lunes, noviembre 23, 2009

De otra cosa

La melancolía no se puede desaprovechar, es un bien escaso. Y el tono preciso para leer ciertos libros. Corto y perezoso, por tanto, pero dispuesto a coger la leve depresión por los pelos, que la pintan calva, ayer me di un baño de nostalgia en las aguas de las Baladas y canciones del Paraná. Era una nostalgia rara, porque lo era del río Guadalete, a las orillas del cual, prácticamente, leía yo muy recostado. No importaba. La nostalgia es siempre de otra cosa.

Se me pasó nada más desembocar en una canción tan voluntariosa como ésta, la 33:
Hoy quiero soñarte, río,
más pequeño.

Igual que el Guadalquivir,
o más chico, como el Duero.

Y todavía más chico,
más pequeño.

Lo mismo que el Guadalete
de mi pueblo.

Río que sueña en ser mar,
debe ser mar, si es su sueño.

Déjame así que hoy te sueñe
más pequeño.

domingo, noviembre 22, 2009

Salto atrás

Casi siempre, soluciono el domingo de blogg con el artículo del Diario. Hoy al revés: resacoso de la gripe, he solucionado el expediente del diario con la entrada del jueves por la tarde. En fin, por mucha teoría teórica de los géneros que uno se ponga a dibujar en el aire, vasos comunicantes.

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sábado, noviembre 21, 2009

Cantad con inteligencia

Las entrevistas de la contraportada de Alba son siempre muy interesantes. El tema no lo puede ser más: “Hablemos de Dios”, y los entrevistados suelen ser personas de mucho fuste. Aunque la semana pasada no se entrevistaba a un personaje de relumbrón, a mí me despertó un enorme interés personal. Lógico, si se cae en la cuenta de que el entrevistado era yo.

No me interesó por vanidad, sino por ver qué pienso. Para saber mi opinión tengo que escribirla o decirla y leerla u oírla. Y a menudo luego he de quitarme la razón o parte de ella o matizarla, y así voy afinando mi manera de comprender el mundo. Es lo que pretendo hacer ahora. En un momento de la entrevista, declaré que, a diferencia de nosotros (tan exquisitos), Dios mira las intenciones de nuestros textos más que los resultados. Él se parece mucho más a una madre que un crítico literario, remataba.

Y eso es verdad, sí, pero en parte o, mejor dicho, sólo en última instancia. A Dios le gustan los textos muy bien escritos. Nadie más sensible a la belleza que Él, que la ha creado. Por eso, la advertencia de Flannery O’Connor es, naturalmente, mucho más sagaz que la mía: “Sólo se sirve a Dios y la posteridad con artículos bien hechos”. El matiz está en el verbo “servir”. Dios aplaude y gratificará nuestras buenas intenciones, que nos sirven a nosotros, pero servirle, lo que se dice servirle a Él, lo hacen sólo los artículos de primera magnitud.

En el Salmo 47 se exige con rotundidad: “Cantad con inteligencia”. Nada, pues, de cantitos melosos almibarados de sentimientos blanditos. Los escritores católicos tenemos que cantar en los poemas y hablar en los artículos con la mayor calidad literaria. “Porque Jehová el Altísimo es temible”, se precisa en el mismo salmo.

Dando vueltas a este asunto, le he visto una aplicación crítica a la inquietante parábola de Jesús recogida en Lucas 16, 1-8. La del administrador injusto, ¿recuerdan?, que viendo que lo iban a despedir, fue ganándose a los deudores de su amo uno a uno con chanchullos varios. El amo, esa conducta tan reprobable y contraria a sus intereses, la alaba. Aplaude su astucia. Y Jesús remacha: “Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz”.

La parábola, que a los hijos de la luz nos deja más bien a oscuras, ¿no podría apuntar a que Dios celebra también aquellas obras humanas que demuestran inteligencia y capacidad, por su misma habilidad técnica, con independencia de los propósitos, precisamente como haría un crítico literario? Nada bueno, con el sentido más mundano de bueno incluído, deja de agradar a Dios. Tenemos vía libre, por tanto, para admirar los libros de esos grandes escritores que doctrinal o moralmente sean contrarios a nuestro pensamiento. Podemos incluso elogiarles encarecidamente, como hizo el amo de la parábola.

Y, por nuestra parte, además de los mejores propósitos, por supuesto, tenemos que lograr mejores páginas. Dios seguro que nos valora los primeros, pero a Él se le sirve con las segundas. Lo cortés no quita lo valiente. Ni lo astuto (en la medida de lo posible).

