domingo, 3 de mayo de 2009
Última tarde con estereoscópica
viernes, 1 de mayo de 2009
13
jueves, 30 de abril de 2009
Náufrago en Sanlúcar
Me sale mal lo pequeño y lo mediano, lo importante sigue bien, no preocuparos. El otro día, sin ir más lejos, Leonor se apuntó a una excursión al Coto de Doñana con mis compañeros de instituto, y eso está fenomenal. Como ella sale tarde de la bodega, se llevó un bocadillo para remediar el almuerzo. A mí, en cambio, uno de los compañeros había tenido el alucinante detalle de invitarme a comer en el que considera el mejor restaurante de Sanlúcar de Barrameda, el Loli. No se lo iba a discutir, primero, porque he trabajado poco el famoso sector de la restauración sanluqueño; y segundo, porque a caballo regalado no le mires el diente, y a langostino, menos.
Pero, como digo, todo me sale mal. Después de repetidas revueltas por retorcidas callejuelas, di (tarde) con el restaurante Loli, que estaba cerrado a cal y canto por descanso semanal. Echo mano del móvil, llamo a mi compañero y mecenas y, vaya, sale una chica muy amable, con acento catalán. Vuelvo a intentarlo, y vuelve a salir la chica que me asegura que no conoce de nada a Pepe Sánchez Rivera. O sea --llegamos a la conclusión juntos, entre ella y yo-- que he apuntado mal el teléfono.
Me encontraba solo en Sanlúcar, mal aparcado, hambriento, a una hora y media de que llegase Leonor y de que saliese el vapor que nos llevaría al Coto. Ponerse a buscar colegas por el laberinto de los restaurantes sanluqueños era pensar lo excusado: imposible y un punto patético. Acabé en un McDonal’s.
Como entenderéis fácilmente, me sentía de pena. Para colmo, pensando en la alegre camaradería alrededor de los langostinos, no me había llevado el libro que paseo ahora (Will this do? de Auberon Waugh). Por suerte, en la cola del McDonal's, recordé que había recibido un libro esa mañana, y que lo tenía en el coche. Volví a por él y rasgué el sobre con ansiedad. Se titulaba, muy apropiadamente, Las cuartillas de un náufrago. Me inundó un agridulce sentimiento de empatía.
Nada más hojearlo, di de bruces con una cita de Claudio Rodríguez que ya conocía y que a él lo explica muy bien, pero que en mis circunstancias me pareció tremenda: “Miserable el momento si no es canto”. Todo apuntaba a un hundimiento emocional. Sin embargo, tuve un satori en la hamburguesería: "Mejor", me dije, "miserable el momento si no es santo", más en Bloy (“Sólo existe un dolor y es no ser santo”) que en El don de la ebriedad, es cierto, pero más en mi mano también. Bendije la mesa. El libro, de Jesús Aparicio, por otra parte, me gustaba, oye, y el Mc Royal (snob que es uno) se dejaba comer. Como estaba pegado al ventanal y hacía calorcito, leí con emoción este final de poema:
Aquí y ahoraY ya puestos, cómo no sentirse interpelado, entre tantos fritos, ante el saludable “Un círculo de fruta”:
te invita a su mesa
un sol descalzo.
[…]Cuando me di cuenta, se me había acabado el tiempo y tenía que correr hacia Bajo de Guía para no perder el vapor. Allí estaban todos, también mi frustrado anfitrión. Saludos y disculpas. Con el tiempo justo, apareció Leonor, y embarcamos rumbo a Doñana. Yo había toreado esas dos horas astifinas y, a partir de entonces, me apliqué la frase de Thoreau: "No es fácil escribir en un diario lo que nos interesa a cada momento, pues escribirlo no es lo que nos interesa", y cerré el block de notas hasta peor ocasión.
La fresa en primavera.
[…]
El melón en verano.
[…]
Las uvas en otoño.
[…]
La naranja en invierno.
Cada fruta a su tiempo.
miércoles, 29 de abril de 2009
Ayer Trivial cultural en mi IES
Respuesta [con toda la emoción de “Ésta me la sé”]: ¡Sauron!
[Y uno se imagina el respingo de Tolkien en el cementerio de Wolvercote. Y la risa de san Pablo en el Paraíso.]
Antirretrovirales
martes, 28 de abril de 2009
Ricorditi di me
Yo, que tengo una memoria muy mala, he visto claro que quien se acuerda de ti te hace un regalo. He recordado entonces que siempre me emocionó aquel verso de la Divina Commedia con el que el alma de Pia de Tolomei le ruega a Dante en el Purgatorio: “Ricorditi di me, che son la Pia”. El lector siente que ella le pide una gran misericordia. Y ya lanzado a los recuerdos sobre los recuerdos, he recuperado las palabras del buen ladrón en el Calvario, que no fueron otras, ni más ni menos, que éstas: “Acuérdate de mí cuando estés en tu Reino”.
Emociona comprobar que, entre tantos asuntos urgentes que reclaman nuestra atención, entre esas contraseñas y pines numerosísimos que no podemos olvidar bajo ningún concepto, entre los nombres propios y los cumpleaños de nuestros jefes y entre las continuas distracciones de la incesante actualidad, en la cabeza de alguien se defendió mi nombre y dos o tres anécdotas comunes durante más años que la guerra de Troya. Quien te recuerda te bendice; ahora lo sé bien; se me había olvidado.
domingo, 26 de abril de 2009
La prosa
Patatas para cocer y para freíry siento un estremecimiento que me salta las lágrimas. Jamás ningún poema mío consiguió conmoverme tanto como esta noche esta lista de la compra. La muerte, el tiempo, la desgracia la han convertido en un poema único porque pudieron hacerlo de un plumazo. Pero Leonor duerme a mi lado y yo por una vez me alegro de que no todo en casa sea poesía.
Zanahorias
Leche evaporada
Ideal
Avecrem
Requesón
Lechuga
Lechuga
rizada
Nueces
Canónigos
Tomatitos cherry
De que exista la prosa.
viernes, 24 de abril de 2009
Huella española
Sicilia ni puede ni quiere ocultar que fue española muchísimo tiempo. De hecho, lo fue, si nos ponemos puntillosos, antes que España, porque era aragonesa desde el siglo XIII. Por supuesto, ha sido más cosas, incluso indígena, sicana y sícula, y luego griega, romana, bizantina, musulmana, normanda y, tras tres siglos hispánicos, finalmente italiana. El resultado es único.
Podría mantenerse que tanta presencia española obedece a la pereza por ir borrando huellas, cambiando nombres de calles y desmontando monumentos. Por ejemplo, del enorme escudo de España que preside la Porta Nova algún día se cayó una de las dos columnas de Hércules, las del plus ultra. Caída ha quedado. Ahora es un escudo mono-columnista, con lo que no queda nada ultra, sólo plus. Pero qué estupenda la pereza si sirve para dejarle un futuro a la historia, y no como aquí, con nuestros diligentes dirigentes, sacando enérgicas leyes de memoria histórica para borrarlo o emborronarlo todo.
Lo que ha sido, fue; y empeñarse en olvidarlo sólo puede conducir a retorcidos complejos freudianos. Los sicilianos, desde luego, complejo no tienen ninguno. Se alegran de veras de saberte español y, por si eres víctima de la LOGSE, te explican a las primeras de cambio la compleja historia en común con extraordinaria simpatía, mientras te meten en el coche —si te descuidas— para llevarte al restaurante por el que acabas de preguntarles o a otro. Claro que para no tener complejos debe de ayudar bastante haber sido la Magna Grecia, nada menos.
