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sábado, 28 de noviembre de 2015

jueves, 25 de octubre de 2012

Yo


De Juan Bonilla me han sorprendido dos veces las coincidencias casuales, una y dos, pero esta vez es causal. Me impresionaron mucho de él estos versos, tan actuales como admirables, valga la paradoja: 
La Y es un tirachinas. 
La o una piedra. 
El Yo un arma cargada. 
Tanto que yo, que por mucho que lo admire no podría haber escrito jamás lo del tirachinas, me puse a dar vueltas a lo mío, y deduje: 
La Y es un árbol;
la o, fruto maduro; 
y yo, raíz.
Como lo mío era mucho menos impactante, lo dejé inédito, para mi devoción particular, quiero decir, para aplicarme el cuento. Pero ahora Juan Vicente Piqueras me sorprende con una vuelta de tuerca gramatical desde las páginas de su reciente Yo que tú:
Yo es el lugar de encuentro 
de la conjunción copulativa 
con la disyuntiva. 
Y oh, qué bien visto. Al final, yo, que tantas veces le di la razón a Canetti: "Entre todas las palabras de todas las lenguas que conozco, la mayor concentración la tiene el I inglés", yo, que tanto he envidiado que el "yo" inglés sonase como un lamento, he terminado viendo con nuevos ojos nuestra primera persona del singular. Ésa es, entre otras, la función de la poesía. Que la lengua, de golpe deslumbrante, nos explique la realidad. 
 

martes, 26 de junio de 2012

Above all I am not concerned with Poetry

El título de esta entrada lo escribió Wilfred Owen en el "Prefacio" a sus Poemas de guerra, donde reitera que su tema era la guerra y precisa que la piedad de la guerra. "La Poesía es la piedad", dice después, y es tremendo. Y eso que tan moderno nos parece, ya lo había dado a entender Dante, con mucha más sutileza, en su Canto IV

Si leer a Owen, cuando ya había escrito mi breve ensayo dantesco, me reafirmó en mi interpretación, gracias a Joseph Ratzinger y su "Conciencia y verdad", pude entender que no es una casualidad, ni muchísimo menos, que Dante haga coincidir en el mismo Canto la explícita renuncia a tratar en público cuestiones de técnica poética y la afirmación de su condición de poeta cristiano. Sensu contrario, qué bien lo explica Ratzinger: "Con ello hemos llegado al punto verdaderamente candente de la cuestión: cuando los contenidos no cuentan ya, cuando predomina una mera praxiología, la técnica se convierte en el criterio supremo".

jueves, 7 de junio de 2012

Now I am in a holiday humour

En la reseña, me recreo poco en Rosalinda, pero no hace falta decir la admiración que me produce una chic capaz de verso tan claro: "A traveler! By my faith, you have a great reason to be sad". 

domingo, 29 de enero de 2012

Donde la hoguera verde



Inma Moreno ha ganado el premio "Antonio Machado en Baeza", que le ha dado, además de 6.000 € que quién los pillara, la publicación de Donde la hoguera verde en Hip- hip- Hiperión. ¡Hurra! Y a nosotros nos ha dado —y ahí es nada— la posibilidad de leer sus versos. 

El miércoles fui a la presentación del libro a Cádiz-Cádiz, o sea, a Cádiz capital, como decimos los de Cádiz provincia. Yo iba, más que nada, para arropar a mi amiga. Cree el ladrón que todos son de su condición, y abrigo pocas esperanzas cuando voy a la presentación de un libro. Esta vez no se cumplieron mis desesperanzas. Estuvo muy bien. El agudo presentador preguntó por los títulos de los poemarios de Inma, y ella hizo una reflexión muy sabrosa. Son siempre frases inacabadas: Son los ríos, Como lava oscura, y este Donde la hoguera verde; y eso, aunque no lo ha hecho nunca a propósito, debe de indicar, suponía ella y a mí me convenció, su idea de que la poesía es sobre todo señalar un misterio, un misterio al que ha de llegar solo el lector. Egotista, me puse a pensar que quizá mis títulos, frases coloquiales que transparentan un significado más alto, funcionan de un modo análogo, dentro de las diferencias de cada cual. 

