jueves, 29 de diciembre de 2016

Pueblerino


Pá qué ser nacionalista
pudiendo ser provinciano 
o, aún mejor, pueblerino. 
La catetez es la misma,
mas todo está más a mano 
y, más o menos, más lírico.

Me encanta pasear por mi pueblo. Me encontré con un amigo que iba a pasar el fin de año a Viena. "Yo me quedaría aquí más a gusto que un arbusto, pero a mi mujer le hace ilusión..." Si hubiese sabido pronunciar francés le hubiese dicho: "— Hypocrite lecteur, — mon semblable, — mon frère! —"  Le di un abrazo.

En la cafetería, la cantinera —aguardentosa y maquillada— cierra un ojo, agacha la cabeza y mira hacia afuera: "El día se está poniendo muy feo". El día es de diciembre y ya está. Lo que tiene de feo es que no es marzo, pero vale. Su marido le dice: "¿Por qué siempre dices "muy feo" mirando hacia Paco?" Paco, el típico cliente habitual, contesta, muy halagado: "Feo sí que soy, pero gracioso". 

Sin duda, mucho más que el que le plantó este nombre a su negocio:




Aunque tiene una ingenuidad de la que también te tienes  que reír.

Compré un número de la lotería del Niño, por la Epifanía y por si me toca y me puedo dedicar a pasear por mi pueblo.