domingo, 19 de noviembre de 2006

Dudar jamás se pudo

Mi abuela está en el hospital, muy malita. Aunque le cuesta trabajo hablar, me mira, clava los ojos a media altura y me pregunta qué libro es el que traigo en la mano. Tras oír el nombre del autor, suele hacer un gesto de aprobación. Quién sabe si es azul, pero por mis venas corre tinta, pienso orgulloso. El otro día llevaba la antología de José Luis Tejada. Me pidió que se la leyese y, entre poema y poema, me contaba lo buena persona que él era y sus extraordinarias dotes poéticas. Mientras leía en voz alta, yo me iba dando cuenta de la gran influencia que Tejada ha tenido sobre mi propia poesía y me enorgullecía también de este antepasado literario. Lo difícil, en ambos casos, como siempre, es estar a la altura de la genealogía.
HOY POR HOY

Hoy me siento feliz... por nada. ¿Un libro?
¿Una visita? ¿Un grato sueño?
Para ser feliz basta
ver sin angustia deslizarse el tiempo.

Hoy tengo paz. Había
olvidado su rostro blanco, inmenso.
Una mujer que vuelve
a quererme. Que ha vuelto.

Vengan hoy los amigos
que para todos tengo
el silencio bastante y la palabra
encendedora del entendimiento.

Me vaga una sonrisa
muy cerca de la cara. No me atrevo
a sorber, a asumir su mañanía.
Está más cerca Dios... ¿o está más lejos?

Si hoy me llega una tórtola y me canta
despacito, seguro que la entiendo.
Si hoy busco la esmeralda
mayor del mar, la encuentro.

Ha sido una sonrisa,
media lástima, un verso...
Un ángel-niña que se entró en mi casa
y me ha puesto de amor como me ha puesto.

sábado, 18 de noviembre de 2006

Rehacer mi vida

Cada vez que escucho: “Tengo derecho a rehacer mi vida”, me muerdo bien la lengua. Si no, replicaría: “lo que tú tienes es el deber de rehacértela, como todos”. Pero no me entenderían, porque ese derecho no ampara una conversión interior, qué va. Desde los viudos más veloces hasta el cuarentón o cuarentona que sufrió y/o hizo sufrir rupturas y divorcios exprés, clásicos o civilizados, todos lo usan para justificar, como si fuese la panacea universal, un cambio de pareja.

Como cada caso es un mundo, no puedo criticar más que la cursilería de la expresión. Y no del todo, porque, aunque empalagosa, reconoce de alguna manera que una vida se construye sobre el amor. Lo cual es, en el fondo, bonito y, al final, cierto.

Además, ponerme ahora a luchar contra lo cursi sería peor que lo de don Quijote y los molinos, que aquí de la horterada edulcorada no se libra, de Zapatero abajo, ninguno. Así que dejémosles con su derecho a rehacer (una y mil veces) sus frases hechas, y volvámonos nosotros (quiero decir, yo) a nuestros deberes, o sea, a lo que importa.

A mí me vendría bastante bien una manita de restauración. Claro que apenas si me atrevo a mentar lo de “rehacer mi vida”, no vaya a leerlo mi mujer y me malinterprete. En realidad, es todo lo contrario: la relación que más nos cambia es la que menos cambia, porque las reformas bien entendidas empiezan por uno mismo y no tienen fin y lo demás distrae. Fíjense que no hay nada más revolucionario ni transformante que el amor de Dios, que es el Motor Inmóvil.
[En el semanario Alba]

viernes, 17 de noviembre de 2006

Acertijo

Me llevé la alegría de ver que está página había recibido 17 entradas desde Méjico. Yo, tan sensible (sentimental y sensitivo) a las realidades nacionales del otro lado del Atlántico, estaba radiante. Pero la curiosidad mató al gato, y trasteando en las estadísticas del blogg, vi que todos los mejicanos habían buscado "adivinanza rayos y truenos". Vaya, dije desilusionado, en algún colegio de allá un profesor les habrá encargado un trabajo sobre adivinanzas, y la corriente del golfo de google los arrastró a mi bahía. Luego, pensé en aquellos muchachos, que se habrán llevado también su chasco al hacer click aquick [sick] esperando una ayudita de estos Rayos y truenos. Por si aún estoy a tiempo, les propongo este sencillo acertijo. No es gran cosa, aunque, con suerte, para un trabajo escolar quizá les sirva:

Con su grave voz el true...
no llega a anunciarlo no.
En cambio, aunque él corra, yo
ya te lo he dicho. Y brilló.

jueves, 16 de noviembre de 2006

aPLAuso

Yo no me opongo a que la gente progrese. ¡Peor para ella!
[Josep Pla, en Sentencias y aforismos, pág 120, a]

Día de perros

No se me oculta que la expresión puede tener otro origen, mucho más triste, basado en la suerte de los perros callejeros. Pero (¡un rompimiento de gloria en este día de rayos y truenos!) de pronto he caído en que es posible que el primero que inventó la expresión pensara que un día de perros lo es para sus dueños, porque con la lluvia los perros no pueden salir y saltan histéricos por la casa y, cuando uno se cansa y los saca, arañan la puerta y gimen y se los deja entrar y se han metido en algún charco y llenan de barro el salón y te ponen las patitas --qué cariñosos-- en tu pantalón nuevo, que lleva estampadas ya todo el día, para regocijo de tus alumnos, unas huellecitas como de ciento y un dálmatas...

Me rajo y...

cada día más lejos, obiangmente

miércoles, 15 de noviembre de 2006

Divagaciones del vago estío (en pleno y ocupado otoño)

TEMPORADA OTOÑO/INVIERNO

Aprovechando que mis colegas de columnismo están cantándole las cuarenta a Zapatero por sus declaraciones sobre De Juana —que dice que es un hombre de paz—, sobre los jueces —que dice que entorpecen el proceso— y sobre el robo etarra de pistolas en Francia —del que no dice nada—, hoy me puedo permitir el lujo de mirar a la calle sin mayores pretensiones.

Y la calle es extraordinaria, con sus viandantes, que cambian cada temporada. Mi afición por la ropa es relativa, casi una excusa para la contemplación, aunque un poco más: me atrae mucho esa cosa abstracta e inasible, cada vez más rara, que se llama “elegancia”. De lo que no soy muy partidario es de las filosofías alrededor del vestir. La moda es una alegre frivolidad: si nos ponemos muy graves, la rebajamos, haciéndola aburrida y pretenciosa.

Yo últimamente prefiero el otoño/invierno. En verano, hay chicas que creen que siguen la moda y es la moda la que las persigue y atropella. Quiero decir, que van a la última, pero olvidan el principio de que no todo favorece a todo el mundo. Deberían mirar menos revistas y más espejos. En verano, con la ropa entalladita y los ombligos por los aires, algunas no van bien, dicho sea con respeto. (Algunos tampoco, pero eso me afecta menos.) Con la fresca, en invierno, los chalecos, las bufandas, los abrigos abrazan mejor cualquier anatomía. La calle pierde emociones fuertes, pero también se evitan sobresaltos.

Otra ventaja es que los tatuajes hibernan. No es que no me interesen, sino que lo hacen demasiado. Fuerzo mi vista de miope por descifrar los caracteres chinos o góticos que se grabó esa buena chica en su tersa espalda y acabo siempre descubierto, por ella o por su atento novio, que es peor. Lo más extravagante de los tatuajes es que estén de moda, porque moda es lo que pasa de moda, mientras que un tatuaje es imborrable, permanente. Más apropiadas a las mudanzas de lo fashion parecerían las efímeras calcamonías. Los tatuajes tradicionalmente se reservaban para lo más sólido, como el amor de madre o el Cristo de la Legión.

Y acaba uno reflexionando sobre el hecho de que nuestros adolescentes imiten en sus hábitos (de vestir; no de actuar, espero) a grupos marginales o fuera de la ley. ¿Será casual eso de llevar los pantalones sucios, sin cinturón, caídos, y los zapatos sin cordones, como los presidiarios norteamericanos? ¿Los piercings qué quieren decir? Ya confesé que hoy no toca hablar de política, así que no recitaré ahora los proféticos versos de Antonio Machado: “Qué difícil es / cuando todo baja / no bajar también”.

Y, además, aún nos quedan las magníficas, las clásicas treintañeras.
[Publicado en el Grupo Joly]

martes, 14 de noviembre de 2006

Chasco y recompensa

Después de varias semanas en las que apenas he podido leer por gusto ocupado en escribir, entre otros encargos, un prólogo; abro por fin un libro. Y de pronto me doy cuenta de que he empezado directamente por la página 103, saltándome con agilidad el extenso estudio preliminar, ¡con el esfuerzo que le habrá costado al pobre Jaime Siles...! Y cae sobre mí, como un jarro de agua fría, la inutilidad de mis desvelos. Aunque enseguida lo olvido, reconfortado por la voz de José Luis Tejada, cuyos primeros versos no conocía. Éstos, por ejemplo:
Dicen que sigo siendo un niño...
Que no he vivido, que no sé.
Yo, alguna vez, pienso lo mismo:
Que soy un niño, ¡bueno y qué!

lunes, 13 de noviembre de 2006

Elogio breve del divorcio exprés

Ayer, antes de almorzar, acababa mi próxima colaboración con Alba, donde me dejaré caer --con la levedad de una hoja otoñal-- contra el divorcio. Mi mujer me llamó cuando la comida estuvo lista [Nota para los vigilantes de lo políticamente correcto: entre semana cocino yo]. Tuvo doble mérito su sesión de restauración, porque ella estaba desganada y sólo tomó fruta. Yo comí como siempre, esto es, por los dos. A la media hora, la cabeza me estallaba y el estómago se derrumbaba como el Estado de Derecho. Algo me había sentado mal, muy mal. Acostado, con la cama dando vueltas en el vacío, por un momento recordé el divorcio exprés con gratitud. No porque yo pensara divorciarme, eso no; sino porque su mera existencia hacía inverosímil un asesinato con cianuro.

domingo, 12 de noviembre de 2006

Se le Silva y aplaude

Los asiduos de este blogg [Dios se lo pague] ya leyeron que con una mano pegué a Alberto Silva un tironcete de orejas por su traducción del haiku del deshielo y que con la otra le di unas condescendientes palmaditas en la espalda cuando el barbero. Para ius suum cuique tribuere, ahora golpeo ambas manos y le dedico un merecido aplauso en mi crítica a la parte ídem de su libro, El ídem del haiku.

