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miércoles, 6 de agosto de 2014

Montiel por Szymborska


En la solapa de Placer adámico (Universidad Complutense, Madrid, 2012), el poeta Jesús Montiel (Granada, 1984), al que hay que seguir la pista, se reconoce discípulo de Miguel d'Ors. Bravo. Pero en el primer poema, la sombra tutelar es Wislawa Szymborska. Lo interesante es que no es sólo la sombra, también es su luz lo que tiene este poema. Podía pasar (y creo que no exagero) por uno de la premio Nobel, y no por uno cualquiera, por uno de sus mejores. ¿O me equivoco?

VISITA AL MUSEO 

Niños terrícolas del siglo treinta:
  

mirad lo que llamaban los antiguos un bosque. 
Entonces las especies vegetales 
brotaban a su antojo de la tierra, 
se hermanaban formando laberintos 
rebosantes de vida. 
Los árboles crecían, se estiraban 
como sueños borrachos de tormenta 
y en sus copas el viento cantaba con el pájaro. 

—la extrañeza les abre la boca y la mirada—  

mirad lo azul que entonces era el cielo 
—se escuchan expresiones de sorpresa— 
la belleza del campo amanecido. 
Observad las estrellas coronando la noche, 
flotando como adornos navideños 
de un altísimo abeto. 

Mirad un hombre de hace nueve siglos 
absorto en la visión de unas montañas. 
—¿Qué fulge en su mirada? ¿Qué luz hay en sus ojos?- 

Es lo que los antiguos llamaban el Asombro…

jueves, 5 de septiembre de 2013

Oportunista de la dicha, y otros asombros



 He guardado mis notas de este libro de Almuzara durante un año largo por si conseguía colar una reseña en algún sitio, pero no he visto el hueco. Yo soy muy de Almuzara. Y si ustedes no lo son, lo serán, seguramente, tras leer un puñado de asombros suyos. Ya míos. Van: 


Escribir un soneto es muy difícil. Escribir cientos es muy fácil, a poco que uno se descuide.
*
Si seguimos hablando, cuando ya lo hemos dicho mejor con anterioridad, empezamos a desdecirnos.
*
Más vale soneto esforzado que ciento volátil.
*
Deja de haber sido un buen escritor quien termina siendo malo.
*
Si una mosca grande es un animal pequeño, un elefante pequeño es un animal grande.
*
Al mar siempre le ha atraído el escote de la playa.
*
La belleza es imperfección con encanto.
*
[Volúmenes de poesía] Delgados, anémicos, con hambre de lectores.
*
Quien nunca da por acabada una obra siempre termina acabando con ella.
*
La poesía es música que piensa.
*
El corazón es codicioso y sólo se conforma con el oro del instante. No se conforma con la calderilla del recuerdo.
*
Hay una belleza que no está en los rasgos sino en los gestos.
*
El circo del mundo es el mayor espectáculo.
*
Un avión es una cruz que nos lleva al cielo.
*
Una comparación es un puente.
*
La oscura sonrisa de las góndolas.
*
Góndolas: el primer garabato de una clave sobre el primer compás de su partitura. La música en Venecia está siempre a punto de sonar.
*
El arte permite que se desborden las pasiones sin que nos ahogue el drama.
*
La envidiosa maledicencia (que recela por sistema del talento prolífico)
*
A menudo fingimos ser quien no somos para gustar más, pero luego queremos que nos quieran por lo que somos.
*
Poner nuestra mejor cara: posar con la verdad.
*
La ambición es la altura del alma.
*
Nunca se pierde lo que se canta.
*
La gaita, ese altavoz de las cabras.
*
Mozart: "Estoy buscando las notas que se aman"
*
Mark Sennet: "Tragedia es que nos salga un padrastro; comedia, que el vecino se descalabre en una zanja".
*
Sólo podemos juzgar el arte que amamos.
*
Siempre me ha sorprendido la vanidad de los intérpretes [de música] en comparación con la modestia de los traductores.
*
Bierce: "Una vez, sea de lo que sea, ya es suficiente".
*
Eugenio d'Ors: "Dichoso el hombre de cuarenta y cinco si su personalidad tiene ya un quinquenio".
*
La añoranza, variante necrofílica del amor a la vida.
*
Con la poesía no me ganaré la vida hasta después de muerto.
*
Qué raras son las cosas que nos pasan cuando no pasan inadvertidas.
*
[hablando de la noche de Reyes] Ahora sucede todos los días, pero exige estar mucho más despierto.
*
Ni siquiera en el espejo puede uno besarse a sí mismo en la frente.
*
Vivir de este lado de la eternidad obliga a estar atentos al tiempo. Es ahora o nunca.
*
Si están cubiertas las necesidades básicas, sólo es infeliz el que no sabe lo feliz que es.
*
Eliot: "Todo poema debería ser un epitafio". Javier Almuzara: Por la misma razón todo epitafio debería ser un poema.
*
Martínez de la Rosa:
"Fray Diego aquí reposa.
Jamás hizo otra cosa".
*
Verso es lo que vuelve.
*
Ironía, la luz indirecta de la inteligencia.
*
¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Cómo he llegado hasta mí?
*
Creo que solo los prodigios constantes lo son en un sentido pleno. De hecho el milagro está en la reincidencia. […] Lo demás son trucos de azar. […] No hay fe sin resurrección.
*
La belleza es la gloria del presente.
*
Soy un oportunista de la dicha.
* 
A la noche le pides la luna, y te la da.



