viernes, 31 de julio de 2015

El año total


Quisiera dedicar el mes de agosto, entre otras cosas, a recopilar y corregir la próxima entrega del diario, sacada, como siempre, de este blogg. Para animarme, llega justo a tiempo esta idea de Dionisio Ridruejo en Dentro del tiempo:

Por la transparente superposición de los años, quisiera realizar la esencia del año único, del año total, que representa el todo de la creación sobre la nada del anhelo humano. 

Y le recojo el guante. Sería un libro precioso, El año total, hecho de 366 entradas, una por cada día del año, que, por total, será bisiesto. Pero antologadas de todos los diarios que de aquí al día de mi muerte sea capaz de ir publicando. La condición es que para una fecha concreta sólo podría escogerse una entrada, fuese del año que fuese. De modo que el libro guardaría el orden del calendario pero no el de mi biografía, barajándose entradas de 2006 con las del 2056, espero, si hay suerte. Deseo que alguno de vosotros sea el antólogo y que todos lo leáis, por supuesto.

"Muerto sí me verán, mas no mudado", podía ser el lema del libro. No sólo por la defensa del "mas" que aquí hemos asumido, sino, sobre todo, porque en ese verso de la Diana de Jorge Montemayor al que no pudo ser fiel John Donne estriba el éxito de mi propósito. Si no mudo, apareceré en las páginas de ese libro total más joven o más viejo, mas siempre el mismo.

Alguna vez había pensado que esto mismo hace Dios con nuestro día. Va escogiendo el segundo perfecto de cada 24 horas hasta que consigue el puzzle de un día total, redondo, radiante, santísimo, en cada uno de sus segundos. Claro que tanta precisión en el amor escapa a la literatura.



Conservadores



Un error común es considerar que el trabajo de los conservadores es defensivo: luchar por las cosas que hay que conservar. Y eso es apasionante y, sobre todo, necesario, y ahora más que nunca. Pero no es todo. La otra mitad del deber de un conservador es crear cosas que haya que conservar.




jueves, 30 de julio de 2015

La cena


Leo el poema de Bialik:




Y no puedo dejar de pensar que si la madre llega a comprar la cena el hijo no sale poeta. Como mucho, novelista.




domingo, 26 de julio de 2015

Conyugalia


-- ¿Puedo hacerte una sugerencia? --dice suavemente mi mujer, mirándome con inquietante fijeza los zapatos que, como aprenderé en un instante, no pegan con mi camisa.

Pero antes, contesto:

--No.

Cara de sorpresa.

--No puedes, querida, porque para mí tus sugerencias son órdenes.

Ah, vale. Y entonces me explica tranquilamente lo de los zapatos, que me cambio ipso facto. Luego le pregunto si puedo poner esta entrada o si no dará una visión demasiado idílica de mí como cónyuge entregado y solícito.

--Ponla. No te preocupes por eso.


sábado, 25 de julio de 2015

La tristeza


No soy tan fiero como me pinto. Mucho desdeñar cambio climático en el artículo, y con razón, pero fue leer del león cazado en Zimbabue, y caer abatido por la pena. Da vergüenza reconocerlo, pero es un hecho. Ni siquiera un paradoja vino a consolarme y eso que era verdad: como teníamos una fiesta anoche, andaba más propenso a la tristeza. Seguro que si la perspectiva hubiese sido quedarnos en casa tranquilamente, el dolor se habría aminorado.

Sobre la tristeza estamos hechos unos expertos. Después de haber visto Del revés hablamos mucho en casa de qué sentimiento gobierna en general nuestra cabeza. Quique siempre opta por el enfado, pero Carmen baraja mejor sus cartas cinematográficas: el miedo (cuando monta a caballo), la alegría, el asco (que como le gusta la moda es la favorita de Carmen) y la tristeza.

Yo, contra la tristeza, tengo una vacuna. Estas frases inmortales de Montaigne que tendría que leer (si mi francés fuese aceptable) a mis hijos todas las noches:


Je suis des plus exempts de cette passion, et ne l'ayme ny l'estime: quoy que le monde ayt entrepris, comme à prix faict, de l'honorer de faveur particuliere. Ils en habillent la sagesse, la vertu, la conscience. Sot et vilain ornement. Les Italiens ont plus sortablement baptisé de son nom la malignité. Car c'est une qualité tousjours nuisible, tousjours folle: et comme tousjours couarde et basse, les Stoïciens en defendent le sentiment à leurs sages.


viernes, 24 de julio de 2015

Escribir, pintura abstracta


Ayer, en la playa, entre gaviotas. Mi hijo Quique me dice: "Escribe 'Gaviota'" Y mira las letras con la ilusión de que en un momento a otro se echen a volar. "Escribe 'Pico'". "Escribe 'alas'". Influye que él no sabe leer, pero el hecho se puede elevar a una verdad universal. Son las letras, esos trazos cuneiformes escritos con el palo de la sombrilla, un dibujo exacto y abstracto de la realidad. Él ha empezado a verlo y yo le he seguido. Por eso, la poesía que no se entiende no tiene sentido. Es doble abstracción, una redundancia.


martes, 21 de julio de 2015

Poema a cuatro manos


Hoy se le ha caído a Carmen (o le han extraído) su segundo diente de leche. Con el primero, me salió un haiku. Con el segundo, hemos escrito, ella y yo, bajo la sombrilla, un poema a cuatro manos.

Oh, tú, pequeño diente 
que has caído heroicamente, 
¿cuántos mordiscos diste a las manzanas? 
Y mientras yo dormida, aún temprano, 
diste cuenta tú solo, ¿de cuántas magdalenas?... 
Esta mañana de verano, 
con un tirón atroz de la alba mano 
de Blanca caíste blanco entre la blanca arena. 
Saldrá otro diente; olvidaré yo, ingrata, 
tu ayuda al comerme un gran bocata 
o al hincarte feroz en un hojaldre... 
Pero jamás podrá mi pobre padre 
olvidar tu blancura primeriza 
brillando, cuando niña, en mi sonrisa.  

Claro que tampoco olvidaré su risa mellada mientras íbamos dando con las rimas y, sobre todo, cuando íbamos rechazando otras.

Y una curiosidad. Lo he escrito en los márgenes de Los judíos y las palabras, el libro que escribieron a cuatro manos Fania Oz-Salzberger y Amos Oz, hija y padre, precisamente.