Hubo coloquio posterior muy interesante, lo que fue otra cosa insólita. Apuntó Ana-Sofía Pérez-Bustamente [que no lee mi blogg y yo le dije muy en serio que mejor, porque con los amigos que venís tengo suficiente y prefiero que las autoridades lean luego los libros en que selecciono mucho y corrijo más estas entradas, eso le dije, pero a lo mejor, cae en la trampa de Google y viene a ver qué digo de ella], muy bien apuntó, digo, que veía en este libro que sucede en Inglaterra, la huella de una escuela sevillana (Jacobo Cortines, Fernando Ortiz, Juan Lamillar) con cierta contención muy british, que remite —eso ya lo tercié yo— a reivindicación del T. S. Eliot crítico que hiciera Cernuda y, entre nosotros, Ortiz y al tamizado mito de la Andalucía inglesa que tanto glosara Pemán. 

Unos y otros fueron destacando poemas favoritos y me llamó poderosamente la atención la falta de coincidencia. Nadie señaló el que yo colgué ya aquí. Ni tampoco éste: 

FÍSICA CUÁNTICA

La misma luz filtrada en blanco,
el mismo mar de plomo huidizo,
el mismo viento casi sólido,
las mismas gentes,
el mismo suelo,
la misma estricta geografía
y, sin embargo, en mi conciencia,
dos universos separados.

Con su presencia cotidiana,
desde que vine hace unos meses
hasta este instante en que lo miro
¿en qué momento este paseo,
este que hoy vivo y que me vive,
se avino a ser este paseo?

Donde la hoguera verde nace de un viaje a Inglaterra que se transforma en un viaje al interior del alma. Justamente de la transformación nos habla este poema, de cómo un parque anodino (aunque perfectamente descrito: "luz filtrada en blanco", "viento casi sólido", "mar de plomo huidizo") se convierte de pronto en parte de una vida, la nuestra, y ésta hace a su vez nuestro el parque. Las nociones de la física cuántica se aproximan a estas transformaciones sentimentales de la realidad, aunque sin llegar a su hondura.  

jueves, 12 de enero de 2012

Poemita de un GKC adolescente

Los españoles piensan que Cervantes 
vale lo menos como siete Dantes. 
Reputan en Italia estrafalaria 
semejante opinión: les da urticaria. 
[The Spanish people think Cervantes/ Equal to half a dozen Dantes; / An opinion resented most bitterly/ By the people of Italy]

sábado, 7 de enero de 2012

Humildad: doble o nada

En Lengua de madera, breve antología (dos veces breve) publicada en la Isla de Siltolá de la poesía breve inglesa, y realizada por Hilario Barrero, y de bellísima portada, un poema me ha recordado mucho una idea madre de mi madre. El poema es de David Budbill (1940) y reza: 
Quiero ser 
famoso 
y así poder ser 
humilde
[…]

Porque, ¿de qué sirve mi 
humildad 
si estoy 
atascado 
en esta oscuridad? 
Decía siempre mi madre que era muy sencillo ser sencillo cuando se es duquesa de Alba o descendiente coronado de los Capetos. Tu dignidad se impone sola y tú te puedes dedicar entonces a la campechanía y tal y cual, ja, ja, ja. Lo difícil, como siempre, es el equilibrismo de la clase media. Ser humilde, siendo humilde, es lo meritorio: un doble de humildad.


O dicho con una chincheta: La humildad es el privilegio de los humildes. Ahí es nada. 

martes, 25 de enero de 2011

Carta de amor de G. K. C. a su novia Frances Blogg, madrina de este blogg

[…]

Estoy echándole un vistazo al mar mientras trato de contar el patrimonio que puedo ofrecerte. Hasta donde alcanzo a divisar, mi equipo para emprender el viaje al mundo de las hadas consta de los siguientes elementos:

1º. Un sombrero de paja. La parte más antigua de esta reliquia admirable muestra vestigios de auténtica artesanía normanda. El vandalismo de los soldados de Cromwell nos ha dejado muy poco de la cinta original del sombrero.

