martes, 31 de mayo de 2011

CERRADO POR EVALUACIONES

Que nadie piense, después del chiste de ayer (de hace cincuenta años), que cierro el blog durante una temporada porque tengo que dedicarme a las tareas del hogar. Tengo, pero sería una percepción errónea. He de echar el resto en el instituto; y además plantearme una cuestión metodológica. En el blogg, hasta ahora hablaba de mi intimidad, pero mi intimidad se ahonda y se ensancha y es cada vez menos mía. Su sujeto ha pasado del yo al nosotros. ¡Y he de evaluar ahora cómo se articula y conjuga eso…! El trampolínk, que tiene un mecanismo mucho más básico, no me plantea grandes problemas, en cambio.

lunes, 30 de mayo de 2011

Pregunta inútil



El chiste es de otra época. Un vendedor a domicilio (ya no quedan, llaman al móvil) le pregunta a un señor con delantal si su señora está en casa. Se titula “Pregunta inútil” y la gracia está o estaba en el entendido (de entonces) de que un hombre haría las faenas del  hogar sólo si su mujer ni estaba ni se la esperaba. Lo curioso es que ese chiste también tiene una lectura quizá no muy correcta pero inesperada y rabiosamente actual. Hoy la pregunta es igual de inútil… por todo lo contrario. El hombre practica las labores domésticas sólo cuando su mujer está en casa, animándole o, siendo francos, ordenándole (en todos los sentidos). Voy contra mi interés al confesarlo y quizá no tenga ninguna gracia, pero así —en general— son las cosas. 

domingo, 29 de mayo de 2011

sábado, 28 de mayo de 2011

viernes, 27 de mayo de 2011

La divina (diaria) comedia

“Para ir al infierno no hace falta cambiar de sitio ni postura”, escribió Rafael Alberti. En cambio, para ir al Paraíso cambiar es lo único que nos hace falta. Dicen, y yo lo creo, que basta con querer salvarse para salvarse. Parece fácil, pero no debe de serlo tanto si hacemos caso a nuestra experiencia. Sé por ella que me basta un rato de oración para poner cada cosa en su sitio, para salir feliz, para rozar con la punta de los dedos una creatividad que en condiciones normales se me escapa de lejos. Y, sin embargo, ay, cuánto me cuesta ponerme, y eso que no abrigo ni una duda sobre sus maravillosos efectos. Es eso: cambiar un poco de sitio y de postura, y ya valdría.

jueves, 26 de mayo de 2011

El arca (de Noé) de las palabras

En el haber de los diarios de Trapiello hay que apuntar también la riqueza de su vocabulario, que sospecho que es intencionada y hasta avariciosa. Ya el título de su libro El arca de las palabras apuntaba por un lado a la posesión y por otro a la idea de sortear un diluvio. Y en un diario antiguo decía, hablando de otro autor: "Son recuerdos, vivas experiencias de lo real, que cristalizan en algunas palabras que ya sólo se usan en ciertos pueblos de Castilla. Así que para mí será siempre la historia en la que aparecieron unos acericos y los acianos florecidos. Por eso da pena cuando el libro, que es corto, se acaba, pues parece que todas esas palabras fuesen a  morir de nuevo, caídas en un cementerio de pueblo, como piedras de mármol entre las malas hierbas". Exacto. Y para limpiar las malas hierbas con una segadora electrónica, aunque vaya a durar aquí sólo un día más, traigo la lista de las palabras que uno ignoraba de Apenas sensitivo. Me da más vergüenza incluso que la otra vez, porque ya soy más viejo, porque luego que busqué "gavia" en el diccionario se la he oído al jardinero y, sobre todo, porque he reincidido, maldición, en la ignorancia de dos o tres. Steven Pinker dice que una palabra hay que oírla nueve veces hasta que la recordamos y la usamos correctamente. Y eso me consuela, porque así, dentro de siete u ocho diarios más (qué delicia), ya me sabré y usaré todas éstas:

prestímano
lavajos
arbejones
hurgón
murmurio
gavia
tendejón
paleras
aristón
trianón
mesméricas
triaca
laurentes
barboquejo
caduceo
alcándara
alcahaz
atarjea
alcotana
maula
husmo
batahola
pantalonera
gavión
cadozo
falleba
peteretes
corras
lercha
leznas
zarramplín
espelunca

martes, 24 de mayo de 2011

Le mot juste

(Los profesores que van por ahí entre risitas haciendo antologías del disparate de sus alumnos no se dan cuenta de que tiran piedras contra su propio tejado. Este no es el caso, sino todo lo contrario.)


