miércoles, 2 de enero de 2008

Novelas de amor

Llevo todas las fiestas leyendo novelas románticas o sobre ellas. Ahora estoy con Emma de Jane Austen, llegando al final, cuando cada oveja encaja con su pareja y los nubarrones se disipan, dejando de su paso un delicioso olor a tierra húmeda y a fértil primavera… Ya saben. Además, estaba traduciendo los Aforismos a destiempo de Logan P. Smith cuando me encontré con esta confesión inesperada: “De todos los temas de las novelas románticas el que yo prefiero es un matrimonio, sin amor en apariencia, entre un héroe y una heroína, almas nobles, que realmente se adoran, pero que son demasiado orgullosos —profundamente orgullosos— para reconocérselo; hasta que de repente, tras años de heladas aunque correctas relaciones, la llama de su mutuo ardor se enciende, y ellos caen al fin (mientras yo me desvanezco de placer) en el paraíso de un abrazo”. Para redondear las casualidades, en el último libro de Wislawa Szymborska, hay un poema, titulado “Consuelo” que versa también sobre las novelas con finales felices. En concreto, sobre lo que a Charles Darwin le gustaba leerlas.

La perspicaz premio Nobel polaca sospecha que Darwin descansaba así de tanto determinismo evolutivo y despiadada selección natural y predominio del más fuerte. En cierto sentido, nada menos natural que el amor, donde el egoísmo brilla por su ausencia. Darwin tendría que disfrutar de lo lindo, lógicamente. Casi tanto como yo.

Las novelas de amor presentan una ventaja añadida en estas fechas. Se desparraman ahora demasiados deseos vagos, facilones, de amor y de felicidad. Las novelas, con sus cientos de páginas, son un antídoto eficaz. Nos recuerdan que el amor tiene densidad y peligro, que requiere bastante esfuerzo. “El amor, señores, no es un eslogan”, advierten con su peso y su volumen los inacabables novelones decimonónicos.

Otro aspecto interesante de estas novelas es que suelen ser varias las parejas a un tris de fracasar o de fundirse en un abrazo. Se nos señala con sutileza que los sentimientos tienen una importante dimensión social. Aunque uno, monógamo, ame sólo a una, late misteriosamente una secreta solidaridad entre la intimidad de todas las parejas. Por eso hay épocas y ambientes en los que amar es más sencillo o más difícil o prácticamente imposible, según.

Yo quisiera desearles para este año que empieza mucha felicidad y amor, como está mandado, pero no en plan tarjeta navideña, sino como si de un novelón de trescientas sesenta y cinco páginas como mínimo se tratara. O sea, que les deseo un amor prolijo, apasionado, intenso, resistente, que no dure sólo para las fiestas, sino durante todo el taco del calendario.
[Grupo Joly]

15 comentarios:

Inma dijo...

Feliz año, Enrique, y enhorabuena por esta espléndida columna inaugural.
A mí, que siempre me han gustado esos novelones, me has dado una perfecta justificación para perseverar.
Me ha recordado también ese aspecto "narrativo" de la persona (y del amor) del que suele hablar Julián Marías. Me sumo al deseo que nos mandas a tus lectores con este apunte:

"La literatura, por usar la imaginación, ser principalmente narrativa y perseguir los argumentos de la relación amorosa, ha contribuido de modo eminente al esclarecimiento de las formas en que el amor acontece [...] En el amor cotidiano, muy especialmente en el conyugal, esta imaginación, esta proyección argumental, no puede limitarse a los 'grandes recorridos', a las etapas reconocidas de la vida, sino que tiene que afectar a cada día, al proyecto de cada mañana y al balance al final de la jornada".

(Julián Marías, Persona )

Anónimo dijo...

366 maiquéz, que el 2008 es bisiésto.

Juan Ignacio dijo...

Muy buenos deseos. Gracias e igualmente.

PD a "anónimo": quizás eligió 365 días porque lo escribió el 2 de enero.

Emilio Quintana dijo...

¿Logan Pearsall Smith? Cielos, qué cosas. Cuando era estudiante traduje un librito suyo de prosas breves, no recuerdo el título. La traducción debe estar en Granada, entre un montón de papeles que espero quemar pronto.

Logan P. Smith... ¿Cómo has llegado a él, Enrique? Yo creo que me lo encontré en algún libro de Valery Larbaud hacia el 82.

anónima dijo...

Yo creo que dijo 365 porque hay que dejar un día de desamor para que luego venga la reconciliación. Aunque yo creo que esa reconcialiación se dá en el matrimonio prácticamente cada tres cuartos de hora, más o menos , y por los motivos más dispares.

Feliz año, Enrique, lleno de amor, paz y buen humor

E. G-Máiquez dijo...

Como todos, mis muy benevolentes amigos, sospecháis, puse 365 días porque se pasó el bisiesto. Y pensaba decir que bueno, que no estaba de más dejar un día para un bajón, pero Anónima sabe más y habría que dejar mucho más de un día. En cualquier caso, gracias a todos por devanaros los sesos para taparme mis despistes. Y gracias también al primer anónimo, el acusador, pues con esos acentos a voleo, me alertó de una errata en el texto, que corregí inmediatamente.

La sagaz Inma ha detectado una de las fuentes del artículo, que es, por supuesto, el gran Marías.

Y hasta Logan Pearsall Smith llegué, Emilio, a través de Emilio Quintana, que tradujo dos poemas en prosa suyos en la antología de poesía inglesa del siglo XX que publicó García Martín en Los libros del Pexe. O sea, que sí, que ¡qué cosas!

Anónimo dijo...

Arte perennat amor.

Juan Manuel Macías dijo...

...like love we seldom keep...

Excelente artículo. Gracias.

Emilio Quintana dijo...

Jaja, la antología de Ga. Martín. Es verdad, ya no me acordaba. Qué malas tienen que ser aquellas traducciones. Esas ya no las puedo quemar. Y esto me trae a la mente otras prosas de LPS que se publicaron en otra revistilla cuyo nombre no diré, vayamos a leches.

E. G-Máiquez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
E. G-Máiquez dijo...

Yo las vi y las veo muy bien. De hecho, traduciendo Trivia [el título es extraordinario, ¿verdad?] me salté las prosas que tú ya habías traducido, por parecerme inmejorables. La revista leches ¿era "Nada nuevo"? Yo no la conocí y esa pena llevo bajo el sol...

Emilio Quintana dijo...

¿Estás traduciendo "Trivia" o los aforismos? Ahora que me lo recuerdas, sí, fue "Trivia" el librillo que traduje, pero no completo, la mitad o así, lo que más me gustaba. Hacia finales de los 80 estaba bastante interesado en este tipo, por cómo era capaz de ver lo maravilloso en lo cotidiano. Luego ya me olvidé de él, hasta ahora.

Vaya, creo que me voy a comprar en Amazon la autobiografía, que nunca llegué a leerla.

La revistilla se llamaba "Por ejemplo", si no recuerdo mal, pero no me hagas mucho caso.

E. G-Máiquez dijo...

He traducido una selección de los aforismos de Afterthoughts para el próximo número de la revista "Renacimiento". Y estoy leyendo Trivia a fondo, que en mi caso, es pasándolo al español. Tampoco todo el libro, porque LPS es algo irregular, pero bastante, sin saber bien qué haré con lo que resulte.

Luis dijo...

Feliz año Enrique.

Rocío Arana dijo...

Llego tardisisisisísimo, pero me entusiasma el artículo... ¡me entusiasma Emma! ¡Cómo disfruté, disfruto y disfrutaré leyéndola! Y ¡qué buena la tertulia que ha surgido!!!