martes, 26 de febrero de 2019

Cano


Estoy muy impresionado por la entrevista a José María Cano: Aunque hay otras cosas estupendas, para mi uso personal me he recortado éstas:

Cuando haces lo que debes, y lo que debes hacer es incómodo, el destino es lo único que se pone de tu lado.
...
Tener deseos es sentarse encima de la vida. Tener miedo es sentarse debajo.
...
bienquedismo politicorrecto
...
Sigo siendo un iluso contumaz aunque lo enmascare con perseverancia.
...
Haciendo lo que toca, ni el torpe se equivoca.
...
Yo mismo, que voy ya cerrando muchos balances, me pregunto si la excitación que las vanguardias me suscitaron en mi juventud, era legítima o mera pedantería.
....
[como pintor] Trabajo buscando el margen entre lo real y lo verdadero. [...] En lo semántico, entendemos por verdad la incuestionable realidad. Pero a la hora de la verdad, valga la redundancia, la verdad es algo bien diferente. Tiene vida propia. [luego habla del relato, y no es talmente eso, es esa vida de la verdad, tan bien vista por Ramón Gaya]
...
Mi manager me decía que le llamaba la atención cómo anteponía la prioridad, valga la redundancia.
....
RL-RA=PL. Relato menos realidad igual a política.
....
El que es culto por necesidad lo es mucho, mientras que el pedante va siempre gastando por encima de su presupuesto.
....
La paciencia es valentía, elegancia y constancia a partes iguales. Tiene aspecto de ser un medio pero le gusta ser tratada como un fin. La paciencia trae consigo el más preciado de los dones: más paciencia.
....
De pronto, la carrera sigue.


lunes, 18 de febrero de 2019

Cansancio y humor


Para el buscador y degustador del sentido del humor de Cristo, la lectura de hoy (Marcos 8,11-13) sería algo así como el grado cero de su sentido el humor:

Salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole una señal del cielo para tentarlo. Suspirando desde lo más íntimo dijo: «¿Por qué esta generación pide una señal? En verdad os digo que a esta generación no se le dará señal alguna» Y dejándolos, subió de nuevo a la barca y se fue a la otra orilla.

Parece que esta vez Jesús no está para bromas. Ese suspiro desde lo más íntimo demuestra un desaliento total, como el consecuente marcharse dejándoles. ¡Qué fácil la imitatio Christi en esta ocasión! Falta decir «dejándoles... por imposibles», y no lo dice porque eso Él nunca lo haría, pero casi, casi, por los pelos...

Claro que podría señalarse la sublime ironía de que el Signo por antonomasia les dijese en sus propias narices que no se les daría ningún signo. Es como la carta de Poe, pero de carne y hueso. O sea, que les dice que no les dará la señal que le piden por dos cosas: por la mala idea que traen y porque se la piden del cielo y Él es de la tierra, pero se la da porque Él a todo el que le pide le da.

Que esa es la interpretación correcta lo demuestra que Mateo (12, 38-42) y Lucas (11, 20-21) recojan esta pista que añadió: se les dará una señal única, la del milagro de Jonás. Pero eso no quita para el cansancio de Jesús, porque esa pista es muy retrospectiva, sólo serviría para quien se acordase después de la resurrección, siempre que creyese en ella, y tuviese un gusto exquisito para las metáforas del humor negro: la muerte como ballena. También tiene su aquél que después de mentar a la ballena se echase al mar.

No sé si a Marcos se le escapó viva la ballena o la sumergió para dejar en la superficie el cansancio de Jesús, sencillamente. A nosotros, sin duda, la ballena nos hubiese distraído bastante, pero gracias a Marcos vemos que Jesús también se agotaba y suspiraba, aunque no pudiese evitar contestarles a la pregunta como quien no quiere la cosa.


viernes, 15 de febrero de 2019

Abrahamcito


Carmen nos cuenta la historia de Abraham y su hijo. Le pregunto cuál era el nombre de ese hijo, y vacila. Su hermano, con toda seguridad, interviene: «Abrahamcito».

