jueves, 17 de diciembre de 2015

Las fases de la luna



Estaba tan compungido ayer por la tarde que era mi hijo el que me llevaba por la calle de su mano.

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Cuando se le cayó la piruleta que le habían dado en la peluquería por portarse tan bien, y se partió en tres, y lloró un poco, no tuve fuerzas para consolarle.

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Me confortó —me llevaba, ya os lo he dicho, de la mano del corazón— que en ningún momento propusiera quedarse con la piruleta roja, intacta, que él había pedido para Carmen en la peluquería.

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Le dije que ahora tenía dos caramelos y una piruleta, que era el trozo (media luna) que aún quedaba en el palito. Era esa luna —hipálage— azul oscura como la noche. No le convenció, pero se rió, que es más. Y yo supe que mi alma a pedazos ahora valía —arte de magia— el triple.

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Cuando dijo que "la luna llena / es una piruleta / que no se ha roto", di las gracias a Dios por las fases de la luna.



2 comentarios:

Varenka dijo...

Uau. Precioso desde la primera letra.

L. N.J. dijo...

... y roja, muy roja; preciosa! Qué hermosa historia, tan pequeña y tan bella.