Y como sí hay tres sin cuatro (y más en el haiku) prometo dejar descansar a Silva por mucho tiempo en la paz de mis estanterías.

sábado, 11 de noviembre de 2006

Bomba va

Hoy pensaba enlazar con mi reseña sobre los haikus en Poesía Digital, pero lo dejaremos para mañana. Y enlazaré con Poesía Digital el adelanto de mi prólogo sobre Ibáñez Langlois. ¿El motivo del cambio de planes? Que Ignacio, la voz crítica más culta y ponderada de este blogg, también la más valiente, porque hay algún usuario anónimo que no tira mal, pero, como lo hace con máscara, cuesta cogerle cariño, Ignacio, decía, me preguntaba en los comentarios de ayer qué pensaba de mi tiempo, que a él le entusiasma. Y aunque la famosa cita de Ortega no está mal, yo prefiero este fragmento dogmático de Ibáñez, con el que estoy tan identificado que puede servir de respuesta mía. ¡Bomba va!:
[…]
pero este hombre dirán este cristiano
este hombre no es amante de su tiempo
sólo sabe escupir al siglo XX
tiempo mío
o tempora o mores
tiempo mío mi amor
yo no te escupiré pues tú eres yo
los tiempos dijo Agustín somos nosotros
mi amado siglo XX
no eres bueno pero eres mi persona
una mierda serás pero eres yo
eres todos mis ego uno por uno
eres todos los cristos mis hermanos
I love you 20th century sincerely
I am crazy about you my dearest time
oui je t'aime dans la joie ou la douleur
ti voglio tanto bene o tempo o sole mio
si quieres te declaro en sánscrito mi amor
en esdrújulo adorote mi tempora
en estructuralista si lo entiendes mejor
lo cual es para mí la peor humillación
[…]

viernes, 10 de noviembre de 2006

Bibliafilia

Pregunto a mis alumnos que, si leyeran o leyesen, qué libros les gustarían. Uno apunta Romeo y Julieta, y todos (adolescentes, al fin y al cabo) se suman entusiasmados a la romántica propuesta. A la ocasión la pintan calva, y yo les halago el gusto y entono mis loas al Bardo. Y sumo y sigo: hay libros que uno tiene que leer antes de morirse: Shakespeare, por supuesto, y las Coplas a la muerte de su padre, la Iliada, el Quijote, la Comedia, la Biblia... Cuando nombro la Biblia, dan un respingo; pero como son buenas personas y no están todavía dispuestos a pensar que he perdido la cabeza, tratan de encontrar alguna explicación. Uno, más reflexivo, musita:
--Claro, si la Biblia se lee sin rollos religiosos, como un libro de aventuras, tipo El señor de los anillos, puede estar bien...
Todos suspiran aliviados. El respingo ahora lo doy yo.

Antes de que me dé tiempo a quejarme de la LOGSE y ESO, me encuentro por la tarde con un amigo. Está literalmente deslumbrado con las Radiaciones de Jünger. Me intereso y me cuenta que, además, no sale de su asombro por las extrañas coincidencias entre el alemán y él. Me intereso más y me cuenta más:
--Por ejemplo, afinidades curiosísimas, como que Jünger, igual que yo hace algunos años, leía todos las mañanas la Biblia. ¡Fíjate qué cosa! Era un hombre cultísimo, capaz de citar, no sé, el Eclesiastés o los Salmos...
¿Notaría mi respingo?

jueves, 9 de noviembre de 2006

Privilegios

Quien protesta contra los privilegios es porque no los ha tenido jamás. Y quien entienda la frase anterior como un regate cínico es porque no los ha tenido jamás. Quien ha gozado de algún privilegio alguna vez sabe, como explicaba Ortega y Gasset en La rebelión de las masas, que el privilegio, mucho antes que cualquier otra cosa, es una exigencia. Hay que mantenerlo: mantenerse a su altura. A mí, un magnífico poeta me manda sus inéditos. Asisto así, desde la primera fila, al trabajo de un grande, lo cual es muy instructivo y apasionante. A cambio, sin embargo, tengo que hacer los comentarios justos, que no es fácil. No me los manda para que le aplauda, como es lógico, pero una crítica que se pase es peor, como en el juego de las siete y media. Con todo, lo más duro, desde que mantengo este blogg, es el silencio sacramental: no poder colgar aquí algunos de esos poemas, que tanto os gustarían.
*
Hecha mi queja, os recuerdo que todos tenemos nuestro buen puñado de privilegios; sólo que la primera exigencia de un privilegio es saber verlo como tal. Así que abrid bien los ojos.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

Algo huele a podrido

En Dinamarca, sí, es donde lo huelen; pero el hedor les llega desde España. Un reportaje de la televisión pública danesa ha puesto al descubierto que en Barcelona se realizan abortos a mujeres embarazadas de hasta más de siete meses que cumplan con la exigencia de soltar la pasta (4000 €). Las otros requisitos legales son meros formalismos para cubrir las espaldas al boyante negocio.

En Dinamarca la noticia ha escocido mucho; aquí, tal vez porque estamos hechos al olor, ha dado igual. No es extraño: tampoco preocupó demasiado saber que superamos las noventa mil interrupciones voluntarias del embarazo por año, que es una cada cinco minutos. Al Ministerio de Sanidad le preocupa más el tabaco.

Mientras tanto, las inquietudes de los educados ciudadanos son el precio de la vivienda y el paro, aunque las que uno percibe en la calle son los resultados del Cádiz C.F. y el pronóstico del tiempo para el próximo fin de semana. De esta atonía general apenas se sale para protestar airadamente contra la crispación que provocan algunos medios de comunicación. Sin ánimo de molestar a nadie, para mí que crispan poco y por muy pocas cosas.

Está bien ver fatal el proceso de desguace de la Constitución, la negociación con la ETA y el ascenso de los nacionalismos insolidarios; pero aún estaría mejor si se cayese en la cuenta de que la ley del aborto ya en 1985 se pasó por el arco del triunfo el artículo 15 de la Carta Magna, que el Tribunal Constitucional ya miró para otro lado y que la práctica de aquella ley desde hace años es un continuo fraude de ley. Ni al PSOE ni al PP ni a casi nadie nada de esto le ha quitado nunca el sueño.

En Dakota del Sur se celebró ayer un referéndum sobre el aborto. Allí la vitalidad del movimiento pro-vida es arrolladora, pero nosotros de Estados Unidos sólo importamos lo que menos importa: el Halloween y la comida basura. Cuestión de gusto, desde luego. Y un indicio de nuestro nivel cultural, social y moral. En las elecciones catalanas, arrasó la abstención, que todos se apresuran a interpretar según su conveniencia. En realidad, la abstención es un voto a favor del nihilismo, nuestro partido mayoritario.

No estoy defendiendo que, ante las tremendas cifras del aborto, dejen de importarnos el paro, la conservación del lince ibérico, el futuro de la nación española, el buen tiempo para el fin de semana, la pobreza en el mundo o los goles que le meten al Cádiz. En el corazón del hombre, si se ordena bien, cabe todo y, además, todo eso, junto, es la vida, esta aventura difícil y vibrante, esta pasión de la que se priva, en España, a una criatura cada cinco minutos.

[Publicada en el Grupo Joly, cuyo enlace sí enlaza]

ACTUALIZACIÓN.- En Dakota del Sur perdió el sí a la vida, desgraciadamente. Aprovechando mi chasco, alguna buena amiga me volverá a reprochar mi fe en la democracia, que es un tema que ya discutiremos otro día. Hoy sólo hay que reconocer la derrota y, a la vez, seguir admirando a los pro-vida que han dado, como don Quijote, la batalla, que la han perdido por un margen estrecho y que en la pelea, razonando y defendiéndose, habrán convencido a mucha gente y salvado vidas, que no hay que contar, porque una, para mí, es diez mil.

martes, 7 de noviembre de 2006

Anda jaleo

Por puro goce estético (versión esperpento) estoy entusiasmado con el segundo Tripartito, aunque para hacer honor (si la palabra no les ofende) a su nombre, deberían repetirlo una vez más, o sea, dar el tripartito salto mortal, con otros dos Estatuts y todo. Puede que en mi visión eufórica del espectáculo tenga algo que ver, amén de la ciclotimia, mi recién adquirido orgullo por la realiá nasioná: ver al cordobés Montilla de Molt Honorable enciende mi fervor y hasta mis ansias expansionistas. De aquí a unos años, será un fundamento histórico (de más fuste que otros) para pedir Cataluña como territorio de los paízeh béticoh. Montilla, para acomodarse a lo que viene, podría empezar por entonar un nuevo himno:
Yo me alivié a un pino verde
por ver si la divisaba,
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.
Anda jaleo, jaleo:
ya se acabó el alboroto
y vamos al tiroteo.

lunes, 6 de noviembre de 2006

Ciclotímico

La famosa vanidad del escritor, tan justamente ridiculizada, es un necesario intrumento de trabajo. Si uno no pensase --cegado por la euforia-- que tiene algo que aportar, para qué hablar. Lo digo por experiencias.

domingo, 5 de noviembre de 2006

En realidad, la realidad

Pues vaya,va a resultar que, en realidad, uno es andaluz hasta la médula y de primera y sin enterarse. Yo, con la mano en el pecho, lo que me considero es español (de ambos hemisferios), aunque luego espere mucho de Europa (la de Jaime) y, en el fondo del alma, sea universal, i. e., romano. Sin embargo, uno lee el primer párrafo de esto y recuerda estotro, y dice eso: "pues vaya", a esta realidad andaluza me parece que sí pertenezco.

Y luego están los tópicos, como el de la superstición. Me cruzo un gato negro y me quedo igual que si fuera albino: para mí, todos son pardos. Las escaleras —si no hay que subirlas— me dejan indiferente. Y un espejo roto me trae a la cabeza a Mario Quintana, que exclamó, encantado: “Os espelhos partidos tem muito mais luas”. Sin embargo, ayer, colgué mi entrada sobre Pemán y pasó una cosa muy extraña que me puso los pelos (figurados, supersticiosos y andaluces) de punta: salía en la pantalla, pero cuando entraba en blogger para corregir algo no había huella de ella ni tampoco se podían hacer comentarios. Estaba en el limbo de la blogosfera; y yo, que pretendía ayudar a evitarle el purgatorio a la obra pemaniana, empecé a verlo como una señal. “Malo”, me dije. Por la noche, todo se arregló y ahí está la entrada, perfectamente puesta en el blogg y en blogger, y me hago la ilusión de que he roto mi lanza por el autor de La bestia y el ángel.

Pero jamás volveré a fardar de que no soy supersticioso, ay, ni andaluz, olé.

Pen-man

El apellido de don José María Pemán podría tener la misma raíz que Superman o Spiderman: o sea, que sería Penman, el hombre estilográfica. Sus muchos libros le hacen merecedor de esa etimología que lo empareja a los héroes. Para empezar, en vida logró una hazaña increíble: vivir de la escritura. Ahora, que se cumplen veinticinco años de su muerte, está por ver si logra otra: que su escritura siga coleando. Como el Cid Campeador, los escritores tienen que librar la batalla más importante después de muertos.

Su capacidad de trabajo, con la que fizo la primera hazaña, forjó una obra completa un tanto titánica. Sin embargo, al trabajo unió una levedad y una chispa únicas, que hacen que sus mejores artículos se lean hoy con el mismo placer que entonces.. El humor es el gran conservante de la literatura.

Andaba yo leyéndole cuando me encontré con la frase más famosa de Chesterton, que paradójicamente —como en su caso es lógico— Chesterton no dijo jamás: “Cuando deja de creer en Dios, el hombre cree en cualquier cosa”. Pemán, para mi sorpresa, sí la había dicho con sus palabras: “Cuando decimos de una persona que ‘no cree’ lo que sucede es que cree demasiadas cosas”.