La semana pasada reconocía que no arranqué con muchas ganas de viaje. Pero si a las ruinas griegas, a los mosaicos bizantinos, a la Anunciación de Antonello da Messina, se une la arquitectura civil de influencia española, que también se deja sentir y cuánto en ese barroco encendido de sus iglesias —a rebosar, por cierto—, ¿quién no se entusiasma? Diría que con tanta huella, yo, tan español incorregible como Menéndez Pelayo, acabé sintiéndome como en casa. Pero ojalá: en casa no se siente tanto a España.
jueves, 23 de abril de 2009
Todo es para siempre
Ahí va el soneto de PS:
................CLAUSTRO DE PROFESORES
Primero me probaron de portero...
En mayo me ingresaron en el coro
por si había en mi voz algún tesoro,
e incluso me tentaron para el clero,
mas pronto se hizo público el certero
informe del Hermano Isidoro:
"Ni clero, ni balón, ni voz de oro.
¡Es el niño más tonto de Tercero!
Sin embargo, fijaos cómo le brilla
la mirada si copia en su cartera
unas rimas que enlaza y agavilla
con impropia nostalgia, con inquieta
y letal persistencia... Este Sevilla
salió, ¡vaya por Dios!, salió poeta".
miércoles, 22 de abril de 2009
La maldición del diario
Su única maldición consiste en pensar que, cuando no se le ocurre nada, no le ocurre nada. Confundir la falta de inspiración con la de respiración. Olvidar que el interés de su día no depende del interés de su diario.
Dante
(Y para decir toda la verdad, reconózcamos que el viaje a Sicilia me animó a la relectura.)
martes, 21 de abril de 2009
Mala follá, una hipótesis
Paseando por la ciudad, quizá porque era entre semana y primavera, percibí como nunca el ambiente universitario. Y cuando digo como nunca incluyo mi visita guiada a Oxford e incluso mis años en Pamplona, mi sancta sanctorum académico. Cuando estudiaba en la Universidad de Navarra lo vivía todo desde dentro, pero ahora lo veía desde fuera, desde muy fuera, y ahí estaba la clave.
Una juventud tan nueva, y entre unos edificios tan viejos y solemnes, por lo que el contraste resulta mayor, es un recordatorio incesante y creciente de que uno ya no es joven, no. Los granadinos, aunque estén en su ciudad, y bien bonita que es, siempre tendrán la sensación —como la tuve yo— de destierro, de expulsados de un paraíso en el que, para colmo, viven. Yo he estado allí sólo dos días, pero me di cuenta de que un poco de mala follá es lo menos que te entra.
domingo, 19 de abril de 2009
Ser hombre y ser poeta
Como me he encontrado a varios visitantes que hacen caso de mis comentarios críticos y hasta se compran los libros que menciono, seré extremadamente sincero, a pesar de lo incómodo que resulta. El libro tiene muchos versos memorables y cinco poemas extraordinarios, cinco, pero qué poemas. Además del que copio de la pág. 212, pueden encontrarse los otros en las páginas 127, 151, 173 y 187. A mí cinco poemas me compensan un libro, pero ya eso depende de cada uno.
Y ahora, mi poema preferido:
¡Cómo me gusta el mundo! ¡el aire, su respiro!
¡árboles, hierba, sol, casas, hermosas calles,
la luna que se aparta, la hiedra entre las casas,
me gusta lo salado del mar, los disparates,
las copas entre amigos, los abetos con viento,
y todo lo de Dios, también las pequeñeces,
los tranvías que pasan, los cristales que brillan,
los hombros que de prisa van con los ojos bajos,
la mujer que te altera lo que sientes:
está allí, el mundo, es como si esperase
que tú lo mires, que le prestes atención,
que está siempre pero olvidarlo es fácil,
distraerse pensando, adormecerse…
Pero cuando aparece la sombra de la noche,
¡cómo te llama el mundo! cómo ampliado
ese cielo te cubre con su auténtica
belleza sin fingir al pensar en sí mismo,
y pleno entonces cambias de semblante.
viernes, 17 de abril de 2009
Autóctonos
La liturgia era riquísima; el brillo de los mosaicos deslumbrante; los olores a incienso y perfume, embriagadores; los cantos, tan hondos que me arrastraron al pozo donde se abisman la soleá y la saeta. Siguiendo a nuestros compañeros de banco, nos santiguábamos sin cesar, nos levantábamos, nos sentábamos. Entender, entendíamos poco. Apenas los rasgados Kyrie Eleison y, de pronto, algunos alegres Alleluia, con que alternaban los lamentos, supongo que como un presentimiento de la próxima resurrección. Lo supuse, y recordé la graciosa copla de Muñoz Seca: “Virgen de la Macarena/ ponte la cara bonita,/ que ya sabemos to er mundo/ que el Domingo resucita”.
Pero antes de la Resurrección había que pasar por la tumba. En un momento dado, todos los fieles desfilamos por debajo de un icono que representaba el Santo Entierro, y que sostenían dos sacerdotes barbados como popes. Teníamos que inclinar la cabeza mucho y agacharnos; y la sensación era, talmente, la de descender a una gruta muy profunda. Se erguía uno impresionado.
Justo antes habíamos salido a la plaza en procesión con ese mismo icono, simbolizando el traslado del Cuerpo de Cristo hasta el Sepulcro. Dos mujeres llevaban enormes jarrones de flores, un diácono incensaba, otro asperjaba agua de rosas y todos cantaban canciones antiquísimas. Los turistas nos hacían fotos, completamente atónitos. Ante la extrañeza del público, que nos miraba sin dar crédito a sus ojos, mi mujer me susurró: “Y nosotros en la procesión, como los más autóctonos del lugar”.
Así era. Pertenecer a la Iglesia es encontrarte en casa en cualquier rincón del mundo, en cualquier idioma, con cualquier rito. Pertenecíamos, efectivamente, a la comunidad. Éramos, ¡aleluya!, todo lo contrario que unos turistas.
jueves, 16 de abril de 2009
Poema
LOS CONSEJOS DE TÍO DÁMASO A LUIS CRISTÓBAL
Haz lo que tengas gana,
Cristobalillo,
lo que te dé la gana,
que es lo sencillo.
Caso nunca les hagas
a los mayores.
Los consejos de Dámaso
son los mejores.
Tira, mi niño, tira,
si te da gana,
los libros de papito
por la ventana.
Cuélgate de las lámparas
y los manteles,
rompe a mamita el vaso
de los claveles.
¿Que hay pelotón de goma?
Chuta e impacta.
¡Duro con la pintura
llamada abstracta!
Rompe tazas y platos
¡viva el jolgorio
y las almas benditas
del purgatorio!
La mejor puntería
te la aconsejo
si es que se pone a tiro
cualquier espejo.
Aún hay más divertido:
coge chinillas,
y con un tiragomas
¡a las bombillas!
Pero ahora se me ocurre
algo estupendo,
donde papá se encierra
vete corriendo.
¡Macho, cuántos papeles!
Tú, con cerillas,
vas y a papá le quemas
esas cosillas...
¡Verás qué cara pone!
¡Qué gracia tiene!
Anda, sin que te vea,
mira que viene.
Vamos a divertirnos
tú y yo, mi cielo.
Es un asco este mundo:
conviene que lo
pongamos boca abajo.
¡Es tan sencillo!
Vamos a hacer un mundo
nuevo, chiquillo.
miércoles, 15 de abril de 2009
Magia
No tenía demasiado mérito esa conclusión porque ya en Sicilia nos dimos cuenta que cada vez que nos pateábamos una calle de nuevo le descubríamos (como la misma expresión —y ahora, después de haberla usado miles de veces, caigo— indica) le veíamos, digo, algo —tatatachán— nuevo. ¿Cuántas veces tendríamos que pasar para que la calle, nos preguntábamos en Sicilia, nos revele todos sus secretos?
