viernes, 24 de junio de 2016

Pavoroso


En los muy generosos resúmenes de mis intervenciones compostelanas, Ángel Ruiz no incluye algo muy interesante porque no lo dije. 

Sí recite este poemita inédito:



PIDO MÁS

Me gusta oír a los enamorados
demorándose hablándome prolijos
de las muchas bellezas de sus novias,
de las del cuerpo y de las del alma.

Me gusta más aún si las conozco
y yo jamás les vi tales encantos.
Asiento deslumbrado y pido más.

Soy un ciego al que explican los colores.

Y conté, en plan anécdota del destino, que lo escribí en abstracto, sin un caso que me lo motivase, pero que a los pocos días un amigo me hablaba maravillas para mí ignotas de sus hijos y que vi asombrosamente realizado mi poema. Lo que no expliqué en mi disertación fue esto: que la poesía encuentra a menudo la verdad de forma preventiva, que se adelanta, lo que podría haber enlazado con la condición de "vate", y haberme dado un juego excelente.

Me acordé ayer, leyendo Anécdotas del destino, precisamente. El narrador del cuento "El buceador" dice: "Para un poeta resulta pavoroso descubrir que su historia es cierta".

Y lo resulta, pavoroso, aunque sea en una cosa tan pequeña.