miércoles, 5 de marzo de 2008

Edificar sobre Rouco

Cuando andaba con la musa insumisa, la embestida de Touriño contra la elección de Rouco viene a ponerme unas reanimantes banderillas. Que volvamos a los evangelios, nos predica. ¿Pero sabe usted, maese Pérez, lo que dice? Lo peor que le podría pasar a la política de usted y a los políticos como usted, es que un buen puñado (no hacen falta muchedumbres ni mayorías absolutas) leyésemos muy en serio el Evangelio. El consejo suyo, tan oportuno como suicida, se lo agradezco. Y lo pongo en práctica ahora mismo: voy a hacer un rato de lectura.

lunes, 3 de marzo de 2008

Los días que me gustan

¡Cómo se solapan los libros de mi mesilla, unos sobre otros! Si no acabase de leer del arte de la ceremonia del té (Cha no Yu) y del arreglo foral (Ikebana), ¿habría disfrutado tanto con las prosas poéticas de Algunas ciudades (Pre-Textos, 1994)? Por ejemplo, con ésta:

RESUMEN DE UN DÍA
Cierro la ventana antes de acostarme: luces de una grúa, ventanas encendidas. He visto los puestos en las calles, una ciudad moviéndose, y ahora quedan lejos las voces de los que paseaban, el golpeteo de escaleras, un niño que aplastaba la lengua contra el cristal de un escaparate. He traído una flor para mi cuarto, una flor amarilla, y la he puesto encima de la mesa. Y nada más, si nada ocurre en los días que te gustan.


Seguramente no. Y, sin embargo, desde que leí hace muchos años unas pocas, mínimas prosas poéticas antologadas por Francisco Bejarano en La poesía más joven (Qüàsyeditorial, 1991), aunque lo ignoraba todo del Cha no Yu y del Ikebana, no había olvidado el nombre de Esther Morillas.

sábado, 1 de marzo de 2008

Seguro

Me escribe el siempre sorprendente Quintana, Emilio: "Ya sé que es un off-topic, pero este anuncio de Delta Lloyd Insurance parece un aforismo de Lec, ¿verdad?" Verdad. Y sigo viendo anuncios de la casa, y no me digáis que este otro no parece una página gloriosa de Cervantes. Y luego mi preferido, que yo titularía "la delicadeza puede más". Me lo pido —completamente en serio— de ambiciosa poética. Podría hacer una pormenorizada glosa del vídeo, pero para qué, seguro que os habéis dado cuenta de todo.

viernes, 29 de febrero de 2008

Bagatela del año bisiesto

Esta tarde aún podrías escribir el poema
que querías hacer antes de que acabase
febrero. Para ti, hoy comenzaba marzo.
Mas te sorprende el año bisiesto con un día
de regalo
, con un día que no esperabas
y que descubres por azar entre otras fechas
del almanaque.
............................Bien. Pues no pierdas el tiempo.
Pon manos a la obra. Y agradece este día
de más, en el que acaso puedas hacer —si viene
la inspiración a dártelo— un poema que hable
de ti mismo, de la luz tan dulce y distinta
de esta tarde de invierno, y de otras cosas. En
fin, de lo que tú quieras, de lo que se te ocurra,
de algo que te interese y sea verdad. Es lo mismo.
Pero no te descuides. Trabaja.
............................................................Ya declina

la tarde. Y veo que sigues mirando al techo, y no
comienzas tu poema. No te decides. Piensas
sólo en las musarañas, igual que siempre. Pronto

caerá la noche. Y mucho, mucho me temo que
se morirá este día que no te has merecido
sin que en él nada alcances.
.....................................................No te lamentes luego.


[Eloy Sánchez Rosillo, Las cosas como fueron, La Veleta, p. 190. Negritas mías]

jueves, 28 de febrero de 2008

Jo, Juno

Justo ayer me buscaban unos áridos alumnos de Soldadura para decirme entusiasmados que habían ido a ver la película que les recomendé. Estaban radiantes. Chulísima, chulísima, repetían. Sus novias estaban asombradas --añadían orgullosos-- de lo guay que es nuestro profesor y los sabios consejos que da; no como los suyos... Tanto entusiasmo, de pronto, empezó a parecerme un poco sospechoso. Y pregunté más. Mis entusiastas cinéfilos resulta que habían ido a ver Jumper. No, no, era Juno: J-U-N-O, Oscar al mejor guión original, que es el Oscar más literario de todos, hombre. Ah. El ambiente se puso mustio. Ellos estaban fastidiados de haberse equivocado y yo de que, para una vez que se me emocionan, fuese sobre un malentendido. Pero, bueno, como era ayer, que llevaba toda una viga en el ojo, preferí consolarlos en vez de lamentarme: “No os precupéis, que estas cosas grosso modo pasan en las mejores familias”. Lo malo es que con el consuelo se vinieron arriba. Este fin de semana van a ir a ver la auténtica Juno, y se apuntaron el nombre. No sé qué van a decir sus novias, uff.
Qué poco dura el prestigio en la casa del profe.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La cultura y la derecha

Inesperadamente, la beligerante PAZ (Plataforma de Apoyo a Zapatero) está sirviendo de algo. Ha propiciado un debate sobre las relaciones entre cultura y derecha, quizá menos decisivo y esclarecedor que el del lunes, pero más trascendente a largo plazo. Hace unos días Carlos Colón lo trajo a estas páginas, y hay que agradecérselo.

Juan Manuel de Prada opina que el artista se inclina a la izquierda porque ésta le ofrece a la vez un cobijo (reconociéndole y apoyándole) y una causa (dándole la ilusión de que lucha contra el poder o los valores establecidos). Lo expresó mucho mejor el astuto Picasso, cuando rogó a Josep Pla: “Dígales a mis amigos de Barcelona que la suerte no me abandona [...] Soy multimillonario y me han hecho del Partido Comunista. No creo que un artista pueda pedir más”.

Dejando a un lado la picaresca, que se explica sola, saltemos a la otra senda española, el quijotismo, que han de transitar los creadores que grosso modo llamaremos de derechas. Resulta sintomático que Prada y Colón los ignoren. Cuando alguien informado como Carlos Colón afirma que “en España la unión de derecha y cultura ha sido tan rara como la de pensamiento y navarro, según la famosa broma de Unamuno”, algo muy grave ocurre, con independencia de que la famosa broma sea de Baroja. Una simple enumeración de los escritores españoles de derechas rebosaría enseguida los límites de este artículo. ¿Cómo los olvidan?

Seguro que ni Colón ni Prada confunden la cultura con la lista de Los 40 principales o con las páginas de las revistas del corazón, en cuyo caso no habría más que hablar, desde luego, y sería la nuestra una cultura muy guay y progresista. Como por suerte tenemos otro nivel y en él hay autores de toda cosmovisión, la clave del debate cultural es preguntarse por los motivos que llevan al ninguneo de los más o menos de derechas.

Junto a la hostilidad sordomuda de los medios de izquierda, no se debe olvidar lo más triste: el desapego de la derecha. Don Álvaro d’Ors lo explicaba al hablarnos de la imponente figura de Eugenio d’Ors, su padre. A esa derecha despegada la retrató el Marqués de Tamarón: “En España no hay conservadores, sino conservaduros”. Aunque hay indicios de cambio, los conservaeuros mantienen un temor instintivo hacia los intelectuales, especialmente hacia los suyos, siempre más comprometedores que comprometidos. Hasta que la derecha no se atreva a reconocer sin melindres a sus pensadores, estará en inferioridad de condiciones frente a un PSOE que flipa con los suyos, esto es, con Serrat y Sabina, como si fuesen, no sé, Beda el Venerable y Ludwig Wittgenstein.
[Recogido en Análisis Digital]

domingo, 24 de febrero de 2008

sábado, 23 de febrero de 2008

Calentamiento global (ya en el Siglo de Oro)

[...]
y aqueste campo riego
con agua de mis ojos, que es de fuego.

Tanto que por mí pierde
de estar cubierto de su rica alfombra,
que en él no hay árbol verde
que al sol defienda su apacible sombra
ni de aljófar lo esmalta
la clara fuente que entre guijas salta.

Por mí el florido mayo
ya no le restituye los colores
ni el sol con puro rayo
abre en los prados las pintadas flores,
ni la rosada aurora
líquidas perlas sobre el campo llora.

Por mí, con tiernas quejas
lamentan las ovejas con la hambre,
y errando las abejas
vuelan perdidas del nativo enjambre;
porque por donde paso
quemo las flores y la yerba abraso.

Luis Martín de la Plaza

jueves, 21 de febrero de 2008

Logan Pearsall Smith

AFTERTHOUGHTS -- PENSAMIENTOS A DESTIEMPO 

  We’re the children of our age, but children who can never know their mother. 

 Somos hijos de nuestra época, pero hijos que no llegan nunca a conocer a su madre. 

* 

All mirrors are magical mirrors; never can we see our faces in them. 

Todos los espejos son mágicos: no podemos ver nuestras caras en ellos. 

* 

There are two things to aim at in life: first, to get what you want; and, after that, to enjoy it. Only the wisest of mankind achieve the second. 

 Hay dos cosas que lograr en la vida: primero, conseguir lo que quieres; y, tras eso, disfrutarlo. Solo los más sabios de la humanidad logran lo segundo. 

* 

How awful to reflect that what people say of us is true! 

 ¡Qué horrible reflexionar que lo que la gente dice de nosotros es verdad! 

* 
What is more mortifying than to feel you’ve missed the Plum for want of courage to shake the Tree?

¿Qué es más mortificante que sentir que te has quedado sin el fruto por no tener el valor de sacudir el árbol? 

* 

An echo of music, a face in the street, the wafer of the new moon, a wanton thought;—only in the iridescence of things the vagabond Soul is happy. 

 El eco de una música, una cara en la calle, la oblea de la luna nueva, un pensamiento disipado: sólo en la iridiscencia de las cosas es feliz el alma vagabunda. 

* 

I can’t forgive my friends for dying; I do not find these vanishing acts of theirs at all amusing. 

 No les perdono a mis amigos que se mueran; no me parece nada divertido lo de que desaparezcan como por arte de magia. 

* 

Why are happy people not afraid of Death, while the insatiable and the unhappy so abhor that grim feature? 

 ¿Por qué la gente feliz no tiene miedo a la muerte, mientras que los insatisfechos y los desgraciados aborrecen de tal modo su lúgubre gesto? 

* 

There are men and women born into the World to do its work and win its prizes; others, simply look on and see what happens. These two kinds of people feel ashamed when they meet each other. 

Hay hombres y mujeres que vienen al mundo a hacer su trabajo y a llevarse sus recompensas; otros, simplemente a mirar y ver qué pasa. Esas dos clases de personas, cuando se encuentran unas con otras, se sienten avergonzadas. 