Por mucho que los españoles tendamos a no valorar lo nuestro (por eso, los nacionalistas son una españolada exasperada), y a pesar de que Pemán desarrolló buena parte de su obra en un ambiente favorable, entre aplausos, que es algo que quita nervio a una escritura, no podemos renunciar ni a su gracia ni a su pensamiento. Chesterton nos lo aconsejaría vivamente.
[En Alba]

viernes, 3 de noviembre de 2006

No lo arregles, que es peor

Rajoy, para justificar su apoyo al Ejtatuto del reality show, no se le ocurre otra cosa que decir que "la realidad nacional" [sic] andaluza es una cuestión "meramente estética que puede gustar o disgustar pero que carece de relevancia política porque no significa nada".

En la frase el hombre se retrata. Y retrata a la derecha que padecemos, su desdén por la estética ["que puede gustar o no gustar pero que carece de relevancia política porque no significa nada"], su absoluta ignorancia de la fuerza que la belleza esconde, el desinterés por todo lo que no sea fungible. Y luego se extrañan de que los artistas y los intelectuales los desprecien. Meramente es mutuo, don Mariano.

Mutuo, aunque algunos nos quedemos en medio, mustios, recordando al Marqués de Tamarón: "En España no hay conservadores, sino conservaeuros".

jueves, 2 de noviembre de 2006

Hipálage

Así, en el DRAE, queda muy frío:
Figura consistente en referir un complemento a una palabra distinta de aquella a la cual debería referirse lógicamente. El público llenaba las ruidosas gradas.
Incluso el ejemplo, de espectáculo de masas, es mejorable. Luego, uno escucha a Borges citar de nuevo a Virgilio
Ibant obscuri sola sub nocte per umbras
o al árido camello del Lunario, y se empieza a reconciliar con la figura retórica. Y cuando te fijas más, terminas sospechando que es la figura principal de la poesía, pues en ella todo habla de nosotros aunque se nos cuente otra cosa. El "correlato objetivo" del elusivo Eliot es, tal vez, una cáscara de la hipálage.

¿Que por qué me acuerdo hoy de esto? Pues porque me he despertado pensando que el buen Bécquer no estaba hablando de los muertos cuando supiró aquello de:
De un reloj se oía
compasado el péndulo
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
“¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!”

Estaba hablando de nosotros, que somos los que nos quedamos.

miércoles, 1 de noviembre de 2006

martes, 31 de octubre de 2006

El Barbero en Japón

El rey de Suecia debe andar con luengas barbas, pues han pasado meses sin que su barbero diera señales de vida. Se entiende, porque ha estado en Japón, trabajando sobre El libro del haiku, cuya selección, traducción y estudio crítico ha realizado Alberto Silva. El barbero ha recortado 10 de los haikus que mejor quedan. Hay otros haikus famosos que son mejores, pero que aquí, en las manos de Silva, se han deshecho un poco. Ya pusimos el ejemplo de la inundación infantil.

Los 10 que se salvan son:

Reconciliados,
el hielo vuelve al agua:
todo ha pasado.
Teishitsu

Flores tardías.
Te vas hecha un mar de dudas,
¡primavera!

Buson

Se escapó el canario
como se esfuma un día más
de primavera.

Shiki

La luna de estío, yo
al sereno, en un puente.
Al fin solos, los dos.

Kikushani

Mañana fría:
entona alegres sutras

el novicio.
Shiki

¡Si ella viviera
y penar los dos juntos
viendo nacer la luna!
Shiki

La luna, temeraria,
se zambulle en el agua
y reflota.

Ryôta

Tras la tormenta,
el alba. (Las sandías
no se enteran de nada.)

Sodô

¿Mi biografía?
—Le gustaba aquel haiku,
el de los caquis.

Shiki

Me voy.
Te quedas.
Dos otoños.
Buson

[Aprovechando el trabajo del barbero, voy a pasarle estos haikus a mis alumnos, para que escogan el mejor y el peor, y a ver qué sale. A mí, el que más me gusta es el primero, sin hacerle ascos al último; pero mi sospecha es que ganará la luna que reflota, con su aire popular. Después les cuento.]

lunes, 30 de octubre de 2006

Más justicia

No es un homenaje a Lula. Si hoy traigo aquí unos versos del brasileño Mario Quintana es por una estricta cuestión de justicia. Mientras yo finalizo (remato, dirá alguno) la traducción de sus versos, es justo que él me cubra las espaldas y haga el blogg. Ustedes saldrán ganando, desde luego:
¡MILAGRO!

En este mundo, de prodigios
y de la gracia de Dios lleno,
nada más sobrenatural
que los ateos.

domingo, 29 de octubre de 2006

Sacar punta

Como era de esperar, la sangría no llegó al río. Pero eso sí la boda fue festiva, con toda clase de halos, no sólo el boozy. El feliz Beades juntó a poetas numerosos, y hubo conversaciones líricas para dar y regalar. Ahora bien, antes de regalarlas, a las conversaciones hay que sacarles punta, porque en su momento se habla al por mayor, sin dar barniz, sin orden ni concierto. Aunque el concierto, en la boda, no brillaba por su ausencia. Entre el jolgorio y la música, memoricé algunos retazos de conversación que irán saliendo por aquí, envueltas en reflexión retrospectiva. Por ejemplo, Jesús Tejada contó que en El Puerto de Santa María el "zaguán" se llama "casa-puerta". Él y yo, los portuenses, esperábamos un clamor de entusiasmo, pero no. O preferían la palabra “zaguán”, como Rocío Arana, o se dedicaban al postre con una completa indiferencia (que es peor). Ahora he caído en que “casa-puerta” es un caso de genitivo sajón, propio de una zona de influencia británica como la nuestra. —Digo yo que con esa defensa gramático-etimológico-social a lo mejor hubiesen echado cuenta a las peculiares idiomáticas de nuestro pueblo, Jesús, aunque nunca se sabe…

viernes, 27 de octubre de 2006

Viernes, boda, Beades y beodos

Sería una pena que la austeridad propia de los poetas católicos nos fastidiase la festiva aliteración que da título a esta entrada. Yo, a pesar de que no llegará la sangría al río Guadalquivir, alitero; y me amparo en "the boozy halo of Catholicism", que hicieron memorable Chesterton y Belloc, y en la sugestiva cita de los Hechos de los Apóstoles que enriquece la invitación de la boda: "Otros en cambio decían riéndose: «¡Están llenos de mosto!»"[2, 13].
*
Lo que me recuerda que en el piso que alquilamos cuando recién casados, no había sitio para libros, así que aproveché un mueble-bar estilo remordimiento para ir apilando mis volúmenes. Una noche se hundió el mueble y se rompieron todas las botellas. Cuántas había. Lo curioso es que el libro que estaba enmedio del hondo charco etílico, sorbiendo bien, era Boecio. Resecado (o resacoso), he guardado el volumen como prueba de que a la realidad también le gustan los juegos (incluso forzados) de palabras. Otros días, no hoy, el recuerdo me pone melancólico: ¿y si fue que Boecio no encontró suficiente consolación en la filosofía?

jueves, 26 de octubre de 2006

Vaya con la tabla

Náufrago en un temporal (justamente, que es el tiempo -su falta- lo que me ahoga), me estaba agarrando como a una milagrosa tabla de salvación a la huelga que hoy disfrutan los alumnos de mi instituto.

Pero ahora va Fernández Cerero y me manda por correo la tabla reivindicativa de la cosa:
TABLA REIVINDICATIVA · Plan de inversión de choque para la educación pública para garantizar la construcción de nuevos centros, contratar más profesores, reducir el número de estudiantes por aula, construir plazas en la FP pública e incrementar la cuantía de las becas y el número de becarios. 7% del PIB para la educación pública. · No más privilegios a la educación privada y a la jerarquía eclesiástica. La religión fuera de las aulas. · Ni LOU, ni Planes de Bolonia: universidad pública y gratuita, eliminación de las multas a repetidores. El hijo del obrero a la universidad: ninguna selectividad, ni traba económica para estudiar en la universidad pública. · En los ciclos formativos prácticas remuneradas en las empresas. ¡Basta ya de trabajar gratis! · Por un puesto de trabajo digno al terminar los estudios: Subsidio de desempleo para todos los parados. Salario mínimo de 900 euros al mes. Prohibición de las ETTs: fijo a los quince días. Jornada laboral de 35 horas semanales por ley, sin reducción salarial. · Plan para garantizar viviendas públicas de calidad con alquileres que no superen el 10% de los salarios.

Y ahora ya no sé si es mejor ahogarme y que me trituren los tiburones...

Esto es un plagio como la copia de un pino

La vida literaria tiene mala fama entre los que la practican. Yo, que no suelo, ya os iré contando de este fin de semana como de café Gijón itinerante. Para empezar, esta noche, en Carmona, iremos a oír a Amalia Bautista.
Pero hay una cosa horrible del trato con escritores que sí sé: dicen cosas estupendas, y luego uno se tiene que morder los puños para no robarlas. Por ejemplo, Abel Feu me contó que tenía un juego de palabras preparado para soltarlo como un hachazo sobre el primer carota al que pillara con las manos en la masa... ¡Y voy yo y lo uso de título en esta entrada!

miércoles, 25 de octubre de 2006

Lo siento mucho

1- Que haya usted hecho amablemente click a mi blogg y se encuentre con que hoy no escribo apenas nada.
2- No introducir con alguna reflexión particular, como suelo, mi artículo de hoy, que va a palo seco.
3- Que se me haya pasado el artículo de ma ma marras sin agradecer a mi anfitriona el delicioso postre.
y 4- Pero lo que más siento es que esta tarde Europa (con las esperanzas que yo tengo en ella) nos vaya a clavar su apoyo al proceso por la espalda...
*
ACTUALIZACIÓN

Lo ha dicho Jaime:
Que nadie —iluso— ponga su esperanza
en otra Europa que en la de
Mesanza.

martes, 24 de octubre de 2006

Coplas a la muerte

De todos los poemas que descienden de Las coplas de Jorge Manrique, mi preferido es el “Epitafio” que Manuel Machado dedicó a Alejandro Sawa:
Jamás hombre más nacido
para el placer fue al dolor
más derecho.
Jamás ninguno ha caído
con facha de vencedor
tan deshecho.
[…]
La razón de mi preferencia es que, por alguna parte del poema, hay unas gotas de ironía, de “todo es como y según” y tono menor, que eluden el enfrentamiento directo con el original. Manrique es insuperable y sólo se puede uno poner a su sombra diciéndose: “Ya… y ¿qué?” Lo sabía perfectamente el más listo de la clase, Jaime Gil de Biedma, que citaba cada vez que podía “A José Nogales, muerto”, otro poema por el estilo del mismo Machado.

Por eso, el poema de Dámaso Alonso “Adiós al poeta Rafael Melero” no me gusta del todo. Me resulta a la vez demasiado serio y demasiado ripioso y su blasfemia sí-pero-no para mí es no.