Y ahora que he vuelto a mi pueblo, pienso al cruzar por sus calles con gesto melancólico, ¿cuántas veces he tenido que pasar para que se volvieran —nada por aquí, nada por allá— invisibles?
martes, 14 de abril de 2009
La pascua
Y no es sólo eso, que al fin y al cabo el matrimonio es entrega. Ayer cené un lenguado a la plancha —valga la redundancia—, gracias a cuyo fósforo y proteínas estoy esta mañana a pleno rendimiento de mis facultades mentales. Muy lejos de mí el vegetarianismo, pero un respeto —me exijo y no completamente en broma— al sacrificio de aquel lenguado. Que lo que yo haga con su aporte energético sea digno de él. Lo ideal sería que el lenguado pudiera enorgullecerse de estas líneas.
La responsabilidad nos tiene rodeados. No solamente a los columnistas cuyas mujeres van a la compra por ellos y que cenaron lenguado a la plancha, sino a cualquiera. La vida es un regalo que unos y otros nos hacen sin solución de continuidad. Uno nos la regala, es cierto, más que los otros, pero todos contribuyen. Los cenizos —como Cioran— piensan que así nos hacen la pascua, pero nos hacen la Pascua, un regalo impagable, y al que tenemos que intentar corresponder, aunque no podamos, porque ahí está la gracia. ¡Feliz Pascua Florida!
lunes, 13 de abril de 2009
Obligación ennoblece
Y a mi espalda oí, de corazón a corazón, un lema o motto que me pareció tan bien que ya es definitivamente el mío: Obligación ennoblece.
lunes, 6 de abril de 2009
domingo, 5 de abril de 2009
La vida en diferido
Y para intentar, aunque sea haciendo una ficción, acercarme a mi vida actual, pongo trampolínk al artículo que he escrito ahora, sintiendo (mucho) lo de ahora, según lo de ahora, aunque vaya a salir, como digo, el miércoles, que estaré Dios sabe dónde. [Eso sí, cuando me vaya a las 3 a la procesión, el artículo se autodestruirá, por respeto al Grupo Joly, que me lo paga.]
sábado, 4 de abril de 2009
Justo por eso
viernes, 3 de abril de 2009
El misterioso caso del cura ubicuo
Se habrán fijado ustedes. No hay heterodoxia a la que amigos, conocidos o saludados no se apunten que deje de tener todas las bendiciones de —aseveran— “un cura que yo conozco”. Según ese cura que yo jamás me he encontrado pero por lo visto tan conocido, unos amigos nuestros se consideraban dispensados de cumplir la abstinencia de los viernes de cuaresma, residuo de los siglos oscuros, explicaban, mientras le daban al jamón que luego pagaríamos entre todos. Y eso es sólo un botón de muestra. Ese cura afirma que, si hay amor, las relaciones prematrimoniales, por supuesto; que los anticonceptivos, si hay amor, valen; que los divorcios, si no hay amor, vaya, y si hay otro amor, pues claro, qué remedio. El tan amoroso clérigo ubicuo está también —me lo han contado— a favor de la fecundación in vitro, del aborto en casos puntuales, de relativizar hasta extremos anonadantes el precepto dominical, y en contra del dogma de la infalibilidad, aunque él, según creen quienes le conocen, no se equivoca nunca.
Pero ese cura archiconocido, ¿existe? ¿O se lo han inventado entre unos y otros? Tal vez no se lo hayan inventado, pero lo han rebuscado, como hace el diario El País con sus teólogos (y últimamente con sus científicos). Después de revolver por todas las sacristías de España, alguno habrá dado con alguno que le habrá dicho, o sólo a medias, o un cuarto de mitad, lo que quería; y así ha calmado su conciencia, que no calificaré de inquieta, aunque no encuentre asiento. Después la voz se ha ido corriendo y “un cura que yo conozco” es, en realidad, “el cura que parece que conoce uno que conoce un conocido mío de oídas”. En cualquier caso, no me extraña: con lo que charla el hipotético cura es lógico que no haya tenido tiempo de hojear el Catecismo de la Iglesia Católica, ni tan siquiera el Compendio.
El padre Brown, más optimista que yo, no se habría creído de esa misa la media. En “La cruz azul” desenmascara a un falso sacerdote porque habla mal de la razón y la ciencia. El padre Brown desconfiaría, con razón, de la autenticidad de alguien que ha entregado su vida por una doctrina y una fe que luego destroza. Y realmente es raro.
jueves, 2 de abril de 2009
Ubi sunt?
................LOS ESTUDIANTES
Los saludables, los briosos estudiantes de espléndidas sonrisas
y mejillas felposas, los que encienden un sueño en otro sueño
y respiran su aire como recién nacidos,
los que buscan rincones para mejor amarse
y dulcemente eternos juegan a la ruleta rusa,
los estudiantes ávidos y locos y fervientes,
los de los tiernos cuellos listos frente a cualquier espada,
las muchachas que exhiben sus muslos soleados
sus pechos, sus ombligos
perfectos e inocentes como oscuras corolas,
qué se hacen
mañana qué se hicieron,
qué agujero
ayer se los tragó,
bajo qué piel
callosa, triste, mustia
sobreviven.
miércoles, 1 de abril de 2009
Mala bares
[Esto lo hubiese incluido en mi artículo de hoy, pero se me ha caído.]
martes, 31 de marzo de 2009
Prólogo y reseñas

Me he comprado, por supuesto, Dibujos y poemas de Julián Ayesta, editado por Trotta. La primera impresión es decepcionante, dicho sea sin remilgos. Antonio Pau en el prólogo califica (con benevolencia) a los dibujos de garabatos (porque tienen gracia, explica). Garabatos a los que, para colmo, dejan en evidencia los deliciosos cuadros de Dufy que pueblan el volumen. Los poemas son indiferentes, esto es, ni tan siquiera rematadamente malos.
Sin embargo, el libro merece la pena, porque esconde un buen puñado de felicidades. El propio prólogo de Pau es muy interesante y, tras repasar muy objetivamente la trayectoria de Ayesta posterior a Helena, comentando una prosa poética final, que recupera su estilo primero, remata con esta confesión: “¿Pueden aparecer de pronto treinta, cuarenta líneas que ignoran —afortunadamente, habría que decir, quizá en voz baja— una evolución de medio siglo?” Junto al prólogo y a la prosa mencionada, son extraordinarias la carta de Ayesta a su editor y sus reseñas teatrales, llenas de frescura y perspicacia. Lo peor del libro es su título, que destaca lo peor. Tendría que haberse llamado Prólogo, prosa, carta y reseñas.
lunes, 30 de marzo de 2009
Blogger me lee el pensamiento
domingo, 29 de marzo de 2009
Admiraciones hay muchas
-----------CENICIENTA¿Un ejemplo de lo contrario? Vale, os pondré unas frases aceradas de Cioran, que me encontré precisamente ayer, que no comparto en absoluto, aunque mi admirado Borges era de la misma opinión, y que vienen sobre todo muy bien para documentar mi artículo de hoy. Así veis que cuando hablo de aversión a la paternidad y contravalores del 68 no lo hago a humo de pajas:
Si encajaste tu pie en aquel zapato
y fuiste la escogida, y no era un sueño
¿porqué sigues temblando cada noche
cuando suenan las doce campanadas?
