganado el premio "Antonio Machado en Baeza", que le ha dado, además de 6.000 € que quién los pillara, la publicación de Donde la hoguera verde en Hip- hip- Hiperión. ¡Hurra! Y a nosotros nos ha dado —y ahí es nada— la posibilidad de leer sus versos.
El miércoles fui a la presentación del libro a Cádiz-Cádiz, o sea, a Cádiz capital, como decimos los de Cádiz provincia. Yo iba, más que nada, para arropar a mi amiga. Cree el ladrón que todos son de su condición, y abrigo pocas esperanzas cuando voy a la presentación de un libro. Esta vez no se cumplieron mis desesperanzas. Estuvo muy bien. El agudo presentador preguntó por los títulos de los poemarios de Inma, y ella hizo una reflexión muy sabrosa. Son siempre frases inacabadas: Son los ríos, Como lava oscura, y este Donde la hoguera verde; y eso, aunque no lo ha hecho nunca a propósito, debe de indicar, suponía ella y a mí me convenció, su idea de que la poesía es sobre todo señalar un misterio, un misterio al que ha de llegar solo el lector. Egotista, me puse a pensar que quizá mis títulos, frases coloquiales que transparentan un significado más alto, funcionan de un modo análogo, dentro de las diferencias de cada cual.
Hubo coloquio posterior muy interesante, lo que fue otra cosa insólita. Apuntó Ana-Sofía Pérez-Bustamente [que no lee mi blogg y yo le dije muy en serio que mejor, porque con los amigos que venís tengo suficiente y prefiero que las autoridades lean luego los libros en que selecciono mucho y corrijo más estas entradas, eso le dije, pero a lo mejor, cae en la trampa de Google y viene a ver qué digo de ella], muy bien apuntó, digo, que veía en este libro que sucede en Inglaterra, la huella de una escuela sevillana (Jacobo Cortines, Fernando Ortiz, Juan Lamillar) con cierta contención muy british, que remite —eso ya lo tercié yo— a reivindicación del T. S. Eliot crítico que hiciera Cernuda y, entre nosotros, Ortiz y al tamizado mito de la Andalucía inglesa que tanto glosara Pemán.
Unos y otros fueron destacando poemas favoritos y me llamó poderosamente la atención la falta de coincidencia. Nadie señaló el que yo colgué ya aquí. Ni tampoco éste:
FÍSICA CUÁNTICA
La misma luz filtrada en blanco,
el mismo mar de plomo huidizo,
el mismo viento casi sólido,
las mismas gentes,
el mismo suelo,
la misma estricta geografía
y, sin embargo, en mi conciencia,
dos universos separados.
Con su presencia cotidiana,
desde que vine hace unos meses
hasta este instante en que lo miro
¿en qué momento este paseo,
este que hoy vivo y que me vive,
se avino a ser este paseo?
Donde la hoguera verde nace de un viaje a
Inglaterra que se transforma en un viaje al interior del alma. Justamente de la
transformación nos habla este poema, de cómo un parque anodino (aunque
perfectamente descrito: "luz filtrada en blanco", "viento casi
sólido", "mar de plomo huidizo") se convierte de pronto en parte
de una vida, la nuestra, y ésta hace a su vez nuestro el parque. Las nociones
de la física cuántica se aproximan a estas transformaciones sentimentales de la
realidad, aunque sin llegar a su hondura.
lunes, 27 de junio de 2011
Tres cosas a la vez
Mi cuñada, que tomó la fotografía, me la ha mandado con el siguiente título: "Dos cosas a la vez".
Yo me he permitido cambiarle el título porque también estaba atendiendo a las visitas, naturalmente.
sábado, 16 de abril de 2011
Con seis diminutas felicidades
Las cinco diminutas ferocidades de las nanas de Miguel Hernández son mucho más potentes, como metáfora. Pero lo nuestro, quiero decir, sus dientecillos son felicidades y no tan diminutas. Hoy Carmen cumple 11 meses:
Y lo ha celebrado dejando sus obligaciones domésticas del día a día
Éste es (o era) Brideshead Revisited, nada menos, leído por Sir John Gielgud.
Bien está lo que bien acaba, sería un bonito epitafio shakesperiano para la cinta.
domingo, 13 de marzo de 2011
De ida y vuelta
Cumpliendo mi palabra cenicienta del miércoles de ídem, hoy hablo de política. En la redacción del Diario se han comido todos los puntos y aparte.
