jueves, 31 de diciembre de 2015

Adiós, adiós


Entre las cosas malas de este año, que dejé de llevar mi diario, con lo que contento que estaba yo con mi diario, y lo que me servía los 31 de diciembre para volver la vista atrás. Pero este año no me dio la vida, como tampoco a tantas cosas. 

Y ahora miro atrás, al año, y todo es niebla, que diría un metafórico, o sea, todo olvido o confusión. Y, de pronto, he dejado de lamentarlo —ahora mismo— y me he dejado embargar por la alegría. Si algo mereció la pena, ya lo recordará alguien; si algo fue bueno, en la memoria de Dios se queda y dónde mejor. 

Yo llego al año nuevo más desnudo que otros años, más dispuesto a empezar de cero. "Si pierdo la memoria, qué pureza", escribió Gimferrer, y Abel y yo siempre nos reíamos de ese verso, pero hoy, no sé, tiene su aquel.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un gran monociclo


Qué preciosidad el poemario no venal de Lutgardo García, Cuaderno de las Teresas, de forma y fondo. El libro se abre con "el nebuloso / tic-tac del incensario", como avisando que va a hablar de otro tiempo, transido de eternidades. Y quien avisa no es traidor. 

Me ilumina la "Sinfonía 'Le Matin'"

Poco a poco la máquina del día,
 
con su crescendo añil en los violines, 
va ensamblándolo todo mientras duermen 
los hijos en sus camas. Los oigo respirar 
a la vez que los cuernos y las flautas 
del primer movimiento de la sexta de Haydn 
va excavándome dentro la luz de la mañana. 
Sobre el cristal del mundo, 
Dios afina el perfil de las torres antiguas, 
equilibra las rosas con los verdes profundos 
del pincel de los cedros, 
y echa a rodar al sol, generoso y quemante, 
como un gran monociclo por la cuesta del cielo.


Pero lo álgido es la segunda mitad, con la sorpresa del cuarto verso del tercer cuarteto, del poema final "Stat Crux dum volvitur orbis", que doy entero porque es irrompible:

Así pasan las nubes y los surcos 
de espuma —sobre azul— de los aviones, 
y así pasan la lluvia, la semilla, 
y el sol que se suicida cada tarde... 

Todo sobre esta cruz que nunca es otra. 
Siempre es la misma cruz, la del Calvario, 
caminos que coinciden en el punto 
de Jesús, llaga abierta al infinito. 

Cruz trazada de piel sobre mi carne 
el día que otras manos me llevaban, 
con crismas, con velones, al naufragio 
de lo mortal en aguas del bautismo. 

Todo pasa, Señor, mas tu cruz sigue 
apuntalando el mundo cada tarde. 
Y eres faro marcando mi destino... 
Cruz, descanso sabroso de mi vida. 

martes, 29 de diciembre de 2015

Platero y yo


Espero en el bar a un amigo y, mientras hago como que leo, escucho la conversación de la otra mesa. Hablan del riesgo de las heladas, tras este otoño tan templado. Luego una cosa lleva a la otra, y lamentan la muerte de una conocida. "¿Quién se hará ahora cargo del burro?", preguntan con un inusitado interés. La mañana es amarilla y dulce y yo estoy juanramoniano. Me enternece tanta ternura. "Todos los hermanos le tienen mucha ley al burro, pero el Carlos", dice uno, "siempre va con él". Noto algo raro cuando otro afirma que es cierto, que el Carlos lo lleva al médico... ¿Al médico, no al veterinario? Bien está la ternura, pero eso ya me parece excesivo. Caigo de golpe en que el burro es "El burro", un hermano con alguna deficiencia y, por lo que voy oyendo, con una proverbial capacidad de trabajo. Vencida la sorpresa, me invade otra ola de ternura, más pura esta vez.