La única cosa que me precio de haber comprendido muy pronto, antes de cumplir los veinte años, es que no había que engendrar. A eso se debe mi horror del matrimonio, de la familia y de todas las convenciones sociales. Es un crimen transmitir las taras propias a una progenitura y obligarla, así, a pasar por las mismas duras pruebas que nosotros, por un calvario tal vez peor que el nuestro. Dar vida a alguien que heredaría mis desgracias y mis males es algo que nunca he podido consentir. Todos los padres son irresponsables o asesinos. Sólo los animales deberían dedicarse a procrear. La piedad impide ser "genitor": la palabra más atroz que conozco.
sábado, 28 de marzo de 2009
Entreluces
El nubarrón, el vendaval, el trueno,[Las negritas, o azulitas, son naturalmente mías.]
el remolino, el rayo.
Todo eso para el alma es bueno
porque es agua de mayo.
Daba gusto leer a Aquilino --era otro regalo-- mientras la lluvia regaba blandamente el jardín. Y qué difícil ahora escoger un poema nada más para acabar esta entrada. Copiaré el que más me autorretrata, al menos en las intenciones. Ahí va:
.......PASATIEMPOS
Paso el tiempo leyendo y haciendo solitarios,
viendo películas antiguas,
jugando al toro con las musarañas,
con la idea de que los versos
que he de escribir aún se escriban ellos solos,
mientras duermo la siesta, por ejemplo.
Fueron malos mis años de alimaña errabunda;
me dejaron secuelas en el alma.
Luego he tratad0 de que lo que quería
para todo el país, para toda la tierra
fuera al menos posible en unos pocos
metros a la redonda.
Rayos, trueno, gracias
¡Rayos, qué bien! Muchas gracias.
viernes, 27 de marzo de 2009
Lo sguardo effimero
Invierno, nieve.O también pasa que una mala lectura mía del texto en italiano lo salva (al menos para mi gusto). Leo: "M’ignora l’aqua./ Mai la sua trasparenza/ m’ha regalato"; y yo lo interpreto: “Me ignora el agua. / Pero su trasparencia / me ha regalado”. Compruebo el original español y me entero de que no:
Cuando todo termine,
¿tendré este frío?
Me ignoró el agua.Pero poliglotismos aparte, Herme G. Donis, como nos tiene acostumbrados, consigue algunos haikus emocionantes, para nada efímeros. Ahí van los que yo he visto mejor:
Nunca me regaló
su transparencia.
Cuenco de agua.
Las manos adormecen
brillos de luna.
*
Hay una vida
detrás de estas sílabas
que envejece.
*
Nunca lo olvides.
Sobrevive la luna
más que el poema.
jueves, 26 de marzo de 2009
Skerryvore
For love of lovely words, and for the sake[R. L. Stevenson, Monte bajo, 1887; las negritas a la mejor definición de faro que jamás se ha escrito son mías y la traducción, ay, también:
Of those, my kinsmen and my countrymen,
Who early and late in the windy ocean toiled
To plant a star for seamen, where was then
The surfy haunt of seals and cormorants:
I, on the lintel of this cot, inscribe
The name of a strong tower.
Por amor a los nombres, y en honor
de mis parientes y de mis compatriotas
que trabajosamente en un mar tormentoso
alzaron una estrella
para los marineros sobre un palmo
de espuma de las focas y de los cormoranes;
yo, en el dintel de mi casita, inscribo
el nombre poderoso de la torre.]
Cormoranes
La escultura es de Juan Botaro, artista que fue local, y la foto de Jaime Arias Hormaechea.
miércoles, 25 de marzo de 2009
Soliloquio:
[Claro que si yo hubiese escrito esto, en vez de Marco Denevi, me amaría o, al menos, me admiraría más.]
martes, 24 de marzo de 2009
El espasmo del spam
Ya me temía yo que no tendría que ver con el espasmo, a pesar de que sea lo que me da a mí. No por el tiempo que me hace perder, que es poco: borro spam a una velocidad de pasmo, aunque alguna vez en el frenesí haya arrastrado algún correo importante y luego haya tenido que rebuscarlo por la papelera. Tampoco por el espacio: los buzones electrónicos no tienen fondo.
El spam me fastida por la desilusión. Mi ordenador me avisa cada dos por tres de que tengo seis nuevos correos, y yo los abro esperando encontrarme cartas de amigos, comentarios halagüeños a mi blog o una nota de mi mujer anunciándome que llegará antes a comer. Cualquier cosa menos esto, qué espanto.
viernes, 20 de marzo de 2009
Donde el bloguero descubre una verdad
miércoles, 18 de marzo de 2009
Termitas en la Cartuja
Fue a la celda de una monja joven. Las altísimas vigas estaban llenas de termitas. La monjita ("muy joven, oye, y guapa, de Toledo") le explicó que no le importa la arenilla que cae del techo, que ella se tapa con la sábana, pero que no puede soportar el ruido horrible de las termitas. Cuenta mi amigo que las celdas son enormes, altísimas, y se le encendían los ojillos y comentaba: "Vamos, que en cada celda me cabe a mí un unifamiliar". Pero enseguida le podía la admiración por las monjas. En cada celda tienen unos pobres muebles, y me contó que están atornillados al suelo para vencer la tentación de la decoración. Con tanto tiempo, espacio y soledad, podría suceder que alguna hermana se dedicase a mover la mesa continuamente. Para mí ha sido un ejemplo grandísimo: ya he empezado a atornillar cosas.
Finalmente, recordó una visita de Bibiana Aído cuando era Delegada Provincial de Cultura. Le preguntó: "Dime, Javier, ¿qué es lo más valioso del Monasterio". Y él le respondió: "El patrimonio espiritual, piense que aquí llevan rezando casi ininterrumpidamente cerca de ochocientos años". Ea.
martes, 17 de marzo de 2009
Termitas
Aunque bien pensado, no es cierto. Las había visto y todavía más: las había buscado con afán. Sólo que entonces no sabía que se llamaban termitas. Les decíamos “lúas”. En mi infancia agropecuaria eran muy valoradas como señuelo en las perchas, unas trampas para pajaritos. Todo bastante salvaje, como ven y veo ahora, pero aquellas trampas parecían ballestas en miniatura de las que salían en Ivanhoe, una de mis películas favoritas. Encontrar en un tronco podrido un nido de alúas era una emoción comparable al hallazgo del tesoro en la Isla del ídem.
Al asco inmemorial por los gusanos, al terror a las termitas, se ha sumado ahora el remordimiento. En mi descargo alegaré que las usé poco: la emoción de ponerlas no justificaba la desolación de haber matado a un pajarillo. Pero alguno cayó. Descubro que aquellas alúas son estas destructoras termitas, y algo de mi congoja me consuela: la merezco.
lunes, 16 de marzo de 2009
Ubi sunt?
Lo que han envejecido los poemas[Vicente García, De ayer a hoy, Renacimiento, 1996]
escritos hace años (tres de ellos
pudieron ser entonces la razón de la vida
y ahora no los quiere ni el recuerdo).
También nosotros éramos mejores.
También los días eran otra cosa…
En su rincón perduran las fotos de aquel tiempo
y guardan la verdad de aquella historia.
Quizás en el futuro nuestros libros
parezcan trasnochados
en la memoria de alguien.