2º. Un bastón, muy nudoso y pesado: admirablemente apropiado para abrirle la cabeza a cualquier paisano de Suffolk que niegue que tú eres la más noble de las señoritas, pero de ningún otro uso. 

3º. Un volumen de los poemas de Walt Whitman, una vez casi regalado a Salter, pero luego no. Tiene su nombre escrito todavía en él con una afectuosa dedicatoria de su sincero amigo Gilbert Chesterton. Me pregunto si alguna vez llegará a sus manos.

4º. Numerosas cartas de una señorita, que contienen todo lo bueno y generoso y leal y santo y sabio que no está en los poemas de Walt Whitman.

5º Una navaja inmanejable, cuyas hojas tienen unos filos más variados y exóticos que los que suele fabricar un cuchillero corriente. Su parte principal, además, es una cosa “para extraer guijarros de la pezuña de un caballo”. ¡Qué hermosa sensación de seguridad le da a uno reflexionar que si tuviese alguna vez dinero suficiente para comprar un caballo y lo comprara y le sucediese que el caballo tuviera un guijarro en su pezuña, está listo, permanece perfectamente preparado, con una sonrisa desafiante!

6º Tras el útimo milagro de visión práctica, llegamos a la caja de cerillas. De vez en cuando, enciendo una, porque el fuego es hermoso y quema los dedos. Algunas personas consideran esto un desperdicio de cerillas: son los mismos que tienen objeciones a la construcción de catedrales.

7º. Alrededor de tres libras en oro y plata: lo que queda de uno de los estallidos de afecto de mi editor, el Sr. Unwin: esas explosiones de espontáneo amor por mí, las cuales, tal es el orden perfecto y la armonía de su mente, ocurren cada cierto período de tiempo, sorprendentemente exacto.

8º. Un libro de poemas para niños, en manuscrito, titulado “El libro climatológico” terminado en ¿sus tres cuartas partes?, y que enviaré al Sr. Nutt. He estado trabajando en él de una forma bastante estable, lo que me parece bien digno de alabanza en estas circunstancias. No se puede contar en él lo que realmente interesa. Ya lo entenderán cuando sean mayores.

9º. Una raqueta de tenis... no, no te sorprendas. Es parte del nuevo régimen, y la única cosa nueva y reluciente en el museo. Pronto la avejentaremos, como el sombrero de paja. Mi hermano y yo estamos enseñándonos mutuamente tenis sobre hierba.

10º. Un alma, hasta ahora ociosa y omnívora, pero ya lo suficientemente feliz como para avergonzarse de sí misma.

11º. Un cuerpo, igualmente ocioso y, desde luego, igualmente omnívoro, absorbiendo té, café, vino rosado, agua de mar y oxígeno a su entera satisfacción. Le encantará nadar, supongo, siendo el mar de un tamaño adecuado.

12º. Un corazón... extraviado en algún sitio.

Y éstas son todas las propiedades que puedo inventariar en la actualidad. Después de todo, mis gustos son estoicamente simples. Un sombrero de paja, un bastón, una caja de cerillas y algunas poesías propias. ¿Qué más puede un hombre necesitar?

[...]

martes, 11 de enero de 2011

Himno

Los contrarios a la guerra de los Boers cantaban en sus rondas por las calles de Londres este hermoso himno, altamente inspirador:
Somos los enemigos de la guerra y la sangre
y nadie nunca nos llamará cobardes,
¡nunca, nadie, jamás!
Si algunos nos pretenden resistir,
les partiremos la nariz.
¡Somos de la Brigada de la Paz!