lunes, 28 de diciembre de 2015

Sumar y, si no, multiplicar



Aparco justo cuando el presentador de Radio Clásica acaba de ponernos una sinfonía de Johann Baptist Vanhal. Tengo que salir del coche, pero me parece un acto de barbarie apagar ahora la radio. Repaso en el teléfono el correo y Twitter para ganar tiempo, pero gana la ansiedad. Tengo que bajarme y la música es cada vez más bella. Ya lo tengo. Subo el volumen, y abro un poco las ventanillas. Me bajo, cierro el coche. Que yo no pare la belleza del mundo. Que la música haga mejor mi coche, la acera, el aire, la vida, el mundo. Mis gestiones en el banco y las tiendas son horribles y van saliendo mal, pero sé que a unos cientos de metros la radio compensa la balanza.


domingo, 27 de diciembre de 2015

sábado, 26 de diciembre de 2015

Navidad 2015 Familia Pujol Alonso





De todos los poemas navideños de Luis Rosales, éste me estremece de siempre, tan acorde con el carácter doliente del propio Rosales, tan espinas como flores. Pero me ha emocionado como felicitación navideña de los Pujol Alonso. No sólo por mi cariño a Carlos Pujol, sino porque también al sesgo se hace una lectura de lo que están pasando y dónde ponen su esperanza. Nunca más firme un "Todo está bien".

sábado, 19 de diciembre de 2015

A veces veo encuestas






Ir de compras a veces tiene su compensación. Yo he visto que veo encuestas. La he puesto en twitter, con el miedo de que nadie se crea que no es un montaje. Pero ni siquiera retoqueé los colores. Y xuando se lo comenté a la chica de la tienda pensó al principio que hablaba de los colores de algún equipo de fútbol, y me dijo: "Yo es que el fútbol no lo sigo". "Pues anda que la actualidad", le respondí yo.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Corazón rojo


Se inclina al resentimiento 
y, por tanto, está a la izquierda,
adonde cae por su peso.  
 
Mi corazón es de izquierdas, 
porque más que la alegría 
pesan en él las afrentas. 
 
Corazón: puño cerrado,
humillado y ofendido,
y rebelde rutinario. 
*
Menos triste lo quisiera, 
lo quisiera rebosando 
de bondad y de belleza… 
 
No sería un corazón. 
De ser tan celebratorio, 
sería un conservador.


jueves, 17 de diciembre de 2015

Las fases de la luna



Estaba tan compungido ayer por la tarde que era mi hijo el que me llevaba por la calle de su mano.

*

Cuando se le cayó la piruleta que le habían dado en la peluquería por portarse tan bien, y se partió en tres, y lloró un poco, no tuve fuerzas para consolarle.

*

Me confortó —me llevaba, ya os lo he dicho, de la mano del corazón— que en ningún momento propusiera quedarse con la piruleta roja, intacta, que él había pedido para Carmen en la peluquería.

*

Le dije que ahora tenía dos caramelos y una piruleta, que era el trozo (media luna) que aún quedaba en el palito. Era esa luna —hipálage— azul oscura como la noche. No le convenció, pero se rió, que es más. Y yo supe que mi alma a pedazos ahora valía —arte de magia— el triple.

*

Cuando dijo que "la luna llena / es una piruleta / que no se ha roto", di las gracias a Dios por las fases de la luna.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Casi teológico


Hay algo profundamente emocionante en ver cómo mi mujer celebra por todo lo alto que mis hijos no hereden determinadas cosas mías, ya sean rasgos de mi carácter o de mi físico o de mi salud. Sería tonto por mi parte picarme, cuando lo que corresponde es echar al vuelo las campanas del agradecimiento, pues no me cabe duda de que ella me tiene bastante ley. Me quiere a pesar de todo, dándole a "todo" un valor no de pronombre indeterminado, sino de absoluto, casi. Lo cual tiene una lectura prácticamente teológica: entronca con el tema de la naturaleza caída. Mi mujer quiere al que soy, sin duda, pero no tal como soy, desde luego, si acaso al cuerpo glorioso que, Dios mediante, seré. 

