domingo, 24 de febrero de 2008

Remordimiento

¿Por qué me ladra
el perro del mendigo,
cómo lo sabe?

16 comentarios:

ARP dijo...

Poniéndonos tremendos, nos tendrían que ladrar todos los perros, pero por suerte nos comprenden.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Qué bueno. Intento esbozar una explicación genérica:
Cuando caminas
tus culpas y miserias
vas arrastrando

Carlos RM dijo...

Excusatio non perrita...

Octavio dijo...

Intentaré darle la vuelta...

Aun mereciéndolo
no me ladra ese perro.
Es casi humano

glup dijo...

Taladra el perro
con su ladrido
mi monedero.

anónima dijo...

Bueno, yo me preocuparía más si en vez de ladrarme, me suelta un relincho.

Anónimo dijo...

Lo sabe porque te conoce. Si desprecias al perro del mendigo te ladará.

Mery dijo...

Os voy enlazando uno tras otro como perlas de un collar. No quería ser tan poética en este comentario, pero como sois amantes de haikus y demás bellezas literarias, creo que me lo perdonarás.
Un gusto leerte. Mery

Mery dijo...

Ojos brillantes
de amor y celo.
Amor de perro.

CB dijo...

Reladramiento:

Avisa al amo,
sabe que tienes perro:
manos que dan

E. G-Máiquez dijo...

Me habéis confundido con el mendigo del haiku y me dáis la limosna de vuestra comprensión y cariño. Muchas gracias. ¿O no me habéis confundido? Más gracias aún.

Juan Ignacio dijo...

Qué genial.

Me has hecho acordar (uno vuelve siempre a los viejos sitios en que amò la vida, dice un canto por ahí no recuerdo bien dónde) a Adán Buenosayres tratando de escapar del mendigo Polifemo (Libro segundo, I).

Carlos RM dijo...

¿Por qué no escribe
Enriquegarciamáiquez
su nueva entrada?

Juan Manuel Macías dijo...

Precioso Guaiku.

AnaCó dijo...

Me ha recordado tu haiku a las primeras páginas de Humillados y ofendidos. Muy bonito.

Constanza dijo...

Oui, es exacta e inolvidable la referencia a Polifemo. Solo que el omnisciente ciego no necesitaba perro, se daba abasto solo... (Hay que andar kilómetros de libro para encontrarlo y temblar de pies a cabeza con Adán, pero vale la pena)