lunes, 7 de noviembre de 2016

Ha nacido un crítico


Les leo en voz alta Las crónicas de Narnia. Estamos en el trepidante El caballo y el muchacho. Los héroes han huido, por fin, de Tashbaan y van a galope tendido por el desierto, entre el calor y la sed:
Lo mejor de todo, cuando se miraba atrás, era que Tashbaan resultaba ya pequeña y lejana; las Tumbas, invisibles, engullidas en el solitario montículo de laderas irregulares que era la ciudad del Tisroc. 
Quique me para en seco y me pregunta: "¿Cómo podían ver, cuando miraban atrás, las Tumbas, si eran invisibles?" Desde luego, tiene su explicación, claro que sí, pero Quique tiene cinco años y hace las preguntas propias de un crítico literario o de un estilista. ¿O no?