lunes, 18 de febrero de 2019

Cansancio y humor


Para el buscador y degustador del sentido del humor de Cristo, la lectura de hoy (Marcos 8,11-13) sería algo así como el grado cero de su sentido el humor:

Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo para tentarlo. Suspirando desde lo más íntimo dijo: «¿Por qué esta generación pide una señal? En verdad os digo que a esta generación no se le dará señal alguna» Y dejándolos, subió de nuevo a la barca y se fue a la otra orilla.

Parece que esta vez Jesús no está para bromas. Ese suspiro desde lo más íntimo demuestra un desaliento total, como el consecuente marcharse dejándoles. ¡Qué fácil la imitatio Christi en esta ocasión! Falta decir «dejándoles... por imposibles», y no lo dice porque eso Él nunca lo haría, pero casi, casi, por los pelos...

Claro que podría señalarse la sublime ironía de que el Signo por antonomasia les dijese en sus propias narices que no se les daría ningún signo. Es como la carta de Poe, pero de carne y hueso. O sea, que les dice que no les dará la señal que le piden por dos cosas: por la mala idea que traen y porque se la piden del cielo y Él es de la tierra, pero se la da porque Él a todo el que le pide le da.

Que esa es la interpretación correcta lo demuestra que Mateo (12, 38-42) y Lucas (11, 20-21) recojan esta pista que añadió: se les dará una señal única, la del milagro de Jonás. Pero eso no quita para el cansancio de Jesús, porque esa pista es muy retrospectiva, sólo serviría para quien se acordase después de la resurrección, siempre que creyese en ella, y tuviese un gusto exquisito para las metáforas del humor negro: la muerte como ballena. También tiene su aquél que después de mentar a la ballena se echase al mar.

No sé si a Marcos se le escapó viva la ballena o la sumergió para dejar en la superficie el cansancio de Jesús, sencillamente. A nosotros, sin duda, la ballena nos hubiese distraído bastante, pero gracias a Marcos vemos que Jesús también se agotaba y suspiraba, aunque no pudiese evitar contestarles a la pregunta como quien no quiere la cosa.


viernes, 15 de febrero de 2019

Abrahamcito


Carmen nos cuenta la historia de Abraham y su hijo. Le pregunto cuál era el nombre de ese hijo, y vacila. Su hermano, con toda seguridad, interviene: «Abrahamcito».

Nos reímos con Enriquito, y tanto, que a mí se me desborda la ternura hasta extremos heterodoxos. Si se hubiese llamado Abrahamcito, ¿no hubiese temblado mucho más la mano de Abraham?


jueves, 14 de febrero de 2019

Enamorarse es fácil


Veo este estupendo poema de K C Iribarren en Twitter:




Y no me resisto a darle una réplica:

Lo sabe bien la monogamia: 
por eso apuesta 
a muerte 
por no salir jamás 
de su historia de amor.




domingo, 10 de febrero de 2019

Dante



Estaba ojeando The Two Towers cuando apareció mi hijo (7) y le pedí que me tradujese el título. Con total seguridad me dijo: la Divina comedia. De inglés está regular, pero tiene claro el canon.


viernes, 8 de febrero de 2019

Evangelio del día


Mi tesis es que para que algo salga mal tienen que hacerse muchas cosas mal. La vida es muchísimo más misericordiosa de lo que pensamos y Murphy es sólo un oportunista que hizo su ley para que escurriésemos el bulto y la responsabilidad.

Se ve claramente en el Evangelio de hoy:

La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».Y le juró:«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».Ella salió a preguntarle a su madre:«¿Qué le pido?».La madre le contestó:«La cabeza de Juan el Bautista».Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. 

Herodes podía no haber tenido su lío con Herodías, que es hasta aliterado y casi cacofónico. Podía no haberse excitado tanto con la danza de la niña. Podía no haber sido un bocazas. Podía no haber jurado. Pero aún así, si hubiese sabido algo de Derecho y hubiese sido humilde, le podría haber dicho a la niña: «Nemo dat quod non habet. Medio reino es mío y te lo daría, pero la cabeza de Juan es de Juan y eso escapa al ámbito de juramento tanto como si me pidieses la luna lunera». Seguro que no hubiese desairado tanto a los invitados. Los más sensibles hubiesen suspirados aliviados de librarse del espectáculo del decapitado; los más religiosos, hubiesen dado gracias de no tener ser siquiera cómplices de atrezzo; los más romanizados, hubiesen admirado el latinajo; y, por último, los más juristas hubiesen admitido que el argumento era impecable. Herodías se habría molestado, sí, pero quizá la niña hubiese podido pedir algo más útil, que le hiciese más ilusión, más apropiado para su edad.

Si Herodes hubiese atendido en su clase de Derecho...


domingo, 3 de febrero de 2019

Poema


Ayer, en el coche, con los amigos de mis hijos, de excursión. Nos cuentan que en el colegio han escrito un poema a la madre. Los más osados nos los recitan, plenos de rimas en -or (flor, amor, mejor), muy largos. Le preguntan a Carmen. «Yo lo he escrito a mi padre». El corazón me da un vuelco. Le pido que lo recite. «No me acuerdo», miente. Luego, dando un paseo, me lo recita a mí, tras muchas dudas. «No te va a gustar...». Dale. Y le da:

Mi papaíto 
es muy rarito, 
pero si él va 
yo voy p'allá.

Me encantó. 





viernes, 1 de febrero de 2019

Lógica



A UN IRRITADO 
 Tendrías que escoger. Si crees que son mis versos 
en extremo mediocres y que soy un fracaso, 
¿por qué tachas de falsa mi modestia? O soy bueno 
e hipócrita o soy —sinceramente— malo. 
Negarme la humildad tras negarme el talento 
parece ensañamiento.