sábado, 17 de enero de 2015

Me distraigo


Voy tan acelerado que no encontraba tiempo para La vida lenta, el libro inédito que han montado con las notas de Josep Pla. Pero como estoy muy preocupado con este blogg, que se resiente de mi artículo diario, acudí a Pla, mi primo de Zumosol. Cómo gestionaba él, tan periodista a todas horas, el reto del diarismo.

Nada más abrir el libro al azar, me consoló y vi que la cosa está en Horacio y en su día con línea. Véase el 3 de enero de 1957: "La masía. Me levanto antes de comer —muy bien, muy animado". Y ya está. Lo que me trajo inmediatamente al recuerdo a Ramón Gaya, que en su Diario de un pintor tenía entradas de ese tenor. 

Ya había encontrado lo que venía buscando, pero sigo leyendo. Habla de un viaje por el Mediterráneo, y llega a Sicilia. Había dicho: "Palermo es una mezcla de pobreza y miseria, como toda Italia". Aunque a Pla lo miro con muy buenos ojos, me pareció una mezcla de adjetivos pobre, mísera; pero se ve que estaba tanteando, porque dos páginas después escribe: "Catania. Mezcla de ampulosidad y miseria", ah, y ahí si está Italia. Otra lección, de propina para RyT: no tener miedo a tantear. Esto son notas (también) para un diario. 

Y otra tercera distracción. Pla levanta acta de la impresión que le hicieron las barras catalanas en el castillo de Alfonso V de Nápoles. Yo por el sur de Italia iba igual, españolizando a cada golpe de vista. Esto se ha sumado a la experiencia —absolutamente recomendable— de leer El nadador en el mar secreto, de William Kotzwinkle, donde se nos cuenta un aborto, y cómo el matrimonio encaja ese mazazo inesperado. También Leonor y yo hemos pasado por ahí, y como en el caso de Pla y Nápoles, hay una emoción especial en recordarte en lo que lees. Una emoción muy platónica, por lo que tiene de reconocimiento de una idea y de un sentir. Tengo que pensar mucho más sobre eso, pero ya no en esta entrada, donde vine a decir que a partir de ahora recupero la entrada diaria, aunque sea breve, precisamente.