jueves, 17 de abril de 2014

... en un coche viejo


El coche de Leonor es nuevo. Flamante. Y lleva mapa incorporado. A los niños les encanta. El mío es viejo. Y lo llevo un poco sucio y desordenado, para decirlo con discreción. Pretendemos que nos dure todavía hasta cuando el de Leonor esté viejo, para así ir alternando en la familia, y tener uno cómodo y seguro para viajes y desplazamientos medios. Ése es nuestro plan.

Generalmente los niños prefieren ir en el de su madre: por el mapa, el espacio, las ventanas. Y yo también prefiero conducir el de Leonor, claro. Sin embargo, ayer, en mi coche, sonaba en Radio Clásica algo de Haydn. Carmen dijo: "Qué música". Y luego: "Este coche me gusta muchísimo". 

Me emocioné, lo confieso. No tanto por mi coche, que algo, sino por la transfiguración del arte, por su poder redentor. A eso aspiro —aspiramos—: a llevar dentro una música que nos haga muchísimo mejores, a pesar de todo. 


miércoles, 16 de abril de 2014

Meseguer y Áspera nada


Cuando lo leí en el jurado del Adonáis, el poema que más me gustó de Áspera nada fue una diatriba contra los pobres. No lo decía el autor pero el lector deducía que esa violencia era quizá la actitud más adecuada para luchar contra la pobreza. Quitando ese poema, el libro no es barroco como el de ayer ni como yo hoy en el periódico, sino pura línea recta y pobreza de medios. Ahora en mi tercera lectura, el poema que más me gusta es "Efecto Lázaro":


A lo lejos la fe te hace señales, 
quisieras descifrarla. 
Es una llama viva. 
Tú y yo llevamos varios años muertos. 
Nos queda la esperanza 
del efecto Lázaro: 
que a través de la noche de los tiempos 
nos llamen unos ojos 
rugientes como tigres de Bengala.


Me gusta mucho el encabalgamiento de "Nos queda la esperanza / del efecto Lázaro", porque la esperanza, sea de lo que sea, es siempre esperanza. Y me hizo dar un salto de ilusión lo de "ojos / rugientes como tigres de Bengala" porque Chesterton había dicho: “Puedes hablar de Dios como una metáfora o una mistificación; puedes aguarlo con litros de palabrería o evaporarlo en metafísicas, y no es sólo que nadie te castigue, sino que nadie protesta. Pero si hablas de Dios como un hecho, como algo así como un tigre, como una razón para cambiar de conducta, entonces el mundo moderno te parará de cualquier forma, si puede”. Lo que se puede aplicar, palabra por palabra, a Messeguer, que ignoro si lo habría leído en Gilbert o dio en el tigre por la propia fuerza (rugiente) de los hechos.


martes, 15 de abril de 2014

Espejos enfrentados, de Álvaro García


Me ha gustado mucho, como suyo, el último libro de Álvaro García: Ser sin sitio. Tiene tres poemas largos en verso blanco que, de alguna manera, defienden el pabellón de su apuesta estética de los últimos libros, pero el cuerpo central del libro son sonetos. Una historia de amor en sonetos. En todos hay momentos de esplendor, pero el que más me gusta es este tan hecho de cotidianidad moderna y tan barroco a la vez. Que ustedes lo disfruten: 


ESPEJOS ENFRENTADOS 

 Uno enfrente del otro, dos espejos 
te vigilan de frente y por la espalda; 
sucesiones de ti se hacen guirnalda 
en fuga interminable de reflejos. 

 Paseo por la tienda, no muy lejos, 
mirando prendas que el verano salda. 
Te multiplicarán ahí sin falda 
en su impotencia de mirones viejos. 
º 
 Entre tú y yo tan solo la cortina 
se agita con el roce de tu giro: 
tu cuerpo que se mueve al otro lado, 
º 
 el golpe de tu codo. Se adivina 
tu cuerpo sometido. Si abro y miro, 
me mirará un espejo importunado.
º 



viernes, 11 de abril de 2014

Reza un poema de Rilke:



¡Dios mío! Tú el heredero has de ser.
Heredarás el verde
de los pasados jardines y el encalmado azul
de los cielos caídos.
El rocío de mil días,
y los muchos veranos de que nos hablan los soles,
y las puras primaveras con esplendores y quejas,
tal como cartas de una mujer joven.
Tú heredarás los otoños, que están en los recuerdos
de los poetas, guardados como vestidos suntuosos,
y todos los inviernos como países huérfanos,
acudirán a Ti.
Tú heredarás Venecia, como Kazán y Roma,
Florencia será tuya, la catedral de Pisa,
la Troitzka Lawra y aquel monasterio
que entre los jardines de Kiev
forma un laberinto
de corredores obscuros y secretos;
Moscú, de campanas hondas como recuerdos
toda la música será tuya: violines, trompetas, palabras,
toda canción de melodía profunda
brillará en Ti pura como una piedra preciosa.
Tan sólo para ti meditan los poetas
y salen a la caza de imágenes,
musicales y ricas,
y van madurando a través de figuras
y están toda la vida tan solos…
y los pintores sólo pintan
para eternizar lo que es perecedero,
para que vuelva a Ti inmortalizado,
cuanto creaste Tú perecedero:
tórnase todo incorruptible.
Mira, cual la mujer, ya desde largo tiempo
está en Madonna Lisa madura como el vino;
ninguna otra mujer debería existir,
pues una mujer nueva nada aportaría de nuevo.
Los escultores bien se parecen a Ti,
quieren Eternidad. Y dicen: ¡Oh tú, piedra,
vuélvete eterna! Que es como decir:
¡Piedra, hazte suya!

Y aun los amantes cosechan para Ti:
unos breves instantes son poetas,
en una boca inexpresiva saben imprimir
besando, una sonrisa, como si la tornasen más bella,
y traen su placer y el acostumbrado dolor,
que dejaron crecer en sus pechos.
Sufrimientos escóndense en sus risas,
anhelos que dormían y despiertan
para llorar sobre el pecho de otro.
Atesoran enigmas y  misterios para luego morir
sin comprender, tal como los animales mueren;
pero quizá tendrán nietos
en que madurará el verdor de sus vidas,
y llegará por éstos a Ti aquel amor,
que ellos gozaron ciegos y como si durmiesen.
Y así fluye hacia Ti la abundancia del mundo.
Y tal como las pilas más altas de las fuentes,
sin cesar vierten a las más profundas
las guedejas brillantes de sus sueltos cabellos;
así también se vierte la abundancia en tus valles,
cuando los pensamientos y los seres rebosan.

[Trad. Jaime Bofill y Fierro]

* Me he permitido tachar dos versos no sólo por caballerosidad ni por Leonor y Carmen, sino porque me parece que se le fue la mano a Rilke y que si se piensan un poco son contradictorios con el resto del poema. Lo he hecho, pues, en defensa del propio Rilke y su extraordinaria oración. "Y así fluye hacia Ti la abundancia del mundo"

jueves, 10 de abril de 2014

El humor no es nuestro


Hay un poema, creo que inédito aún, de Jesús Beades en el que expresa la angustia deslumbrada de un padre al ver a su hijo crecer sin parar, esto es, el frenético irse de la niñez, sin freno. Nadie se baña dos veces en el mismo niño, vienen a decir Beades el Claro y Heráclito el Oscuro en un poema hecho de agudos contrastes, que ya hubiese querido escribir yo, el Claroscuro. 

Hay una lección que lamento mucho no estar aprovechando al máximo y que se me escape entre los dedos como el agua (del río de etcétera, etcétera). La lingüística. Unos niños pequeños son un tesoro para el aficionado al lenguaje. Ayer, tras ponerles de nuevo la canción de Loquillo, le recordé a Enrique, llevado del entusiasmo, que él puede contar conmigo. Contagiado, me dijo: "Sí, papá, puedo, ¡puedo!: uno, dos, tres, cuatro..."

Nos reímos mucho, emocionados. Y ahora que lo escribo, y pienso en Leonor y en nuestros equilibrios económicos, pienso que "contar con uno" tiene también mucho, en efecto, de contabilidad pura y dura, hecha juntos, encarando los balances. Pero venía a hablar de otra cosa. Enrique se sorprendió de nuestras risas, porque el verdadero humor es involuntario. 

A Carmen le pasa ya (ay, el río, etcétera) que nos reímos por algo que dice, por algo que defiende normalmente, porque es una defensora (a lo Chesterton) imaginativa y guerrera; y se sorprende de nuestras risas. Pero como ya es mayor, detecta algo agradable y poderoso en hacer reír a los demás. Tras nuestra risa, intenta alargarla haciendo el payaso o diciendo culo, pero ya no lo consigue. Ella está descubriendo, poco a poco, dónde está la gracia, la esquiva gracia; yo he aprendido que el humor es, en esencia, involuntario, que no depende talmente de nosotros, que es un don, que no es nuestro.