Con El pábilo vacilante me consume un miedo cerval a un círculo vicioso: creo —como dejo caer en el prólogo— que es un libro para los que no visitan Rayos y truenos, lo que no restringe demasiado el número de potenciales lectores, pero me temo que la inmensa mayoría de ellos saldrá de aquí y que no podréis evitar, ay, la sensación de relectura por mucho que yo os preavise que aquello de ayer fue prelectura. Qué agradecimiento, por tanto, a la honda recensión de la Laguna, cayendo incluso en la centralidad de la entrada sobre la amenidad y en el detalle de la camiseta del Madrid, cuando la mía es la de la Selección Nacional —al principio me extrañó, pero luego lo entendí—. Y es bonito, además, porque me pone a prueba. Si me tomo en serio mis palabras, ya no me podré quejar ni mucho menos: Casado da Rocha para mí es cien mil. Y si os las tomáis en serio, no tendréis que acudir a la presentación, que será un mano a mano, ¡er mano a mano!, que diría un flamenco, o (her)mano a (her)mano, para un ultraísta.
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miércoles, 25 de abril de 2012
Pabilaciones
Con El pábilo vacilante me consume un miedo cerval a un círculo vicioso: creo —como dejo caer en el prólogo— que es un libro para los que no visitan Rayos y truenos, lo que no restringe demasiado el número de potenciales lectores, pero me temo que la inmensa mayoría de ellos saldrá de aquí y que no podréis evitar, ay, la sensación de relectura por mucho que yo os preavise que aquello de ayer fue prelectura. Qué agradecimiento, por tanto, a la honda recensión de la Laguna, cayendo incluso en la centralidad de la entrada sobre la amenidad y en el detalle de la camiseta del Madrid, cuando la mía es la de la Selección Nacional —al principio me extrañó, pero luego lo entendí—. Y es bonito, además, porque me pone a prueba. Si me tomo en serio mis palabras, ya no me podré quejar ni mucho menos: Casado da Rocha para mí es cien mil. Y si os las tomáis en serio, no tendréis que acudir a la presentación, que será un mano a mano, ¡er mano a mano!, que diría un flamenco, o (her)mano a (her)mano, para un ultraísta.
jueves, 3 de febrero de 2011
El mejor retrato
Me enteré por la prensa de que Susana Díaz de Vivar había hecho mi retrato. No me lo avisó ella porque quería darme una sorpresa el día de la exposición, pero lo contó a los periodistas y a mí me lo sopló enseguida el sistema de alarmas Google, una tecnología WWW. Temblé. No porque quien me pintaba fuese una tía política, una prima de mi suegra, no por eso, no, qué va. Mis retratos me aterrorizan en todo caso (y quizá por eso hablo tanto de ellos aquí últimamente y prometo no hacerlo más).
Hoy sí, porque la foto me llegó ayer y éste me ha gustado muchísimo. Está dentro de un retrato colectivo de medio Cádiz, pero yo, como hacían todos en la inauguración, me busqué corriendo y me fijé en mi trocito:
Para empezar, estoy retratado con Leonor: es un retrato de cuerpo entero (una sola carne) y, además, con Carmencita. También salen Carbón, más a la vista, y el hociquito de Pukka. Oh, qué bien acompañado. El niño que viene está también, en Leonor. Como si eso fuera poco, vamos embarcados. Y yo, en plan pater familias voy en la proa, remando como un galeote, ¿ven?, y marcando el rumbo. O creyéndome que lo hago, porque un ángel, oh, oh, es el que en verdad guía la barca y tira del cabo. ¿Acaban ahí las maravillas? No. Otro ángel va en la popa, leyendo, muy relajado, Rayos y truenos, Dios se lo pague. A esos lectores, mejorando los presentes, aspiro. Luego, en mi tramo del río se ve una iglesia, con su cruz en todo lo alto, y en la otra orilla una niña lee Lo que ha llovido. ¿Qué más puedo pedir? No es el oficial ni el oficioso, pero podría ser mi retrato soñado, si uno supiera soñar con tantos colores, buganvillas, hibiscos, geranios y cipreses, y tanta generosidad.
Aquí el cuadro entero, sin la lupa del amor propio:
Aquí el cuadro entero, sin la lupa del amor propio:
jueves, 19 de junio de 2008
María José Vela
En el IES de Valdelagrana los alumnos hacen un periódico. Para el periódico me hicieron una entrevista. Y para ilustrar la entrevista la profesora María José Vela ha hecho este cuadro sobre Casa propia:

A mí me gusta muchísimo. Podríamos maliciarnos que es por el principio del batracio ("El sapo a la sapa / la ve guapa") al tratarse de un cuadro sobre mi libro. Pero en mi descargo diré que cuando fui al Instituto hace meses y vi los homenajes de Vela a los poetas del 27 me parecieron mucho mejores que los cartelones oficiales de la Junta de Andalucía... y que la poesía de alguno de los homenajeados.

A mí me gusta muchísimo. Podríamos maliciarnos que es por el principio del batracio ("El sapo a la sapa / la ve guapa") al tratarse de un cuadro sobre mi libro. Pero en mi descargo diré que cuando fui al Instituto hace meses y vi los homenajes de Vela a los poetas del 27 me parecieron mucho mejores que los cartelones oficiales de la Junta de Andalucía... y que la poesía de alguno de los homenajeados.
lunes, 17 de abril de 2006
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