lunes, 28 de diciembre de 2015

Sumar y, si no, multiplicar



Aparco justo cuando el presentador de Radio Clásica acaba de ponernos una sinfonía de Johann Baptist Vanhal. Tengo que salir del coche, pero me parece un acto de barbarie apagar ahora la radio. Repaso en el teléfono el correo y Twitter para ganar tiempo, pero gana la ansiedad. Tengo que bajarme y la música es cada vez más bella. Ya lo tengo. Subo el volumen, y abro un poco las ventanillas. Me bajo, cierro el coche. Que yo no pare la belleza del mundo. Que la música haga mejor mi coche, la acera, el aire, la vida, el mundo. Mis gestiones en el banco y las tiendas son horribles y van saliendo mal, pero sé que a unos cientos de metros la radio compensa la balanza.