Sin embargo, ayer, en el funeral de un torero, fallecido en accidente de tráfico en Venezuela y al que enlazo triunfador, se me metió en la cabeza una estrofa y no podía dejar de repetírmela. Es, sin duda, la mejor del poema, pero nunca pensé que pudiese servirme para tanto. ¿Cuántos poemas que hemos desdeñado están ahí, agazapados en un rincón, esperando el momento de mostrarnos su potencia y su verdad? La sextina manriqueña que me repito es:
¿Qué bestia gris burriciega
trota idiota, y te nos siega
al trompicón?
¿qué negro toro marrajo
te metió ese golpe bajo,
a traición?

Vanitas

vanitatis, aunque eso sí, bastante compensada por el memento mori que me atiza de pronto.

lunes, 23 de octubre de 2006

sábado, 21 de octubre de 2006

Ni un pimiento

Empezar, como yo ahora, una sección en un semanario recuerda mucho a cuando se sale a cenar con unos recién conocidos. Se intenta dar una buena primera impresión, y uno recurre a esas anécdotas infalibles que le retratan más gracioso y personal. Lo inquietante es que, mientras todos ríen, ahí está también la santa esposa de uno, que ha oído esas batallas ya cientos de veces. Y que piadosa, menos mal, sonríe.

Qué bien quedaría hoy si contase alguna de mis historias más impactantes, como mis relaciones con “Carbón”, mi perro, o con mi suegra. Sin embargo, sé que muchos lectores de los periódicos en los que ya escribo compran ALBA, y no quisiera forzarles a una paciencia para la que les falta la gracia sacramental.

Procuraré, por ellos, no repetirme nunca. O casi nunca, que conviene que hoy confiese de nuevo el lema que guía mis escritos. Como lema, no fue original ni la primera vez que lo escogí en mi primera colaboración en mi primer medio. Son dos versos de William Dunbar con quinientos años, pero quién los supera:
Man, praise thy Maker and be merry
And give not for the world a cherry.

Traducidos son: “Alaba a tu Creador y está contento/ que lo demás no importa ni un pimiento”.

Aquí hablaremos, como es lógico, de lo demás, o sea, de lo que, comparado, importa menos, como la literatura o la sociedad, o incluso muchísimo menos, como este Gobierno; y aunque a veces toque protestar o indignarnos, intentaré hacerlo —cuente lo que cuente— sin perder la sonrisa. Como hace mi mujer.
[Publicado en Alba]

viernes, 20 de octubre de 2006

La vanidad tiene las patas cortas

Un compañero de IES me admira mucho [lo que se agradece] y, en consecuencia, quiere llevarme mañana a toda costa a un concierto de Paco Ibáñez en Chiclana [lo que inquieta]. Yo me resisto. La versión de Ibáñez de Las coplas a la muerte de su padre y otras versiones suyas me gustan bastante, pero prefiero oírlas en casa, sin tener que escuchar comentarios entre canción y canción. El compañero, que es amigo de Ibáñez, insiste: le hace ilusión presentarme al cantante [Uff], porque me considera un intelectual [vaya] de gran valía [bueno, a lo mejor voy...] y mis artículos le parecen siempre muy convincentes [sí, creo que iré] e inteligentes [desde luego, hay que asistir]. Más tarde, iremos -sigue diciendo para convencerme- a tomar vinos de venta en venta hasta la madrugada [mis pelos como escarpias] y había pensado que yo podría dar un discurso [Aggg] y recitar algunos poemas [Agggg]. Afortunadamente viene en mi rescate un resfriado y me pongo a toser demostrativamente, como si fuese un ronco argumento. Mi estado de salud no me lo va a permitir, me excuso apesadumbrado. Entonces, como argumento final, irresistible, me dice:
--Tienes que venir, si se va a apuntar... ¡Caballero Bonald!
--OH, digo; entendiendo [sic transit] su enorme admiración por mis artículos. No los lee.

jueves, 19 de octubre de 2006

Monumento al poema desconocido

Como la fortuna de una nación se construye sobre el heroísmo de los soldados desconocidos (y de los ciudadanos anónimos), una buena poesía se levanta sobre poemas felizmente tirados a la papelera. Un país que prefiere honrar a sus famosos de papel couché más que a sus secretos pilares está enfermo; y una literatura sana, entre homenaje y homenaje a Caballero Bonald, también debería acordarse de la papelera o de la opción "¿eliminar? Sí" de Word, esas benefactoras de la humanidad. Por eso, me sumo desde aquí a la propuesta de Llir entre cards de incluir en el santoral laico un día por el poema fallido. En la ofrenda floral ante el monumento, podríamos recitar, emocionados, este poema de Mario Quintana:

LA MISA DE LOS INOCENTES

Si no fuese abusar de la paciencia divina
encargaría una misa por mis poemas

que no llegaron más allá de la tercera o cuarta línea,
víctimas

de esa mortalidad infantil que, por ignorancia de los padres,
diezma a las criaturitas inocentes, las pobres…
¡Tanto azul en los ojos,
tanto que dar al mundo!
Yo encargaría el réquiem más profundo
no sólo por los míos sino también por todos

los poemas que, inválidos, se arrastran por el mundo…,
cuya conmovedora belleza sobrepasa la de los otros
porque está

en su intangible anhelo de belleza.


miércoles, 18 de octubre de 2006

Cara y cruz

Lo bueno de escribir artículos políticos como éste es que uno, siguiendo los consejos de nuestros abuelos los griegos, actúa como un ciudadano libre que se involucra en los asuntos de la república. Además, se hace la ilusión de que pone su granito de arena en la defensa de sus valores.

Lo malo es que, animados por estos artículos, últimamente todos se empeñan en hablarme de Zapatero. No digo que yo no me lo merezca, como un contrapasso dantesco, pero ay. El frutero, en vez de comentarme la calidad de los melocotones, se dedica a despotricar del Estatut, y el otro día, en el taller, sólo a la tercera logré que el encargado dejase de contarme chistes sobre el look de María Teresa Fernández de la Vega y se concentrase en la batería gastada de mi coche. Habrá quien piense que lo hacen por ser amables, porque el cliente siempre tiene razón. Espero que no, porque en verdad el tema no me gusta nada: me da dolor de estómago, que es en lo que está quedando el dolor de España.

martes, 17 de octubre de 2006

El pequeño Nicolás

Qué raros los blogs. Nos pasamos el día visitándonos unos a otros, como rentistas en una novela de Jane Austen, y cuántas cosas ignoramos de cada uno. La mayoría de ustedes no saben que estamos haciendo obra en una casa nueva (que era muy vieja) y que en unos meses teclearé desde otro lugar. Lo sabe, sí, una lectora de mi blogg [o sea, ésa que cada vez me visita menos, porque se dedica a ver catálogos de azulejos] y nuestro arquitecto, que, en vez de ver catálogos de azulejos, se ha enganchado a Rayos y truenos, y ahora, cuando viene a ver la casa, en vez de hablar de las columnas de la cristalera, me pregunta por Adaldrida o que quién es Arp y qué hacía en Viena. Aprovecho la ocasión, a ver si hay suerte, para preguntarle desde aquí si las columnas de la cristalera son de ladrillo visto o no…
*
Pues bien, ayer fui a la obra con mi sobrino, el pequeño Nicolás, que enseguida descubrió el ancestral encanto de los montones de arena. Descalzo, empezó a trepar por ellos, a tirarse en plancha en su mullido colchón, a hacer boquetes y provocar desprendimientos. Hasta ahí todo normal. Pero, de pronto, la criatura tuvo un rapto poético —pobre, le corre por la sangre— y me gritó desde lo más alto de un montón, abriendo los brazos:
—Mira, tío Enrique: voy en una nube.

lunes, 16 de octubre de 2006

¿Plausible en catalán?

Y ahora lo que necesito es un traductor del catalán, que será más fácil. Leo, en castellano, a Pla, que se dice:
Cuando llego a casa me pongo ante el espejo. He vuelto de Calella muy tostado por el sol, con un color magnífico. Tengo una dentadura blanca. Me encuentro absolutamente plausible.
Y mi duda es si también en la versión original "plausible" empieza por "Pla-". ¿Se estaba el escritor haciendo un guiño fonético al espejo, al encontrarse absolutamente pla-? Si fuera así, mi homenaje del aPLAuso no habría sido muy original. Merecido, sí.

jueves, 12 de octubre de 2006

Se busca traductor del japonés

Ahora nos haría falta un visitante que supiese japonés para que tradujese con exactitud este haiku de Issa:
Yuki tokete mura ippai no kodomo kana
Alberto Silva, en su El libro del haiku, lo intenta así:

Apenas
la nieve se vaya
se rellenan de niños
las calles.
Esta versión me parece un resbalón en una placa de hielo que aún quedaba, porque es plana y torpona, dolorosa. La versión en inglés que yo conocía, en cambio, resulta sorprendente y, sobre todo, mucho más emocionada:

Snow melts
and the village floods
with children.
Eso sí es: los niños, blanquitos después del invierno y delicados como copos, con alegría. Yo lo traduciría (del inglés) de esta forma:

Tras el deshielo
el pueblo se ha inundado
todo de niños.

“De niños y de niñas”, me amonestaría una ministra de cuota o el mismo Zapatero. Y un amigo que hablese japonés tal vez me hiciese alguna otra corrección más pertinente. Ojalá, porque es tan bonito que haríamos muy bien en tener una versión exacta.

Pifias

Sigo leyendo, sin prisa y sin pausa, El arca de las palabras, de Andrés Trapiello, del que ya hablaremos bien cuando lo acabe. Pero hoy no me resisto a contaros una anécdota. Dice Trapiello en la página 219:


Todos hemos conocido en nuestra vida algún instante de verdadera vida beata que nos deja mejorados como el tiempo a un verso de Horacio.

Vale; y ahora va el dibujante y pinta, al ladito de esta entrada tan clásica, a una beata, con su velo, su más o menos hábito, un cirio y hasta una aureola, que ya es, una aureola, para una beata.

Esta pifia dulce (de dulce de monja, desde luego) me recuerda a la más amarga de la revista sevillana “Mercurio”. Allí, arriba de una reseña sobre Miguel d’Ors en la que se hablaba de Wyoming, que para el poeta es una imagen de la felicidad, pusieron como ilustración ¡una foto de un señor que se llama el Gran Wyoming! No quiero ni pensar de qué será una imagen el Gran Wyoming para Miguel d’Ors…

Y sin salir de d’Ors, también tiene su gracia lo de la revista malagueña “Litoral”. En un precioso número especial dedicado a los animales y la poesía, cogieron el poema “Murió el “León””, que el poeta dedica al mastín de su infancia, y lo colocaron en la categoría de los leones, naturalmente. Ahora se puede observar al buen mastín entre grandes felinos “con su ladrido tenso, allí en la punta / de la cadena” y ver “cómo aceza, / cómo mueve la cola en esos versos” sin arredrarse por la fiera compañía (de leones y de antólogos).