* 

These who set out to serve both God and Mammon soon discover that there is no God. 

Ésos que se ponen a servir a Dios y al Dinero pronto descubren que no hay Dios. 

* 

But it is not always easy to treat men and women as apes, and not baboon oneself in the process. 

No siempre es fácil tratar a la gente como monos y no mandrilizarse un poco en el proceso. 

* 

Those who say everything is pleasant and everyone delightful, come to the awful fate of believing what they say. 

 Ésos que dicen que todo es estupendo y que todo el mundo es maravilloso caen en la terrible maldición de creerse lo que dicen. 

* 

Hearts that are delicate and kind and tongues that are neither—these make the finest company in the World. 

 Corazones delicados y amables, y lenguas que ni una cosa ni la otra: ésa es la compañía más entretenida del mundo. 

* 

‘O Joy!’ sings a bird in the Heart. ‘O Joy!’ another bird answers; while the world, like a large, thoughtful cat, sits by and watches. 

 “¡Oh felicidad!”, canta un pájaro en el corazón. “¡Oh felicidad!”, otro pájaro responde; mientras el mundo, como un gran gato pensativo, se agazapa cerca y mira. 

* 

The test of a vocation is the love of the drudgery it involves. 

La prueba de una vocación es el amor por toda la rutina que lleva consigo. 

* 

Artists that don’t love their art are more numerous, and more unhappy, than we think. 

Los artistas que no aman su arte son más numerosos —y más infelices— de lo que creemos. 

* 

The Muses are vindictive Virgins, who avenge themselves inexorably on those who get tired of their charms. 

 Las Musas son vírgenes vengativas, que no perdonan a aquellos que se cansan de sus encantos. 

* 

The great art of writing is the art of making people real to themselves with words. 

 El gran arte de escribir consiste en hacer a las personas reales para sí mismas mediante las palabras. 

* 

Authors know that the Age of Miracles is not over; how otherwise explain the transfiguration of asses who praise their writing into exquisite arbiters of taste? 

 Los autores saben que la Edad de los Prodigios no ha acabado. ¿Cómo, si no, explicar la metamorfosis de los burros que alaban sus escritos en unos exquisitos árbitros del buen gusto? 

* 

Writers who write for money don’t write for me. 

 Escritores que escriben por dinero no escriben para mí. 

* 

Nothing is perfect in this world; and in spite of the noise they make and their big incomes, the complacency of our full-blown authors is not untroubled at odd moments, I am told, by the thought of that little group, just around the corner, of unimportant, unimpressed, jeering, sneering people. 

Nada es perfecto en este mundo; y a pesar del ruido que hacen y de sus cuentas corrientes, la complacencia de nuestros pletóricos autores no deja de inquietarse en ciertos momentos, me dicen, sabiendo que hay un grupito, a la vuelta de la esquina, de gente sin importancia, que no se deja impresionar, que se burla, que desprecia. 

* 

What humbugs we are, who pretend to live for Beauty, and never see the Dawn! 

 Qué tontos somos, que afirmamos vivir para la belleza, y no vemos nunca la aurora. 

* 

If you are up to date today, how dismally out of date you will look tomorrow! 

Si estás súper de moda hoy, qué desfasado te verán mañana. 

* 

He who goes against the fashion is himself its slave. 

 Y el que va contra la moda es su esclavo. 

* 

How amazing are those moments when we unimaginably possess our own possessions! 

 Qué increíbles son esos momentos cuando inesperadamente somos dueños de nuestras cosas. 

* 

People say that life is the thing, but I prefer reading.

La gente dice que lo importante es vivir, pero prefiero leer. 

* 

It is misery of young people that they have to read one another’s book. 

 La desgracia de los jóvenes es tener que leerse unos a otros. 

* 

I hate new books force upon me, but how I love cream-throating other people with them! 

 Odio que me fuercen a leer nuevos libros, pero cómo me gusta encasquetárselos a los demás. 

* 

From the bright, unbookish constellations my thoughts float back to the dim-lit reading-room of this circulating library, the earth. 

De las brillantes constelaciones sin libros mis pensamientos vuelven volando a la tenue iluminación de esta biblioteca circulante, la tierra. 

* 

How often my Soul visits the National Gallery, and how seldom I go there myself! 

A menudo mi alma visita la National Gallery, y qué poco voy yo. 

* 

I shouldn’t mind living to my hundredth year, like Fontenelle, who never wept nor laughed, never run nor interrupted anyone, and never lost his temper; to whom all the science of his day was known, but who all his life adored three things—music, painting and women—about which he said he understood absolutely nothing. 

No me importaría vivir hasta los cien años, como Fontenelle, que nunca lloró ni rió, nunca corrió ni interrumpió a nadie y nunca perdió los estribos; conocía toda la ciencia de su época, pero adoró toda su vida tres cosas —la música, la pintura y las mujeres— sobre las cuales decía que no entendía absolutamente nada. 

* 

Or like Huet, that gay old Bishop of Arranches (‘flos Episcoporum’ a German scholar called him), who lived be ninety-one, and read. Theocritus every year in his favourite month of May. 

 O como Huet, ese alegre Obispo de Arranches (‘flos Episcoporum’ lo llamó un erudito alemán), que vivió hasta los noventa y uno, y leía a Teócrito cada año en su favorito mes de mayo. 

* 

Or again I think with envy of the octogenarian Firdausi, who realized the dream he had dreamed in his childhood when, gazing into the canal which flowed by his father’s garden, the Persian boy had reflected that it Would be a fine thing to leave an image of himself in the world that passes. 

O nuevamente pienso con envidia en el octogenario Firdausi, que realizó el sueño de su niñez, cuando, observando el canal que fluía junto al jardín de su padre, el pequeño niño persa pensó que sería una cosa bonita dejar una imagen de sí en el mundo que pasa. 

* 

But most of all I envy the octogenarian poet who joined three words— ‘Go, lovely Rose’— 

 Pero más que a nadie envidio al poeta octogenario que unió tres palabras: “Adiós, adorable rosa...” 


[Selección publicada en el último número de la revista Renacimiento]

miércoles, 20 de febrero de 2008

Miopía

Miro, remiro,
y no sé si es un mirlo
o es una rata.
*
Si hoy no quieren saltar al artículo, pueden saltárselo. Este haiku de autoría dudosa es su resumen.

lunes, 18 de febrero de 2008

domingo, 17 de febrero de 2008

Contraportada

El último libro de Marina, me deparaba una felicidad inesperada. Lucía en la mesa de novedades y, cuando le di la vuelta, me encontré con este comienzo de contraportada:
José Antonio Marina —reincidiendo...

Bastó con eso. El volumen daba más de lo que cabía esperar. Me marché sonriente, pensando en el sutil arte de la escritura, que la carga el daimon...

sábado, 16 de febrero de 2008

Jo, Juno

En una manifestación pro-abortista gritan que van a quemar la Conferencia Episcopal por machista y patriarcal. Hacer pareados con la quema de iglesias, en España y tras las dosis de memoria histórica que Zapatero nos ha inyectado en vena, es de dudoso gusto. Y hay otro pareado de peor gusto incluso: “Sacad vuestros rosarios/ de nuestros ovarios”.

Mi primer pronto sería rogarles con la misma monada: “Sacad vuestros ovarios/ de los telediarios”. Claro que, bien pensado, es una bendición que la noticia más grave encuentre huecos en los informativos por fin. Si a falta de pareados geniales quieren gritarlos genitales, bienvenidos sean. En una sociedad mediática como ésta, haber logrado que el aborto abra telediarios es un paso de gigante. Y como nuestra sociedad también es sentimental hasta extremos preadolescentes, el segundo paso sería demostrar ahora que lo festivo, liberalizador, rompedor, aventurero, es la vida.

Aquí es donde aparece la película Juno, del director canadiense Jason Reitman. Va de una chica, Juno, que decide esperar al niño que espera, y darlo en adopción a alguien que lo necesita y, también, lo espera. Está lejos de ser una edulcorada historia edificante: los diálogos son bastante gamberros y malsonantes, y sobreabunda la frivolidad. Por eso mismo, qué eficaz resulta el retrato del sórdido ambiente de la clínica abortiva. O la constante guasa que se gastan con la aséptica educación sexual. El guión de la ex stripper “Diablo” [sic] Cody apunta, como quien no quiere la cosa, con una intención afiladísima.

La película muestra a las claras que lo rebelde —cómo miran a Juno por los pasillos del instituto, mientras que ella avanza sin arredrarse— y lo divertido —cómo se ríen ellos, cómo nos reímos y nos emocionamos nosotros— es el embarazo ininterrumpido. A pesar de las complicaciones, todo acaba mejor.

Me gustaría hacer una mención especial a la niña feúcha, con gafas por supuesto, que monta guardia delante de la clínica abortiva a la que se dirige Juno. Uno, qué quieren que les diga, se siente identificado con ella. Tímidamente, pasando un mal rato, saluda a su compañera de instituto y le ruega que no aborte. Milagrosamente, contra todo pronóstico, tiene éxito. A partir de ahí, como es natural, el protagonismo es de Juno, guapa, divertida, arrojada y arrolladora. Y de su bebé.

viernes, 15 de febrero de 2008

jueves, 14 de febrero de 2008

Acción de gracias

[...]

Gracias, Señor, por mis debilidades,
por el aire que piden los pulmones,
por el agua y la sed,
por mi perro guardián,
este dolor que ladra en las heridas.

Gracias, Señor,
por la luz y las sombras
que son la cara oculta de la luz,
por la noche y el sueño
que me impide temer la última noche,
por el borroso barro y por tu aliento.

Gracias, Señor, por todo y sobre todo
gracias de todo corazón por darnos
la inquieta soledad que nos unió,
por hacer necesario lo que soy,
por poner a mi alcance lo que amo.
Javier Almuzara, en Constantes vitales (Visor, 2004)

miércoles, 13 de febrero de 2008

Doble voltereta

Pon, pon, alehop: desde el trampolínk a mi previsible artículo..., pero sobre todo me gustaría que, pon, pon, segundo alehop, y a esta película imprevisible. Por razones obvias, no he podido titular esta entradilla “doble salto mortal”. Es todo lo contrario.

lunes, 11 de febrero de 2008

Ruego

Dame, Destino, cualquier otro mal...
Lo llevaré sin quejas, pero vivo
entre los bárbaros: no me señales
como poeta, no, no me señales.
Bhartrhari

domingo, 10 de febrero de 2008

Contra el golf

El golf no me parece mal sino demasiado bien. Me entusiasma hasta niveles enajenantes y tengo que quitarme de él como quien deja de fumar, luchando contra la ansiedad, pero sin parches.
Tampoco lo critico por ecologismo. Dentro de las posibilidades de explotación agrícola, entre los cultivos de regadío, ninguno tan rentable como el césped de las lomas de un club de golf. Y allí se ven corretear todo tipo de alegres animalillos, desde las célebres perdices hasta unas confiadas corzas, dichosas de ver al hermano hombre cargando con una bolsa de inútiles palos y no con una escopeta de cartuchos.

