jueves, 14 de enero de 2010

Un poema ejemplar

Y si el tiempo, pasado los cuarenta,
no juega a mi favor, qué ha de inquietarme,
igual que ayer cuando tenía veinte
me tiendo al sol y dejo que la palabra encuentre

su cauce natural. Que sea el caos,
como los astros que dibujan
en el cielo figuras mitológicas.
No me importa el fracaso, a nada temo,

vano apurar el trago, si hay algo que no haré
es violentar al tiempo, él hace su trabajo,
y como el viejo Blake nos enseñaba:

ama la eternidad.
No pienso profanar este tácito acuerdo.
La poesía, se sabe, desprecia al impaciente.

[Roberto Malatesta, Santa Fe, Argentina, 1961]

6 comentarios:

Andoni Rentería dijo...

Mil gracias, Enrique (& Roberto). Me lo apunto y autoreceto. (Thoreau: "Do not read The Times. Read The Eternities.")

E. G-Máiquez dijo...

¡A.R., siempre madrugador para la buena poesía! Yo me voy a tatuar (en la memoria) lo de Thoreau.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El poema es bueno, y el último verso, soberbio.
Gracias, Enrique.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Pues sí, ejemplar.

J dijo...

Como soy yo el conozco al poeta en cuestión, el que le ha pasado el poema a Enrique y el que más está de acuerdo con el No hacer -si no nada- mucha cosa, perdonadme que me vaya por el cerros de úbeda: qué bonito eso de llamar a la Fé Santa, ¿no? Oh, Roberto Malatesta, que buen sitio para no hacer nada, sino como mucho dejar hacer: ¡Santa Fé!

Juan Ignacio dijo...

¡Que bueno! Muchas gracias.