domingo, 17 de septiembre de 2017

Confesor confesado


Hace un rato, en misa. Estaban dos sacerdotes confesando. Tras unas cuantas confesiones, pasan diez largos minutos sin nadie. Entonces uno de ellos se levanta y se quita la estola. Pienso: ya se va. Pero se acerca al otro sacerdote y se confiesa. Quizá yo estoy más sensible porque hablo hoy en el periódico de que la autoridad es del que se somete, y aquí volvía a verlo, aunque no la autoridad suya no le venía de eso, sino sólo la moral, si acaso, o la analógica. 

Con esa imagen me hubiese bastado. Pero el sacerdote penitente vuelve a su confesionario y se vuelve a poner la estola. Enseguida una señora joven se acerca a los confesionarios y de los dos, escoge al confesor confesado.


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