Acorde

La delicada copla de AnaCó me recordó este soneto del pintor Ramón Gaya, que estoy seguro que ella no conoce. La coincidencia final me hizo aún más bonitos ambos poemas, pues no valoro yo tanto la originalidad como el acorde y el acierto, cuando se producen. Escribió Gaya:
MANO VACANTE

La mano del pintor —su mano viva—
no puede ser ligera o minuciosa,
apresar, perseguir, ni puede ociosa,
dibujar sin razón, ni ser activa,

ni sabia, ni brutal, ni pensativa,
ni artesana, ni loca, ni ambiciosa,
ni puede ser sutil ni artificiosa;
la mano del pintor —la decisiva—

ha de ser una mano que se abstiene
—no muda, ni neutral, ni acobardada—,
una mano, vacante, de testigo,

intensa, temblorosa, que se aviene
a quedar extendida, entrecerrada:
una mano desnuda, de mendigo.

Después de leerlos, uno se queda preguntándose si la vanidad, en un creador, no será un indicio de impostura artística.

Hispanidad

Hermanos, los que estáis en lejanía
tras las aguas inmensas, los cercanos
de mi España natal, todos hermanos
porque habláis esta lengua que es la mía:

yo digo “amor”, yo digo “madre mía”
y atravesando mares, sierras, llanos
—oh gozo—, con sonidos castellanos
os llega un dulce efluvio de poesía.

Yo exclamo “amigo”, y en el Nuevo Mundo,
“amigo” dice el eco, desde donde
cruza todo el Pacífico y aún suena.

Yo digo “Dios”, y hay un clamor profundo;
y “Dios”, en español, todo responde,
y “Dios”, sólo “Dios”, “Dios” el mundo llena.

[“Hermanos”, de Dámaso Alonso en Tres sonetos sobre la lengua
castellana
(1958)]

miércoles, 11 de octubre de 2006

Cómo se gana un premio literario

Al fin, hasta va a compensar el trance de ser jurado. Este año la experiencia ha cristalizado en este artículo. El otro, en otro.

martes, 10 de octubre de 2006

Retorno (a Brideshead y al blogg)

Muy rápido decía de mí que era un pez que se escapaba de la red... En estos tres días (estupendos en casi todo lo demás), no he dejado de acordarme del blogg y sus lectores ni de pensar en qué cosas os contaría y cuáles mejor me callo. En ésas, me di cuenta de que el pez que soy no está cogido en la red, sino que ha mordido el anzuelo y que, entonces, como dijo el Padre Brown en un cuento de Chesterton y repitió Evelyn Waugh en su Retorno a Brideshead, puede irse tan lejos como quiera que, luego, con un tirón del sedal (A twitch upon the thread) es suficiente para volverlo a traer.

Father Brown, Chesterton y Waugh, menos frívolos que yo, lo decían de la fe, pero es que con el blogg es parecido. O con la poesía y la forma, como decía Alberti:
Mi libertad es estar preso,
ceñido a ti, gustosamente.
Mi barco zarpa nuevamente
para ir más lejos, de regreso.


Tanto twitch upon the thread, los rayos y los truenos y lo de “ir más lejos, de regreso”, me han recordado que hace ya unas semanas, en una entrada de las que se van quedado retrasadas, un lector me lanzaba un guante que todavía no recogí. Él decía: “A mí me gusta mucho [Retorno a Brideshead], aunque no pueda estar más en contra del mensaje. La escena capital (la supuesta vuelta al redil del padre réprobo) me repugna moralmente, y la mirada de Charles sobre esa escena me resulta incoherente con el personaje. No importa: hay otras muchas cosas en ella, todas buenas, pero sobre todo creo que es el aroma de un tiempo ido lo que nos hace volver.”

Yo, en cambio, creo que esa vuelta al redil es la clave de toda la novela de Waugh, que por eso se llama Retorno. No entenderlo es no entender la historia, su dinámica interna, su trayectoria. Lo mismo sucede a los que se quedan en el Infierno (de Dante), sin comprender que en el último canto del Paraíso está el cimiento de toda la obra. No importa, o, mejor dicho, no importa del todo, porque en ambas obras, como bien decía aquel lector, hay muchas cosas más y todas buenas.

Pero aprovecho la ocasión para resaltar esta analogía entre estos libros que nos acompañan. Y otra analogía más: ninguno de los dos autores, al final, cierra la historia, evitando así, de alguna manera, una moraleja demasiado rotunda. Dante todavía tiene que volver a Italia, sufrir cuanto se le ha profetizado y salvarse (a fin de cuentas, sigue “nel mezzo del cammin de nostra vita”) y Charles Ryder (“I'm homeless, childless, middle-aged and loveless”, dice) aún ha de convertirse. Si Sebastian fue el precursor (“He was the forerunner”) de su historia de amor con Julia, la misma Julia y la conversión de Lord Marchmain también son o podrían o deberían ser precursores...

Ninguna de las dos obras acaba; por eso seguimos retornando a ellas.

viernes, 6 de octubre de 2006

Bloggs de guardia

Voy a escabullirme de la red, como un pez con suerte, durante tres días. Sentiría decepcionar a quienes amablemente acudan aquí a leerme si no fuera porque algunos de los enlaces de mi derecha se quedarán de guardia. Les dejo, sí, pero en las mejores manos.

De verso en verso

En el jurado de un premio de poesía, ayer, decidimos que un libro, entre tantos, dejara de ser inédito. En él brillaba esta cita de Claudio Rodríguez, que yo no recordaba y que no perderé a partir de ahora :
Sólo se pierde lo que no se ama
El parecido es asombroso con un alejandrino de Luis Rosales, que cito (esta vez sí) de memoria:
Sólo puede acabarse lo que al vivir se olvida
Ambos versos son reciamente consoladores y, lo que es más importante, verdaderos. Y lo mejor es que me llevan a repetirme el verso de Leopoldo Panero que más me emociona:
Juntos los dos en mi memoria sola
No se le puede pedir más a la poesía: Panero no necesita hablar de pérdida ni de acabamiento, ni para negarlos. Le basta la soledad de la memoria para asumir nuestra condición pasajera, pero a la vez, qué belleza ese "juntos los dos", tan casi sensual. La alegría del encuentro se tamiza con el tiempo y con la sombra de la soledad de la memoria, que a la vez se redime con su propia persistencia. Por ese vaivén, es un verso inacabable, que nos toca, como quería Borges, como la cercanía del mar.

jueves, 5 de octubre de 2006

Biblioteca ambrosiana

Ayer, me llamó mi hermano Jaime para cosultarme un dato para una conferencia. Quería certificar que fue san Ambrosio de Milán el primero del que se tiene constancia de que leía en silencio, sin alzar la voz. Y así era, como cuenta un sorprendido san Agustín en sus Confesiones. Tanto el libro como la anécdota marcan el descubrimiento de una categoría tan importante como la intimidad. Jaime podía haber buscado el dato en Google, claro, pero es que (para regocijo de Vodafone) la familia es lo primero.

Yo, luego, me pasé el día jugando a las adivinanzas: ¿qué iba a hacer él con esta historia en una conferencia sobre pintura en el Museo del Prado? Y me dio por pensar que tal vez quería hablar sobre los libros de arte, que acercan los cuadros a nuestros silenciosos sillones, sin la voz alta de los populosos y lejanos museos. En nuestra relación con la pintura, la reproducción de las obras de arte ha supuesto una revolución similar a la ambrosiana.

Por la noche, le pregunté a mi hermano y me dijo que no, que no iba a hablar de los libros ni de los catálogos. La idea, en todo caso, me consuela del vivir provinciano, tan apartado de todos los museos que en el mundo son...

miércoles, 4 de octubre de 2006

The happy few

Aunque afortunadamente (también para mí, desde luego) Dios no va a ser tan egoísta y esnob como yo.

martes, 3 de octubre de 2006

La risa con que miro el tamaño del premio

Ja ja y, tras hacer una comparación, ja

Una definición más

A pesar de las innumerables definiciones de poesía, se me ocurre otra. Poesía es el texto cuyo resumen ocupa mucho más que el original. Cuanta mayor desproporción entre la sinopsis y el orignal más concentración de materia poética.

La hipótesis nace de leer una soleá de Blanco Garza, y querer comentarla aquí. Para eso, habría que matizar mucho sobre psicología femenina, aventurar toda una historia de amor que se adivina entre líneas, referirse a la sabiduría irónica o a la melancolía feliz del poeta, etc. Afortunadamente, otra característica de la buena poesía es que resumirla, además de imposible, es innecesario.
Yo no sé cuando es verdad,
si cuando me quieres menos
o cuando me quieres más.

lunes, 2 de octubre de 2006

A cada rato lunes

Qué hermoso y exacto título, ¿verdad?, el de ese libro de cuentos de Ulalume González de León que no me atrevo a leer, no vaya a desilusionarme, con lo que me gusta acordarme de él a cada rato, todos los lunes...

domingo, 1 de octubre de 2006

R. S. Thomas

Ahora, con un pie en el estribo para ir a Sevilla a la manifestación de la AVT, yo sólo debería nombrar a R. S. Thomas para afearle su nacionalismo enloquecido, que me quitó las ganas de traducirle (su nacionalismo era galés, pero es misma patología). Sin embargo, me he acordado de él por una idea muy cierta, aunque tampoco consoladora. Explicaba que un poeta nunca podrá ser un sabio porque cuando un poema se le enreda en la cabeza se pasa días y semanas dándole vueltas y vueltas, tiempo en el que un erudito se habrá leído cinco libros con sus fichas correspondientes. Luego, resulta que el poema no valía y esas semanas acaban, hechas un montón arrugado, en la papelera. Yo, ni poema ni nada: ayer me pasé el día sopesando sólo el título (o sea, dos o tres palabras) de la antología de Ibáñez Langlois, y acabé agotado, y todavía no lo tengo claro, y mi papelera, como siempre, supura tiempo perdido...

