lunes, 15 de octubre de 2007

Evidente

En clase de Derecho Laboral tratamos el caso del profesor ciego que el año pasado daba clase en el instituto. Por Borges, por Milton, quizá por Homero y, de oídas, por Groussac, uno apenas ve la ceguera como una minusvalía, si me permiten la pose. Eso no se lo digo a los alumnos para no liarlos. Y porque no me da tiempo, que enseguida sentencia una alumna: “Aquel hombre era un malaje”. Intento poner la cara de malaje que corresponde en estos casos, pero no me sale. Sonrío sin remedio. La chica es lo que se dice bastante mona y debe de estar acostumbrada a que todos sus interlocutores se dulcifiquen ante ella. Por razones evidentes, ése no era el caso de mi compañero del año pasado.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Más bien por razones "invidentes"...

E. Sabato dijo...

Tan ciego estás a tu mortal enredo.

CB dijo...

Quizá lo que no le gusta a la niña mona es que el profe ciego capte lo que los noqueados no podéis.
Es una teoría seguramente absurda, pero creo que a las mujeres se nos conoce mejor por el oído que por la vista, y a los hombres al revés.

Manupé dijo...

Pues estoy con cb. Además la justicia debería ser ciega, ¿o no?.

Constanza dijo...

Me parece que cb puede tener cierta razón. Conozco un ciego que invariablemente dice le mot juste -piropo o lo que sea- a las mujeres mientras les vende cosas en su quiosco. Yo coincido con mis compañeras de oficina en que es todo un misterio (deslumbrante para las mujeres, por otra parte); o el hombre sólo se hace el ciego, y en ese caso disimula bien.

Agus Alonso-G. dijo...

¿A los hombres al revés?

CB dijo...

Sí, Agus, a todos por el flanco más desprotegido, o por la parte de atrás. Me parece a mí que todos tendemos a parapetarnos, y que mientras nosotras nos parapetamos tras una imagen cuidadita, sin la que no somos capaces de salir a la calle, vosotros os refugiáis detrás de las palabras.
Digamos que nuestro parapeto sería visual y el vuestro discursivo.
Lo que no quiere decir que ninguno de los dos sea falso, no te me mosquees, sólo más elaborados y más cara al público, sólo que no es ahí donde estamos del todo.

Agus Alonso-G. dijo...

No, no, si no me mosqueo. Es que nunca me había parado a pensarlo, no se lo había oído a nadie. Interesante.

E. G-Máiquez dijo...

Interesante e inquietante... Para mosqueo, éste con que yo me miro al espejo ahora.

patzarella dijo...

¡jeje, esto está muy bueno! Pobresilla de aquella alumna... Lo bueno es que todavía quedan cosas que se ven con otros ojos... Un amigo alguna vez me dijo que los hombres se fijan en muchas otras cosas...

Llegué aquí no se bien cómo, pero me gusta tu blog ;-)