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viernes, noviembre 20, 2009

Un vaso de violetas

Resulta inverosímil, pero es verdad. La misma mañana (ayer) en que dejaba, con la maleta bien llena, el Hotel Universo, de JLGM, donde he pasado una temporada agradabilísima, me preguntaba qué nuevo dietario ocuparía el hueco de ese género en mi mesilla de noche. Recogí (en todos los sentidos del verbo) un tomo de Desde la última vuelta del camino de Baroja, pero inapetente, quizá porque la gripe daba la última vuelta de tuerca sobre mi estrujado estómago. Entonces llamaron a mi puerta. Eso, a un fervoroso lector de Jorge Manrique, siempre le sobresalta. Abrí. Era un paquete de Pre-Textos con Troppo vero dentro y, además, Vidario, subtitulado a propósito del Salón de pasos perdidos de Andrés Trapiello, do participo.

Encaminé mis pasos a leerme, como era de esperar. Me encontré en la pág. 185, acompañado de un dibujo precioso de Manuel Benítez Reyes en la 184: un vaso con violetas. Leerme me supo raro: sospecho (y ya lo he certificado en varias calas a lo largo y ancho del tomo) que diré en parte lo mismo que todos, y me fastidia; pero salir en parte por peteneras, tampoco tranquiliza. Los monográficos es lo que tienen.

Ahora bien, qué gusto cerrar el libro y saber que me quedo cara a cara con ese precioso vaso con violetas, y cómo tienen que oler por las noches en la intimidad nemorosa de las estanterías.

(Son también un símbolo afortunado de la buena compañía en la que —de la noche a la mañana— me veo.)

jueves, noviembre 19, 2009

Haiku power

El belga Herman Achille Van Rompuy contaba entre sus hasta hoy desconocidos y por tanto innumerables méritos con las diecisiete frágiles sílabas del haiku. Habrán sido claves para alzarse con la presidencia de la UE; ya veníamos avisando nosotros en este blogg de que el ascenso del haiku es imparable. Aunque no podamos decir lo mismo de un democristiano, alguien que ama el leve poema japonés seguro que no es mala persona. Aquí, tan atentos siempre a la actualidad política y a la eternidad poética, queremos unirlas siendo la primera página española que traduce la obra del haijin Van Rompuy. Que la disfruten:
La mosca zumba,
da la vuelta, se pierde
sin hacer daño.

............*
Mi pelo al viento...
Años después, al viento
pero sin pelo.

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Ley de Murphy

De todos los artículos anti jolgorio que citaba en mi columna de ayer sólo uno no lo había escrito, sino que lo puse llevado por mi entusiasmo (o al revés). Ese único artículo es el que me pide (naturalmente) un buen amigo, compañero de piso de Pamplona, donde no se dio jamás ninguna fiesta-sorpresa, ni de las otras. Como artículo valdría su propia carta. Así que hoy, como no podría ser de otro modo, la entrada me la escriben:

Enrique:

Por favor, envíame los artículos a este dirección. Me gustaría haber leído el de la "fiesta-sorpresa" siempre me ha parecido una idea espantosa. A M. prácticamente desde que la conocí, le avisé que lo que jamás debía hacer, pase lo que pase, nunca jamás es una fiesta sorpresa. Si me organiza una fiesta sorpresa seguro que llegaré tarde a casa (como siempre), y por descontado, ese día llegaré cansadísimo, sin ganas de cenar, solo queriendo acostarme y hasta mañana. En fin envíame tu artículo, porque el otro día me contaron que al pobre B. C. le organizaron una por su cumpleaños (tiene 5 niños), dicen que salió tarde del despacho, recogiendo y llevando niños al tenis, cumpleaños, clases particulares, etc... Y cuando llega a su casa
"to reventao", enciende la luz y se encuentra el hogar lleno de gente. ¡Me cago en diez! ¡Qué putada! Un tío harto de trabajar con cinco niños, y un día entre semana fiesta sorpresa. El personal está completamente loco... B. me contaba que le hizo mucha ilusión... ¡No me creo !

Después de haberme definido "ligeramente" enemigo de las fiestas sorpresa y esas horteradas, espero que tu artículo será tirándole a este tipo de eventos (por si acaso ya voy suavizando). Aunque sea a favor de las fiestas sorpresa, envíamelo.

Un abrazo

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miércoles, noviembre 18, 2009

Consuelo

Al menos este estado mío de gripe es el ideal para admirar (desde lejos) la maravilla de la vida corriente.

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domingo, noviembre 15, 2009

Corto y click

La semana pasada me colaron un virus informático, que entra por el correo y que se llama Convite Vip. Se lo he mandado involuntariamente a todos mis contactos. Si estáis a tiempo no abridlo. Se llama un troyano, encima, con la simpatía que le tengo yo a Héctor y a su familia. Lo peor es que los virus no vienen solos. Y ahora tengo encima un H1N1 que no se lo salta un aqueo.

En este estado de zozobra informática y biológica, corto y click.

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