Nos reímos con Enriquito, y tanto, que a mí se me desborda la ternura hasta extremos heterodoxos. Si se hubiese llamado Abrahamcito, ¿no hubiese temblado mucho más la mano de Abraham?


jueves, 14 de febrero de 2019

Enamorarse es fácil


Veo este estupendo poema de K C Iribarren en Twitter:




Y no me resisto a darle una réplica:

Lo sabe bien la monogamia: 
por eso apuesta 
a muerte 
por no salir jamás 
de su historia de amor.




domingo, 10 de febrero de 2019

Dante



Estaba ojeando The Two Towers cuando apareció mi hijo (7) y le pedí que me tradujese el título. Con total seguridad me dijo: la Divina comedia. De inglés está regular, pero tiene claro el canon.


viernes, 8 de febrero de 2019

Evangelio del día


Mi tesis es que para que algo salga mal tienen que hacerse muchas cosas mal. La vida es muchísimo más misericordiosa de lo que pensamos y Murphy es sólo un oportunista que hizo su ley para que escurriésemos el bulto y la responsabilidad.

Se ve claramente en el Evangelio de hoy:

La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».Y le juró:«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».Ella salió a preguntarle a su madre:«¿Qué le pido?».La madre le contestó:«La cabeza de Juan el Bautista».Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». 
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. 

Herodes podía no haber tenido su lío con Herodías, que es hasta aliterado y casi cacofónico. Podía no haberse excitado tanto con la danza de la niña. Podía no haber sido un bocazas. Podía no haber jurado. Pero aún así, si hubiese sabido algo de Derecho y hubiese sido humilde, le podría haber dicho a la niña: «Nemo dat quod non habet. Medio reino es mío y te lo daría, pero la cabeza de Juan es de Juan y eso escapa al ámbito de juramento tanto como si me pidieses la luna lunera». Seguro que no hubiese desairado tanto a los invitados. Los más sensibles hubiesen suspirados aliviados de librarse del espectáculo del decapitado; los más religiosos, hubiesen dado gracias de no tener ser siquiera cómplices de atrezzo; los más romanizados, hubiesen admirado el latinajo; y, por último, los más juristas hubiesen admitido que el argumento era impecable. Herodías se habría molestado, sí, pero quizá la niña hubiese podido pedir algo más útil, que le hiciese más ilusión, más apropiado para su edad.

Si Herodes hubiese atendido en su clase de Derecho...


domingo, 3 de febrero de 2019

Poema


Ayer, en el coche, con los amigos de mis hijos, de excursión. Nos cuentan que en el colegio han escrito un poema a la madre. Los más osados nos los recitan, plenos de rimas en -or (flor, amor, mejor), muy largos. Le preguntan a Carmen. «Yo lo he escrito a mi padre». El corazón me da un vuelco. Le pido que lo recite. «No me acuerdo», miente. Luego, dando un paseo, me lo recita a mí, tras muchas dudas. «No te va a gustar...». Dale. Y le da:

Mi papaíto 
es muy rarito, 
pero si él va 
yo voy p'allá.

Me encantó. 





viernes, 1 de febrero de 2019

Lógica



A UN IRRITADO 
 Tendrías que escoger. Si crees que son mis versos 
en extremo mediocres y que soy un fracaso, 
¿por qué tachas de falsa mi modestia? O soy bueno 
e hipócrita o soy —sinceramente— malo. 
Negarme la humildad tras negarme el talento 
parece ensañamiento.


jueves, 31 de enero de 2019

Mario Quintana


Se publicó a final del 2018, pero no se ha distribuido hasta ahora. Una antología de los poemas de Mario Quintana traducidos por mí:


Para comprender mi emoción hay que recordar que yo soy aquel que dijo: «Que otros se jacten de los libros que han escrito, a mí me enorgullecen los que he traducido», haciendo casi un Pierre Menard a Borges, es cierto.