¡

martes, 20 de agosto de 2013

¡Estoy callado!


Trato de que duerman la siesta Carmen y Enrique. Así que echo una hora chistando. Lo interesante es que Enriquito levanta la cabeza cada cinco minutos e informa a voz en grito: "Estoy callado". Gómez de la Serna, Wislawa Szymborska y Miguel d'Ors han caído en que el silencio, si se dice, se destruye. "Estoy callado" es una frase con la que Zenón de Elea podría haber hecho algo, desde luego. Pero a la vez, en la tórrida media tarde, veo que no hace más que subrayar muy honestamente su silencio y quizá, con la delicadeza de la ingenuidad, no lo destruya en absoluto. Tampoco las cigarras lo hacen, sino que le dan otra densidad. Quizá esta misma entrada no sea una más que una forma burda de estarme bien callado. 


domingo, 5 de mayo de 2013

En el jardín de los Finzi-Contini


Tengo que decir la frase tópica: "Me alegro de que me haga esa pregunta". La pregunta es la anónima y última de esta entrada. Yo también creo que ambos poemas se parecen. Van: 
SALTO 

Porque conserva nada más que imágenes 
y no nombres ni datos ni muchos menos fechas, 
de mi memoria amargamente  
me quejaba a menudo, ¿lo recuerdas? 

Pero ahora me alegro, 
pues te veo —no sé cuándo ni cómo— 
muy joven, madre, y muy delgada al borde 
de una piscina azul con un bañador rojo.  

De repente, sonríes, das un salto 
y allí estás y así voy a recordarte 
siempre, alta y elástica, entre el agua y la tierra, 
grácilmente arqueada, suspendida en el aire.  


[E. G-M. Casa propia (Renacimiento, 2010)]
y
REVÉS 

"haciéndolo para siempre" 
(Juan Ramón Jiménez) 

Es el verano del 58. 
Con aquella raqueta de pesada madera, 
blancos camisa y pantalón, devuelves 
con perfecto revés, cruzando bien la pierna 
contraria por delante y sin perder 
la sonrisa de gentleman, 
una pelota malintencionada. 

Mis once años admiran desde un rincón tu estilo 
invencible, forjado en el césped krausista 
del Instituto-Escuela. Tú tienes —hoy lo sé— 
cuarenta y tres, y estás en el momento 
dorado de tu vida. Un halo heroico 
circunda tu figura.  

No sé qué dirán Newton y las leyes 
del Movimiento, el Tiempo y el Espacio, pero este 
revés irreprochable —tú de blanco radiante, 
tu sonrisa madura y bronceada 
y la pierna cruzada como mandan los cánones— 
está durando ya más de cincuenta años.   
17/18-XI-2010 
[Miguel d'Ors. Átomos y galaxias (Renacimiento, 2013)]

Bien es verdad que se inscriben en un topos que tiene un arranque poderosísimo en Jorge Manrique y que llega hasta ayer mismo con un ejemplo extraordinario, pero entre el poema de Con el tiempo y el de Átomos y galaxias podríamos hacer el juego de las siete diferencias al revés: las siete similitudes. ¿Cuántas habéis detectado vosotros? ¿Queréis un poco más de tiempo? ¿Ya? 

