domingo, 11 de enero de 2009

Lección


Algunas cosas dependen del cristal con que se mira. Yo, arrastrado por el vendaval mediático, castañeo hoy contra el frío en mi artículo del Diario de Cádiz, y tan fuerte soplaba el vendaval que llamé a mi hermano Jaime para ver si estaba sobreviviendo en la colapsada [¡imprevisión total!, clamaba un titular] capital de España. Le cogí dando un paseo por El Rastro, entusiasmado con la belleza del paisaje. El hermano de Leonor, más generación Y, nos mandó por móvil unas fotografías muy bonitas de la Gran Vía bajo la gran nevada. También la estaba disfrutando de lo lindo. Habría que preguntarse por qué de las dos caras que tiene toda moneda, en los medios siempre nos sale cruz.

8 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

La cruz (la de la moneda) vende más que la cara, y los medios de comunicación son cada vez más negocios. Pero siempre nos quedarán los blogs, donde esta semana ha nevado con mucha calidad.

AnaCó dijo...

Me encanta el final de elegantísima crítica al pesimismo mediático. ¡Gracias!

Alejandro Martín Navarro dijo...

Me recuerda esto que Nietzsche se quejaba de las novelas francesas de su época porque estaban escritas sólo para estimular el lagrimal. Hoy los medios entristecen y viven de esa tristeza.

José Miguel dijo...

No sólo sale cruz, es que además hacen creer a media humanidad que sólo hay cruces en el mundo. ¿Os habéis fijado que tal abundancia de información sólo sirve para asustarnos? Esta semana ha hecho un frío normal, el mismo que hacía que de pequeños se nos pusieran tiesas las orejas y roja la nariz, solo que ahora nuestros hijos van al cole en coche y se meten en aulas con calefacción. Sin embargo, en la tele poco menos que nos han anunciado la quinta glaciación. Apuesto a cruz y cruz que en cuanto vuelva a salir el sol nos condenarán a los infiernos del cambio climático.

Juan Ignacio dijo...

Claro, tomando el primer comentario, la pregunta es por qué vende más la cruz.

Anónimo dijo...

Aunque a veces me retiro al rastro, ese día estaba hecho un trasto en el Retiro. Jaime

Mery dijo...

Que se amarguen otros...
Lo cierto es que la ciudad ha estado preciosa cubierta de blanco, sobre todo porque ese manto beatífico la ha sumido también en un silencio encantador.

Luispa dijo...

Jo y yo en la playa.