Contra el golf tengo el tiempo que se escurre por sus hoyos. Góngora se lamentó así del amor: “Diez años desperdicié,/ los mejores de mi edad,/ en ser labrador de Amor/ a costa de mi caudal./ como aré y sembré, cogí;/ aré un alterado mar,/ sembré una estéril arena,/ cogí vergüenza y afán./ Déjame en paz, Amor tirano,/ déjame en paz”. Reconozco que resulta mucho más romántica la queja del cordobés que la mía. Pero es que yo los años los desperdicié con el golf: con el amor me fue bien al final, y aquí estoy, felizmente casado con quien incluso me consuela, después de cada campeonato, por mis inexorables subidas de handicap.

Gómez de la Serna lo definió como un juego para ratones que se han vuelto ricos. Hoy también juegan al golf los roedores de clase media; lo que no quita mérito a la greguería de Ramón porque quizá lo más grave de este deporte sea, precisamente, que te vuelve un poco ratón. No es normal pasarse una espléndida mañana de domingo trotando tras una bola como de gruyère para arrastrarla hasta un agujerito. Si durante la partida, uno hablase al menos con sus compañeros de otra cosa que de su swing y del maldito slice, tendría una justificación. ¡Ay, si pudiésemos extasiarnos con el paisaje sin perder la concentración necesaria para el putt!

¿Cuántas energías de nuestra juventud más sana no se están desperdiciando en seguir con atenta mirada el vuelo (cuando vuela) de la bola? Pienso en el arte, en la política, en las horas de lectura y de reflexión y de activismo en las que podrían emplearse con enjundia tantas energías magníficas. Lo malo del golf no es el golf, sino la ingente cantidad de cosas más importantes que por su culpa (mea culpa) desatendemos.

viernes, 8 de febrero de 2008

El error perfecto

Compré en navidades La avenida de la luz de José Carlos Llop porque me lo aconsejó un amigo y porque me apasionó su París: Suite 1940, escrito a medias con César González Ruano. En seguida me saltó a la vista, desde la página 22, este poemita en mallorquín, "In the mood of love":
L’amor mai no canvia,
Però els temps sí:
Stendhal plorava a l’òpera.
Jo ho faig al cinema.
Terminado el libro al fin, lo que más me ha conmovido, sin embargo, ha sido un craso error justo en su última frase. La “Nota de autor”, desde la que se hacen las dedicatorias, acaba:
“El escriba” está dedicado a Anne-Marie y Abelardo Linares —a quienes no conozco personalmente— por su generosidad al editar mi libro La dádiva casi a ciegas.
Supongo que Llop hubiese preferido escribir Marie-Christine, que es el nombre verdadero de la traductora de Morand y señora de Linares, pero qué efecto poético tiene su metedura de pata. Gracias a ella no hace falta que Llop jure que no conoce al matrimonio personalmente ni que su libro se lo editaron a ciegas. La generosidad de los dueños de Renacimiento queda muy resaltada, ¿verdad? Es lo que se pretendía.

jueves, 7 de febrero de 2008

Traducción simultánea

Felices italianos que lo que miran guardan. Y casi escoltan al que escuchan, galantes caballeros.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Método


Como soy tan medroso y comodón y sibarita, agradezco (en Cuaresma al menos) que la penitencia me la administren ellos: un poco ya empieza.

lunes, 4 de febrero de 2008

Se buscan Quijotes

Con mis clases en el instituto, pretendo, además de sobrevivir (en todos los sentidos), insuflar algo de lirismo en las almas de mis alumnos de FP. El empeño a veces se despeña. Otras no. Pero ayer sí. Mientras dirigía fugazmente la atención de mis alumnos de Soldadura hacia el arpa del salón en un ángulo oscuro, silenciosa y cubierta de polvo, observé como uno, con peinado de cresta de indio hurón y completo surtido de piercings, le hacía a otro, más autóctono, con melenita flamenca y tatuaje de Camarón en el antebrazo, el signo de que me faltaba un tornillo.

Supongo que estas cosas van minando la salud y la moral de los profesores. Por ahora, no la mía. Contra que me llamen loco estoy bien vacunado gracias a don Miguel de Cervantes. Don Quijote es inagotable porque nunca terminaremos de resolver el conflicto entre heroísmo y majadería o caridad y sinrazón que su figura nos plantea. En lo que sí estoy con él sin ninguna sombra de duda es en el esfuerzo y el ánimo. Cuando uno ve claro su ideal, no está bien que ande titubeando porque algún cabrero (o soldador) no le entienda a la primera de cambio. Es más, la incomprensión de muchos suele ser un indicador particular de acierto. Mejor sería, claro está, que todos se entusiasmasen y que aplaudiesen a rabiar a quien les señala lo bueno y lo hermoso; pero no suele ser.

Y todavía más. Aquel gesto de aquel alumno fue casi una caricia, si me permiten el exceso de optimismo. Precisamente entraba en clase pensando en la escasez que tenemos hoy en España de quijotes. Me habían contado las bromas (por llamarlas de algún modo) que soportan unas monjitas cuyo convento ha quedado en medio de una zona de movida nocturna. Luego estuve leyendo sobre el creciente problema del abuso escolar. Que pululen bestias pardas no me entristece tanto como caer en la cuenta de que no sale nunca nadie a pararles los pies, aún a riesgo de llevarse algunos coscorrones.

El coscorrón es la condecoración de don Quijote, y que le tomen por loco lo más natural. Qué honor, no me digan, que me asimilen de algún modo al ingenioso hidalgo. Y más y mejores caballeros necesitamos. Personas normales y valientes que afronten los riesgos que sean menester por defender a los desvalidos. Pongamos anuncios: “Se buscan Quijotes”.

viernes, 1 de febrero de 2008

Zumba zen

Que al pensamiento taoísta y a la poética zen le vienen bien unas gotas de ironía no lo digo yo, ni tan siquiera Octavio Paz. La ironía ya la puso en práctica nada menos que el conocido y reconocido por los japoneses como Haku Rakuten, o sea, el chino Bai Juyi (776-846).

............LEYENDO A LAO-TSE

Vale: “El que habla no sabe; y el que sabe no habla”;
nos ha dejado dicho el ilustre Lao-Tse.
Mas si el ilustre Lao-Tse fue de los que saben,
¿por qué ha dejado escritas nada menos que cinco mil palabras?

............LEYENDO A CHUANG-TSE

El maestro Chuang-Tse reduce todo a uno,
pero a mí me parece, no sé, que hay diferencias.
El ave fénix vive lo mismo que una víbora,
pero vuela, quizá, un poquillo más alto.

jueves, 31 de enero de 2008

No sabe pero Saba

En la cuestión 8, una encantadora alumna marca la opción D. Vean:
8)¿Qué es la función poética del lenguaje?
A. Otro nombre del soliloquio.
B. Lograr que el mensaje resulte atractivo o interesante.
C. No es una función sino un oficio, que da poco dinero.
D. Rimar flores con amores.
La chica, saber, no sabe, pero cómo olvidar a Umberto Saba:
Amei triste parole che non uno
osava. M’incantó la rima fiore
amore,
la piú antica difficile del mondo.
Por fortuna, la pregunta se la he podido poner bien (por Saba) sin que por eso haya aprobado el examen (por Jakobson).

miércoles, 30 de enero de 2008

Algo pasa

En tres años, a un ritmo de una columna y más o menos media a la semana, es la primera vez, la primera, que una persona muy dulce que pacientemente supervisa todo lo mío y procura moderarme, me afea —la primera vez— que no haya sido mucho más duro con Zapatero en el artículo de hoy. O sea, que me haya ido por las ramas chestertonianas de una defensa de la democracia en vez de glosar a Gordon Liddy: «Progre es el que se siente en deuda con el prójimo y se propone saldarla con tu dinero». Ni Solbes imagina lo caro que le va a costar a ZP lo de los 400 € dichosos. [Más sobre lo mismo]

martes, 29 de enero de 2008

Optat ephippia bos piger, optat arare caballus

El deseo de ser otros, qué juego ha dado en poesía, desde Horacio hasta Felipe Benítez Reyes. Como es un afán universal y a la vez muy íntimo y contradictorio resulta perfecto para construir poemas de una intensa melancolía elegante. También vale para lanzar un piropo. Voy yo por el pasillo del IES y al cruzarme con una profesora, exclamo: “Chiquilla; te había confundido con una alumna”. Cuando me cruzo con una auténtica alumna le comento: “Qué barbaridad. Pareces una profe de las nuevas”. En líneas generales, no miento apenas, para lo que ayuda el hecho de que he olvidado mis gafas. Y así avanzo hacia la clase o de vuelta al departamento, filosofando...

lunes, 28 de enero de 2008

Expositio super Job, 13,3

Esta disputa entre el hombre y Dios podría parecer inconveniente, debido a la distancia que los separa. Pero hay que tener en cuenta que la diferencia de las personas no cambia para nada la verdad. Cuando se dice la verdad, sea quien sea el adversario, uno es invencible.
Santo Tomás de Aquino.

viernes, 25 de enero de 2008

jueves, 24 de enero de 2008

Celo

En un lugar de su obra de cuyo nombre no consigo acordarme, W. H. Auden envidia de los perros su despreocupada castidad, fuera de las épocas de celo. Ese envidia suya me ha parecido siempre bonita y emocionante, con su pudoroso sesgo biográfico. Nosotros, que tenemos perra y perro, comprobamos diariamente lo de la castidad. Y anualmente, como ahora que Pukka está en celo, lo contrario. Carbón anda (y salta y llora y ladra) desatado, tratando de ligar, digamos, con lo que sea. La perra está guardada bajo siete llaves, como princesa de las mil noches y una. Como él es un adolescente, con poca experiencia de la vida, no distingue bien lo que (le) pasa y con los nervios desechos por el ambiente cantaría si pudiese Love is in the air; y eso aúlla, temblón como un álamo. Sé que a algunos este espectáculo daría mucha melancolía, pero yo, educado en un concepto muy positivo de la virtud de la pureza y a la vez muy realista, me lo tomo con sentido del humor. Esos ojos saltones, desorbitados, y esa confusa monomanía al borde de un ataque de histeria, me recuerdan un poquillo a mis alumnos, con todos los respetos, y allá, perdido entre las nieblas del tiempo, al muchacho que fui en mis momentos más estridentes y saltarines.

martes, 22 de enero de 2008

La Cleopa

Nada más alejado de mis gustos, en principio, que la obra de mi paisano Carlos Edmundo de Ory, exceptuando sus prodigiosos sonetos vivos, donde el molde le contiene un poco. Mi ideal poético es un discurso razonable en el que se producen inesperados rompimientos de gloria y el de Carlos Edmundo de Ory es una ametralladora de disparates... En la que inesperadamente se producen rompimientos de gloria, que desmontan (a medias) mis prejuicios. Así, el final del poema “Orinoco”, publicado en El desenterrador de vivos (Galaxia Gutenberg, 2006), donde reflexiona (más o menos) sobre el hombre y la historia, en una línea (discontinua) que recuerda algo las Futurologías de Ibáñez Langlois y ciertos cantos de Pound:
Venirnos con que hay un Para un iso
[...]
yendo de gue en rra de rra en gue
Pero también están los grandes grandes
del ar de la poe de la músi
los profe los filó los matemá
¿Quién olvida a Beethoven quién olvi
las máximas de Heráclito quién ol
la llamada María de Magdala
o esa otra mujer la Cleopa?
Y algunos de los aerolitos ( así llama a sus aforismos) publicados en la misma antología:

El Bien y el Mar.

