lunes, 22 de septiembre de 2014

Secundaria

  
Yo pretendo desvelarme por mis asuntos literarios, pero llega la noche y mis sueños se llenan e inquietan con los problemas del instituto. 


 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Euromillón


Os ibais a reír si contase de mi cosa esa de jefe de estudios y las conversaciones y polémicas. Claro que sería fomentar el ultraliberalismo. Prefiero hablar de mis alumnos. Les propongo una actividad inicial, para ir conociéndonos. "¿Qué harías si te tocasen 60 millones de euros en la lotería?" Y algunas contestaciones: me sacaría el carnet de conducir, me tatuaría el brazo, iría a Madrid, me compraría un ordenador bueno... Sí tenemos sueños baratos, pero valiosísimos porque son sueños. Me cuesta disimular el asombro y la ternura. Qué maravilla. (Y qué descanso, por supuesto.)


jueves, 18 de septiembre de 2014

Conversación


De tanto como corro últimamente, hasta llego pronto. Así que me senté en el parque a hacer tiempo, leyendo, por fin, un poco. O intentándolo. Me cautivó enseguida la conversación del banco de al lado. Eran personas mayores, uno con un andador, una con unas muletas, casi todos con zapatillas. Primero, me gustó ese tono de la conversación como de pelar la pava a la antigua, con bromas y salidas airosas y enfados fingidos o verdaderos. Al rato me di cuenta de otro detalle que ya me cautivó por completo. Hablaban de ir o de haber ido a otras zonas del Puerto, distantes diez minutos a buen paso, como de audaces incursiones, casi como de aventuras, prácticamente como viajes. Me resultó fascinante. Acabé pensando que no había llegado pronto de ninguna manera, sino a la hora exacta, al lugar preciso, a la conversación preciosa. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Litote


A la tercera vez que te dicen que no te van a protestar por eso uno ya empieza a pensar en figuras retóricas. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Vida ordinaria


Alertas de Google, ese instrumento de la vanidad, me ha avisado —omnia in bonum— de este poema de Jaime, recuperado por la Red. He descubierto en su aviso moral una profundidad como nueva. Y en ese estado de ánimo, cuánto me ha gustado, a pesar de su voluntarismo, la foto que lo ilustra, de Pierre Jahan (1947). La vida convertida en arte: la de unos limpiadores inclinados y sudorosos, con un eco transparente al espejo velazqueño. Y la escena ocurre donde se lo merece. ¡En el Museo del Louvre!, que no es El Prado, pero vale.