A Carmen los puntos y las comas se le quedan en nada. Prefiere comerse entera la pequeña selección de artículos menos políticos que me publica Siltolá. Están --parece que dice-- para comérselos.
Pero es publicidad engañosa, os desengaño, porque 1) ella no es objetiva y 2), como Plinio el Joven, piensa que no hay libro que no tenga algo bueno. Le hinca el diente a todos.
A Carmen los puntos y las comas se le quedan en nada. Prefiere comerse entera la pequeña selección de artículos menos políticos que me publica Siltolá. Están --parece que dice-- para comérselos.
Pero es publicidad engañosa, os desengaño, porque 1) ella no es objetiva y 2), como Plinio el Joven, piensa que no hay libro que no tenga algo bueno. Le hinca el diente a todos.
sábado, 5 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
Piso de soltero
Ésta es la nevera de la casa del amigo que amablemente nos había invitado a cenar el viernes. No hay truco ni cartón (de huevos). La entrada del piso daba a la cocina, justo frente a la nevera, y no pude resistir la tentación fotográfica (no había otras). Lo bueno es que era un piso de soltero con todas las de la ley y la cena se la había traído de casa de su madre. Uf. Um.
domingo, 13 de febrero de 2011
Primer día de estantería
La pusimos a tres o cuatro metros, en la alfombra, pero se desplazó lentamente hasta la estantería, llevando su barco (de Noé, para que vaya cogiendo nociones veterotestamentarias) en una mano. En cuanto llegó a la estantería soltó el juguete. El primer libro que Carmen sacó de una estantería fue Poemas de amor de Miguel Hernández. Es un dato. Luego siguió:
Y siguió:
Hasta este resultado final:
Me habían avisado de que cuando los niños te vacían las estanterías es el horror. Pero fue delicioso.
Y siguió:
Hasta este resultado final:
Me habían avisado de que cuando los niños te vacían las estanterías es el horror. Pero fue delicioso.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Feisbuqueando
Básicamente Facebook personaliza el Hola. Los usuarios cuelgan sus fotos y sus conocidos las ojean. Los usuarios hablan de sus viajes y de sus planes y sus conocidos se enteran de todo, y así vamos pasando el rato, que diría el maestro Pla. A mí el Facebook no me vuelve loco, porque puestos a personalizar prefiero intentarlo con El cuaderno gris, por poner un alto ejemplo. Pero nunca se puede decir de este agua no beberé, y yo hoy voy a colgar fotos de un almuerzo al que me invitaron. El lugar era "Salto al Cielo", la finca de los López de Carrizosa, rama Peraleja, y en cuanto vi el perfil de la casa me dije: ¡Esto va al blogg!
Sí, sí, os habéis dado cuenta: en versión bajoandaluza y con las rebajas que acarrea la realidad, recordaba irremediablemente a Brideshead, que es uno de nuestros lugares de encuentro. Además, yo ya había estado antes allí y mi tema, ese día, fue la memoria. También tiene un punto Waugh el nombre de la finca, que se llama "Salto al Cielo" porque antes de la desamortización era el asilo de los cartujos, donde iban los monjes viejos a prepararse para el viaje, una especie de trampolín. La capilla, muy siglo XVIII, era preciosa, como un templete. Y eso es todo. Aunque puestos a feisbuquear, ¿cómo no poneros una foto nuestra? Las cosas, aunque sean las más tontas, hay que hacerlas a conciencia.
Y luego está la dimensión social del facebook, así que ahí os arreo una foto de la compañía, en el burladero de una plazita de toros del XIX de piedra, muy bonita. Como podréis comprobar por mi relajo, no se soltó ninguna becerra, gracias a Dios:
Lo de poner los nombres de todos es puro facebook, pero eso a mí me parece demasiado, la verdad. Lleguemos a un consenso y déjemoslo en que arriba del murete está Blanca Briales, la atenta anfitriona consorte o connuera, y que las fotos son de Inés Domecq, la pobre, que no posó nada, todo el rato corriendo para adelante y para atrás con su cámara. En cualquier caso, todo esto es la intrahistoria. Vine aquí a compartir con vosotros la cúpula, el verde inglés del prado, el eco a Evelyn...

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