......--------------------. .... Por lo menos
no hablábamos muy alto.
domingo, 15 de marzo de 2009
Antonio Casado da Rocha
........Y MI PADRE
que durante más de treinta años
(saliendo pronto y llegando tarde,
no lo vi al sol en laborable)
subió cien botellas de butano
cada día por estos rellanos
y escaleras, que subía amable
hasta el quinto piso de estos lares
de Lezo y Rentería y ambos
Pasajes, con la ropa mojada
oxidándose en el horno tibio
y el camión a la vista de casa
esperando a que llegue mi tío,
con las bombonas encadenadas
para que no se las lleve el frío,
va y dice
.................que echa de menos el trabajo…
sábado, 14 de marzo de 2009
Privilegios
Y ayer, cuando paso la hoja rutinaria del calendario, me encuentro con un poema ¡mío! Y lo que fue aún más inquietante, uno que empieza: "El día que yo me muera". ¿Habría caído ahí por casualidad o sería una meditatio mortis propuesta para el viernes de Cuaresma? Lo pusieran por lo que lo pusieran, me vino de maravilla, enhebrándose limpiamente al hilo de mis pensamientos. Qué privilegio poder hablarme por sorpresa por encima de los años y los derechos de autor. Ah, y los pensamientos en los que andaba enredado no eran mortuorios. Probablemente dejaron de serlo desde que escribí los tres últimos versos del poema aquel, que sigo queriendo que sean mi epitafio en el mármol, qué menos, del cementerio, y que rezan:
Esperanza, compañeros,
las almas viven y, encima,
resucitarán los cuerpos.
viernes, 13 de marzo de 2009
Chesterton for ever!
—Adoro las flores —dijo Cécile con languidez, y aunque era tonta, de verdad las adoraba.
*
Bueno, es una experiencia, como dice la gente cuando quieren decir que algo es irremediablemente desagradable.
*
¿Les puedo ayudar en algo? Esta pregunta me la llevo haciendo desde muy temprana edad; como dice el Arnold latino: “Se espera que la respuesta sea: No”.
*
[...] y participó de esa sensación callada de sacralidad, pureza y plenitud que las familias honestas, más que los individuos, transmiten a aquellos que son capaces de notarla.
*
No culpe nadie a Howe por tener tales pensamientos en una iglesia; el interés que sentimos por otros parroquianos, lejos de ser decadente, es apenas el único vestigio de cristianismo que queda en la piedad convencional de hoy en día: se trata de un eco real de los primeros creyentes…
*
[…] pero me parece un escrúpulo innecesario, como casi todos.
*
[...] como la mayoría de los poetas, a cuyas filas pertenecía, Valentine tenía una manera un tanto dejada de expresarse en la vida ordinaria.
*
El caso es que los sabios atenienses iban con las mujeres malas cuando querían ingenio y con las buenas cuando querían la cena.
*
—Quiero que usted me diga cómo actuar correctamente.
—Con placer —contestó Howe—. Si me hubiera pedido que actuara correctamente, sería otro asunto.
*
Los caballeros medievales gozan del eterno honor de haber introducido el respeto a las mujeres, pero es manifiestamente falso que lo llevaran a su punto álgido.
*
[...] el mundo no es en absoluto cínico, sino por el contrario el más sentimental de los planetas.
*
Ojalá la lluvia fuera más seca.
*
El amor es una cosa curiosa, y todos los poetas escriben sobre él y dicen que es bonito.
*
—Tú y yo —dijo, con el tono bajo de una revelación repentina y vívida—. Tú y yo: en el muelle de piedra junto al mar, tú y yo; en el viejo bosque y al borde del viejo acantilado, tú y yo. En el salón de baile y en el invernadero, a la mesa del té con docenas de personas, tú y yo. Por el vacío de seis años, y durante la desconcertante contradanza, tú y yo. En el paraíso de amor de Valentine, y en la iglesia de Dios en que se casó, tú y yo. Nunca hubo otra cosa en la vida, excepto tú y yo.
jueves, 12 de marzo de 2009
Uf
(Por suerte, veo que mi mujer me encanta.)
miércoles, 11 de marzo de 2009
Doble salto mortal
1) Hablar del aborto el día del 11-M resulta muy pertinente. En lo mío, intento mostrar alguno de los nexos, pero no hacía falta. Entre las víctimas siempre existe una profunda solidaridad. Colón no pierde tiempo en explicaciones.
2) Usa el argumento de antiautoridad, que siempre me fastidia un poco, la verdad. Lo lógico sería que los argumentos valiesen por sí mismos y no porque los diga San Pío X o un ateo reconocido. Pero el argumento de antiautoridad es muy eficaz, y más en estos tiempos. O sea, que Colón hace bien en citarnos a Bobbio y, mañana, a Pasolini. Seguro que algún lector se cae del guindo.
3) Hay que descubrirse también ante la humildad de Colón, que le regala su columna a Bobbio, consciente de que él no lo va a decir mejor. Y además se repite, porque reincide en estas citas, que no es la primera vez que le leo. O sea, que, por amor a la verdad, renuncia a la originalidad y a la novedad.
y 4) Bobbio ataca el problema con gran inteligencia, desde luego: a) se asombra del honor que nos hacen a los cristianos de dejarnos solos en la defensa de la vida, b) detecta que en el fondo hay intereses políticos de control de natalidad, c) reconoce la inviolabilidad del derecho del más débil y d) denuncia la falacia de los argumentos proabortistas.
martes, 10 de marzo de 2009
Los malos
Por la tarde me pesaba más el conflicto que la celebración. ¿Por qué? Y me extrañé aún más cuando recordé que, en cambio, en todos mis artículos dedicados a la enseñanza, que son ya un buen puñado, pongo muy bien a mis alumnos, sin mentir, eso no, pero sacándolos siempre del lado mejor. Cuando mis alumnos son tuertos, los miro de perfil.
Una explicación de andar por clase sería que de los alumnos malos hablamos tanto en la sala de profesores, en los equipos educativos, con los orientadores y los jefes de estudio y por los pasillos que agotamos el tema. O que los agotados somos nosotros.
Pero en realidad escribo de nuestros alumnos buenos o de lo bueno de nuestros alumnos porque a fin de cuentas lo escrito es lo que queda. Lo malo, aunque en su momento impresione, no tiene sustancia, más allá del disgusto. La chica lloraba porque había decidido que si no aprobaba al menos uno de los exámenes de recuperación dejaba definitivamente el instituto. Mi nota era la última que le faltaba por saber, y la única que aprobó. Ahora la veo muy seria, en la biblioteca, estudiando.
lunes, 9 de marzo de 2009
Un tema generacional
...........RESTAURANTE CHINO
Por favor, no te vayas.
Espera a que acabemos la Familia Feliz.
Come un poco de Pato Lacado y de Chop Suey.
No me pongas, amor, en evidencia
ante la concurrencia.
Pero, si quieres, huye,
Déjame.
Daré cuenta yo solo de esta cena agridulce.
Cuando tú te hayas ido,
Me envolverán las sobras.
domingo, 8 de marzo de 2009
Si me equivoco, el error no es mío
[Ah, a propósito: yo lo escribí con puntos y aparte y cursivas, como puede leerse en el trampolínk]
viernes, 6 de marzo de 2009
Un clavo ardiendo
Se me complica el día:Pero no era un haiku salvífico, ni mucho menos. El día seguía inútil. Inútil, sí, pero muy formal, porque iba cumpliendo lo que se esperaba de él, gestión tras gestión, sin solución de continuidad. En un atasco tuve, por suerte, un susto repentino. Con el viento largo y frío una palmera se agitaba talmente como la cabeza de Medusa: me quedé de piedra. Sólo los pitidos de los coches de atrás rompieron el maleficio o me lanzaron de nuevo al mío, que era el de un Sísafo burocrático con su carpetita de papeles de abajo a arriba.
tan solo un haiku
podrá salvarlo.
Al final de la tarde, cuando salía a hacer otra tanda de gestiones, me deslumbró un reflejo naranja, miré y:
Deja el sol últimoNo me salvará para la posteridad, como decía Borges de quien una tarde oyó cantar al ruiseñor, pero, bueno, era muy bonito ese interés del sol por no dejarnos a oscuras, y me iluminó lo que quedaba de día, que eran aún unas horitas.
un rayo en la farola.