El hombre es un misterio estropeado.

Decir que las mariposas son animales es un insulto a las mariposas.

Verte que te quiero verte (homenaje a Federico)

lunes, 21 de enero de 2008

A la salida del cine

1-Sobre el título. Una novela y una película que se titulan “Expiación” tienen medio camino andado. Desde el inicio tocan fondo. Lo complicado después es caminar la otra mitad.

2-Unas migajas al menos de optimismo. Para que las cosas salgan tan mal se ve que es necesario que confluyan un sin fin de errores y de malentendidos. Si uno solo de los personajes no se equivocase o si otros no actuasen sin ética alguna, se podría haber evitado tanto dolor. Una conducta recta, cualquiera, corta el embrollo con la limpieza de un tijeretazo. Moraleja: no equivocarme yo, en la medida de lo posible.

3- Addenda lunera. ¿Por qué todas estas historias tan contundentes se ambientan, desde los tiempos de Esquilo, en altos palacios o en magníficas country houses o en exclusivos clubs de Londres o en espaciosos apartamentos de Manhattan? Pues como símbolo de que la tragedia es un lujo. Y, más frívolamente, como un aviso: cuanto más rico eres, más fácil la complicación. Los personajes no tienen que pasarse la mañana de los lunes (y los martes y los miércoles y los demás) trabajando, como es lógico.
La clase media da bien para la comedia, afortunadamente.

sábado, 19 de enero de 2008

Madrid, Madrid

Los de pueblo elogiamos mucho de Madrid sus museos y sus teatros. Cuando uno llega a la capital va corriendo (en taxi) a las taquillas y allí encuentra a dos o tres paisanos dispuestos a pegarse idéntico atracón de exuberante oferta de cultura. Pero no voy a hablar de eso, ni siquiera de la grandiosa exposición “Fábulas de Velázquez” del Museo del Prado, que recomiendo. Voy a centrarme en los madrileños, o sea, en ésos que, para empezar a hablar, elogian nuestra calidad de vida. Luego siguen y no paran.

Invitado por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid ha vuelto a sorprenderme, sobre todo, como digo, por el elemento humano. Tras mi charla, se me acercaron unos jóvenes ejecutivos perfectamente enchaquetados, que habiéndose enterado de que mi pueblo es El Puerto de Santa María, venían a comentarme cuánto les gusta el Carnaval de Cádiz. Sabían mucho más que yo del asunto, por supuesto, y terminaron entonando a dúo el estribillo de la chirigota “Lo que diga mi mujer”. Lo cantaban bien.

En la cena, un madrileño de pura cepa (que en este caso particular era de origen menorquín) explicó los intríngulis del camino del Rocío, que cada año hace con la Hermandad de Jerez. Otros comensales conocían las playas de mi provincia mejor que yo. Todos reconocían encantados lo admirable de mi tierra.

Y no sólo de la mía. Se habló con cariño y mucho conocimiento de causa de Barcelona, de Javea, Portugal, de Israel, de Estados Unidos... Yo, que, sin llegar a los extremos de un madrileño medio, he viajado lo mío y he vivido en el extranjero, puedo afirmar que nunca jamás he visto una sociedad menos cateta y más proyectada hacia el otro que ésta. Da gusto (y hasta vanidad) visitarla y se entiende así su dinamismo económico y social, su interés cultural y también su inquietud religiosa, porque todo va unido.

“Rompeolas de las Españas” llamó Machado a Madrid, y eso es, como mínimo. Lope de Vega en La Dorotea, ante el Guadalete de mi pueblo, se preguntaba qué río era éste que se cantaba más que el Manzanares. Debía estar haciéndose una pregunta retórica, pues Lope seguro que sabía que los madrileños prefieren loar las excelencias de los demás a mirarse el ombligo. Yo, ya de vuelta a mi orilla del Guadalete, no me olvido de los amigos de allí. Hoy quisiera corresponder y cantar al Manzanares y a sus espléndidos, generosos ribereños.

viernes, 18 de enero de 2008

Espiral

Ante cualquier aprieto, problema, contratiempo o sinsabor, Leonor suspira: "Ay, madre mía". Yo escucho "ay, mi suegra" y, claro, me preocupo más.

jueves, 17 de enero de 2008

Más Velázquez

Aunque entiendo bien que no se atrevan a exponer a Velázquez bajo el rótulo directo de “Pintura religiosa”, porque cómo meter entonces a El Niño de Vallecas, pero, sobre todo, cómo no hacerlo.
*
Lo que no hay quien entienda es la cartela del cuadro de Menipo. Se dice literalmente que el griego amaba tanto las riquezas que llegó a suicidarse. Curiosa manera, no me digan, de apegarse a las riquezas, eh, y de redactar una cartela.

miércoles, 16 de enero de 2008

Yo me muero mirándola

En mi artículo de hoy, no he corrido un púdico velo sobre La Venus del espejo, que conste. Sólo que es mucho cuadro y no me ha cabido. Me distraía del argumento principal. Tendría que escribirle una cosa para ella solita y explicar, hablando de fábulas, que lo de "La Venus" es otro espejo: doblemente reflejada, que es doblemente velada, la venus, en el espejo y en la mitología. Lo que explica lo inagotable de su desnudo. El voluntarioso Goya con ese truco tan evidente de la maja vestida y, zas, desnuda, no consigue ni la mitad, aunque también intenta el desdoble, pero no. Y como en mi espacio del periódico no se pueden poner fotos, tendría que explicar pormenorizadamente los encantos del cuadro de Velázquez. Acabaría el artículo con unos versos prestados de aquel soneto de Víctor Botas a la profesora de inglés de sus hijos: "Menuda gracia / que le hará a mi señora este poema"; ese artículo, en mi caso.

lunes, 14 de enero de 2008

Propuesta

Leyendo el poema-almanaque-onomatopéyico de NDP, tras aplaudirlo, me hundo en hondas reflexiones sobre el domingo. A él le entusiasma (“Yujuuuu”, llega a exclamar literalmente), no sé si llevado de la mano de sus firmes principios teológicos. Los comentaristas demuestran más recelos. Esos recelos han sido estudiados a fondo en Los espejos del domingo y otras lecturas de poesía (Editorial Renacimiento, Sevilla, 2004) por Antonio Moreno. Y yo pienso que es natural que, al ser festivo el sábado, contando con la noche del viernes y la amenaza del lunes, el centro de gravedad del júbilo se desplace a la tarde-noche del sábado, buscando el punto de mayor equidistancia. El domingo se reduce a preámbulo del fin del fin de semana. Llevado de la mano por principios teológicos, lo reconozco, yo propondría hacer festivo el lunes, a cambio del sábado. La noche del sábado seguiría teniendo su encanto, el domingo sería el día central, esto es, lo que le corresponde, y el lunes ganaría mucho en paz perezosa, que nos vendría muy bien. Perdería el viernes, eso sí, pero bueno, tampoco es tan terrible descender a jueves. El martes, como su propio nombre indica, sí que sería la guerra, pero alguno tiene que perder, claro. Lo propongo hoy, lunes, con la astucia de un político en campaña electoral, a ver si así recabo algún apoyo. La reforma es urgente y necesaria.

domingo, 13 de enero de 2008

Lo que cumple

Hoy que es mi enésimo cumpleaños la casualidad me pone en los oídos Le quattro stagioni de Vivaldi, qué suerte. Y me hago un propósito presto: emularle. No consentirle al tópico que ninguna estación sea menos hermosa y vivificante que las otras. Empezar y acabar con un Allegro.

sábado, 12 de enero de 2008

AG

Largo es el arte; la vida en cambio corta
como un cuchillo
Pero nada ya ahora
-ni siquiera la muerte, por su parte
inmensa-
podrá evitarlo: exento, libre,
como la niebla que al romper el día
los hondos valles del invierno exhalan,
creciente en un espacio sin fronteras,
este amor ya sin mí te amará para siempre.

Viaje de vuelta

Parecía una diligencia: el tren iba lentísimo. Igual que antiguamente se acababa el agua de las cantimploras, empezaron a agotarse las baterías de los móviles y los portátiles. Se acabó también la película que echaban: El diablo se viste de Prada. Y entonces, como por ensalmo, ocurrió una cosa rarísima: los pasajeros empezaron a hablar unos con otros.

viernes, 11 de enero de 2008

A José Mateos, tan dedicado

Sería muy bonito reunir en un volumen los numerosos poemas que unos y otros le hemos ido dedicando, desde “A José Mateos, tan delicado” de Francisco Bejarano —que no sé si sería el primero, pero sí fue el primero que yo leí— pasando por “Para José Mateos” de Pedro Sevilla hasta el que le ofrece Raúl Pizarro o el de Leopoldo de la Torre, que ahora no sé cuál de los dos es más envidiablemente joven. Todos juntos formarían una amplia antología poética. Si generalmente es el gusto de un crítico el que decide qué poemas se antologan, no estaría mal para variar que fuera esta vez el de cada poeta: el gusto que se ha dado —el gustazo— de dedicar un poema a alguien querido.

El proyecto tendría mucho interés crítico porque permitiría ver en acción una de las principales líneas de fuerza de la poesía española contemporánea, como yo explicaría en el prólogo, si me lo pidiesen, o en una reseña para Poesía Digital, si no. Por los poemas dedicados a José Mateos que conozco, sería un volumen de muchísima calidad. Esos poemas suelen contarse entre los mejores de sus autores.

En la vida nada ocurre por casualidad, y menos aún, si cabe, en poesía. La calidad de esos textos devuelve lo que puso José Mateos, con su influencia poética o con su trato personal, con ambos en la mayoría de los casos, para que nuestros libros tuviesen un nivel aceptable.