Cuento las que yo veo: para empezar, los títulos, una palabra que es una acción deportiva; las posiciones: el niño que mira, el padre que juega; el protagonismo de la indumentaria; el momento álgido y frívolo retenido, gentleman o delgada bañista; el ambiente y la estación; los dos poemas de tres estrofas y, sobre todo, ambas sonrisas. 

Por supuesto, que hay siete diferencias o más, de las que no saldría demasiado inmune yo: d'Ors tiene mucha mejor memoria (fechas, edades, nombres, datos circundantes); su verso no es tan seco; sus adjetivos —"pelota malintencionada"— llevan la marca de la casa, mientras que los míos brillan por su ausencia; la cita de JRJ, tan justa; el peso de los cincuenta años; Newton; etc. Pero las fechas me permiten tirarme a la piscina y suponer que quizá —venerable tradición aparte— haya relación entre estos poemas: que el mío fue, digamos, el drive o el dive, y el suyo el revés perfecto, como mandan los cánones. 

Independientemente de eso, me hace mucha ilusión que nuestros padres tengan de golple la misma edad (más o menos, mi madre algo más joven, naturalmente) y estén en un ambiente idéntico, como si mi madre se estuviese dando un chapuzón en la piscina mientras don Álvaro remataba su partido de tenis. Por encima del tiempo y el espacio y las generaciones, la magia de dos textos cruzados los ha unido en el jardín de los Finzi-Contini. Sé que ellos se habrían llevado bien. Y Miguel d'Ors y yo de niños, cada cual absorto en lo suyo...


lunes, 29 de abril de 2013

Chica irlandesa




Sé que podría escribir un poema con esto, pero yo los versos sólo se los escribo a la señora de mis pensamientos.  Durante un verano que pasé en Irlanda, a los 17 años o 18, la familia con la que estaba me llevó a un concurso hípico. Logré zafarme y pasear solo un buen rato por los boxes. (Ahora que lo escribo pienso que ellos quizá pensaron lo mismo y aprovecharon su respiro del estudiante español.) El verde de las pistas era asombroso. El gris de las nubes. La grava blanca de los caminos. En eso, cruzó una amazona de unos 16 años con un pelo castaño, largo, ondulante, perfecto. Como sus breeches y sus botas. Iba andando, pero iba esos dos metros por encima que elevan al caballista a la altura del mito y del símbolo. Pero sus ojos estaban a mi altura. Y me sonrió. Y entonces yo sentí caer sobre mí todo el peso de la torre de Babel y otros. Imposible, con mi inglés alimenticio, iniciar ninguna maniobra de acercamiento. Contraproducente pedir a mi familia irlandesa ningún tipo de intermediación. Nadie podía presentarnos: ni un amigo común en el ancho mundo. Y ya está: por no ver, no vi ni uno de mis posibles futuros renunciados que habría observado Miguel d'Ors. Sólo esa mezcla intensa de belleza e impotencia. 


jueves, 14 de marzo de 2013

Toda la verdad sobre Francisco I


Quién le iba a decir a Miguel d'Ors, que estrena libro, que su poema más actual iba a ser uno del siglo pasado, del 82. Pero la poesía es así. Ya hemos empezado; y alguien, que no puedo ser yo, que me acusan luego de epígono, podría ponerse a tomar notas, y si sabe taquigrafía mejor, --antineoliberal, ortodoxo, social, de Comunión y liberación, ah-ya-sabemos-los-jesuitas, chestertoniano, argentino, italiano...-- para escribir "Toda la verdad sobre Francisco I". Será un poema tan glorioso y feliz como el de d'Ors, que, mientras tanto y mutatis mutandis, aunque poco mutandis, laus Deo, nos puede servir la mar de bien para ir escuchando los medios de comunicación social con una carcajada: 