Suerte que su tocayo y paisano (a su pesar) Thomas More, me dio un antídoto infalible en esta oración:
Give me the grace, Good Lord,
[...]
To buy the time again that I have lost.

sábado, 30 de septiembre de 2006

Justicia

No es que venga a hablar del auto del juez Garzón, que lo analiza mejor Luis del Pino. Lo que aquí es de justicia es que, como me voy a pasar el día escribiendo el prólogo a la antología de José Miguel Ibáñez Langlois, sea él quien me redacte la entrada del blogg. Quid pro quo, vaya. He escogido el fragmento 71 de Futurologías:

71
La aristocracia de la inteligencia
se refleja muy claro en el idioma
el latín se declara lengua viva
idioma universal a todo efecto
filosofía ciencia diplomacia amor
música popular finanzas y negocios
si de rezar se trata si de orar
miserére mei Dómine quóniam infímus sum
si de hablar del amor y sus misterios
odi et amo quare id fáciam fortasse requíris
si de insultar al prójimo con ganas
si sapis et sentis hic tibi ait Morere
en las operaciones financieras
Marco spondente recusas crédere tu nummos?
y así para cualquier oficio o menester
ya sacro ya profano bajo la luz del sol
ciertos dialectos vivos se declaran
en desuso por polución mental
el sueco turco vasco y holandés
son lengua muerta están contaminados
por sexo terrorismo teología-ficción
no se pueden hablar decentemente
prohibido su estudio salvo el caso
de un mísero puñado de filólogos
el castellano crece con la fe
nació creció enfermó con pulso teologal
con la sabiduría del pueblo que ama a Dios
y no firma siquiera sus amores
no me mueve mi Dios para quererte
el viento del Espíritu hoy le enciende
resplandores del cielo y de la tierra
el inglés no es el código del dólar y el turismo
es la lengua inmortal de la poesía
qué idioma puede dar estos dos versos
I offer you the memory of a yellow rose
seen at sunset years before you were born
traten de hacer lo mismo en esperanto
les saldrá un poema estructuralista
el griego se declara imprescindible
sólo para poetas y filósofos
clausurado el poeta analfabeto
salvo en el caso de la musa popular
que es cultura sin nombre ni apellido
dónde se ha visto a un músico componer sinfonías
sin haberse adiestrado veinte años en su oficio
en su ciencia ejercicio corazón
los poetas creían que bastaba
papel pluma las ganas de escribir
y alguna emocioncilla de tercera
no señor dijo Rilke hay que tener
una necesidad de vida o muerte
viajes naturaleza mundo vida más vida
y esto para escribir tan sólo el primer verso
hoy día eso no basta se pide mucho más
por lo menos lo mismo que al médico ingeniero
científico abogado cura para ejercer
años y años de vivir en las palabras
amarlas desecharlas rescatarlas
odiarlas descubrirlas conquistarlas
en su idioma y en tres o cuatro más
un poeta en lengua castellana
necesita saber latín y griego
necesita el inglés la métrica y la música
y haberse sumergido hasta las heces
en el habla profunda de su pueblo
secreto manantial de su energía
los libros y la calle por igual
años de años tal vez toda una vida
qué se creen señores que un poema
es menos complicado que una célula
que un átomo que un ojo que una estrella
que la guerra mundial que el fin del mundo
el poema es tan tan enmarañado
profundo sideral raro infinito
exótico invisible ridículo espantable
como el hombre en persona como su alma
calculen los microscopios telescopios
matemáticas ciencias sufrimientos
poder premontorio telepático
buen oído salud buena cabeza
y lenguaje lenguaje y más lenguaje
la absoluta locura del lenguaje
que el pobre necesita para hacer
dos versos aceptables
y no digamos nada de un buen poema
más mejor no seguimos con el tema
si lo pienso abandono esta canción
de amor.

viernes, 29 de septiembre de 2006

Primer día de clase

—Buenos días —digo.
Nadie me contesta, o algún tímido “hola”. Empiezo a pasar lista y veo, entonces, a una chica con su gorra puesta.
—Perdón, ¿puedes quitarte la gorrita?
— ¿?
—… la gorra, que si puedes quitártela —repito, apoyándome en el lenguaje de signos, señalándome la cabeza.
—No.
—Es una regla del instituto y…
—Ningún profesor me ha dicho que me la quite.
—Soy el primero. Por favor, quítate la gorra.
Se la quita, mascullando. “Vaya entrada”, pienso. Luego, con los nervios, me lío con la lista, y le pongo falta a alguien equivocado. ¿A quién? Pues a la niña de la gorra (de la gorra ahora en la mesa).
—Perdona, me he confundido…, [aspavientos] ... no si ya he visto que tú sí estás aquí.
Para romper el hielo en el primer día, les pregunto por sus aficiones. Chatear, dormir la siesta, salir de marcha, el carnaval… De pronto, alguien dice leer. Miro, y es la niña de la gorra (ahora en sus manos).
—Qué sorpresa, y ¿qué te gusta leer?
El Código da Vinci.

jueves, 28 de septiembre de 2006

Punto en boca

Había tomado muchas notas muy juiciosas, pero después del nº 17 de los 23 poemas de Mario Míguez, no hay más que decir:
Ensucio todo hablando demasiado.
Cobarde charlatán, ruidoso hipócrita,
sólo de mis mentiras no me quejo.
Qué duro me es callarme por lograr
una palabra humilde y necesaria
tras de la cual yo quede imperceptible.
Debo callar, permanecer callado.
Aunque lo sé de siempre, no lo cumplo:
mi voz tengo que hacerla de silencio.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Las estaciones

No es casualidad que la palabra “amateur” aparezca hoy en mi artículo, aunque sea de pasada. Como la Tierra, voy cambiando de posición a lo largo del año. Durante el verano puedo mantener la dorada ficción de que soy un escritor profesional. Antes, en primavera, cuando empiezo a tener menos horas de clase, disfruto del pluriempleo. Pero ahora, en otoño, con el follón del comienzo del instituto y el horario a pleno pulmón, sólo es posible arañar unos pocos ratos de lectura por las noches: me convierto, de pronto, en un aficionado, en un amateur.

martes, 26 de septiembre de 2006

Memoria

Si recuerdo bien, Schopenhauer escribió que “la memoria es un ser caprichoso y estrafalario, comparable a una muchacha joven: a veces me niega de un modo inesperado aquello que me ha entregado cientos de veces, y, después, cuando menos se piensa, lo da de nuevo”. Él, tan misógino, lo diría con ánimo de ofenderla. A mí, justo al contrario: la frase me hace mucho más graciosa y amable mi mala memoria, con la que flirteo.

lunes, 25 de septiembre de 2006

De vuelta

El fin de semana, traído y llevado por el viento de las llanuras, estuvo bien. Se habló poco de libros y mucho de gastronomía exquisita y de viajes exóticos... A veces, viene bien dejarse llevar un poco por los vientos, por variar. Sin embargo, en los intersticios de las conversaciones, me acordaba de mi anhelante biblioteca, de mi blogg, de los blogs de los amigos... Como antídoto, me recitaba entonces la “Canción del deshojamiento de las palabras”, de Luis Rosales:
¡Ay!, si fuera fácil
desempalabrarnos
y vivir como viven los niños,
pero más despacio.
No había llegado aún al “pero más despacio”, cuando mi memoria, terca como un mulo, insistía en replicarme, incansable, con esta otra canción rosaliana:

DECÍDETE, SI NO QUIERES EQUIVOCARTE

Sólo sabrás lo que quieres,
corazón,
sólo sabrás lo que quieres,
después de hacer tu elección.
Y lo hacía para recordarme que yo, como el mismo Rosales, ya me había decidido por las palabras, y que —por mucho que un fin de semana de ausencia no deje de ser saludable— mi sitio es éste.

viernes, 22 de septiembre de 2006

Oh toño!

Llegó el otoño y es, por tanto, el momento de recordar la oración del gran Rilke:
Señor, es tiempo. Enorme fue el verano.
Pon ya sobre el reloj de sol tu sombra
y deja suelto el viento en las llanuras.
Para celebrarlo, yo me voy con toda mi familia política a pasar el fin de semana. Enorme empieza, también, el otoño.

jueves, 21 de septiembre de 2006

Más Chesterton y breve ensayo dantesco


Baltanás nos ha contado como Ada Jones, viuda de Cecil Chesterton, en su libro Los Chesterton, hace un retrato bastante negativo de Frances Blogg, mujer de Gilbert. La noticia nos inquieta por chestertonianos y, más concretamente, porque este blogg tiene una “g” de sobra en homenaje a esa señora. Algún mal barrunto, con todo, ya teníamos, a cuenta de los conflictos con las conversiones o de la tristeza que le causó al escritor que su mujer, durante una temporada, y a raíz de la muerte de un hermano, practicase el espiritismo. Frente a esto se alzan los poemas de amor de Chesterton —encendidos como una hoguera— y todos sus artículos a favor del matrimonio y del romanticismo. El contraste, bien mirado, a Chesterton lo engrandece (¡¿aún más?!, preguntaría alarmado el orondo inglés), porque supone que supo ser feliz y amar a pesar de graves problemas y dificultades.

Y encima lo incluye dentro de una tradición que podríamos llamar de amadores a pesar de sus musas. La primera vez que vi este caso fue con Delibes. En Mujer de rojo sobre fondo gris pinta enamoradísimo un cuadro de una señora que a uno no dejaba de parecerle cargante, con esa manía, ¿recordáis?, de sentirse siempre muy decepcionada con los regalos que le hacían. Pero el arquetipo insuperado es Dante. Beatriz, por la que atravesó el tenebroso infierno, Beatriz, por la que trepó el escarpado Purgatorio, Beatriz, el amor de su vida..., le echa una bronca que corta el aliento en cuanto se lo encuentra en la cumbre del monte del Purgatorio. A él le hace llorar, y a nosotros nos revienta. No sé si Delibes se dejó caer con intención en su novela, pero no me cabe duda que Alighieri, que sabía latín, sí. Es más, para contraste, nos pone en esos mismos cantos finales del Purgatorio la delicada figura de Matelda, que encandila sin resquicios al lector. Dante quería dejarnos claro que, por mucho que él admirase a su dama, ella no dejaba de ser un poco chocante. Era, por supuesto, una imagen de la Divinidad, pero sólo para él y sin exagerar la nota. El Dante-personaje está loco de amor; mientras el Dante-escritor pone sus gotas de acíbar irónico, hace un guiño al lector y se salva, así, de la idolatría.

Ya no gotas sino litros irónicos son los que vuelca nuestro humanísimo Cervantes. Aldonza Lorenzo es sublimada, ante la estupefacción de Sancho, por un don Quijote que se ha tirado en brazos de la literatura. Pero la ironía de Cervantes señala más secretamente una verdad muy honda: sólo el amor realiza esos hechizos y encantamientos. Que a veces dan con el valor más auténtico de la persona así querida. ¿O no fue Borges —ese lector de Dante y, a su pesar, del Quijote— el que dijo que el amor nos permite contemplar al otro como lo ve Dios?

Por tanto, este blogg seguirá con su “g”, y ya no será sólo un homenaje a Frances Blogg, sino también a Beatriz y a Aldonza Lorenzo y al Dios de Borges, que en este caso es el nuestro, y que nos mira así, poniéndonos una “g” de más, justo la de la gracia.

miércoles, 20 de septiembre de 2006

El drama es el retruécano

Si el principal problema de la sociedad es la enseñanza, al revés sigue siendo cierto: el principal problema de la enseñanza es la sociedad.
[Para que ninguno diga que ladinamente le conduzco a mi columna y para que nadie tenga que leerme más de lo estrictamente necesario, extraigo aquí la síntesis del artículo de hoy sobre las educación en España.]

martes, 19 de septiembre de 2006

Contra el pleonasmo

Digo sus nombres y los perros rápidamente acuden a mis pies si están sueltos; pero si van atados, por mucho que los llame —y es para soltarlos—, ni caso. Supongo que estando ya atados, mis órdenes les parecen una redundancia excesiva.

lunes, 18 de septiembre de 2006

Maletero

Freud haría su lectura freudiana, como es natural, aunque yo prefiera una cervantina: ver tantas películas ha acabado por reblandecerme el cerebro. El caso es que cada vez que abro el maletero de mi coche en presencia de un amigo o de mi mujer, tengo una punzada de inquietud y unos instantes de suspense —mientras va subiendo la puerta— hasta que compruebo con alivio que allí dentro no hay ninguna prueba de ningún delito.
Un sentimiento parecido a cuando alguien me dice que va a leer uno de mis libros, pero más intenso.

domingo, 17 de septiembre de 2006

Manifiestos

Por primera vez me piden, con un amable correo electrónico, que firme un manifiesto de intelectuales. El detalle me hace mucha ilusión: ser un "abajofirmante" es una subida de caché. Lástima que cuando leo el texto me entero que de lo que se trata es de apoyar a Pepe Rubianes ("A mí la unidad de España me suda la polla por delante y por detrás. Y que se metan a España en el puto culo a ver si les explota dentro y se les quedan los huevos colgando del campanario") . También de sostener al equipo del Teatro Español (con perdón, es su nombre), que lo contrató con cargo al presupuesto público.