Para subir nota, los alumnos que quieran deben leer un libro que yo les recomiendo entre los más míos. A esa alumna le cayó en suerte El Gatopardo. Cuando ha venido a comentarme la obra y a cambiar impresiones, ha empezado: "No lo he entendido bien. Es que como estaba en prosa…"


Yo, tras hacer una profunda reverencia a Monsieur Jourdain, he dado una cabezada de asentimiento por mi cuenta y riesgo. La pobre alumna (de 2º curso de un ciclo superior, tras un brillante bachillerato y el año que viene, D. m., empieza medicina) lleva veinte años leyendo cosas que efectivamente no están en prosa, la pobre, ni en verso tampoco, por supuesto. El choque frontal con Lampedusa era inevitable. No ha habido víctimas, porque la víctima venía de lejos. 

lunes, 23 de mayo de 2011

Qué lista

Carmen nos ha dado una noche de perros. ¿Serán los dientes? ¿Fiebre? ¿Frío? ¿Calor? ¿Destemplanza? No le des más vueltas, Leonor. Yo creo que nos previene contra la euforia electoral. Quiere que leamos la letra pequeña de los resultados y que, desengañados, a pesar de dos o tres alegrías, nos echemos a llorar con ella. 

domingo, 22 de mayo de 2011

ReLECtura

Las promesas que nos hacemos a nosotros mismos  cuesta mucho cumplirlas, curiosamente. Pero con la que me hago en el artículo de leer a Lec he cumplido, y qué oportuno para seguir dando vueltas a lo de Sol, mientras ellos se aclaran o se eclipsan:  


No os dejéis imponer la libertad de expresión antes que la libertad de pensamiento.
*
Vox populi vox Dei ex machina.
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¡Hay que popularizar el elitismo!
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Hay un sistema del que no vamos a lograr salir a cierto plazo: el solar.
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Donde todos cantan a coro, la letra no importa.
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A veces algo nos pone un nudo en la garganta , para no dejar que la voz del corazón nos llegue a la cabeza o viceversa. 
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Lo sabes: si tu posición es indefendible, siempre puedes conquistarla.
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Nos deforman las fórmulas.
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Era la conciencia de su tiempo, que no la tenía. 
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No seáis originales a toda costa! Aunque antes de vosotros algunos ya hayan dicho de un auténtico granuja "¡Golfo!", repetidlo.
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¿Cuándo nace el pesimismo? Cuando se juntan dos optimismos diferentes. 
*
Todo régimen acaba convertido en ancien regimen.
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Todos quieren nuestro bien. No dejad que os lo quiten.
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La política: carreras de caballos de Troya.
*
Tengo miedo de la mezcla de estilos, por ejemplo del renacimiento del realismo socialista. 

sábado, 21 de mayo de 2011

Cada uno, su cruz

Cada uno lleva —nos avisa la ascética— su cruz a cuestas. Yo la mía la cargo en la muñeca izquierda. Es el reloj. Gestiono mal el tiempo y nunca lo tengo para nada y siempre voy tan corriendo que me salgo por las curvas de su esfera. Razón de más para soñar con el Cielo: allí no habrá tiempo que nos persiga ni al que perseguir, corriendo en redondo y en ridículo como en las películas de cine mudo. Aunque sólo fuese por eso, ya sería el paraíso. Por ahora, miro las manecillas y veo los brazos de una cruz, pequeña, claro, porque es mía. Y, por eso, cambiante, distorsionada, en desorden, a veces casi de san Andrés, o de san Pedro, nunca perfecta. Normal: es la mía. Y tengo que amarla por eso. 