Todos los poemas de Quintana ya quisiera yo firmarlos, pero hay uno que traduje por los pelos, en el último momento que me sirve muchísimo para cuando la gente viene a conocer a un poeta y se encuentra conmigo. Quintana clava la sensación:


QUERÍAS QUE TE HABLASE DE POESÍA
 
Querías que te hablase de poesía un poco 
para burlar lo cotidiano atroz. 
Querías el sonido de mi voz, 
no un eco apenas de este mundo loco.  
 
Aunque qué puedo darte, pobre criatura, en trueco 
de cuánto tú esperabas, ay de nos- 
otros, si yo soy hueco, hueco, hueco 
como el Hombre de Lata en El Mago de Oz.  
 
Recordarás, seguro, ay, su horror 
a las lágrimas porque después se oxidaría… 
Y tú como a un nenúfar del lago me querías,  
 
como una lluvia de oro, como un pájaro 
de luz… Pero poesía, ¿puede haberla mayor 
que este desesperarme mío por la poesía?

[Original


 Si me dejo llevar, cuelgo del blogg medio libro o más, pero este poema vale por su componente biográfico (mío). Lo publiqué en la revista Anáfora por el mismo motivo. Cuando luego venga alguien a verme, siempre le podré decir: «Quien Quintana, no es traidor».



miércoles, 30 de enero de 2019

God as a Gentleman




Lástima que el padre Raniero Cantalamessa no haya predicado explícitamente sobre la nobleza de espíritu del Espíritu Santo para completarnos este acceso trinitario a la aristocracia divina. Aunque falta no hace, porque el Espíritu habla con sus frutos y sus dones: no se cansa de derramarlos y es el Defensor, título más caballeresco imposible, cuando lo es de los débiles y desamparados, como es el caso.


De Cristo como caballero habló Nicolae Steinhardt, de Dios Padre, y qué bien, Rémi Brague.


lunes, 28 de enero de 2019

Sacar la lengua


Acabo de enterarme que en España se ha traducido Fools, Frauds and Firebrands (2015) como Pensadores de la Nueva Izquierda, como el libro del 85 que amplía y como reza su subtítulo informativo. Es una pena, no sólo por la confusión de ediciones, sino porque se pierde el matiz histórico del respeto que los pensadores de la nueva Izquierda han perdido con la vejez. La edición brasileña lo clava, con una portada deliciosamente gamberra, que hasta les saca la lengua:



viernes, 25 de enero de 2019

SOS



Quod erat demostrandum, uno de mis temas es la paternidad. Por eso, la antología Tu sangre en mis venas, y tantas entradas y artículos y, sobre todo, horas de plenitud. Uno de mis propósitos es no dejar el tema, seguir leyendo y pensando y escribiendo. El heteropatriarcado necesita una defensa por tierra, mar y aire. Por eso, os pido ayuda. Me he fijado que en muchas series y películas hay una constante defensa de la bastardía. Cogen una historia de la Historia y nos cuentan que, en realidad, el rey Alfredo (por ejemplo, véase Vikingos) no era hijo legítimo. Juego de tronos es la apoteosis de la bastardía. Y pasa mucho. Yo, muy resabiado, veo ahí un ataque, consciente o inconsciente o ambas cosas a la vez, retroalimentándose, a la paternidad clásica.

¿Me podríais ayudar, por favor, a hacer un listado de bastardos contemporáneos en recreaciones históricas o pseudohistóricas en la ficción (películas, series, novelas) de ahora? Ya no digo padres pésimos, que eso sería inagotable, sino padres-no-padres.

Mil gracias.

jueves, 24 de enero de 2019

Cuidado


Los niños, todo lo que oyen en casa,  lo cascan fuera. Quique  le ha dicho hoy a su profesor de robótica: «Te voy a decir algo que no te va a gustar: "Odio eterno/ al mundo moderno"».

