viernes, 21 de abril de 2017

Proceso de lectura




Ante cualquier libro de poesía mi primer sentimiento es una indiferencia absoluta, que se va disolviendo en jirones de pereza que vence a duras penas el interés profesional por saber qué se está haciendo o qué puedo aprender yo o aprehender. Al interés lo desplaza, con suerte, la envidia, si el libro es bueno. Y a la envidia, si es mejor, la admiración. A la admiración la anega el asombro, que me saca de mí. Y al asombro lo ilumina la gratitud, que enseguida se transfigura en alegría que se transforma en una plenitud de estar vivo y en el deseo paradójico de estarlo aún más y que va a dar, siempre sorpresivamente, en la oración. Entonces puedo decir que fue una lectura de poesía completa.




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