José Mateos, tan dedicado: y no sólo por los poemas que a él se le dedican, sino también por el tiempo y el cariño que él dedicó a nuestros poemas. Que yo conozca, a nadie se le puede aplicar mejor el verso de Umberto Saba: “Tu hai come il dono della santitá”. Su entrega y su paciencia han sido siempre ejemplares y ejercidas con tanta naturalidad que parecen eso, un don.

Jorge Luis Borges repetía a la menor ocasión que el hecho más trascendental de su vida había sido la biblioteca de su padre. El hecho más trascendental de mi vida literaria fue el encuentro con Mateos, que ha sido para mí un maestro, aunque de paisano. Me explico: en esta época alérgica a la jerarquía, los maestros molestan por su necesaria superioridad. José Mateos, tan delicado, sabe hacerse amigo de sus discípulos y no levantar la mínima suspicacia de estos tiempos horizontales.

¿Me ha provocado celos ver cómo su magisterio, desde aquellas casi clases particulares que me daba en la codirección de la revista Nadie parecía, ha ido expandiéndose con su taller literario de Jerez y ahora por los escaparates de las mejores librerías, a través de su Escuela de la Docta Ignorancia? Quiero pensar que no, siquiera sea por hacerme digno de una de sus enseñanzas más suyas de palabra y de obra: “Lo que se guarda, se pierde”.
[Contribución al libro-homenaje que sus alumnos del taller literario de Jerez han dedicado a José Mateos.]

jueves, 10 de enero de 2008

¿Por qué me desenterraste del mar?

Por la ventanilla del tren, con la cabeza apoyadita en el cristal, no voy viendo un mar de mieses ni luego un mar de olivos, que también, sino un mar de dudas, más que nada. Voy a Madrid, a una espléndida universidad, a disertar, durante tres horas, sobre lo que la poesía es.
Apuesto a que adivinan qué voy dudando, justamente.

miércoles, 9 de enero de 2008

Los miércoles, alehop

Un viejo amigo empresario, por razón de su cargo, come a menudo con lo que se llaman líderes de opinión. Y luego cuenta anécdotas jugosas, aunque con un punto amargo. Una de las últimas va de un famoso columnista de ABC —no logré extraerle el nombre— que se dolió de lo poco visitado que era su artículo en la página web del periódico y que eso lo medían en la empresa y que para colmo era público y que todo quisque veía que él tenía menos lectores que el resto, ay. Mi resolutivo amigo le comentó que el informático de su empresa era capaz de ponerle, mediante no sé qué técnica, las cifras por las nubes. Dicho y hecho. De hecho, mi amigo llamaba para ofrecerme los constatados servicios de su habilidoso informático. Se lo agradecí mucho, pero, en fin, no. Luego he pensado que los que de verdad me leéis aquí podíais hacerlo allí, en la página del periódico, por sólo un click de más, si no os importa. Una cosa es mentir y otra hacer el primo innecesariamente. Así que a partir de ahora, los miércoles, en vez de copiar en el blogg mi columna, pondré un trampolín: ¡alehop!

martes, 8 de enero de 2008

Agradecimientos

Por la Gracia impagable que supone estar vivo
entre dulces paredes que ojala no taladre
jamás ácida envidia, porque viví y aún vivo
de su seno, modelo del hogar donde vivo
bendita sea mi madre.

por todos estos años protegido, al cobijo
de todo hijo de perra que me muerda o me ladre,
porque intentó engordarme, aunque seguí canijo,
por esta Gloria en vida cosechada en su hijo
Gloria para mi padre.

por aquel paraíso de cow-boys y casitas.
por aquellos castillos de todos los veranos
en la playa, por todos lo gozos y las cuitas
compartidos de siempre, benditos y benditas
mis hermanas y hermanos.

por los tiempos dichosos que, después del espanto
de estar solo, brotaron como brotan los trigos,
por mi risa y mi guasa fomentada hasta el llanto,
por las curdas tan gordas que me aguantaron tanto
benditos mis amigos.

y porque del abismo de soledad oscura.
donde vagué perdido, allá en la noche negra
nació este Sol hermoso, que me elevó a su Altura
por la Gracia impagable de parir la Hermosura
bendita sea mi suegra.

y puesto que no hallé criatura más hermosa
que tú, por los senderos de la vida perdida.
por este místico éxtasis de amor con una Diosa,
porque hasta ahora has sido lo mejor de mi vida
bendita seas, Esposa.

y si algún poetilla de esos que están de moda
no gusta de mis versos por
tradicionalismo
de sus temas o formas o algo así, que se joda:
Gloria para mí mismo, Gloria para mí mismo,
Gloria para mí mismo.


[Francisco Fortuny, Cielo rasante, Pre-Textos, 1992, pp. 7-8. Los subrayados son míos --quiero decir, más míos, si cabe.]

viernes, 4 de enero de 2008

Desde la despensa

La tormenta de ayer por la mañana me sorprendió en casa de mis padres. Esperaba a que escampara con impaciencia y fastidio. ¡Tengo aún tantos regalos pendientes...! Hasta que desde la despensa oí lo que se decían en la cocina. Elizabeth, la chica peruana, le susurraba a la muy andaluza asistenta con su suave acento de ultramar:
—Mari Carmen, así llueve en la selva.
Y había en la frase nostalgia y reconocimiento, cierto didactismo orgulloso, mucha poesía. Salí a mis gestiones como quien regresa de un viaje por el trópico, enriquecido.

miércoles, 2 de enero de 2008

Novelas de amor

Llevo todas las fiestas leyendo novelas románticas o sobre ellas. Ahora estoy con Emma de Jane Austen, llegando al final, cuando cada oveja encaja con su pareja y los nubarrones se disipan, dejando de su paso un delicioso olor a tierra húmeda y a fértil primavera… Ya saben. Además, estaba traduciendo los Aforismos a destiempo de Logan P. Smith cuando me encontré con esta confesión inesperada: “De todos los temas de las novelas románticas el que yo prefiero es un matrimonio, sin amor en apariencia, entre un héroe y una heroína, almas nobles, que realmente se adoran, pero que son demasiado orgullosos —profundamente orgullosos— para reconocérselo; hasta que de repente, tras años de heladas aunque correctas relaciones, la llama de su mutuo ardor se enciende, y ellos caen al fin (mientras yo me desvanezco de placer) en el paraíso de un abrazo”. Para redondear las casualidades, en el último libro de Wislawa Szymborska, hay un poema, titulado “Consuelo” que versa también sobre las novelas con finales felices. En concreto, sobre lo que a Charles Darwin le gustaba leerlas.

La perspicaz premio Nobel polaca sospecha que Darwin descansaba así de tanto determinismo evolutivo y despiadada selección natural y predominio del más fuerte. En cierto sentido, nada menos natural que el amor, donde el egoísmo brilla por su ausencia. Darwin tendría que disfrutar de lo lindo, lógicamente. Casi tanto como yo.

Las novelas de amor presentan una ventaja añadida en estas fechas. Se desparraman ahora demasiados deseos vagos, facilones, de amor y de felicidad. Las novelas, con sus cientos de páginas, son un antídoto eficaz. Nos recuerdan que el amor tiene densidad y peligro, que requiere bastante esfuerzo. “El amor, señores, no es un eslogan”, advierten con su peso y su volumen los inacabables novelones decimonónicos.

Otro aspecto interesante de estas novelas es que suelen ser varias las parejas a un tris de fracasar o de fundirse en un abrazo. Se nos señala con sutileza que los sentimientos tienen una importante dimensión social. Aunque uno, monógamo, ame sólo a una, late misteriosamente una secreta solidaridad entre la intimidad de todas las parejas. Por eso hay épocas y ambientes en los que amar es más sencillo o más difícil o prácticamente imposible, según.

Yo quisiera desearles para este año que empieza mucha felicidad y amor, como está mandado, pero no en plan tarjeta navideña, sino como si de un novelón de trescientas sesenta y cinco páginas como mínimo se tratara. O sea, que les deseo un amor prolijo, apasionado, intenso, resistente, que no dure sólo para las fiestas, sino durante todo el taco del calendario.
[Grupo Joly]

martes, 1 de enero de 2008

Las campanadas con Kierkegaard

1) Lo que la época necesita es eternidad.

2) Sin riesgo no hay fe.

3) ¡Cuánto se asemejan la melancolía y la frivolidad!

4) La verdadera tarea consiste en ser objetivo con uno mismo y subjetivo con los demás.

5) Verdaderamente, para servir a la verdad sólo cabe hacer una cosa: sufrir por ella.

6) La más peligrosa de todas las enfermedades: admirar en público lo que se considera intrascendente en privado.

7) La luna es la conciencia de la tierra.

8) Tan sólo una cosa ha de ponernos serios: el propio pecado. Para lo demás vale el principio de que, si puedes tomártelo a la ligera, tanto mejor.

9) Aristócrata es o se vuelve todo aquel que a sabiendas quiere el bien.

10) La gente apenas hace uso de la libertad que tienen, por ejemplo, de la de pensamiento; en cambio, para compensar, demandan libertad de expresión.

11) La paradoja es el verdadero pathos de la vida intelectual.

12) La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Poesía preventiva

El poema sobre la Nochevieja es de Pablo Casares (San Sebastián, 1972). La negrita (o azulita) es mía:
Los bares clausuran otro año.
Un grupo de jóvenes golpea una máquina de refrescos.
Un coche a todo trapo cruza la avenida.

Te cojo de la cintura y te aprieto contra mí.
Me alivia saber que nos estamos haciendo viejos para esta noche.

domingo, 30 de diciembre de 2007

Rendidos

Por fin he comprendido a los progres. No corroen la tradición, ni cambian el mundo, ni asedian a la Iglesia, aunque lo parezca y/o lo pretendan. No hacen más que rendirse, los pobres.

Se vio con la ETA. Negociar con los que asesinan para que por favor lo dejen, es —como les señaló media España— ponerse de rodillas. En verdad teníamos que haberlo visto mucho antes: un progre es un marxista que se ha entregado al capitalismo, si me perdonan la contradicción, que es de ellos. Aunque yo reconozco que sólo ahora, con lo del aborto, he comprendido del todo que la rendición incondicional es la esencia del progreso. Había una ley y esa ley no se cumplía hasta que llegó una jueza que la aplicó; y entonces ellos deciden cambiar la ley para despenalizar todas las conductas ilícitas. O sea, que —dispuestos a no enfrentarse jamás al delito— se apresuran a declararlo legal.

Los ejemplos podrían multiplicarse. Educar es esforzado, ¿verdad?, pues entonces no se educa y se prohíbe hasta el pedagógico cachete. Y si los alumnos suspenden, para evitar el fracaso escolar, se les permite pasar de curso con cuatro suspensos, hala. El problema no se resuelve; se disuelve en una pasta gelatinosa y tibia de vaguedades y demagogia, donde se camuflan a gusto.

