martes, 16 de mayo de 2017

Cumpleaños feliz


Con los nervios de su cumple, Carmen se levanta saltando de emoción a las siete menos cuarto. La tomo en brazos y le canto, con un oído enfrente de otro y la voz aguardentosa de las madrugadas, "Cumpleaños feliz". Quizá para compensar mi átona entonación, me maravillo con la letra:

"Feliz, feliz [y no se le puede desear casi nada mejor a una hija] en tu día [que tiene mucho de nuestro, como decía mi abuela y ahora lo veo mejor que nunca], Carmencita [y cuánta potencia tiene un nombre propio, que te recuerda la existencia insondable y sempiterna de una persona que pudo no ser y que aquí está, entre tus brazos] que Dios te bendiga [y no se le puede desear nada mejor a una hija], que reine [un toque político legitimista muy necesario en estos días] la paz [sí] en tu vida [de principio a fin] y que cumplas muchos más [y cuanto amor en el nudo de la garganta de ese último deseo tembloroso, que te lleva de vueltas, casi de rodillas, al centro de la canción, que es una oración, a Dios, que es el único que puede hacer tantos regalos como se le piden e importan.]

2 comentarios:

Ana R. Agüero dijo...

Qué entrada tan emocionante. Muchas felicidades a la cumpleañera, ¡y que cumpla muchos más! -yo también lo pido.

it dijo...

...ya no podré olvidarme de tu Carmencita... porque nacimos el mismo día (y con el mismo nervio de nuestro cumpleaños). Porque ¿Puede haber un día más importante que ese? ;-))