El noviazgo es la conquista de la mujer a la quieres; la vida, la conquista o la consecución del hombre al que tu mujer quiere. Esto sólo lo arreglará la muerte, me digo, pero no hay prisa. Mientras tanto, celebremos que nuestros hijos esquivan la lotería de la genética. Por ahora se han librado de la marca de mi agenesia dentaria ni son miopes ni desordenados. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

Serendipia


El sábado por la noche estuve en una cena estupenda, en la que descubrí, de casualidad, a lo Arquímides, un método de utilidad para las tertulias y los debates. Mi silla tenía ruedecitas y, cuando hablaba, como me movía mucho, la silla se iba yendo para detrás. Era una señal. La verdad es que atendí poco a tan benéfica indicación, y empujaba con las patitas como un cangrejo, tiqui, tiqui, tiqui, y volvía al ataque. Sólo después, el domingo, con los remordimientos, pude gritar: "Eureka". Qué gran método. Estoy por ponerle rueditas a todas mis sillas.

Incluso para los debates políticos tendría su aquél. A medida que el candidato vaya  consumiendo su tiempo él se va perdiendo al fondo del estudio. Haría el debate mucho más dinámico, que es un elemento esencial, por lo visto.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Star Wars


Quique y yo esperamos con ansias la nueva entrega de Star Wars. El ansia de Quique es mejor que la mía: más metafísica. Su problema es quién será el malo, pues Darth Vader murió en la última entrega, arrepintiéndose además, lo que es una muerte más que buena. Por tentarle, propongo a Quique: "Bueno, a lo mejor no hay ningún malo esta vez". A lo que replica, casi indignado: "Imposible, entonces contra quién se lucha, eh".

Lástima que haya surgido ahora el diálogo, porque esa posibilidad de la épica y del sacrificio son algo muy bueno que posibilita lo malo, ¿verdad? Quique lo sabe por instinto heroico, Dios se lo guarde.


sábado, 12 de diciembre de 2015

Efectos espaciales


Quique no concibe ir en coche sin llevar encendido el mapa del GPS. Nos montamos, aunque sea para ir a la esquina, y ordena: "¡El mapa!" Nos regala, lo he visto claro ahora mismo, una visión cósmica. Para que tenga más colorines lo puse en escala cinco kilómetros, de manera que vemos el mar Atlántico y la sierra de san Cristóbal y las desembocaduras del Guadalquivir, del Guadalete y del San Pedro (el río caudal, el otro, mediano y el otro, más chico). Y a cada curva que tomamos, el mundo entero se voltea, reorientándose. Es emocionante. No me extraña que a Quique le entusiasme. Y uno se ve desde arriba, lo que siempre eleva el ánimo.


martes, 8 de diciembre de 2015

Matemáticas correctas (políticamente)

Nos reímos mucho, escandalizados, cuando leemos estos problemas de matemáticas:




En cambio, éste, puesto a nuestros hijos nos parece lo más matemático del mundo.




Y está al caer que les pongan uno que pregunte más o menos: si una mujer vale lo mismo que tres hombres y una empresa de cuatro trabajadores hombres quiere alcanzar la paridad y despide a dos para contratar, por fin, a dos mujeres, ¿en cuánto aumenta su capacidad productiva y su felicidad y su contribución a la paz mundial? Porque hay algo que parece claro: para el feminismo, la igualdad es machismo.


lunes, 7 de diciembre de 2015

domingo, 6 de diciembre de 2015

La lección de fondo de hoy


Quique y el patinaje. Quizá el caso más claro de que los padres transmitimos nuestras frustraciones a nuestros hijos, con la esperanza de que ellos nos venguen. Luego, patinando, no era capaz de levantarse tras caerse, y yo me decía: "Es igual que su padre", orgulloso y compungido. Pero, de pronto, ha sido capaz, se ha levantado. Luego nos diría esta conclusión a la que ha llegado él solo, la lección de fondo de hoy:






sábado, 5 de diciembre de 2015

Retorno a Brideshead


Todavía no he vuelto ninguna vez a Retorno a Brideshead sin que la novela de Waugh haya dejado de sorprenderme con alguna emocionante novedad. La leí en la universidad, deslumbrado por un modo de ser universitario nada académico; luego, el amor, la madurez, la conversión... Esta vez la he leído con una nueva conciencia de la soledad de los Flyte, católicos en un mundo que no lo es. Ésa es la sensación que tengo hoy, la de lo solos que estamos los católicos, aunque se disimule bastante con los números oficiales y las estadísticas. Pero ¿cuántos hay que harían el sacrificio final de Julia por su fe, cuántos? O mejor dicho, para dejarnos de hipótesis: ¿cuántos no lo hacen, tranquilamente? En mi caso, la conciencia de soledad se acentúa —perdonad que lo mezcle todo como Evelyn Waugh— porque veo a mi alrededor que tampoco existen los conservadores, por mucho que presuman en privado algunos. La mayoría se pone a amarrar con su voto cierta seguridad económica mínima y lo demás (y es mucho, lo demás) da igual.

Por supuesto, gracias a Evelyn Waugh, no dejo de verle la espléndida belleza a esta soledad profunda.

Aquí mi página homenaje en el nuevo número de Misión. El pdf se puede leer aquí.


jueves, 3 de diciembre de 2015

De pie


Todos los días me acuerdo de mi madre al menos uno vez. A la hora del ángelus. Pasó que cuando ya estaba muy malita, yo estaba tumbado con ella en la cama y sonaron las doce. Vamos a rezar el ángelus, nos dijimos, y yo seguí tumbado. Me miró con guasa y me dijo: "¡Eh, tú, de pie ahora mismo, que la que tiene cáncer soy yo!" Puede parecer un rasgo de humor negro, y tal vez lo sea, pero no hay día a las 12, por muy reunido que esté que no busque una excusa para levantarme, ni que no lo haga con una sonrisa de ternura divertida. 

martes, 1 de diciembre de 2015

Luri


De los Aforismos que nunca contaré a mis hijos de Gregorio Luri (La Isla de Siltolá, 2015) el Barbero del rey de Suecia ha extraído unos cuantos que yo quisiera que mis hijos se memorizaran. Van:


El dios de la democracia tiene más místicos que teólogos. 
* 
La verdad es… la fe del filósofo. 
* 
Hay políticos que creen que la mejor manera de resolver un problema es insultarlo. 
* 
Más me sé a mí mismo con el “sé” del sabor que con el “sé” del saber. 
* 
Cualquier tarugo sabe reírse de sí mismo, lo difícil es tomarse en serio, para eso se necesita la más fina de las ironías. 
* 
La indignación moral es la forma más engolada de narcisismo. 
* 
Pobres, los generales que dirigen ejércitos de ateos. 
* 
Pensar es tropezar y, en lugar de lamentarse, sorprenderse. 
* 
Si no tienes coraje para ser leal ni para ser desleal, no eres nadie. 
* 
El sueño del maestro moderno, al que le repugna la palabra autoridad, es que sus alumnos le obedezcan sin tener que dar órdenes. 
* 
En cualquier discusión debería considerarse ganador el que ha aprendido algo.. que con frecuencia es el derrotado. 
* 
Debemos al cristianismo tres cosas fundamentales: […] y la mala conciencia, que es lo mismo que decir la gran literatura. 
* 
¡Cuántos hay que por sentirse débiles se creen dignos de respeto! 
* 
La autoridad de los padres permite a los hijos tener aliados poderosos para vencer a los monstruos de debajo de la cama.




lunes, 30 de noviembre de 2015

Reparación


Del artículo de hoy me preocupaba su blandura. Ni que decir tiene que se me ocurrieron otras palabritas que escribir en el suelo con otros materiales. A lo mejor así los que hablan de la extraordinaria audacia estética de la provocación se tentasen la ropa. Pero no quise caer ni quiero en la tentación de responder al escándalo con el escándalo, y me he montado mi propia instalación. Hela aquí:


Con pequeños círculos he formado la palabra "Reparación". Está sobre PowerPoint, así que no me cuesta nada cambiar el color de cada punto. Cada día que comulgue con ciertas condiciones: llegar reverentemente a tiempo (ay), hacer la acción de gracias como se debe, no distraerme..., convertiré el agujero negro en una hostia blanca. Una a una hasta llegar a las 242.

