miércoles, 3 de diciembre de 2014

Exotérico


De mi artículo de Misión del último número estoy muy orgullo, amén de por participar en una revista que se crece número tras número, por la invención [creía que "invención" de "crear" pero descubro ahora que es "invención" de descubrimiento] de una palabra que me describe: exotérico. O sea, raro y exclusivo, pero volcado hacia el exterior, a los demás, con poco éxito, pero eso es lo de menos. 



Quizá se lea mejor aquí, aunque la ilustración, como suele, es lo más bonito. 


6 comentarios:

Gregorio Luri dijo...

http://www.jstor.org/discover/10.2307/40238017?uid=3737952&uid=2129&uid=2&uid=70&uid=4&sid=21105357661193

Ángel Ruiz dijo...

No consigo entrar en el enlace que ha puesto Gregorio, pero me imagino que lo que quiere decir es que es una palabra griega y que es importante en Platón: http://logeion.uchicago.edu/index.html#ἐξωτερικός

O esto otro, sin mucho buscar: http://diaporia.wordpress.com/2012/07/29/hegel-sobre-platon-esoterismo-y-exoterismo/

Anónimo dijo...

Yo sí he podido entrar en el enlace. Copio aquí el encabezado de la página a que remite, semejante pero no idéntico al que él propone, a ver si hay más suerte. Está en inglés, y Ángel adivina bien.

http://www.jstor.org/discover/10.2307/40238017?uid=3737952&uid=2&uid=4&sid=21105367837913

Suso Ares Fondevila dijo...

Ya me explicarás, Enrique, lo de que has creado una palabra nueva si yo, que ya la conocía, la encuentro en la DRAE tal que así:
exotérico, ca.
(Del lat. exoterĭcus, y este del gr. ἐξωτερικός).
1. adj. Común, accesible para el vulgo, en oposición a esotérico.
2. adj. Dicho de una cosa: Que es de fácil acceso para la mente.
3. adj. Se dice por lo común de la doctrina que los filósofos de la Antigüedad manifestaban públicamente.

¿O hay algo que se me escapa?

Un abrazo.

Enrique García-Máiquez dijo...

Vaya. Qué corte. No se te escapa nada. Creía que estaba inventando yo la palabra. Un caso de libro de alguien que descubre el Mediterráneo. Menos mal que en el artículo no dije nada.

Lo cambio ahora mismo en el texto. Gracias, Suso.

Y corro a leer todos los enlaces, que hasta ahora mismo no pude, aunque los agradecía mucho, con el corazón, por un lado, y con la mala conciencia de no atender de inmediato a tan grandes colaboradores.

Abrazos exotéricos.

Suso Ares Fondevila dijo...

En este caso no es que no se me escape nada, como si tuviera una lupa en la mano cual Sherlock Holmes lingüístico, sino que se trata de una palabra que yo conozco ya desde hace un montón de años. Aduje después el argumento de autoridad del DRAE.
De todos modos, en tu caso, sí que se trata de un hallazgo personal, al que llegaste con tus solas fuerzas etimológicas y lógicas, y en este sentido no deja de ser una invención en toda regla por tu parte. Que la palabra ya existiera es, a estos efectos, lo de menos.
A mí me pasó lo mismo con un caso parecido. Pensé un día cual podía ser el equivalente femenino de “misoginia” y, apelando al griego que uno sabe, “inventé” misandria. Ángel me dio después el nihil obstat pues la construcción es correcta. Pero, tras tu capítulo inventor, mi mosca detrás de mi oreja me llevó a guglear “misandría” y pasó esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Misandria.

¿Mal de dos consuelo de dos o bien de dos alegría de dos? Me quedo con lo segundo.

Abrazos exotéricos y filándricos.