miércoles, 1 de agosto de 2007

La Mareta

De Zapatero ni los andares, lo reconozco. Unas veces mis rechazos son estrictamente intelectuales, como a sus incomprensibles negociaciones con ETA. Otras estéticos, tal mi estupor por esa su afición a los poetas penumbrosos. Penumbrosos como poetas, quiero decir, porque por la vida andan nimbados de la luz dorada del premio Cervantes o de la cartera del Ministerio de Cultura.

Y otras veces son cuestiones menores que yo llamaría de carácter, de temperamento, de estilo, que llamaría de cualquier forma con tal de no usar la palabra “talante”. Con éstas no pretendo, como es lógico, estar en posesión de la verdad, pues para gustos hay colores y corbatas. Lo curioso es que, contra toda ley de probabilidades, entre el presidente del Gobierno de España, que legítimamente me representa, y yo, su humilde representado, no exista ni una mínima coincidencia jamás.

En nuestras filosofías del veraneo tampoco. A Zapatero le incomoda repetir más de dos años un mismo lugar de vacaciones y se inclina, como buen progresista, por el cambio continuo. Por eso ya no irá más a La Mareta, en Lanzarote, donde se gastó sus (nuestros) buenos 271.000 euros en reformas, piscinas y cancha de baloncesto. Ahora se nos viene al Coto de Doñana, como un señor.

Quitando a su Majestad el Rey, que me gustaría que se pasase por Ceuta y unas semanitas en San Sebastián, a mí en general eso de ir de la ceca a la Meca me resulta una inquietud bastante rara. Rara e inútil, porque uno va siempre consigo mismo y, por tanto, sólo muda de escenario. Para Zapatero, yo seré un inmovilista, qué duda cabe; para mí, él se pierde el placer de reencontrarse cada agosto con los viejos amigos y las gratas costumbres, si las tiene. El presidente, antes de subir al jet oficial, se susurrará algo de Gamoneda que hable (vagamente) de adentrarse en lo desconocido. Yo, al bajar a la playa de mi infancia y de mi adolescencia, me repetiré estos versos de Cernuda: “Mas ¿qué importan a mi vida las playas del mundo? / Es ésta solamente quien clava mi memoria”.

Este año a ZP ese incesante turisteo suyo le viene de maravilla. En Canarias las elecciones las ganaron los socialistas, pero como él se negó a aceptar la propuesta de Rajoy de que en todas partes gobernase la lista más votada, dejó a los suyos planchados, sin gobierno autonómico. Una cosa es una visita oficial obligada y rápida, y otra estar tomando baños de sol tras los fuegos en Tenerife o Gran Canaria o mientras llegan oleadas de cayucos. Cuando uno es tan sedentario como yo, sospecha que los que viajan sin cesar huyen de algo. Será, no digo que no, una impresión falsa, como tantas que produce este hombre.
[Joly]

12 comentarios:

Carlos RM dijo...

La Mareta está en Lanzarote.

E. G-Máiquez dijo...

Ya la puse en su sitio, gracias.

Manupé dijo...

Una objeción.La decisión de ir este año a Doñana la tomó( o la tomaron)y se anunció con anterioridad a los incendios de Canarias.En lo que va de año esta debe ser la cuarta o quinta vez que va al Coto, donde todo hay que decirlo, eran asiduos, el Presidente Aznar y el Presidente Gonzalez. Supongo que como el palacio de La Mareta o la Reserva Nacional de Caza en Toledo, están para uso y disfrute de nuestros mandatarios. Yo personalmente los prefiero en lugares seguros y controlados con un mínimo de personal a tener que mover a cientos de agentes ( policias y guardias civiles) para garantizar su integridad, con el consiguiente aumento del costo de unas vacaciones que pagamos todos.

E. G-Máiquez dijo...

No me he explicado del todo bien, Manupé. De lo que trata el artículo es del argumento del Presidente: que no le gusta veranear dos años seguidos en el mismo lugar, dice. Con los incendios tienes toda la razón: fueron después. En la primera versión hablaba por eso de la chiripa de ZP, pero tuve que recortar el espacio y no ha quedado claro del todo. Gracias por la objeción.

Verónica dijo...

Yo este año no voy a comprar ni la prensa. Me daré vacaciones, así me ahorraré tener que leer las crónicas de las vacaciones presidenciales (y "reales", que merecerían entrada y comentario aparte). El Presidente es así: dejémosle a gusto, con un poco de suerte se pega un batacazo electoral...

Ignacio dijo...

Lo que yo me pregunto es cómo alguien que vive en El Puerto se va a veranear. ¿A dónde, si puede preguntarse?

Rocío Arana dijo...

Para mí veranear es ver a la familia, ya ves... Me voy mañana al norte... ¡a dormir con mantita!

Anónimo dijo...

Sí, es "un culo de mal asiento", pero no sólo para veranear, también para las declaraciones. Hoy no negocia con ETA, mañana sí, pero Aznar también. Durante la regua sí, pero antes no. Bueno, antes también, pero ya que importa si la tregua se acabó...etc, etc.

Un tanto inestable, supongo que es lo que tiene ser progresista, que cuando ya has logrado lo que no tenías, tienes que empezar a lograr lo que abandonaste para lograrlo. Digo yo, que no tengo tampoco muy claro lo que es ser progre.

Anónimo dijo...

Claro tendras el mismo rechazo intelectual que a los negociadores anteriores, Aznar y compañia, que también le concedieron una tregua al movimiento de liberación vasco, por cierto, en dicha tregua detuvieron 52 etarras, en cambio en la de ZP 92 etarras.

Boo dijo...

Yo si entiendo que le guste veranear en lugares diferentes pues a mí me ha tocado en suerte vivir en distintos países y no tengo lugar fijo de veraneo .(Tambien entiendo las ventajas de veranear en un lugar fijo).Pero lo que no entiendo es que para cada uno de esos veraneos se tenga que gastar cifras tan elevadas porque parece que nada se acomoda a su categoría (típica actitud de new rich).Veremos lo qué hace cuando salga de su bolsillo...

E. G-Máiquez dijo...

Ignacio: no voy de veraneo, me quedo de veraneo.

Anónimo dijo...

A mí me encanta ;) que un socialista verdaderamente preocupado por los problemas sociales se gaste el dinero de los ciudadanos a espuertas para sí mismo, porque eso indica que los problemas sociales ya los ha resuelto y se homenajea por su valía.

Es que sois más mal pensaos.