martes, 5 de julio de 2016

A contracorriente


He vuelto al trabajo a contracorriente de mis compañeros, con las semanas justas para decirles hola y adiós. Nos hemos quedado los que tenemos que organizar el curso que viene. Entre mis tareas, ordenar los grupos y, para eso, tenemos que leer los informes personalizados de cada alumno que llega nuevo al IES.

Me asombraba la densidad literaria de esos apuntes absolutamente confidenciales que hizo el tutor de cada uno y que yo leo en silencio. Son micronovelas, y las hay de todos los géneros. 

Justo cuando iba a repetirme el tópico de que para qué queremos la narración, si la vida es suficiente, caí en la verdad: no es que la realidad nos baste, es que nos sobra. La realidad nos exige tanto compromiso sentimental y moral que necesitamos la narrativa para asistir a una realidad que no nos interpele, rodeándonos.