jueves, 18 de febrero de 2010

Tan contento

No sé si mi próximo poemario avanza mucho, pero prepararlo es un ejemplo perfecto del trabajo gustoso de JRJ. Hace dos semanas, qué alegría me llevé al escribir un poema. Se lo leí a voz en grito y con eco por el hueco de la escalera a Leonor, que estaba arriba. Durante una semana más lo he releído con íntima satisfacción, poniendo y quitando, y quitando, y poniendo una coma u otra aquí y allá, y le he ido buscando su nido dentro del poemario, y coloqué muy ordenadamente su título en el índice. Ayer, sin embargo, caí en la cuenta de que no servía. No, de ninguna manera. Y de nuevo, qué alegría, y ahora qué alivio hondo y qué sensación del ligereza y de vuelo más alto mientras lo quitaba del libro y del índice, e informaba a Leonor del deceso a través del hueco de la escalera. A pocas matemáticas que uno sepa, el libro no ha avanzado nada, pero el corazón tiene más razones que la aritmética, y quién le quita a él lo bailado, su dicha de ida y la suya de vuelta.

4 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Es que tan importante (o más) para un buen libro es saber quitar a tiempo. Ser capaz, digamos, de ser nuestros propios antólogos y dejar sólo lo que vale. A veces duele, pero es la única manea. Así que enhorabuena.
Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

Algo parecido me ha ocurrido estas últimas semanas. Tres o cuatro poemas escritos, declamándolo en voz alta, a gritos, en casa, para después ...Hoy guardado en un cajón de la mesita de noche.

Saludos.

Ignacio dijo...

A mí me cuesta más tirar cosas; lo que hago más bien -privilegio de los prosistas- es arrancar los trozos que se convierten en peso muerto y dejarlos colgados por ahí, al final del documento -privilegio del que escribe en word- para posterior reciclaje. Como los coches robados, esos párrafos acaban valiendo más por piezas.

Me reconocí más en tu texto de hace unos días en que elogiabas la lentitud al escribir. No sabe la gente (y que no lo sepa) el tiempo que se lleva un párrafo medianito para cuadrar. A mí a veces me da la impresión de que se cuadran solos, los dejas macerar hasta que un día ellos mismos te dicen lo que sobra o falta y te preguntas cómo no lo viste antes.

(Por cierto, me gustaría tu erudita opinión sobre un asunto de signos de puntuación que he sacado en el blog)

Loveless dijo...

Hace unos años que sigo tu blog, y creo que nunca había escrito. La inspiración suele aparecer delante del papel, pero no enfrente de una pantalla.

Fuí alumna tuya , hace algunos años, aunque supongo que a estas alturas, rodeado de caras y nombres nuevos , no me recordaras.

Tan solo quería mandarte un saludo y decirte que algún día, cuándo tenga claro el como y el donde, compraré tus libros... no tengo perdón, no..

Salud, compañeros!