Cojones


A la salida de misa con un amigo hacemos repaso del estado de salud de amigos, conocidos y saludados. Entonces me cuenta un recuerdo de hace años. Su padre, un señor almirante, estaba ya muy enfermo y mi amigo, en esa misma iglesia, empezó a rezar para que no sufriera, que había sido muy bueno siempre, y que tampoco necesitaría purificar tanto. Entonces, siguió mi amigo, abrió los ojos, y al ver al Cristo crucificado del altar, emocionado, viendo que Dios Padre no había dejado que pasara ese cáliz, no se atrevió a pedir ya esa comodidad.

Luego se lo contó a su padre: «... y cuando vi al Crucificado, papá, ya no tuve cohone de pedírselo».

El padre le respondió: "Pues ten cojones".


miércoles, 23 de enero de 2019

Termómetro


Cada mañana a las 6:15 Leonor baja de un salto de la cama a por su café. Yo me quedo muriéndome poco a poco. No me levanta el despertador, ni Leonor ni, mucho menos, la fuerza de voluntad, sino la perra, que una vez que Leonor abre la cocina sube flechada hacia la cama y trata de lamerme, como si estuviésemos en un episodio de Heidi.

Lo bonito pasa a continuación. La perra me dice exactamente la temperatura que hace. Si se queda alrededor de mi cara, buen tiempo. A medida que va bajando bajo las mantas, más frío. Hoy casi se cae por detrás de la cama. Se ha puesto a mis pies.

Por un lado, eso me quitaba muchas ganas de levantarme. Por otro, vi claramente que estábamos haciendo la imagen de un mausoleo, yo difunto con mi perrita a los pies. He dado un salto.

El día, además, además de frío, va a ser largo y más vale atarlo en corto.


lunes, 21 de enero de 2019

Sombras


Como todos los días, me había hecho un plan de lecturas que por la mañana no puede cumplir. Por la tarde, después de mandar el artículo, me dispuse a leer, tras afilar el lápiz, encender la chimenea, recolectar los libros y limpiarme las gafas. Pero entonces Leonor me propuso dar un paseo con los niños y, a pesar de que tenía la coartada de mi catarro, dije que sí.

Luego, con la mala conciencia del domingo sin libros, iba de mal humor. Me enfadé con Quique porque no quería patinar por una calle porque el asfalto le parecía irregular y con Carmen porque, de pronto, se quitó sus patines para subir a darle un beso a su abuela. Leonor iba escogiendo siempre el camino más largo para volver a casa. Yo veía que empalmábamos con la hora de la cena y, entonces, con la hora de acostar a los niños y, por tanto, con la hora de escribir el artículo siguiente. Adiós a mis lecturas reposadas.

Cuando por fin enfilábamos el callejón de vuelta a casa, que tiene las luces a ras de suelo, como una pista de aterrizaje, justamente, la perra empezó a ponerse frenética. A ladrar, a tirar del collar hasta quedarse afónica, a ir de un lado a otro, furiosa. No me sorprendió porque con las luces rastreras confunde su sombra con la silueta de un gato negro, casi eliotano, Macavity, ubicuo y burlón. Eso ya lo sabía. Lo que descubrí es que me pasa como a Aspa. Me pongo de los nervios, ladro, aullo, me destrozo el cuello contra la correa y todo por perseguir las sombras de una vocación de escritor en mi cueva.

Al menos los últimos diez metros del paseo los disfruté intensamente, y la cena.

sábado, 19 de enero de 2019

Una vieja historia


Mi abuela materna era esencialmente hedónica. Una tía suya era la que rezaba el rosario alternando los misterios gozosos, un día, los gloriosos, otros, saltándose los dolorosos, salvo en Semana Santa, si acaso. Mi abuela era fiel a esa tradición y nos la transmitió. Por eso, le divertiría saber el final de una de las pocas anécdotas en las que la vi fastidiada.