Juega a encenderla.
jueves, 5 de marzo de 2009
Obsesión y Vuelo
Puedo declarar ahora con enorme satisfacción, que me equivoqué. El verso libre y corto, gracias sobre todo a un sentido muy fino del ritmo interno y a unos encabalgamientos altamente significativos, levanta el vuelo. De hecho es capaz de volar a pesar de un léxico poco ligero, lleno de palabrones poéticos, que pesarían como el plomo en cualquier otra poesía. Aquí hasta funcionan.
Sobre lo que nos cuenta, el título no podía ser más explícito: la obsesión por la muerte y el duelo por la del padre. Qué interesante la cantidad de poetas españoles, de Jorge Manrique a José Mateos, pasando por Juan Luis Panero, que han escrito obsesivamente sobre la muerte del padre. Un tema muy nuestro, parece.
Pero no nos vayamos por las ramas, o por las raíces. Ahí va un fruto:
SI ME ROBAS EL CIELO ME ROBAS
la vida, si me robas la tierra
la vida también robas.
En mi tierra déjame, déjame
en mi cielo. Los dos
son patria, un día
ya sólo tierra, ya sólo
cielo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Descubriendo Mediterráneos
Qué bien me hubiera venido leer la novela (que como novela no es gran cosa, pero como libro, ¡ah amigo!) en aquellos años míos de Universidad. Y qué pena no haber manejado el dato cuando hablamos de los nombres propios de Brideshead. Hace poco Manupé apuntó que tal vez Cordelia podría venir de Kierkeegard. Jo, en cada retorno una novedad.
Y así seguimos, descubriendo Mediterráneos. Otro: la deuda del Chesterton de Ortodoxia también con Newman. ¿Recuerdáis aquel épico fragmento en el que GKC explica que a los cristianos se les acusa simultáneamente de cobardes y de sanguinarios, de puritanos y de carnales, de pobres y de ricos, etc., según el punto de vista del que los mira, como a un hombre normal lo ve gordo un anoréxico y anoréxico un gordo? Bien, pues lean a Newman. Lean:
He becomes the paradox witch Scripture enjoins. This is variously fulfilled in the case of men of advanced holiness. They are accused of the most opposite faults; of being proud, and of being mean; of being over-simple, and being crafty; of having too strict, and, at the same time, too lax a conscience; of being unsocial, and yet being worldly; of being too literal in explaining Scripture, and yet of adding to Scripture, and superseding Scripture.
Newman me perdonará esta mediterranitis profunda. A fin de cuentas, él, tan británico, ergo tan atlántico, también descubrió en su momento el Mediterráneo, el mare nostrum, la madre de todos los mares.[Parrochial and Plain Sermons, Vol. V, Longmans, Green and Co., London 1891, p. 67. Para la traducción esperaremos a que el sabio Víctor García Ruiz llegue al V. V.]
Y qué alegría descubrir anoche que el mismísimo Papa de Roma está (o estuvo) leyendo a Newman con una pasión parecida [mucho mejor, pero parecida] a la mía. De rebote, Ratzinger me descubre otro Mediterráneo nuevo. San Agustín, con San Gregorio de Nysa, pensó al principio que, una vez convertido, todo sería una caída hacia la luz, como la de la gravedad, pero hacia la gracia. Enseguida se dieron cuenta, ay, que más que ascensus alado la cosa era un iter áspero, lleno de las curvas y los recodos de las reconversiones. Encuentro aquí otro motivo para seguir admirando a Dante, pues en la Divina Commedia, si uno cae, él no deja que nada se pierda: conjuga a la perfección la idea del iter [a través del inferno y en la primera parte del Purgatorio] con la del feliz ascensus [el segundo Purgatorio y, sobre todo, el Paraíso].
martes, 3 de marzo de 2009
Lo llevo en la sangre
Hazme promesa formal
de no faltarme en la vida,
pues eres una bebida
para mí fundamental.
lunes, 2 de marzo de 2009
mallo.zip
Ahora yo ya sólo aspiro a las enumeraciones.
*
La verdad es a veces tan verdad que se vuelve 100% cristalina y así innombrable.
*
Quién deja a quién si todos andamos diferidos de nosotros mismos.
*
Los recuerdos se construyen para el último día aunque nos engañe su gen de pasado.
*
Pero diga lo que diga Oriente, el mal existe, […]
*
Podría llamarlos pixelado nº 2, pero aquella noche devino puramente analógica
*
en otra cosa más compleja [que no complicada]
*
las flores con el tiempo (...) despuntarían al calor del PC
*
estética y ética son lo mismo, una pose ante el mundo.
*
Las fotos son recién nacidos que no crecen
*
siendo sincero no sé qué significa la palabra lluvia, ni la palabra ojos, ni perder ni ver, (…). Sólo sé que entre tus brazos fui una estrella mundial [bendita seas]
*
ingenua tarareas con la radio, to die by your side, such a heavenly way to die.
domingo, 1 de marzo de 2009
sábado, 28 de febrero de 2009
Alergia, alegoría, alegría
*La realidad, de paso, también alegoriza. Cruzo por un parque y oigo como una madre le grita a su hijo: “¡Gaizka, no empujes a tus compañeros!”. Tierno cachorrito del nacionalismo, qué pronto empieza.
*La verdad es una medicina.- Desde que hemos detectado la causa de mi astenia antihistamínica estoy muchísimo más alegre.
jueves, 26 de febrero de 2009
Los navegantes y el náufrago
miércoles, 25 de febrero de 2009
Al revés
(También puede leerse mi artículo haciendo click en la portada del último número, y yendo a la página 11 del pdf, justo al lado de José Jiménez Lozano, nada menos.)
Una historia ejemplar
Kamuru prometió que en un año la ciudad estaría edificada y sería, sin duda, la más bella del mundo, pero exigió del califa que le permitiera construirla con entera libertad, sin reparar en gastos, y que no se dignase a verla sino cuando estuviese totalmente construida. El poderoso califa, satisfecho del temperamento artísitico de su ingeniero, accedió.
Al expirar el plazo, Kamuru-l-Akmar pidió un año de prórroga, que el califa le concedió con gusto. Esto se repitió varios años. A los diez años el califa se encolerizó por fin, y todos los que nos hemos visto en tratos con la construcción hemos de reconocerle paciencia suficiente.
Sin embargo, al asomarse a las obras una sonrisa le borró el ceño adusto. “—Es la más hermosa ciudad que han contemplado ojos mortales! ¿Por qué no me avisaste, oh gran ingeniero, de que estaba concluida?”
Kamuru-l-Kamar inclinó la frente y no se atrevió a confesarle al monarca que lo que estaba viendo eran las casas que los artistas habían levantado para sí mismos mientras estudiaban los planos de la futura ciudad.
Hasta aquí la historia. Lo curioso es que caben varias interpretaciones del final: 1) El proyecto era tan sublime que, aunque no se llegó a construir, contagió a todos los trabajadores y éstos hicieron casas bellísimas. 2) Esos mismos hombres eran unos egoístas y sólo se preocuparon de su disfrute, embelleciendo sus viviendas y pasando de Abderrahmán. 3) Los artistas eran tan excelsos que hasta sus efímeras casetas les salían extraordinarias. 4) Abderrahmán, nada más asomarse a las obras, vio que aquello había sido un timo pero prefirió hacerse el tonto a asumir que lo era. 5) El califa, cohibido por el prestigio y la trayectoria internacional de Kamuru-l-Kamar no se atrevió a dudar de la hermosura de aquel lodazal y, en una versión inversa del cuento del traje del Emperador, decidió proclamar que todo era extraordinario.