TODA LA VERDAD SOBRE JUAN PABLO II

Qué sabrá él de la vida de la gente diaria
siempre retirado allá en lo alto del Vaticano
si apenas conoce nuestro mundo occidental
y casi nunca está en el Vaticano qué irresponsabilidad
tanto viajar de un sitio para otro
porque cómo podrá comprender otras culturas
si sólo conoce el mundo occidental
y lo que dice interesa únicamente a cuatro viejas
pero siempre se pone del lado del capital
y a qué viene todo ese fanatismo masivo de los jóvenes
ni que fuera los Rolling Stones
qué pesado siempre con los obreros los obreros
amargándonos la vida
tan conservador
que hasta se ha empeñado en imponer cambios
en las costumbres tradicionales de la curia
siempre tan débil dejándose influir por lo que dice el Opus
que viaje todo lo que le dé la gana a mí me es indiferente
y es tan autoritario que nunca tiene en cuenta lo que le dicen
y además no soporto que esté siempre viajando de un lado para otro.
6/7-X-82

jueves, 17 de mayo de 2012

Era un gran deportista

El ancianísimo sacerdote --bien lo sabemos de otras homilías-- es un sentimental y, por tanto, un elegíaco. Debe de frisar los 90 y todavía se le saltan las lágrimas cuando recuerda a su madre, con lo que se gana todas mis simpatías, y le falta poco para definirse como "un pobre huerfanito", tal y como hacía aquel mendigo viejo que vio Eugenio d'Ors con aprobación. Ayer, al empezar la misa, nos dijo que llegaba conmocionado porque se había enterado de la muerte de un compañero de clase, allá en Huelva, con el que jugaba a la pelota, al fútbol. En el memento de difuntos volvió a hablarnos de él, y nos pidió que rezáramos "por ese chico [sic]". Yo me sonreí. Añadió a modo de contundente epitafio y elogio moral definitivo: "Era un gran deportista". Y no dijo: "Oh", pero se vio que lo pensaba. A pesar de la inquietud que me produce esa manía, muy de colegio de curas antiguo, aunque ahora extendida por todas partes, de considerar el deporte como una virtud moral de enorme superioridad, volví a sonreírme. Primero, porque recordé que el enérgico san Pablo, a quien yo le perdono todo, dio pie a esa mixtificación al comparar el camino a la santidad con una carrera olímpica; segundo, porque estaba convencido de que en los setenta y tantos años que mediaban entre aquellos partidos de fútbol y el deceso, el chico habría tenido tiempo de hacer muchísimos más méritos; y tercero, porque vislumbré en un fogonazo fugaz dos o tres regates y un golazo por todo la escuadra de un muchacho en blanco y negro tal y como los estaba viendo nítidamente y a colores el viejo jesuíta.

jueves, 21 de octubre de 2010

Tres citas de Jean Cocteau y tres correcciones, dos de uno y una de d'Ors

"El arte es la ciencia hecha carne". El arte, realidad hecha mucho más real.

"Nos exigen demasiados milagros. Yo me considero ya bastante dichoso cuando he logrado hacer oír a un ciego". Mejor milagro: hacer ver a un sordo.

"Cosa dura negar, sobre todo las obras nobles. Pero toda afirmación profunda necesita una negación profunda." “Creo [cree d'Ors (Nuevo Glosario. Tomo I, p. 193)] que lo que necesita toda afirmación porfunda es una ironía ligera”.

viernes, 9 de abril de 2010

Dos de d'Ors

El libro lo reseño/publicito en una columna de Alba. Aquí, recojo dos haikus que a d'Ors se le han caído de las manos:
El salto
del pez en el estanque
se ve en pasado.

Anochece.
En el parque las risas
suenan más claras.

miércoles, 21 de enero de 2009

Un poema de Sociedad Limitada

........................COSAS DE LA POESÍA
Qué suerte que Ella sea así de caprichosa,
qué suerte que no mire los méritos, que no
le avergüence entregarse a tipos como yo,
que sea porque sí, como la rosa;

qué suerte que no exija papeles triplicados,
ni saber alemán, ni traje gris,
que en Calahorra se encuentre tan bien como en París,
que no la embauquen nombres, premios ni doctorados.

Sólo que tú le gustes —con veinte o con setenta,
feo o guapo, listo o bobo...— y, plaf, se te presenta
deslumbrante, rendida y sin porqué,

del mismo modo que (según se cuenta)
una noche grisácea de los años 50
se presentó Ava Gardner ante Mario Cabré.

[Miguel d'Ors, Siete poemas de Sociedad Limitada, Vitolas del Anaïs, Granada, 2008]