Y uno, en vez de firmar, se dedica a lo suyo: a la melancólica reflexión. Y a esperar sentado un manifiesto de intelectuales en apoyo al Papa ("la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma"); o incluso, si lo que ha molestado es el emperador, un escrito a favor de la libertad de expresión de Manuel II Paleólogo («Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba»). Será que los de la intelligentsia no entienden el discurso de Ratisbona porque echan en falta el espesor del fraseo rubianesco. O es que las dimensiones del problema, que supera con creces los límites suculentos del presupuesto municipal, les queda grande. Yo les propongo, para su manifiesto, un subtítulo descriptivo, con unas gotas de intertextualidad cinematográfica: "El mundo se derrumba y nosotros nos manoseamos".

sábado, 16 de septiembre de 2006

Fe y razón; la rabia y el orgullo

Qué melancólica casualidad que hayan coincidido en el tiempo la muerte de Oriana Fallaci y esta reacción en el mundo musulmán contra unas palabras del Santo Padre. La escritora se indignó a veces con la postura conciliadora de la Iglesia ante el Islam, pero reconoció que leyendo al cardenal Ratzinger se sentía menos sola. Hoy habría —o habrá— visto que para hacer frente a los fanáticos no hace falta dejar de ser conciliador, basta con desarrollar un pensamiento coherente y mantenerlo. Pero hay que mantenerlo: aquí ya protesté cuando algunos se rasgaron las vestiduras y dieron un pasito atrás por un chiste dantesco. Hoy no quiero dejar de rendir mi homenaje a Fallaci, al docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo y a Benedicto XVI , difundiendo a voz en blogg el pacífico mensaje del Papa: "La difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional".

viernes, 15 de septiembre de 2006

De Platón a Dante pasando por Neuhaus

A pesar de mi ataque de humildad, o por eso, ayer fue un día soberbio. José Mateos y yo cogimos carretera y mantra —Girard, Girard, Girard...— para conocer a Cesáreo Bandera enViñamarina, donde nos dimos un homenaje bajo la torre del gran Duque, Aquilino. El homenaje no fue sólo intelectual, pero la sobremesa fue ya de diálogo platónico. A la sombra de un árbol del paraíso (nada menos), Cesáreo calmó con paciencia y entusiasmo nuestras ametralladoras dudas sobre las teorías girardianas y sobre su propia interpretación del Quijote. Para que no olvidásemos nuestra todavía triste condición mortal o moribunda, se rozó de vez en cuando la actualidad política, a ras de suelo y de suela, que diría un zapatero. Sobre política y sociedad, Cesáreo Bandera habló maravillas de Neuhaus, al que calificó como powerhouse del pensamiento católico conservador de Estados Unidos. (Veo, después, que entre los enlaces del protoblogg ya está recogida su revista, First things.) Pagado el tributo a la actualidad, volvíamos a las cosas ocultas desde la fundación del mundo. Quizá la idea que a mí me quedó más clara fue que el deseo mimético es algo mucho más amplio que la envidia, y más ambivalente. Recordé entonces que Dante, en el Purgatorio, en la cornisa de los envidiosos, había dicho que él no purgaría mucho allí, pues ése no era su pecado. A la vuelta, Mateos y yo estábamos de acuerdo con Dante: su pecado, como él avisa en varias ocasiones, es la soberbia. Felix culpa, porque hace falta una enorme seguridad en uno mismo para acometer el empeño de pasearse por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Entonces, José sacó un tema que ya plantea Borges: la posible condición blasfematoria de una obra que se permite el lujo de juzgar quién estará en el Cielo y quién condenado. Quizá por eso —apuntaba mi copiloto— hay tantos pensadores sensibles e inteligentes que, a pesar de la cumbre dantesca, no parecen amar mucho la Divina Commedia. Yo —recuerden ustedes que ayer me tocó el día humilde del curso— no protesté. A medida que se reafirme mi autoestima, perpetraré un nuevo ensayo dantesco que trate de dar lo suyo al maestro Mateos, que lo tiene, y al maestro Alighieri, tan audaz.

jueves, 14 de septiembre de 2006

Ataque de humildad

Me llama una lectora de mi blogg [o sea, mi mujer] para preguntarme por qué no he escrito aún mi entrada. Me enternece su preocupación y me regodeo pensando en los celos que deben estar sufriendo las levaduras del vino al ver que ella me dedica unos minutos de su horario en la bodega. La razón de mi silencio es que me entró un ataque agudo de humildad, esa cosa tan rara. Me lo merezco por pasarme el día de ayer hablando del respeto a la verdad. Al final, uno se aplica el cuento y, ¡zas!, se ve. Uno de los síntomas más evidentes del ataque es el amor al anonimato y el preguntarse con qué derecho voy a ocupar vuestro tiempo de lectura. Por eso no había escrito hasta ahora. Otro síntoma es que te entra una admiración general por el prójimo —incluso pienso con ternura y sin reservas en la obra de Vicente Luis Mora. Hasta iría a leer su blog si no fuera porque lo que me obsesiona en estos momentos es conseguir una radiografía de mi calavera para ponerla de salvapantallas del ordenador, tal y como hacían los barrocos en sus cuadros, pero en postmoderno. Y al archivo de “Mis documentos” quiero cambiarle el nombre por el epitafio del cardenal Portocarrero: “Hic iacet pulvis, cinis et nihil”. Pero no preocuparos en escribirme comentarios consoladores: por experiencia sé que la humildad se cura sola. Y enseguida.

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Exenta

Corro el riesgo en el artículo de hoy de que mi prosa, como un alud, termine sepultando la extraordinaria cita de Eugenio d'Ors. Aprovechemos el blogg para grabarla aquí, libre de aditivos y conservantes:

Todo respeto es poco para la verdad. Toda codicia es poca, de la verdad.

martes, 12 de septiembre de 2006

Remember!

Nos encontramos con unos buenos amigos. Iban con una adolescente muy mona. Al saludarnos resultó que la chica era una sobrina suya que hace dos años pasó también unos días en el Puerto. Por entonces era una niña, pero estos dos años han cundido bien, han hecho su trabajo. Cuando niña no quería más que jugar con y pasear a nuestros perros, y se presentaba cada dos por tres en casa. Una tarde de ésas los perros atraparon un gato y fue impresionante, pero esa es otra historia, y más bestia. Ahora los tíos le dijeron: “Mira, Leonor y Enrique, los dueños de los perros, ¿te acuerdas de ellos, verdad?”. La adolescente, con un leve rubor, contestó: “No”. Eso azoró bastante a sus tíos: “Pero, ¿cómo es posible, si fuimos a la playa, si otra tarde, si un gato, si aquella noche…” “No. No. No. No.” Nuestros amigos empezaron a preocuparse por la actividad neuronal de su sobrina: no caían en que ella de lo que no quería acordarse era de ese interés canino de antaño, tan pueril. La prueba es que, en vez de fingir el reconocimiento, como hacemos todos los que sufrimos mala memoria, ella se encastillaba en sus noes, defendiendo como gato panza arriba su recién conquistada madurez. La vida misma. Cumplirá más años (que también harán, ay, su trabajo) y algún día se encontrará añorando las tardes interminables de los veranos de su niñez. “No preocuparos —les dije a sus tíos— ya se acordará”.

lunes, 11 de septiembre de 2006

La generación pedida

Nada distorsiona tanto el desenvolvimiento de la poesía de hoy como la imperiosa demanda de innovaciones por buena parte de la crítica. Mientras que pareció un "–ismo" más, el tradicionalismo (Las tradiciones se tituló la recopilación de la poesía de Andrés Trapiello y “Todo lo que no es tradición es plagio” afirmó, siguiendo la costumbre familiar, Miguel d’Ors) fue más o menos aceptado. Pero cuando los críticos cayeron en la cuenta de que aquello implicaba el desmantelamiento del tiovivo de las modas, y que los poetas estaban por hacer una evolución hacia dentro, sin apedrear al padre ni abuchear a los abuelos, cundió el pánico. ¡Es tan fácil reseñar y clasificar a los escritores cuando se ordenan ellos mismos en manifiestos! A partir de entonces, ciertas constantes de la poesía de siempre, como la presencia del yo lírico o el valor referencial del lenguaje, han empezado a tacharse de epigonales. Se está poniendo tanto empeño en que surja una nueva estética entre los más jóvenes, que si la cosa termina de cuajar, habría que llamar al resultado “la generación pedida”.
[Primer párrafo de la reseña sobre El río de agua, publicada en "Poesía digital". Espero que mi crítica haga más justicia a Álvaro García que la congestionada foto suya que la ilustra.]

domingo, 10 de septiembre de 2006

Felix Culpa

También la maldición de Babel fue redimida por sobreabundancia de gracia. En su caso, el punto fúlgido fue en Pentecostés. Desde entonces la multiplicación de lenguas ha de verse como una riqueza más que como un castigo, aunque los nacionalistas lingüísticos se empeñen en lo contrario. Del roce de unas lenguas con otras, saltan chispas como diminutas lenguas de fuego. Y hablar otro idioma, aunque sea bien, es una fiesta. Si se habla mal es mejor, porque hay más roce con la lengua madre y más chispas: falsos amigos que se arrepienten y se convierten, expresiones que expresan con todo espesor, palabras misteriosas como cuando Adán en el Paraíso, el asombro recuperado de entendernos, la generosa morosidad en la lectura…

Todo esto lo tenía claro, pero no encontraba el ejemplo definitivo hasta que he leído esta entrada de Andrés Trapiello en su libro El arca de las palabras:
En Vicolo del Giglio, donde tenía su casa Ramón Gaya, había, en los bajos, un negocio de fontanería, en el que, sobre la puerta, se veía la muestra del negocio: “Idraulico”. Yo le dije al dueño cierto día en que le llevaba una comisión del pintor, que esa vez se había quedado en España: “Qué palabra tan bonita: hidráulico”. El me preguntó cómo se decía idraulico en castellano. Yo le dije: fontanero. Y el hombre quedó maravillado, dijo, oh no, más bonito en español, “fontanero”, y se relamía en cada sílaba, “l’uomo delle fontane”.

sábado, 9 de septiembre de 2006

A Good Man Is Hard to Be

I would be a good man if it were somebody here to shoot me every minute of my life.
[Variación egocéntrica de un cuento de Flannery O'Connor]

viernes, 8 de septiembre de 2006

Para el ocho de septiembre

Algún visitante de este blogg se ha sorprendido de mi catolicismo beligerante y grafómano. Otros ya estaban sobre aviso. Todo se entiende mejor si se conoce que me he criado a la sombra de una iglesia-fortaleza bajo la advocación de un escritor: el Castillo de San Marcos.
Además, desde su torre del homenaje la Virgen se le apareció nada menos que a Alfonso X el Sabio, que lo contó en sus Cantigas. Ni siquiera Rafael Alberti se sustrajo a este encanto mariano y militar de nuestro pueblo:

La Virgen de los Milagros
es la patrona del Puerto.
Para el ocho de septiembre,
se asoma al balcón del río.