lunes, 13 de diciembre de 2010

Guay o no guay, ésa es la cuestión

La pregunta no es retórica. Es una petición de socorro con todas las de la ley. No sé si atreverme con el guay en esta traducción  (v.o. en comentrario) de un poema satírico de G.K.C. :
Nuestras exportaciones, muy bien etiquetadas,
hasta la última esquina del mundo son llevadas.
El jabón o el salmón pueden viajar muy bien
de un polo a otro en latas, y en un santiamén.
Así, los comerciantes ingleses pueden ya
aguarle la cerveza a un hombre en Canadá
o envenenar la carne de un hombre de Bombay.
Eso celebra el Día del Imperio, qué guay.
ACTUALIZACIÓN.- El guay ha muerto, qué caray. Es lo que hay. A cambio, esto sí, sin duda, qué guay.

jueves, 10 de junio de 2010

Huele o no huele, esa es la cuestión

“Algo huele a podrido en Dinamarca”, clama Marcelo; y el espectador ha de preguntarse entonces si Shakespeare está hablando de cualquier país o de Inglaterra en concreto. A pesar de la contundente sonoridad del endecasílabo español, a la que debe parte de su popularidad, se ve aquí también la miseria irremediable de la traducción. En inglés está todo más claro: Something is rotten in the state of Dennmark. Y entonces sí que sale solo preguntarse: In every state or in our state? La palabra “Estado” ayuda mucho, como se ve. Y otra cuestión fundamental: el olor. Parece que en la versión original no hacía falta que nos huela, que puede haber una podredumbre inodora. Eso explica muchas cosas.

domingo, 4 de abril de 2010

Aquí y allí, antes y después

Mi artículo me dio pena. Más que nunca hubiese querido que cada frase encerrase una felicidad, esto es, que la sintaxis fuera translúcida, pero no, ay. Luego caí en la cuenta que el artículo al menos transparentaba (o transpiraba) la disciplina, y me alegré.

Además, me sirvió para hacer un descubrimiento. La felicidad es siempre la misma aquí y ahora. La diferencia de la de los cristianos es que empieza antes y, sobre todo, que no acaba ni aquí ni más allá. Entonces volví a recordar a Chesterton y dos poemas de El fiero caballero que marcan los no límites:

................ANTES DE NACER

Si hubiese árboles altos y hierba corta
como en un increíble cuento,
si hubiese un mar azul, azul marino,
y azul celeste hubiese un viento,

si colgase del aire un fuego afable
que calentase todo el día,
si le creciese barba verde al prado...,
¡oh, qué bien sé lo que yo haría!

Duermo en la oscuridad, soñando que
hay ojos grandes y además
sombrías calles y calladas puertas
con gente viva por detrás.

Que venga una tormenta y me despierte,
y lloraré todo el derroche
de los sueños de vida que he soñado
en los imperios de mi noche...

Y si una vez pudiese caminar
por esos sueños unas millas,
sería el más alegre peregrino
del País de las Maravillas.

No me oirías palabras de desdén
ni una palabra lastimera,
si encontrara la puerta de ese mundo
alucinante, si naciera.


..............EL ESQUELETO

Ni abejorros ni ruiseñores
son tan felices como yo;
que aquí, tumbado entre las flores,
me río eternamente. No
diré por qué. Vuestro despiste
por el momento es esencial,
ya que la muerte es un buen chiste
de Dios. La gracia está al final.

[Las versiones son míos y, encima, libérrimas. Para las vv.oo. hágase cliq en los títulos.]

jueves, 26 de marzo de 2009

Skerryvore

For love of lovely words, and for the sake
Of those, my kinsmen and my countrymen,
Who early and late in the windy ocean toiled
To plant a star for seamen, where was then
The surfy haunt of seals and cormorants:
I, on the lintel of this cot, inscribe
The name of a strong tower.

[R. L. Stevenson, Monte bajo, 1887; las negritas a la mejor definición de faro que jamás se ha escrito son mías y la traducción, ay, también:
Por amor a los nombres, y en honor
de mis parientes y de mis compatriotas
que trabajosamente en un mar tormentoso
alzaron una estrella
para los marineros sobre un palmo
de espuma de las focas y de los cormoranes;
yo, en el dintel de mi casita, inscribo
el nombre poderoso de la torre.]