jueves, 10 de noviembre de 2016

Vida en familia



Carmen. Como su madre, la niña se duerme enseguida por las noches. De modo que todas las mañanas tengo que contarle el final del cuento que les leí. Un punto Sherezade tiene la cosa. Quique colabora conmigo. Se lo contamos a dos voces. A veces tengo la sospecha de que se hace la dormida por la doble ración doble del desayuno.

Quique. Me acompaña a misa. A la vuelta de comulgar, (me) hace esta comunión espiritual, que suele hacer cada vez que viene. Le pido que la repita y se la grabo. 



[Actualización. Vuelvo a oírle y veo en el tartamudeo en el que cambia el pan por el Cuerpo de Cristo, un signo de la transubstanciación.]

Leonor. Hemos tenido que cortar un árbol que planté hace unos años y que había agarrado de maravilla. Me ha dado mucha pena. Esta mañana Leonor ha salido a por el pan, y ha vuelto diciendo: "Ahora que no está el árbol se ven muchísimo mejor las estrellas". Me ha parecido tan bonito como lo de Rabindranath Tagore, pero menos cursi.

Yo. La tarde del jueves 17 no podré ir a la presentación de Huésped de mi viña, la reedición del libro de Vicente Fernández de Bobadilla, porque estaré fuera, pero cómo me ha gustado el dibujo (de Livia Bustillo Fernández de Bobadilla) que acompaña a la invitación. 



Viéndolo, ya es uno huésped de su viña, realmente.