jueves, 26 de diciembre de 2013

Examen de conciencia


Septiembre, como dijo, clavándolo, Miguel d'Ors, es la tarde del año. Por eso sus tardes aparecen tan cargadas, tan propias, tan redundantes. Diciembre, por pura analogía, es la noche del año y, por tanto, el momento del examen de conciencia. Yo, desde que llevo el diario, paso unos diciembres de auto lectura que es, si no amena, provechosa. Este año, leyéndome, cada vez menos poesía y cada vez más razones para escribirla. He versificado la idea, a lo Joaquín Sabina y nos sobran las razones. Razón por la cual el poema no sirve y lo traigo aquí, para que haga al menos de recordatorio: 

RAZONES 

Que a mis hijos les digan cuando muera 
que fue poeta de verdad su padre; 
mientras tanto, que a dar algunas conferencias 
me lleven de viaje.  

Justificar mis cambios de carácter, 
engrosar mi perfil de Wikipedia, 
que queden de mis pasos por la tierra 
más que espuma en el mar y humo en el aire...  

¡Cuántas razones para hacer poesía 
--unas son nobles, otras son ridículas 
(pero también muy mías, o aún más)--, 

cuántas razones, cuántas, un buen montón de ellas! 
y ninguna es capaz 
de escribir media línea medio buena...