Que la historia narrada por Marco Denevi (o por Omar-ben-Budur), tenga tantos finales posibles no es un fallo, sino todo lo contrario. Viene a decirnos, quizá, que ante cualquier prestigio artístico tenemos que interrogarnos a nosotros mismos y a nuestra sensibilidad. No es oro todo lo que reluce y hay palacios que en el fondo no pasan de casitas, pero a veces lo que reluce sí es oro o hay casitas más valiosas que palacios. Debemos juzgar con tiento.
domingo, 22 de febrero de 2009
La maldición del poeta
y, aun más, en la vida: sólo
se reconoce en sus versos.
viernes, 20 de febrero de 2009
El recurso del método
—Mi inspiración ha muerto...
Pero me sorprendí a mí mismo con un ignoto reflejo monárquico, vitoreando ipso facto:
—¡Viva mi inspiración!
Como aquí hay confianza, confesaré que me hice gracia, que falta me hacía. Es un buen método, además, contra todo desánimo. Primero se pone uno no sólo en lo peor, sino en lo irremediable. Pongamos un ejemplo [absolutamente hipotético]:
—Mi amor ha muerto...
Y de rebote, el remedio instantáneo:
—¡Viva mi amor!
Y así sin parar:
—El periodismo ha muerto...
—¡Viva el periodismo!
O:
—España ha muerto…
—¡Viva España!
Etc.
jueves, 19 de febrero de 2009
El barbero en el Tangaraño
... es un morbo muy malo el de las fotos
*
... y no hay derecho a cargar a nadie con emociones ajenas.
*
Esto de los recuerdos que saltan así de pronto es un regalo, es como volverse a encontrar un objeto perdido que en el reencuentro parece que brilla más que cuando lo tenías y no te dabas cuenta.
*
De las palabras que no suenan no me fío ni un pelo.
*
Yo no lo entiendo porque ya no me intriga.
*
... conseguí olvidar, sí , a veces se dice, se apunta uno ese tanto hasta incluso con cierta convicción, ¡qué jactancia adornarse con plumas de un dios tan arbitrario!
*
.... sólo lo que es directo se te mete en el alma a la primera.
*
... poder hablar era quererse
*
“¿Te has dormido, di? ¡Di! ¿Cuánto tiempo llevas dormida?”, es desesperante hablar al aire, el mayor desprecio que te pueden hacer.
*
Digo te miraba porque a veces se mira hablar y otras se oye.
*
... a ver si te crees que las cosas que te cuento esta noche con su dejillo de filosofía las sé porque las he leído en un libro, no hijo, ni hablar, antes de ser palabra han sido confusión y daño.
*
... si vas a a un psiquiatra a contarle los males de tu alma y eres capaz de contárselos medio correctamente, de qué te sirve ya el psiquiatra.
*
... de cualquier amistad o de cualquier amor lo verdaderamente inherente y particular es el lenguaje que crea según va discurriendo, mejor dicho el lenguaje es la relación misma porque al inventarse se configura el amor sobre él, igual que no se puede separar el caudal de un río de su cauce. [...] puro texto ha sido mi historia con él.
*
... desde pequeña me ha asaltado la tentación de despertar a la gente que quiero, […], no lo puedo remediar: esa expresión ausente y extraviada de los ojos que aún no han entendido los límites entre aquello que ven y lo que en el sueño veían es algo que adoro de una forma maligna.
*
… con lo que consuela decírtelo, consuela tanto que deja de ser verdad.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Autocitas
martes, 17 de febrero de 2009
Sic transit
La alegría de recordarlo —tras un considerable esfuerzo— fue una decepción. El tal L. —caí— había tenido un minúsculo desencuentro literario conmigo. Hasta ahí, normal. Pero luego me informaron de que en la revista que dirige tachó mi nombre de un artículo. Como para variar yo era inocente y el otro se había portado raro, rencoroso y, de remate, ridículo, me entraron unas ganas enormes de contarlo todo con pelos y señales.
Sucedía, sin embargo, que mi fuente de información me pidió que esperara dos meses: el tiempo suficiente, supuse, para cobrar el salario por el artículo censurado. Me pareció justo y apunté el plazo en la agenda.
Eso fue en su momento. Nada más que sesenta días después se me había olvidado hasta el nombre del protagonista, y de mi rabia no quedaba ni sombra. Sic transit ira mundi. Sin los dos meses de reposo yo habría entrado como un hipopótamo en una cacharrería. Sin embargo, fíjense ahora qué serenidad, que parezco Epicteto, hasta con enseñanza moral y todo.
domingo, 15 de febrero de 2009
¿Elogio del lujo?
En legítima defensa.
viernes, 13 de febrero de 2009
Mote
—Uff, qué día más duro…
L. asintió y sumó:
—En realidad, toda la semana.
—Vaya mes.
—¡Y el año, qué!
—La vida es dura...
Aquí ya empezamos a sonreír. Bienaventurados los que tienen humor negro porque siempre acabarán riéndose.
Lo cual me hizo recordar una anécdota mía de la infancia en la que puede que brillara el talento que ahora me busco con tanto afán. Llegó mi abuelo muy agobiado de sus negocios y se quejó:
—Qué lucha…
A lo que yo, que tendría a la sazón seis o siete años, repuse:
—Pero qué lucha tan buena, ¿verdad, abuelo?
Anoche, al recordarlo, sin dejar de reírme, me puse serio Sería un lema de la casa, un mote del escudo precioso; y un gran título para una autobiografía: Qué lucha tan buena. Lo difícil es ganárselo, merecérselo.
jueves, 12 de febrero de 2009
1000
Bien; en 1000 entradas ha habido, ay, de todo, como he comprobado en mis propias carnes al preparar la antología Lo que ha llovido, que saldrá en Númenor próximamente (¿o tendría que decir aproximadamente? Las cosas de la imprenta/ van muy lentas). Pero sobre todo, lo que ha habido es el mucho bien que me ha hecho el blogg. Mucho. No sé si voy contra mi interés al confesarlo, ni me importa. Gracias al blogg he podido sentirme, ¿qué sentirme?, dejemos las humildades para cuando no estemos de miliversario, he podido ser escritor las 24 horas y no de higos a brevas o a salto de mata. Y luego está la confianza que me habéis ido dando en mis opiniones y en mi prosa, que eso es impagable (o irremediable). Joseph Joubert confesó: “Tengo el espíritu y el carácter frioleros; necesito la temperatura de la indulgencia más dulce”, y yo soy de su estirpe.
Por eso, hoy os celebro a vosotros, lectores de mi blogg. La poesía es lo fatal, pero esto, que ya digo que me ha hecho tanto bien, no lo habría escrito sin vuestro empuje. Y cuando digo “vuestro” cuento a todos. Tanto a los que rebotan (pum) de Google una vez (y punto) como a los más asiduos. Y entre los asiduos, aquellos que entran una temporada con un entusiasmo digno de mejor causa y luego desaparecen con la misma contundencia con la que llegaron. A ésos los entiendo mejor que a nadie. Si fuésemos la Hidra, podríamos tener más autores de cabecera, pero teniendo una sola cabeza (y bastante ocupada) lo más sensato es leer a un autor hasta que nos dé lo que tiene o lo que queramos cogerle, y luego ir por la música a otra parte.
Y qué decir de los insensatos, dulce compañía. O sea, de los que estáis aquí como yo, desde el principio, con una constancia que cada mañana me maravilla. El marido de nuestra madrina Frances Blogg os habría escrito la brava balada o el brindis vibrante que merecéis; yo, a estas horas de la mañana, levanto por vosotros mi taza de café. Que dure otros mil años, quiero decir, mil entradas, qué diantres, quiero decir, mil años.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Prefiero perder
martes, 10 de febrero de 2009
Golpe de pecho
He descubierto que me estremece más el arte que la vida. Y que eso lleva a veces a una brutal falta de tacto. Camino hacia mi casa, por ejemplo, regodeándome en que me resta media tarde para dedicarme a la novela que me traigo entre manos, y en eso que de una inesperada esquina surge un conocido.