Cada vez que venía al Puerto a vernos pagaba visita a una duquesa, prima hermana de una íntima amiga suya de Murcia. La prima recibía esa visita con cierto fastidio o sin grandes alharacas de amistad, y mi abuela se dolía de eso. En parte, afirmaba, por su amiga, que tantas alegrías le hacía de vuelta a Murcia o que le mandaba, a través de ella, bombones o regalos. Y así fueron pasando los años hasta que pasaron por encima de la duquesa, de mi abuela y de la prima y amiga respectivamente. 

El otro día, sin embargo, en una estirada reunión social en la que yo andaba torpemente me presentaron a un grupo de gentes exquisitas. Entonces uno dijo: «¡Oh, claro que conozco a Enrique: su abuela era muy, muy buena amiga de mi madre!». Eso, dicho por el duque, contribuyó a relajar el ambiente. Alguno podría haber interpretado mi emocionada sonrisa como una debilidad social, en plan snob, pero era un homenaje a mi abuela, que también debería de estar sonriendo.


miércoles, 16 de enero de 2019

Preguntas


Afirma un amigo que la filosofía no consiste en elaborar sistemas de pensamiento sino en responder a las grandes preguntas de la humanidad. Me distraigo. Pienso en las tres preguntas que haría yo si frotase una lámpara con tan mala fortuna que el genio que se me apareciese fuese el de la Filosofía, vaya por Dios, y no el plenipotenciario.

Caigo en la cuenta de que serían preguntas o existenciales («¿He escogido bien mi camino en el mundo?») o éticas («¿Me estoy comportando bien?») o conyugales («¿Cómo podría querer mejor a mi mujer?») o pedagógicas («¿Qué educación dar a mis hijos?»); y ya me sobra una. Poca pregunta metafísica o teológica, veo. También veo que me descartaría, si tuviese que hacerlo de la de mi mujer, porque, si reuniese valor, podría hacérsela a ella.

O sea que me quedan tres muy de andar por casa. No es por desinterés más abstracto, en absoluto, sino porque la fe, el Genio de la Lámpara de los siete brazos, digamos, me las contesta a mi entera satisfacción, y si la Esperanza, genio y figura más allá de la sepultura. Siempre he dicho que mi punto flaco de las virtudes teológales (ese que suple Leonor tan bien) es la Caridad. Por lo civil, que mis preguntas filosóficas tengan esa querencia práctica viene a ser la consecuencia laica de carencia.

¿Sería interesante preguntar a filósofos y escritores por sus preguntas?

lunes, 14 de enero de 2019

Orden y libertad


Me han enrolado en un nuevo proyecto, y estamos en los difíciles comienzos, empujando. Eso no tiene nada de especial. Sin embargo, me sorprendí pensando que para funcionar mejor lo que yo necesitaba era mucha más autonomía y mucho más orden. Nada más decírmelo, me quedé encantado. Suelen contreponerse: el orden y la libertad y, sí, en teoría, pero en la práctica, son compatibles, complementarias y maravillosamente se retroalimentan. Lo de Goethe del orden y la justicia me parece poca cosa comparado con este nuevo binomio que he descubierto en los intersticios de la vida laboral: libertad y autoridad, qué bien van de la mano.


domingo, 13 de enero de 2019

Último día de Navidad


Litúrgicamente hoy terminan, ay, las navidades y Quique ha tenido que hacer un dibujo de cómo han sido las suyas de tarea del colegio. Éste:



Están las cartas de Pokemon que le trajo el Niño Jesús por Navidad; él comiendo uvas, tin, tin, con las campanadas, entre los fuegos artificiales que trajo su primo Nico, con luna y todo; la visita al zoo con los primos Blázquez, los Reyes Magos con sus respectivas copas de Jerez; los regalos de Reyes, uno sin abrir, ay, el consumismo, y abiertas las botas de montar y, sobre todo, el jamón que pidió él con tanta ilusión (y sabiduría); también aparece el roscón, con su fruta escaerchada; y, en la base de todo, el Portal de Belén. En la esquina nuestra familia, dándose sendos abrazos.