Las aguas del Guadalete,
soñando, van de verbena.
San Alejandro, alto puente,
biznaga de farolillos.

La Virgen de los Milagros
era una Virgen guerrera.
Bajó del cielo a la frente
coronada de un castillo.

La playa azul del Atlántico
es un clavel negro y frío.
El faro verde de Cádiz
le raya de añil la arena.

La Virgen de los Milagros
no baja nunca a las playas.
San Fernando manda al Puerto
una lancha cañonera.

jueves, 7 de septiembre de 2006

El Barbero del Rey de Suecia (VI)

He recordado que el Barbero me echó una mano importante cuando escribía el prólogo de mi antología de Luis Rosales, seleccionando esos versos suyos que dentro de los poemas brillaban por sí mismos. Estoy convencido del interés, tal vez del éxito, que tendría una colección de citas, como las que proliferan últimamente, que recogiese algunos de esos deslumbrantes “micropoemas”, que, por la función de fogonazos que cumplen en su poesía, sirven solos. En ellos, como en el flash que retrata el mundo, hay mucho de la vertiginosidad del vanguardismo —tan bien leído por nuestro poeta—, una mirada un poco cubista y unas gotas de las inevitables, imprevisibles greguerías.

Las imágenes del sueño son migajas de ayer.
*
Para ser un buen extremista sólo hace falta simplificar un poquito las cosas.
*
La insatisfacción es la fuerza con que el hombre se origina a sí mismo.
*
En la vendimia de violencia que es el mundo actual [...] no es extraño que cerremos los ojos para poder dormir.
*
La caricia del agua es la sirena.
*
Cuando no estoy contigo soy mi propio empleado.
*
La cólera nos suele convertir en un espantapájaros.

*
Entre todas las cosas importantes que se pueden hacer en esta vida, la primera es seguir, seguir haciendo cualquier cosa.
*
Los ojos lloran porque ven.
*
Sólo la gente en vacaciones cumple su obligación a todas horas.

*
Una mujer empieza siendo niña y acaba como puede.
*
Como carezco de recuerdos mi corazón no es mío, y escucho su latido igual que suena un despertador.
*
Ha llegado el momento en que no sabes lo que quieres, o algo más grave aún: no quieres lo que sabes.
*
El viento es como un ciego que tocara el violín.
*
Nada me ha engañado tanto como mi sinceridad.

miércoles, 6 de septiembre de 2006

Aviso a navegantes

A los que vengan buscando en este blogg un rayo verde de poesía, un guiño autobiográfico o un retazo de tertulia, les recomiendo que hoy se refugien sin demora en los blogs amigos (véanse los enlaces). Seguro que ellos cumplen y los navegantes encuentran ahí sus buenos rompimientos de gloria.

Aquí hoy se truena con la política dura y dura. ¿No será "pura y dura"? No, no, que la política es esencialmente impura, y no lo digo con el desdén del exquisito, qué va. Impura porque mezclada irremediablemente con otras cosas: "en política, lo que no es teología es comercio", es una frase que parece de Adorno y que encierra una verdad como una catedral y un mercado. Y a mí, qué quieren que les diga, si me interesa la política, es sólo por eso. Y un poco también por el comercio.

martes, 5 de septiembre de 2006

Hispania

Comprando el pan en el sitio de siempre, me lo sirvió una chica nueva, hispanoaméricana, mucho más atenta que las aborígenes con piercings. A cambio del pan, le dí el precio y las gracias. Contestó: “De qué”, con un encantador acento que no pude identificar. Ese “de qué”, donde no hay negación, es una abreviatura tan simpática que te entran ganas de explicarle —con una enumeración chestertoniana— todos los motivos —humanos y divinos— por los que uno entona las gracias. Y también, de paso, contarle lo partidario que soy de la emigración hispanoamericana, a ver ellos si nos salvan. A Cristina, la señora boliviana que viene a planchar un día a la semana, le he contado varias veces que, comprendiendo lo duro de su decisión, a nosotros nos encanta que vengan ellos, tan católicos [guiño de beatífica complicidad], con el mismo idioma [hincho el pecho de orgullo; aunque con nuevas aportaciones lingüísticas, tan jugosas y apetecibles] y con la misma cultura [más o menos, con sus variaciones enriquecedoras, matizo enseguida]. A Cristina, la primera vez que le hablé de esto le gustó; la segunda, me sonrió con paciencia; y últimamente he notado en su mirada cierta inquietud cuando me acerco a la cocina a preparme el café. He optado por no exponerle mis tesis, al menos por unos días. Ayer podría habérsela contado a la chica del pan, pero me disuadió la cola serpenteante que crecía a mi espalda. Me fuí en silencio; por eso hoy, para compensar, la escribo acá.

lunes, 4 de septiembre de 2006

Lunario sentimental

La realidad es tan jerárquica que ni tan siquiera todos los lunes son iguales. Hoy, por ejemplo, es el más lunes del año.

Método Máiquez

Agosto fue angosto y no le cupieron los buenos propósitos de junio. Entre ellos, el de adelgazar, que no ha podido ser. Pero como lo fundamental, en cuanto acaban las vacaciones, es empezar a pensar en las próximas, he creado un decálogo para llegar al verano que viene en forma, sin esfuerzos inútiles. El método Máiquez consiste en:

1) No hacer régimen. Las dietas engordan por el conocido efecto rebote. Se pilla uno un rebote, y acaba en una pastelería, vengándose de la verdurita.
2) Comer cuando se tenga hambre. La vida social sucede en banquetes sucesivos y nos pasamos la vida engullendo tontamente porque sí. Otras veces comemos porque es la hora, como si fuésemos un tren de cercanías.
3) Digan lo que digan los dietistas, el pan y el vino son sagrados.
4) Renunciar, en cambio, a la comida basura, que en verdad no nos gusta.
5) Practicar las buenas maneras. No abalanzarse sobre los canapés, dar conversación a todos y no hablar con la boca llena. Comeremos menos, pero nos querrán más.
6) En los restaurantes, que pidan ellas: o no tienen hambre o la disimulan; el caso es que lo hacen con una extremada prudencia.
7) Convencer a los amigos de que se puede arreglar el mundo sin necesidad de arrasar con las cervezas y las raciones de menudo. (Se corre el riesgo de que pierdan todo interés por arreglar nada.)
8) No aburrirse. Las formas del aburrimiento son innumerables, pero acaban siempre en la despensa.
9) No hacer jamás la compra. O si es inevitable —que lo es—, no hacerla antes de almorzar.
10) Ahorrarse el chocolate del loro. Se lo termina uno quitando al loro.

Una advertencia: no se pesen, acuérdense de aquella niña que conoció Soler y Pérez, que se ponía cada vez más gorda de la satisfacción que le causaba ir adelgazando. Ni se den, luego, importancia: también están las que o los que estando muy delgados, caen gordos, que ya es triste.
[Publicado hoy en las páginas (aún) veraniegas del "Diario de Jerez"]

domingo, 3 de septiembre de 2006

A la resurrección de la carne

Así, sin rodeos, tituló Rafael Sánchez Mazas su sorprendente serie de "Siete sonetos ante el retrato de la condesa de Noailles". Copio sólo el primero. Si ayer hablábamos de la necesidad que sentimos de una vida interminable, hoy asistimos a la belleza y a la emoción de la misma idea, expresada por Sánchez Mazas con una reciedumbre, un deleite y una fe del tamaño de su talento literario, palpable en el pulso de los alejandrinos, en el encabalgamiento del 5º al 6º verso, en el ágil uso de las rimas internas y, sobre todo, en el tono a la vez íntimo y solemne:



¿Quién pasó murmurando: "caduca y pobre arcilla"?
Dime: ¿quién te decía "carne perecedera"?
Un día tornará, señora, cuanto era
como se han de hacer flor los granos de la trilla.

Este es nuestro ascetismo: damos como semilla
aventada las carnes a la hoya postrera
y aunque pase la edad sin una primavera
tras el Juicio tendremos primavera en Castilla.

Para los ojos míos eres --perdón, señora--
tan de tornasol vago, tan huyente y de ahora,
tan de elegida y rara y dulce fragilidad,

que sueño en la terrible y angélica y sonora
hora en que las trompetas de Dios den a la aurora
el grito: "¡Hágase todo carne y eternidad!"

sábado, 2 de septiembre de 2006

La vida interminable

Las entradas sobre René Girard provocaron que un discreto visitante de este blogg me enviase por correo un largo artículo de Pablo Bandera sobre la “Generative Anthropology” de Eric Gans. Lo desconocía todo de este autor, un discípulo algo díscolo de Girard, que ha desarrollado sus propias tesis partiendo de las de su maestro. Aplica su estudio a los orígenes del lenguaje y de la cultura, y hace un interesante (y por lo visto equivocado) estudio sobre la naturaleza del amor. Me gustaría leerlo, aunque P. Bandera demuestra con brillantez que en lo que Gans se aparta se equivoca, con unas implicaciones bastante resbaladizas, además, en el campo de la teología.

Mi primer movimiento, no obstante, fue de pereza y desesperación: "¡otro autor que leer sin falta, otro! ¡Esto no se acaba nunca!" Pero luego pensé: qué bien que no se acabe y que la cultura sea una labor infinita, tanto, que por sí misma reclama una vida eterna. Y no son sólo los libros: cuando ya tenía ordenados los blogs que visito, los links han explosionado y ahora no llego a todos cuantos me interesan y que trato de seguir y que siguen multiplicándose… Y no ocurre con la cultura nada más; pasa con las personas (cuántos en la boda de ayer que podrían ser buenos amigos y a los que veré, con suerte, de lejos alguna vez en otra boda), con lo lugares (¿conoceré Buenos Aires, por ejemplo?) y hasta con mi misma mujer, que se merecería una atención absoluta, exclusiva, pero aquí estoy yo, arriba, tecleando sesudo... La vida tiene en sí las semillas de la eternidad; tiende a ella sus manitas ansiosas, aunque por ahora no la alcanza o apenas en contados momentos de inspiración poética o de fervor místico, como los que simbolizó Borges en el Aleph… Ante este panorama inabarcable, me susurro ahora: “Nada de vértigos, Enrique; asombro, humildad, ironía y agradecimiento”.

viernes, 1 de septiembre de 2006

Una lección reversible (como todas)

Empiezo a pensar en el IES irremediablemente. Y he recordado, con esperanza, cómo explico qué es la paradoja a mis alumnos. Espero a un lunes y si puede ser a primera hora. Devastados por el frenético fin de semana, vagamente se sonríen cuando me escuchan decirles: “¡Por fin, lunes!: tienen ustedes cinco días por delante para descansar”.

Pues lo mismo nosotros. A ver si a partir de hoy podemos descansar algo de estas vacaciones.