sábado, 16 de agosto de 2014

Tate


"El revolucionario busca la utopía del futuro (que no será) y el reaccionario, la utopía
del pasado (que nunca fue)". Este aforismo de Tomás Salas me ha regalado un argumento potente para defender mi castigado conservadurismo, tan combatido de un lado, más masivo, y de otro, más selecto. El conservadurismo busca defender lo que es (todavía). Aunque sólo sea por la ontología, he caído ahora, es lo más sólido. 

El otro día en Twitter un buen amigo me calificó de reaccionario, y lo soy tan poco, al menos de talante, que no me atrevía a reaccionar y recordarle que soy conservador. Al final, me vino bien, porque, en el tuiteo cruzado, se me recomendó leer a Nelson Rodrigues, y ahí estoy ahora, encantado, con O reaccionário. 


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Decía Ortega, creo, que a cualquiera se le puede calificar de reaccionario.
Jilguero.

João Filho dijo...

Meu caro Enrique, acompanho seu blog, e jamais me decepcionei, mas faço questão de ressaltar que na literatura brasileira você só escolhe no melhor, e eu fico muito feliz com isso.

Quando chamavam Nelson Rodrigues de reacionário, ele respondia: - Sim, reajo a tudo o que não presta. Você tem dele O óbvio ululante? Abraço.

Javier Vicens dijo...

Lo malo del conservadurismo es el "ismo". Uno suele estar apegado a sus piernas y eso no es inmovilismo. Si por quitarte ese apego viene un progresista y te las corta, te hace un flaquísimo favor.

Enrique García-Máiquez dijo...

Mil gracias, querido Joâo. Acabo de recibir O óbvio ululante. Ya iré contando.

Es un aforismo estupendo lo del apego conservador a las piernas y el inmovilismo.

Embajador en el Infierno dijo...

"Si por quitarte ese apego viene un progresista y te las corta, te hace un flaquísimo favor.". Y sin embargo, en ese mismo momento, el conservador declarará entusiasmado que se está muchísimo mejor sin piernas, a donde va a parar, y que tener piernas es cosa de casposos utópicos del pasado.

El conservador conserva lo presente, más que lo real o lo bueno. Y en ese sentido es un utópico del presente.

Creo que el aforismo no vale mucho.