sábado, 30 de julio de 2011

Tres de Leíto

Dice que está gordísima, que qué horror... y yo la miro y me espanto: "¡Y entonces yo, ¿qué?, eh! Un poco de caridad, por favor…"
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Hoy cumple 37 años, y aunque es temprano, puede haber dicho ya 37 veces que qué vieja, uf, qué tragedia. Y yo, atónito, musito la misma dolorida exclamación (supra).
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Para que no se casquen en el lavaplatos, compra vasos de vidrios cada vez más gordos. Anoche, con agujetas en el brazo de levantarlos para beber un poco de agua como el que levanta una pesa, me atreví a comentar: "Hay que ver: con lo fina qué eres y los vasos tan bastos que te gustan..." "Por eso me casé contigo, cariño", dijo, cortante. Y eso que anoche todavía tenía 36 años.

6 comentarios:

Ángel Ruiz dijo...

Muchas felicidades a tu mujer de mi parte.

Anónimo dijo...

Nuestra felicitación a tu mujer. Quizás elige esos vasos para que hagas algo de ejercicio. La anécdota, con su sorprendente final, está muy bien contada.
Jilguero(s)

María dijo...

Vaya, llegué tarde, ya es 31.
Felicidades por los 37 y un día, que no es condena.

Juan Ignacio dijo...

Estas cosas son buenas. Ya lo dijo, así que después no podrá quejarse de que andes bien "abastecido".

Adaldrida dijo...

37 es un número estupendo... aunque 36 también.

Gonzalo dijo...

Tarde pero en la octava: ¡Felicidades!