viernes, 20 de mayo de 2011

Rosal de luz

Hace poco Jaime Nubiola se hacía eco de una historia sobre Bismarck, embajador en San Petersburgo en 1860. Para los que no quieran hacer click y leerla en v.o., la recojo y la recuento. Al parecer le llamó la atención a Bismarck una circunvolución que hacía la guardia de palacio en torno a un viejo parterre y preguntó a Alejandro III la razón de aquella extraña maniobra. Como el zar no lo sabía, se inició una investigación que arrojó como resultado que 149 años atrás la zarina Catalina I había hecho colocar en aquel parterre unos hermosos rosales, regalo de Felipe V de España, y para honrar el regalo y cuidar los rosales había ordenado a la guardia aquel rodeo. Murió la reina, murió el rosal, pasaron los años, se perdió la noticia del regalo, pero siguió manteniéndose imperturbable la maniobra de la guardia. Argumenta Nubiola que conviene conocer la razón que alienta detrás de cada costumbre, y hasta ahí estoy de acuerdo. No dice, sin embargo, si la guardia renunció a su circunvolución. Sospecho que sí, y me temo que aquello pusiera en marcha la compleja concatenación de causas y consecuencias, zarandeadas por los azares (como quien agita un cóctel (molotov)), que acabó en la revolución rusa. Hubiese sido muchísimo mejor dejarlo como estaba y más caballeroso, desde que se conocía el motivo. Quizá el rosal todavía hubiese podido renacer, como el árbol del poema de Jiménez Lozano. Y en cualquier caso, con la vuelta se recreaba un rosal de sueño y luz, bellísimo. Y además, lo entendiese o no el muy alemán Bismarck, ¿qué prisa tenía la guardia de palacio? La línea curva —dijo Mario Quintana— es el camino más agradable entre dos puntos. 

jueves, 19 de mayo de 2011

Valiente sastre


Me informa mi mujer de que un tal Karl Lagerfeld ha puesto sus condiciones para diseñar el traje de bodas de Alberto de Mónaco. El príncipe tiene que adelgazar. Sospecho: ¿será una indirecta de mi señora? Pero no. Esta vez lo gordo de la anécdota es la asombrosa inversión de valores que vivimos en todos los órdenes o, más bien, desórdenes. Hace nada cualquier sastre hubiese sido feliz de diseñar para una testa coronada, aunque fuese de un principado casi de juguete, como Mónaco, pero hoy se permiten poner reparos y requisitos. Los sastres de los cuentos podrían ser o valientes o sinvergüenzas, como los del traje del Emperador, pero guardaban al menos las formas. 

miércoles, 18 de mayo de 2011

Regalo


A veces algún lector me pondera del blogg que tanto trabajo mío lo ofrezca for free, como si no fuese suficiente pago el lector mismo, y encima agradecido. Además, muy a menudo, me hacéis regalos estupendos, aunque ninguno como éste. Dice el anónimo benefactor que el poema quedaría mejor con mi voz, pero no lo creo: así es la rosa, y su lectura resulta insuperable. 

(No sabía que había colgado yo ya tantas fotos, y lamento que ninguna de Leonor, aunque no sé si tengo su permiso, y su presencia así se hace más absoluta, como una sombra de luz.)

Dignaos

El desencanto lo comparto, pero cuánto mejoraría la estética y los planteamientos  del movimiento juvenil tan coreado en los medios si su lema fuese "Dignaos". Lo que falta a nuestra democracia es el sentido de la dignidad, de la dignidad política, social, profesional y, sobre todo, personal. 

martes, 17 de mayo de 2011

Así pesan

Las agendas están empedradas de buenas intenciones.

Mando en plaza

En la mili, mi comandante, apiadado, me puso una mesa estupenda para que estudiase mis oposiciones: hasta silla ergonómica tenía. Pero luego se pasó los nueve meses llamándome cada cinco minutos: “Máiquez, póngame un café; Máiquez, lléveme a comprobar el estado de las instalaciones (de tenis, que era su gran afición); Máiquez, qué buen día hace, eh, etc.” Yo miraba a mi mesa, en un ángulo oscuro, solitaria e inútil. Lo he recordado porque mi mujer, para que no me distraiga tanto, ha trasladado mi despacho arriba, al dormitorio. “Allí estarás más tranquilo”, fueron sus palabras exactas y cariñosas. Pero me llama desde abajo para esto y para lo otro, como el comandante, aunque con más autoridad. El mando tiene eso, por lo que se ve. 

lunes, 16 de mayo de 2011

Muá y más

Un año se pasa flotando.
*
Muá.- El primer beso de mi hija. Yo me quedo literalmente sin palabras. Menos mal que Bécquer medio viene en mi ayuda, también tambaleándose:
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... yo no sé
qué te diera por un beso.
 *
Viendo como me gusta, he decido aprender de Carmen a tratar a Dios Padre. Le echo, pues, los brazos, lloro mucho si tropiezo hasta que Él me coge, le doy la manita para andar, lo pico un poco prefiriendo a la Madre… Mi jaculatoria de estos días es “¡Muá!”.