Sus relaciones con los dictadores son análogas: ¡venga diálogo con Gadafi, Castro y Chávez! Ni por la democracia que tanto invocan se esfuerzan lo más mínimo. Con el Sáhara y el Sultán de los Creyentes Mohamed VI igual, o sea, nada. Su defensa del divorcio es, bien mirada, una exaltación de la derrota, ¿o no? El divorcio nunca es una lucha si exceptuamos la feroz en los juzgados por ver quién se lleva la pasta. La lucha heroica sería tratar de salvar los matrimonios.

Son esas mismas ganas de rendirse lo que produce la rabia sorda, un punto acomplejada, contra los que no nos conformamos. También lo que explica su enorme éxito de crítica y público, porque no pelear parece más confortable y comercial.

No son tan fieros como se pintan: son acomodaticios y blanditos. Quizá inocentes, porque todo lo inocula su ideología. Creen en serio ese insulto a la inteligencia —que decía Cioran— de que la historia progresa inevitablemente. Y, creyéndoselo, resulta lógico que se dejen arrastrar por la corriente, limitándose a flotar, haciendo el muerto.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Jo, Joseph Joubert

La literatura. A lo que no tenga encanto y cierta serenidad no podremos llamarlo literatura. Incluso en la crítica debe hallarse alguna amenidad; si falta por completo, entonces ya no es literatura. En los periódicos encontramos todo el tiempo esta repelente controversia. Donde no hay ninguna delicadeza no hay literatura.
*
Cuando las palabras están bien escogidas son abreviaciones de frases.
*
Que las palabras se separen bien del papel: es decir, que se fijen fácilmente en la atención, en la memoria, que sean fáciles de citar y desplazar.
*
Podemos muy bien imaginar e incluso imitar el estilo de los hebreos y de los griegos sin saber una palabra de su lengua, pero no sin conocer a sus escritores.
*
Voltaire tenía el alma de un mono y el ingenio de un ángel.
*
Hay mil maneras de decir lo que se piensa, y una sola de decir lo que se es.
*
La ignorancia, que en moral atenúa la falta, es en literatura una falta capital.
*
Escribiendo demasiado arruinamos nuestro espíritu; no escribiendo, lo oxidamos.
*
Es imposible volvernos instruidos si sólo leemos lo que nos gusta.
*
Mis descubrimientos (y cada cual tiene los suyos) me trajeron a mis prejuicios.
*
Tres condiciones son necesarias para hacer un buen libro: el talento, el arte y el oficio. Es decir: la naturaleza, la factura y la costumbre.
*
La verdadera profundidad viene de las ideas concentradas.
*
Todos nuestros instantes de luz son instantes de dicha. Cuando hay claridad en nuestro espíritu, hace buen tiempo.
*
Para escribir bien se necesita una facilidad natural y una dificultad adquirida.
*
En los trabajos del intelecto el cansancio previene al
hombre de la esterilidad del momento.
*
La alta filosofía nos enseña a no ser demasiado filósofos.
*
No puede hallarse poesía en ningún lado cuando no se lleva dentro.

Joseph Joubert. Sobre el arte y la literatura. Periférica, 2007

jueves, 27 de diciembre de 2007

La naturaleza imita al arte

Acabo de llegar de un funeral en el que varios amigos habían leído, con aprobación, mi artículo de ayer. Lo curioso es que dos (sí, sí, dos, y ni uno menos) me han dado unos cachetitos: plaf-plaf, mientras me lo celebraban. Jolín, qué cuidado hay que tener con lo que uno elogia.

Un silencio chestertoniano

O sea, de los gordos. Se me ocurrió una paradoja para el artículo de ayer que me callé: la de que el Estado ve con malos ojos que los padres (que nos quieren tanto) den un coscorroncete pero no que la policía nos reduzca con la porra o, en su caso, con la pistola. Chesterton --tan anarquistoide-- se hubiese relamido con el contraste, tan suyo. Él podía, en un mundo bastante más sólido. Yo, sin embargo, tengo que andarme con pies de plomo, no vaya a leerme Zapatero y a gustarle la idea y a dejar a los pobres polis inermes, que él es capaz.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Elogio del cachete

Desgraciadamente no puedo elogiar el cachete por experiencia propia. Ni tengo hijos a los que dar “una corrección razonable y moderada”, como decía antes el Código Civil, ni mis padres me dieron los cachetes que yo me merecía, lo cual me temo que explica demasiadas cosas. Aunque alguno me dieron, a Dios gracias.

Mis padres, tan extraordinarios en otros aspectos, en esto fueron de lo más ordinarios. La paternidad lleva implícito un cariño desbordado por los mocosos, que, visto desde fuera, resulta bastante sorprendente. Ese cariño insondable les dota de una paciencia sobrehumana y también les retrae bastante a la hora de soltar un coscorrón. Los amigos de los padres o sus vecinos, personas de tímpanos delicados y de paciencia humana, daríamos con gusto el razonable, el moderado coscorroncete, pero no entra dentro de nuestras facultades. La naturaleza es muy sabia y concede la autoridad a quien la usará de forma muy comedida.

Por supuesto, siempre hubo excepciones: padres malas bestias, pero a ésos se les aplicaba con toda justicia el Código Penal. Lo extraño de la nueva reforma es que el Estado prohíbe a los padres normales ejercer el derecho ancestral de educar a sus hijos con el punto y aparte de un cachete. Ahora, por norma, se establece la necesidad de dirimir las discrepancias “con respeto a la integridad física y psicológica” de los menores. ¿Y la integridad física y psicológica de los mayores, qué?, preguntaría uno, que al menos en esto es un observador imparcial (y muy preocupado, por cierto, con lo que observa).

Desde un punto de vista propagandístico, la medida es una torpeza, porque la Educación por la Ciudadanía ya había despertado en amplios sectores de la sociedad la sospecha de que el Gobierno se mete donde no lo llaman. Esta prohibición del cachete levantará aún más suspicacias en los que ven mal que se intervenga la educación de sus hijos. Y desde un punto de vista práctico, cómo se aplicará: ¿crearán un fiscal anticachete, una brigada antiazotanina o esperarán a las denuncias de los ofendidos chavalines?

Algunos han señalado la paradoja de que sean los mismos que están por la labor de permitir que trituren a los fetos de hasta 30 semanas los que prohíban ahora que se les dé una palmada en el culete a los niños a partir de los 40 semanas. En el fondo, no hay tal. Con sus evidentes diferencias, ambos casos son maneras de quitarse un problema de encima. Lo difícil para los padres es educar, reñir e incluso pegar un cosqui si resulta necesario. Nos lo decía mi madre, la pobre, cuando no le quedaba más remedio que darnos una torta: “Me duele más a mí”.
[Grupo Joly]

lunes, 24 de diciembre de 2007

¡Feliz Navidad a todos!

VILLANCICO

Cada año nace Dios,
¿para cuándo nazco yo?

Es Navidad novedad
que se repite incesante:
se nos pone Dios delante
hecho Niño en el Portal.
Y, en medio de la emoción,
no dejo de preguntarme:
"Cada año nace Dios,
¿para cuándo nazco yo?"

sábado, 22 de diciembre de 2007

Wislawa lo vale

Primero había acudido (por un regalo de amigo invisible) a la librería de viejo El Arrebato y me había entrado el ídem. Luego, por supuesto, a Hiperión, donde lo tenían todo y lo compré bastante. Menos lo nuevo de la Szymborska, que se había agotado. Bien por ella. Mal por mí. Entonces, cargado como un mulo (un mulo bibliófilo), bajé la calle Alcalá, con un frío casi burgalés. Bajo una llovizna en cursiva, crucé atestados pasos de cebra. Subí --el plástico de las bolsas y el frío cortándome las manos-- la Gran Vía, que es la gran cuesta. Todo en dirección a la horrible Casa del Libro, por ver si allí tenían a Wislawa. Porque ella lo vale y porque afirmé en una encuesta para la revista Chesterton que mi próximo libro iba a ser Dos puntos y quisiera cumplir mi palabra. Sudaba por dentro, me helaba por fuera. Todo estaba resultando muy polaco. La cuesta inacabable, las bolsas pesadas y eso que llevaba libros tan ligeros como Alada claridad de Yosa Buson o los 99 haikus de Ryookan o, por fin, a Florenski. Con un sudor amarillo que no presagiaba nada bueno, entré en la Casa de marras. Un bofetón de calor y humanidad cultísima. Tras varios intentos escaleras arriba y abajo, pregunté a un señor de allí, que ni idea, pero que si no lo he encontrado con esa cara de ansiedad y esfuerzo que llevo es que es imposible. Al salir, miro el escaparate. Estaba atestado, ajedrezado, con dos libros: Zapatero de Suso del Toro y Las benévolas de Jonathan Littell. Me entra el fervor poético y se me ocurre este extraordinario epigrama:
Tal para cual.
El fervor poético anunciaba el fervor febril y ando medio malo hoy, lo cual me ha impedido ir a un SPA con toda mi familia (política), ay. No he tenido más remedio que quedarme solo, en el cuarto del hotel, calentito, leyendo la antología de Ángel del Río de grandes moralistas castellanos (Editorial Éxito, 1968) que encontré en El Arrebato.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Argumentos

Me proponía firmemente correr un tupido, pudoroso velo sobre mis navidades en familia (política). Sin embargo, no se puede defraudar al respetable, y tendré que descorrerlo un poco. Mi muy respetable abuela (política) sigue, con noventa y cuatro años y mucho interés, mis Rayos y mis truenos, sobre todo desde lo de la compota. Hablando por teléfono con su nieta suele preguntarle (con un punto de guasa) por la bitácora. Ayer, anticipando las navidades, se dejó caer del todo: "Y Enrique, para su blog, va a tener muchos argumentos ".

jueves, 20 de diciembre de 2007

ay, yayay

Los que se preocupan tanto por mi salud moral y mi falta de humildad estarían muy contentos por la cura a la que me sometieron ayer. Y no es, no, porque después de mi conferencia sobre los villancicos, la cantaora, Ignacia la del tío Benito, o Benita la del tío Ignacio, levantara al público de sus asientos mientras que yo había recibido una discreta, consuetudinaria ovación. Eso va en los géneros y los estilos. La humillación fue la tila: nunca jamás una tila me crispó tantos los nervios. Había quedado media hora antes de la conferencia con el director del evento, que llegó tarde. Éste, meses antes, había entonado grandes loas a nuestra amistad para explicarme que no me pagaría por mi intervención. Tampoco -ni siquiera- la tilita, sino que cuando llegó la hora de pagar, miraba para otro lado. Luego, en el escenario, Benita o Ignacia, la del tío viceversa, habló constantemente de que le pagaban y que el dinero es mu malo (eso en dos fandangos mu, mu sentíos) y que no haría bises porque no entraban en el presupuesto, ay, yayay. Ya digo que eso fue lo que me dolió, en la cartera, o sea, en la dignidad, y no los aplausos entusiastas a la Benita-Ignacia, que se los merecía. De hecho, yo también aplaudí y me emocioné oyéndole cantar:
Pobrecita Virgen,
va pisando nieve,
pudiendo pisar
rosas y claveles.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Un pestiño

A estas alturas a nadie le extrañará lo más mínimo que los alimentos navideños hayan surtido generosamente el campo metafórico del cansancio y la torpeza. Que algo pesado y aburrido sea un pestiño es expresión que pudo sorprendernos mucho a principios de noviembre cuando probamos el primero del año. Ahora que llevamos entre pecho y espalda tamaño puñado de pestiños, la metáfora se entiende de sobra.