sábado, 28 de noviembre de 2015

viernes, 27 de noviembre de 2015

No quiero ir a rugby


Ya antes de salir, en casa, Quique tenía una perreta: "No quiero ir al rugby". Y no salía de eso con distintas (dentro de lo que cabe) entonaciones de llanto: más acuoso, más leve, más seco, más gritón, más musitado, más lastimero, más irritado, irritante, siempre irritable. "No quiero ir al rugby", en el coche, en el asiento de atrás, vestido de rugby. "No quiero ir al rugby" en el aparcamiento. Por la calle. Entrando en el polideportivo. "No quiero ir al rugby" al borde del campo, ya en el rugby. Me volví por donde había venido, pues nos insisten en que el entrenamiento no puede ser obligatorio, y me volvía oyendo la misma cantinela. Podría haber cambiado al menos el tiempo verbal y llorar "No quería ir al rugby", pero no, seguía: "No quiero ir al rugby".

Que nadie piense que fue tiempo perdido: aprendí una lección fundamental. El llanto siempre es monótono, la queja aburre a las ovejas. Quique, que tiene la conversación más interesante de la comarca (en la categoría cuatro años) y muy variada, era capaz de entrar en el bucle de la llantina. Esa lección hay que entenderla, memorizarla y, sobre todo, aplicársela: se llora en bucle.

(Por la tarde, me dijo: "Ojalá habría entrenado a rugby", pero yo no lo lamenté con él porque había aprendido lo que más necesitaba; y eso vale su peso en oro.)


martes, 24 de noviembre de 2015

Sueños


En un sueño mío aparecen algunos conocidos persiguiéndome con saña y maldad. Me levanto incómodo y tardo unos minutos —que se me hacen muy largos— en acordarme de la inocencia (de la presunción de inocencia, primero y luego, por fin, suspirando, de la auténtica inocencia) de esos conocidos. Se les había pegado mi sueño como una sombra oscura que tengo que desprenderles muy cuidadosamente con un movimiento firme de voluntad. Y, de pronto, me entra el terror. ¿Entraré yo así de desasosegadoramente en los sueños de alguien? Es para pedir cada noche que todos sueñen con los angelitos; y de ninguna manera con nosotros, eso no, por piedad. ¡Qué sabias y profundas las oraciones de la infancia!


lunes, 23 de noviembre de 2015

Autorretrato de nascitura

 Carmen se autorretrata antes de nacer. Dos curiosidades. Nadie le ha pedido este tema: es un autorretrato motu proprio. Y por entonces Leonor llevaba el pelo corto, tal y como se ve en el retrato. Le quedaba (como se ve también) estupendamente. 

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los dones del otoño


Del último y esperado libro de José Cereijo, Los dones del otoño (Pre-Textos, 2015), qué bien lo dice todo José Luis García Martín. A Cereijo no le importa repetirse, pero porque él dice lo suyo. Sería feo que yo repitiese lo de JLGM, pudiendo enlazarlo.

Añado apenas tres cosas que me han conmovido. 

La preciosa dedicatoria: "Para Miranda, estos versos que sólo la presienten".

Sé que este poemario llevaba mucho escrito y pienso que el retraso en su publicación ha resultado providencial para mí, porque lo he leído con un ánimo más otoñal que nunca, y Los dones del otoño me han dejado mejor la dulzura que traen. Estaba mejor dispuesto.

Y un pequeño poema que yo hubiese dejado más corto. Aquí lo tienen (y en la página 20):



Ahora, al fotografiarlo para subirlo, he descubierto que subrayar es tachar, de una manera tácita y, sobre todo, asertiva, lo otro. El negativo de la foto sería este poema:


El verde que todavía 
retiene el otoño, ¿no te recuerda 
al de tu propio corazón?

Que nos recuerda al inmejorable haijin que es Cereijo, y que se convierte en un poema que ya no olvidaré. Como otros del libro, eh.