*
Cada bebé viene con un mundo debajo del brazo. El de Carmen lo iremos descubriendo a medida que ella lo vaya explorando y colonizando. Tendrá amigos, ilusiones, éxitos y fracasos, amores, probablemente un marido, hijos… Por lo pronto, ya nos ha traído a Amparo, y desde el otro hemisferio, para que veamos cuáles son sus poderes. 

*

Desvelado, en silencio:
Hoy mi hija duerme
en el cuarto de al lado.
Empieza a irse.
*
No anda, zapatea… por alegrías. Y llora por soleás. Aunque enfadada, por martinetes. Cuando calla y descansa y cierra, por fin, los ojos es una fiesta: duerme por bulerías.
*
Prefiere a su madre y no puedo estar más contento. Demuestra inteligencia, buen gusto, elegancia y, de paso, impermeabilidad a la ideología de género. Esto promete.
*
Su primera palabra fue “¡Hola!” y nos parecía muy dulce que saliese tan sociable. Pero la segunda fue: “¡Agua!” señalando a la playa. ¿Y si en vez de un “hola” era una “ola” salada y tenemos aquí una pequeña marinerita en tierra. La tercera ha sido: “¡¡¡Gamberra!!!”, que parece un juramento del capitán Haddock… ¡Rayos y truenos!
*
El mayor espectáculo del mundo: Carmen aplaudiéndolo.
*
Hasta el aburrimiento es para ella una novedad sorprendente.

*
Su burrito de peluche, ¡eso es vida! Ella lo abraza. Lo acuna: “Nanai-nanai”. Lo besa más: muá y muá... (¿Quién me iba a decir que acabaría envidiando a un puñetero burrito de peluche?)


* 
Leonor se preocupa por Enriquito, que está al nacer. "¿No le estaremos haciendo poco caso?"… "Va a ir siempre con ropa heredada, el pobre"… "¿Le estarás escribiendo algo, verdad?"… "Tienes que dedicarle un libro"… "¿Guardas sus ecografías?"... Despreocúpate, le digo, viene con lo más importante aprendido: Enrique es un caballero. Sabe que las señoritas primero, impermeable a la ideología de género. También promete.



domingo, 15 de mayo de 2011

Excepción

Sé que a la gente le gusta leer lo que piensa, pero prefiero que piense lo que lee. Por eso, cuando me dicen que por qué no escribo de esto y de lo otro, y me dibujan en el aire el argumentario, aunque no digo nada, pienso: "Si ya lo pensáis, para qué". Con este artículo hago una clamorosa excepción. Se me partía el alma al oír contar las cuentas de los amigos que nos llevan delantera en su familia: los que tendrán que sacar a sus hijos del colegio, aunque están encantados, los que ya al pequeño no lo han metido, los que no pueden tener más... 

sábado, 14 de mayo de 2011

Katyń

Ha querido la llamémosle casualidad que haya visto la película Katyń después de la beatificación de Juan Pablo II, tras haber contemplado una plaza de San Pedro rebosando de banderas polacas. Lo había intentado cuando la estrenaron, pero se me escapó. Ahora, gracias a internet, lo conseguí, y ha sido en el momento perfecto. La beatificación es, en realidad, el final de la película, que trata sobre la atroz matanza que los soviéticos aplicaron sistemáticamente a más de 20000 oficiales del ejército polaco, entre los que se contaban militares profesionales y universitarios movilizados. Descabezaron, por tanto, a aquella nación. La película no da un atisbo de esperanza, ni siquiera a los que sobrevivieron, ni a sus familias, ni a quienes intentan resistir, ni a las nuevas generaciones. El comunismo iba a durar siglos, parecía, y ahí se acababa todo, y acaba la película. Pero en verdad la película cuenta con que nosotros sabemos que la historia, inesperadamente, iba a seguir por otros derroteros bien distintos (y lo atestigua con su misma existencia). Nos recuerda, por tanto, que la verdadera esperanza es siempre contra toda esperanza, como el título de los diarios de la resistente rusa Nadezhda Mandelshtam: Esperanza contra esperanza. Apenas si se nombra a Dios en Katyń, sólo sale algún sacerdote de actor secundario o terciario, y a veces se ve que los polacos rezan, pero nada más. Sin embargo, la película deja tan implacablemente claro que Polonia no tenía nada que hacer que se siente nítidamente que su resurrección ha sido un milagro. También la Pascua es un momento maravilloso para verla.