Lo mismo pasa con la descripción de alguien como que tiene un polvorón en lo alto. Por ejemplo, Moratinos; aunque del ministro sería todavía más exacto afirmar que lo tiene en la boca mientras farfulla afanosa, mofletudamente sobre la Afifanza de Cifilifafiones. Esto por limitarnos a los dulces más característicos, que la cosa se podría estirar a otras frases hechas, tales como andar con el pavo subido, dar la matraca o que nos den las uvas, todas de resonancias navideñas, pero poco festivas.

El habla popular ha andado aquí muy fina, porque efectivamente todo tiene un límite y lo cotidiano es mucho y feo. Si nos pusimos a comer turrones allá por septiembre, nada más volver de la playa, es lógico que lleguemos a la Nochebuena deseando que comience la Cuaresma, o, si quieren —por eso de la famosa Afifanza—, el Ramadán. Y quien habla de dulces lo hace de salados y de bebidas espumosas. Con las inexorables comidas de empresa uno alcanza la cena familiar al borde de su resistencia física y psíquica.

Qué lástima que, por haber comenzado dos meses antes con las luces y con los villancicos en los centros comerciales y con las degustaciones, vayamos ahora a pasar el día principal de las fiestas empachados y protestones, hartos en los dos sentidos de la palabra. En vez de admirar la mesa nos automedicamos almax y sal de frutas. En vez de aplaudir a la cocinera o al cocinero apuntamos el régimen de la lechuga. En vez de brindar comparamos pesos y tallas. En definitiva, en vez de felicitarnos por el derroche que supone que Dios se haya hecho Niño para redimirnos, estamos deseando que todo acabe pronto.

Aún estamos a tiempo, sin embargo. Yo me propongo —si me dejan— pasar estos días que quedan hasta la noche del 24 en relativa austeridad, acordándome del frío camino en burro de José y María hacia Belén. Por repetidas experiencias, sé que basta un día y medio de régimen para que el pavo trufado, los turrones, los pestiños, los polvorones e, incluso, el mismísimo conejo vuelvan a recuperar su originaria condición de suculentos manjares. Con cinco días de frugalidad, que son los que quedan, llegaremos a la Nochebuena con el espíritu y el estómago bien dispuestos para la gran celebración.
[Grupo Joly]

martes, 18 de diciembre de 2007

Insisto (lo siento)

El año 2004 escribí este villancico. Ahora se vuelve a hablar de la ampliación del aborto y yo lo vuelvo a entonar. Lo siento.

Con la ampliación del aborto
morirán más inocentes,
Gomorra exulta y las gentes
se odian… Hoy, Jesús, te exhorto
a que tu amor sea más corto
y no vengas al Portal…
No nos merecemos tal
derroche de paz desnuda.
Nos merecemos que acudas,
pero al Juicio Universal.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Con PISA, sin pausa

Que el informe sobre el estado de nuestra educación se llame PISA ha dado mucho juego a los articulistas con lo de la torre inclinada. Me parece bien, porque lo cierto es que en España la educación se derrumba. De hecho, me temo que la célebre torre seguirá en pie muchos años más que nuestra enseñanza. Y todavía más si ahora los políticos se ponen a legislar, que es lo que tiene peligro. Llevan años mejorando sin pausa la educación hasta la ruina total que contemplamos. No se han enterado aún de que el problema de la educación no es un problema de la educación.

Una sociedad obsesivamente igualitaria tiene un fondo de rebelión contra la excelencia y, por tanto, contra la cultura. No sería difícil, quizá, conectar esto con la escasa magnitud de lo que con generosidad llamamos arte moderno. Lejos de mí arremeter contra la democracia para la elección de nuestros representantes públicos. Sin embargo, permítanme recordar a Aristóteles cuando enseñaba que el mejor sistema político sería el que conjugase democracia, monarquía y aristocracia.

Aquí hemos bajado mucho el listón y nos conformamos, en vez de con el mejor sistema, con el menos malo, que sin duda es la democracia, como afirmó Churchill. Pero sin el contrapeso de los otros dos, la democracia se descontrola e impone sus simples criterios cuantitativos.

En el Instituto de Enseñanza Secundaria donde trabajo han organizado un club de lectura. Los extraordinarios alumnos que se apuntaron estaban muy desanimados porque apenas eran nueve. “La literatura es para pocos; nueve son suficientes y con sólo uno más se hubiesen salvado hasta Sodoma y Gomorra”, les dije. Me miraron raro. Luego me enteré que la elección (democrática, por supuesto) del libro a leer en común estuvo muy disputada entre Ruiz Lafón, Dan Brown y Paulo Coelho. Ganó Coelho. Así se entiende: si su idea de Literatura es un best-seller resulta lógico que quieran ser muchedumbre.

Para enderezar la educación haría falta un cambio de rumbo estético y ético: que se respetase lo mejor, que lo excelente se reconociera como tal. No pienso que sea imposible. Creo que no se quiere bajo ningún concepto. Y mientras tanto, se ponen parches legales a la debacle educativa. Sin pausa. Y en el próximo PISA, seguro que peor, ya verán.
[Publicado en Alba, recogido en la página de la Fundación Burke]

domingo, 16 de diciembre de 2007

El Mirador de los Vientos

Me anunció don Miguel d’Ors la salida del número 2 de la revista “El Mirador de los Vientos” con gran entusiasmo. Y llegaba al éxtasis cuando me ponderaba los versos de un tal González Romano que él no conocía (ni yo). Mi curiosidad se puso a cien.

Ahora, que he recibido la revista—con una portada muy chula—y la he leído enseguida, estoy de acuerdo con el maestro d’Ors [“Ay, el epigonismo”, dirá alguno]. No tanto [“Matando al padre, huy”, dirá otro] con la fiebre por Juan Antonio González Romano. Que está muy bien, ojo, como en esta soleá: “No quiero hacerme a la idea/ de que la vida que tengo/ es la vida que me espera”, pero al mismo nivel (alto) que lo mucho bueno de la revista, sin salirse.

Y uno que es malicioso por naturaleza, cae en que tal vez la cuarteta decisiva para don Miguel haya sido ésta:
Si quiero cambiar de tema
escribo punto y aparte.
Ojalá la vida fuera
tan sencilla como el arte.
Las cursivas son mías, desde luego; y de la lectura de d’Ors, sospecho.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Οἰδίπους ἐπὶ Κολωνῷ

Edipo con Antígona e Ismene juntamente, ¿serán el origen antiquísimo de esa expresión tan bonita y tan tierna de “las niñas de mis ojos”?

viernes, 14 de diciembre de 2007

Que mana y corre

Felicidades a todos, poetas. Hoy es San Juan de la Cruz, nuestro patrón --de unos más que de otros, claro, pero de todos, porque, como es santo, se apiada mucho de los malos poetas, y como es tan enorme escritor, entusiasma incluso a los más agnósticos (que es el caso de más de uno, pero no importa).

jueves, 13 de diciembre de 2007

Aurora Luque

Ayer en un acto poéticopolíticoeducativo, Aurora Luque lo bordó o la montó, según se mire. La habían llevado para que leyese algo suyo en el homenaje de los poetas docentes de Andalucía a la Generación famosa del 27 en su [esta vez] ochenta aniversario [y los que te rondaré, morena]. Ella se subió tranquilamente a la tarima y, en vez de un poema, cantó las verdades del barquero sobre el escaso respeto de nuestro sistema educativo a la literatura y a la cultura y hasta a la educación en general. Antes Antonio Carvajal había roto una lanza muy bien rota y Benítez Ariza, más a lo british, se había dejado caer con mucha intención. Pero la Luque se rompió la camisa. Un Rodríguez Adrados a la malagueña. El público docente (el político ya digo que no) rompió en un aplauso casi de ópera. Un ratazo: plas-plas-plas-plas-plas. Fue, en contra de lo que uno espera de los actos póeticopolíticoeducativos, emocionante. A la salida todo el mundo felicitaba a Luque por valiente y exacta y eso. A mí me dio pena que en plena vena reivindicativa nadie recordase que en sus libros hay, de repente, iluminaciones inolvidables, que habría que agradecerle lo mismo o más. Como ésta, por ejemplo:
NUEVO CASO DE HYBRIS

Arte:
una letra de amor
y tres de muerte.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Mudanzas Heráclito

Afirman los ingleses que tres mudanzas equivalen a un incendio. Sin embargo, no sé por qué habría que conceder precisamente a los ingleses el dogma de la infalibilidad. Una mudanza viene después de unas obras y unas obras, sean o equivalgan a un terremoto o a dos diluvios, sí que queman del todo. Poniéndonos muy pesimistas, la mudanza sería, como mucho, la traca final de la catástrofe y lo que tiene de traca se compensa con creces por lo que tiene de final.

Yo unas obras no se las deseo a nadie; ni a Magdalena Álvarez, ministra del ramo, la pobre. Una mudanza, en cambio, se la deseo a Zapatero y paralelamente a Rajoy, a los dos por igual, para que vean lo centrista, neutral y ponderado que me he vuelto.

De las obras hablaré otro día o jamás, pues no me gusta venir al periódico a llorar más de lo necesario, que en vista de los motivos que nos dan, nunca es poco. Toda mi experiencia en el sector de la construcción se resume en una enseñanza nítida: nunca más.

Con las mudanzas es distinto. Para empezar, al poeta Juan Manuel Macías se le ocurrió que un buen nombre comercial para empresa de mudanzas sería Heráclito S.L., en honor al filósofo presocrático que pensó que todo fluye. La broma culturalista de mi amigo tuvo su gracia y, sobre todo, es verdad: las mudanzas al menos se mueven. Las obras, no. Una marca apropiada para empresa constructora podría ser Parménides S. A, en recuerdo del griego aquel que sostuvo que todo permanece estancado para siempre. De eslogan publicitario valdría: “Quien avisa no es traidor”.

Es tanta la movilidad de las mudanzas que, en concreto, mover la biblioteca ha sido un deporte de riesgo. Lo saben mis riñones. ¡Y luego dirán que leer es un hábito sedentario! Ha resultado, además, sorprendente, como entrar en una librería, pero en barato. No recordaba que ya tuviese libros tan interesantes, y aún por abrir. Me he prometido ponerme al día antes de volver a asaltar cualquier mesa de novedades. A los Reyes Magos les voy a pedir los libros que ya tengo, o les pediré —para no dejar de soñar con la magia de Oriente— el tiempo para leerlos.

