viernes, 28 de abril de 2017

San Juan de Dios


He recibido un folleto precioso con un poema de Mario Míguez aún mejor. Tiene un arranque extraordinario: "Todo hospital es un lugar en llamas" y un cierre inolvidable: "alegre como sólo / puede en el mundo estar alegre un niño". En medio, mantiene la tensión en brazos de tres llamas: la de la fiebre, la del amor de Dios, la del incendio. Y hace una defensa más que oportuna del derecho a la vida hasta el último aliento. Pero lo más admirable es que un contemporáneo se atreve con un poema narrativo y hagiográfico y sale con bien del intento. Mejor que bien. Para que lo leáis con vuestros propios ojos:


jueves, 27 de abril de 2017

Conversación con los vivos


Vivo en conversación con los vivos y escucho con mis ojos a mis columnistas. Cuánto me gustó la llamada a la acción y al carisma de Carmen Oteo, además de su literaria evocación de su profesora de literatura, demostrando con los hechos la lección aprendida y más, devuelta con intereses. Luego me he atrevido a sumar la cruz, más basta, porque todo es moneda, y ahí está el valor.


miércoles, 26 de abril de 2017

Instantáneas robadas


Precipitadamente, como un ladrón travieso de manzanas, he entrado en el ameno huerto de Miguel d'Ors y he sacado estas imágenes de su último libro, Manzanas robadas (Renacimiento, 2017). Me habría llevado un buen montón de poemas enteros, pero tenía que saltar la valla de vuelta. Sólo soy un ladronzuelo, recuerden: 

... la mansedumbre vertical de humo.
con una nitidez hiperrealista.
[ciruela] su piel empañada / y alguna hojilla díscola.
[en un río] y algún / plástico impertinente.
[cisne] con ese empaque altivo de aristócrata ruso
cuando la casa era de verdad una casa / con tres generaciones de voces recorriendo / sus estancias ... 
el canto erguido de los gallos […] los huevos morenos con alguna plumita / pegada, muy suave
el pespunte sonoro de un mirlo en el ocaso
A aquella nuca debo parte de mi ignorancia.
[Silencios predilectos] Pero ninguno como el de sus ojos / tres segundos después de perdonarme.

*
la realidad. Lo que suceda fuera de ella, / frankly, my dear, ya sabes...

martes, 25 de abril de 2017

Mareo e inspiración


A mi debilidad vírica se junta el vértigo de mis nuevas gafas. "Normal que un reaccionario se resista a las lentes progresivas", trato de consolarme con un juego de palabras, que es lo mío. Ando -tropezando- investigando efectos visuales. Y al mirar al espejo retrovisor de mi coche, tan cerca de mi cara, tan lejos de mi vista, me he preguntado con qué parte de las gafas lo estaría mirando, porque el objeto estaba al lado, pero el objetivo al fondo de la carretera. Y he pensado en un método óptico de crítica literaria. Hablaríamos de grandes libros cuando para leerlos, de golpe, debiésemos cambiar las gafas de cerca por las de lejos, como el que mira por una ventana. 


domingo, 23 de abril de 2017

Así es la vida


Aunque era más de Facebook, he colgado en Twitter esta foto. He ido a cumplir con mi turno de lectura en la continuada del Quijote de la Academia de Bellas Artes de mi pueblo. Muy del Quijote, por cierto, lo de la Academia, eh. Y cuando ha sido mi turno, sin preparación previa, mis hijos se han venido conmigo al micrófono:


La estampa ha tenido gran éxito de crítica y público en el acto y en las redes. Muy bien. Sin embargo, lo más impactante ha pasado después.

Enrique aprendió ayer a montar en bici sin ruedines. Le ha costado más que a Carmen. Pero ayer salió solo, por fin. Y hoy, tras la lectura quijotesca, nos hemos cruzado con un niño que iba por la calle con sus padres y me lo ha señalado ostentosamente y ha dicho en voz alta: "Mira qué niño más grande y todavía con ruedines". Lo he mirado, no al niño de la bici, a Quique, lo he mirado incrédulo, y estaba muy serio, con una cara que oscilaba entre el desprecio y la burla. 


viernes, 21 de abril de 2017

Proceso de lectura




Ante cualquier libro de poesía mi primer sentimiento es una indiferencia absoluta, que se va disolviendo en jirones de pereza que vence a duras penas el interés profesional por saber qué se está haciendo o qué puedo aprender yo o aprehender. Al interés lo desplaza, con suerte, la envidia, si el libro es bueno. Y a la envidia, si es mejor, la admiración. A la admiración la anega el asombro, que me saca de mí. Y al asombro lo ilumina la gratitud, que enseguida se transfigura en alegría que se transforma en una plenitud de estar vivo y en el deseo paradójico de estarlo aún más y que va a dar, siempre sorpresivamente, en la oración. Entonces puedo decir que fue una lectura de poesía completa.