El conocido demuestra un interés muy notable en contarme detenidamente de su hija, que tenía un novio que a él no le gustaba y que, efectivamente, salió rana y que dentro de pocos días hace una exhibición de baile por bulerías (la niña) en el Teatro Municipal. Con cierta dificultad, tras comprarle dos entradas, logro desembarazarme, no sin haber dado antes unas muestras bastante evidentes de impaciencia.
Ahora, en casa, por fin, leyendo en silencio, me arrepiento. Por qué no habré sido capaz de interesarme con la narración del hombre y su hija y su novio al menos como lo hago con la novela o con cualquier película. Después de todo, no son historias muy distintas.
Cuestiones estilísticas aparte, es, me temo, porque un hombre de carne y hueso exige atención, sí, pero también cariño, caridad, entrega, y eso es justo lo que cuesta. (Ya avisé que yo no iba a quedar muy bien hoy, pero es lo que hay.)
lunes, 9 de febrero de 2009
Inquietante
domingo, 8 de febrero de 2009
Adivina, adivinanza
sí, pero
¿qué poeta?
Los sauces con ser sauces/ no dan tal sensación de desconsuelo.
*
Quererte es incurable / (o quiero que lo sea).
*
Creo que estoy tocando la verdad,/ se me han puesto las puntas de los dedos/ llenas de espinas.
*
Los muertos no padecen amnesia.
*
Cuando termino un poema a mi gusto/ me doy las gracias.
*
—Ni describo ni escribo a las flores,/ ya están hechas poema—.
*
La soledad de dos, cuando uno sólo ama.
*
Me temo estar imitando a escritores/ que aún no han nacido.
*
He muerto ayer y resucito ahora.
*
Aquí ahora sentada/ arrodillada al aire/ —dando gracias—.
*
Perdonar es como hacer un milagro.
*
El amor es un sitio para estar;/ alrededor/ se borran los caminos.
*
Voy a olvidarte y enseguida vuelvo.
*
Poetas tristes, dejaros de bobadas.
*
El amor me ha vendado antes de herirme.
*
¡Jolín con Strauss! (perdón, es que sonaba de fondo.)
*
Se lleva bien la soledad conmigo.
*
¿Acaso la belleza no tiene corazón?
*
Todo lo que ya soy y aún no merezco.
*
En el verso hay más sangre que tinta.
*
Tus palabras se han sentado a mi lado.
*
No dejes de abrazarme hasta que nunca...
viernes, 6 de febrero de 2009
Otro elogio de la lectura
Sin embargo, gracias a mi mujer o, siendo más precisos, a los Reyes Magos, el horrible y reincidente sueño se ha esfumado. Los Reyes me trajeron unas zapatillas de piel tan elegantes que parecen unos mocasines de esos finos que lucen los madrileños y que tienen en el talón unas gomas con bultitos para conducir con más seguridad. Como ya no pasaría nada si fuese a trabajar en zapatillas, he dejado de soñar con ello.
A cambio me he puesto a soñar con que envío a ALBA un artículo onírico, con faltas de lógica, de sintaxis y de ortografía, como dictado por Magdalena Álvarez y por Miguel Ángel Moratinos al alimón. Me veo en la mañana del viernes (con o sin zapatillas, eso ya da lo mismo) leyéndome con estupor y vergüenza propia. ¿Cómo pude mandar esto?, me pregunto, tirándome de los pelos hasta que me despierto, sudoroso, y suspiro, medio aliviado.
Entre que se cumple o no esa pesadilla probable, la vigilia va haciendo de las suyas. Ayer metí la pata como hacía tiempo (dos o tres semanas) que no la metía. Supongo que no sueño con meteduras de pata (con independencia de que la pata acabe en zapatilla o en botín acharolado) porque ya las meto bien despierto.
Un motivo de peso mío para amar la lectura es que, mientras uno lee, está calladito, en su casa y soñando despierto. En este sentido, es indiscutible que los libros mejoran el mundo. Con la crisis auguran que aumentará la lectura, porque es un ocio barato. Ojalá. A mí, aunque costase un riñón, ya me compensaría. Y además se puede hacer en zapatillas.
jueves, 5 de febrero de 2009
Llorando, sí
En Tudela de Navarra, imponían una Medalla al Mérito individual a un esforzado hijo de aquella ciudad. Presidía el acto el general Millán Astray y, como es natural, allí estaban todas las autoridades, civiles, militares y eclesiásticas, además del padre del voluntario condecorado, que era un tipo famoso por su entereza y vocabulario. Alguien gritó, llevado de su entusiasmo:Ni que decir tiene que "el Pite" nos dio de paso una lección magistral de poética.
—¡Que hable "el Pite"!
"El Pite" era el padre. Millán lo empujó a primer término. "El Pite" estaba lloroso y no podía arrancar. Eso asombró a uno de sus paisanos que, sin contenerse, lo manifestó en voz alta:
—¡Andá, si "el Pite" está llorando...!
A lo cual respondió el viejo con dignidad varonil:
—Llorando, sí, pero con muchos cojones...
miércoles, 4 de febrero de 2009
Sujetalibros
De pronto, sin embargo, me iluminó una sombra. Había encendido una velita aromática de olor a nardo que nos regaló mi suegra. Estaba sobre el buró, delante de unos libros. Esos libros los aguanta un juego de dos sujetalibros que nos trajeron los Feu. Es un perrito de hierro, un teckel concretamente, como la perrita que tenemos, que se llama Pukka. Uno de los sujetalibros es la cabeza y el otro la cola, de modo que cuantos más libros haya más perro—salchicha se vuelve el teckel, que se va alargando. Todo eso está en casa de siempre, pero ahora, la vela proyectaba sobre la pared la sombra del perro, y con la viveza de la llama, que palpitaba, parecía que el animalito jadeaba, ladraba (en silencio) y hasta meneaba el rabo de contento.
Sí, ya sé que era una sombra nada más, pero cómo me entretuvo y consoló. Además, estos son mis temas, no la gran economía. Unas sombras chinescas, la luz de una llamita y un sabor raro y hondo, como embobado, a infancia, muy parecido a la felicidad.
martes, 3 de febrero de 2009
Ultramar [o Y dale con los alumnos]
Pero no vine a hablar de mí, sino de nuestro idioma. Hace unos días, una alumna que nació y vive a quince kilómetros de mi casa me hizo una pregunta en un andaluz tan cerrado que yo no lograba entenderla. Fue su compañera colombiana la que me la tradujo a un castellano cristalino. Con perdón de todo nuestro muestrario de nacionalistas, tuve un acceso de orgullo, y para colmo, me acabé recitando los versos de Dámaso Alonso: “Hermanos, los que estáis en lejanía/ tras las aguas inmensas, los cercanos/ de mi España natal, todos hermanos/ porque habláis esta lengua que es la mía:// yo digo “amor”, yo digo “madre mía”/ y atravesando mares, sierras, llanos/ —oh gozo—, con sonidos castellanos/ os llega un dulce efluvio de poesía”.
lunes, 2 de febrero de 2009
La venganza
domingo, 1 de febrero de 2009
Curso matrimonial completo en un verso y medio de Muñoz Rojas
...........¡Ya, qué darse
para siempre!
[José Antonio Muñoz Rojas, Cancionero de la Casería, en Obra completa en verso, Pre-Textos, Valencia, 2008, p. 183]