Lo más emocionante, con todo, han sido los altillos de los armarios. Cuántos regalos de boda que no habíamos vuelto a ver descendieron de golpe. Hemos recuperado la ilusión de entonces, aunque ahora sin nervios. Qué bonito asociar a cada amigo con su regalo, que para eso mismo los hicieron.

Hay una última felicidad en una mudanza. Ninguna casa es pequeña viendo lo que cabía en ella. Como la nueva es algo más grande, tendremos espacio suficiente para acumular montones de cosas inútiles durante el resto de nuestras vidas. O sea, que mientras cargo cajas y más y más cajas celebro que nunca tendré que meterme en obras, qué consuelo.
[Grupo Joly]

martes, 11 de diciembre de 2007

Ejemplarizante

Quizá la primera virtud de un intelectual [en el mejor sentido de la palabra, que los tiene horribles] deba ser el agradecimiento, o la segunda, justo después de la clarividencia. Supongo que a García Martín no le hará mucha gracia que yo lo ponga como modelo de virtud, pero con el artículo que ha escrito sobre Gamoneda, él se lo ha buscado. Fíjense cómo, sin dejar de ser honesto y exigente y hasta epigramático en ocasiones, sabe salvar lo mejor de la persona, y agradecérselo con emoción. Da gusto.

lunes, 10 de diciembre de 2007

Ubicacionista (II)

El argumento definitivo para ordenar la biblioteca alfabéticamente por autor es Abelardo y su Conócete a ti mismo. Imposible comenzar mejor.

En cambio, poner a Benítez Ariza por delante de Benítez Reyes resulta raro.

Para colocar a Cervantes en el lugar más alto, que le corresponde, y no en una balda de abajo, voy a tener que comprarme las obras completas de Camilo José Cela, uf.

Me chirriaba un poco Luis Alberto de Cuenca lindando con Dante. De pronto, de una caja apareció Arnaut Daniel para interponerse y quedó todo redondo. Las doce en el reloj.

Predicando con el ejemplo: lo más epicúreo de Epicuro son sus obras completas: 96 pequeñas páginas.

Bilocación. Esquilo, según el idioma de la edición, está en la E o en la A. (No admirarme enseguida, amigos, que no es por Αἰσχύλος, en griego, como si yo fuese ARP, sino por Aeschylus, en mi Basic English y en la Loeb Classical Library.)

Sorpresa... y luego solución lógica del misterio de mis tres volúmenes de A rocha dos proscritos. Miguel d’Ors me recomendó vivamente ese libro de Ramiro Fonte; yo lo compré; lo leí; y no me entusiasmó. Mi memoria selectiva, naturalmente, lo olvidó. Miguel d’Ors me lo recomendó de nuevo y vuelta a empezar hasta convertirme en el mejor cliente del mundo de A rocha…

Paradoja. Qué baldón Gala.

Equidad. Tan sólo tengo el tomo II, o sea, la mitad de Mi medio siglo se confiesa a medias. Ea.

Gracioso que sobre los yertos mitos griegos escribiera Graves.

Las múltiples traducciones (primero Homero, luego Horacio) nos enseñan, como mínimo, que un libro es tantas obras como lectores tiene.

Con qué ímpetu Ibáñez Langlois mantiene la dignidad de la estrecha estantería de la I. La I parece Chile.

Por un instante, compartí el juicio de muchos contra Federico Jiménez Losantos. Fue cuando se me interpuso entre Juan Ramón Jiménez y José Jiménez Lozano.

Cuán largo me lo fiáis —recito cada vez que pienso en Zorrilla… y en las cajas que se interponen entre nosotros.

Kafka es más nombre de café que de insecto... a pesar de sus esfuerzos. A su salud, me lo tomo y vuelvo, con otro ánimo, a cucarachear entre las cajas.

En la M me acuerdo mucho de Ignacio.

Nadie diría que Neruda no es santo de mi devoción.

Ñadie en la Ñ.

Otro argumento a favor del alfabeto: toda la estirpe junta. Dos baldas y media de orstodoxia.

Gravita la geografía sobre una biblioteca. Nunca imaginé que tendría tantísimo Pemán.

Quevedo se ríe (algo) de Quintana. Quintana se sonríe (algo) de Quevedo.

¿Haber heredado las obras completas de Racine de Éditiones Fernand Roches encuadernadas en piel por Galván me obliga a aprender francés? Noblesse oblige?

Saba iba a inaugurar la S y yo, que lo admiro tanto, estaba contento. Pero confieso que mi patriotismo vibró un poco cuando en el último segundo le hizo un inesperado adelantamiento por la izquierda Saavedra Fajardo con su República literaria.

Savater linda con Scheler. Se dirán de todo, menos lindezas.

Leo J. Treese (La fe explicada) vs. Eugenio Trías (Pensar la religión).

Unamuno se piensa que está solo.

Toda mi educación sentimental en la W: Louis de Wohl y P. G. Wodehouse. Bien agitados, que no batidos, y con unas gotitas de Simone Weil, dan a Evelyn Waugh.

Y Yeats, almost last, but never least.

Todo el puente de la Inmaculada soñando con alcanzar a Zorrilla y ahora veo que no era el último. Hay más: Stefan Zweig. Por cierto, que no queda nada mal, para terminar, su La lucha contra el demonio.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Fumata bianca

Quería mudarme en la Inmaculada, pero Transportes Carambito [sic] no trabajaba en fiesta, así que no hubo más remedio que hacer mudanza el día de Santa Bárbara, patrona de la artillería. Supongo que la Providencia y Transportes Carambito se confabularon para que estrenásemos la casa en el día de una santa tonante y combativa, que es lo que me va. Yo, sin embargo, no me resigné, y he estado aguantando el frío hasta hoy, para encender la chimenea —centro del hogar— en el día de la Purísima. ¡Cómo flamea por fin el fuego y qué humareda blanca de leña húmeda saliendo por la chimenea como una bandera! Ea, ya está todo en orden de combate. Santa Bárbara estará radiante.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Spes

Para empezar, la esperanza ha salvado este artículo. De no ser por la nueva encíclica de Benedicto XVI, Spe Salvi, yo me habría ocupado hoy de asuntos terribles, como el atentado de ETA contra los dos jóvenes guardias civiles o los innumerables abortos de las clínicas de Barcelona. Habríamos acabado con el corazón cabizbajo.

Y no es que vaya a desentenderme de esos asuntos, que jamás. El Papa no nos invita sólo a poner los ojos en el cielo, sino también a hincar bien los pies en la tierra. La esperanza cristiana ha movilizado a millones de personas a lo largo de la historia para ocuparse más y mejor de sus prójimos. Eso lo ve cualquiera que mire a su alrededor sin prejuicios. Ante los males del mundo, la esperanza no es un calmante —ni valium ascético ni placebo de prozac. De hecho, es quizá la más poderosa fuente de energía de la humanidad. Cuántos la han intentado sofocar o desnaturalizar se han encontrado con la vigorosa resistencia de los mártires. De calmante, pues, nada de nada.

El lector laico estará tentado a pensar que una encíclica no va con él, y a pasar página del periódico. El Papa no hace lo propio, y a lo largo de Spe Salvi entabla un diálogo a tumba abierta con pensadores de todas las escuelas, desde Platón y san Agustín, por supuesto, hasta Karl Marx, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, pasando, entre otros, por Francis Bacon. Teniendo en cuenta que hablamos de un valor universal, nada más sensato que contrastar las muy diversas concepciones de la esperanza, y sopesar logros y fracasos. Yo, que procuro no perderme los libros de los mejores pensadores ateos, le recomendaría a ese lector laico este digamos ensayo de uno de los más claros pensadores cristianos. Por contrastar.

Nuestra esperanza, que ha aportado mucho al mundo, está orientada hacia la vida eterna. Qué brillante y asequible resulta la argumentación de la encíclica en este punto. A mi formación jurista y a mi devoción por Dante le emociona la fuerza probatoria de la vida eterna que el Papa concede a la necesidad de una completa realización de la justicia.

Sin resurrección ni Juicio Final, el sacrificio de tantos inocentes quedaría impune, y ellos sin recompensa. Hay que luchar por la justicia aquí, pero no desesperar cuando la veamos tan débil y manipulada, tan en manos indignas. En última instancia —nos dice la fe— una Justicia sin fisuras, que es Amor y gracia, se impondrá tal y como aspiran todas las personas de buena voluntad. Por eso, ante los atentados o ante los abortos masivos de Barcelona, por encima de nuestra necesaria indignación civil, brilla imperturbable una segura esperanza.
[Grupo Joly]

martes, 4 de diciembre de 2007

Correspondencias

En España, donde de diez matrimonios se separan siete, no hay que sorprenderse por la abundancia de separatistas. Eso yo lo tenía claro. Ahora bien, ayer, Arcadi me dio una lección de las buenas. Recordó Espada que el derecho a decidir que hogaño exigen los nacionalistas es el mismísimo lema de las abortistas de antaño. Lo gritaron el pesado sábado precisamente en Barcelona los nacionalistas y las nacionalistas. A Arcadi no le extraña. A mí menos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Alejandro Bekes

He tenido que esconderle las tijeras al barbero en mi reseña de Bekes para Poesía Digital, que se me embalaba. Entre los fragmentos que no he citado, este primer cuarteto del segundo soneto del díptico "Al Dios que se ha eclipsado":
No me juzgues, Dios mío, con la vara
que se volvió serpiente sobre el suelo;
júzgame por la rosa del anhelo,
por la zarza en que quise ver tu cara.

[...]

sábado, 1 de diciembre de 2007

El placer a la fuerza

No sé si se han fijado ustedes en lo que le fastidia a la gente que uno no viaje. Te preguntan dónde vas de fin de semana y cuando respondes que te quedas en casa, tan contento, leyendo, te miran de arriba abajo, mitad con lástima, mitad con desaprobación. Mi cuñado, que es buenísima persona, sufriendo mucho de que nosotros no viajemos como mandan los cánones (porque no nos da la gana, pero eso da igual) nos regaló las navidades pasadas unos vales para unos días en algún hotel rústico de lujo. [Perdónenme el oxímoron, que no es mío, sino del vale.]

Se nos había ido pasando plácidamente el año y o íbamos ya o nos caducaba el invento, así que mientras que usted —qué envidia— lee esta entrada o algo mejor en su cuarto de estar, yo estaré descargando maletas y exclamando: “Oh, oh qué bonito” y sacando fotos de todo y rezando por que no tengan SPA ni mucho menos servicio de masajes, que los tendrán, y será un bochorno.