martes, 3 de julio de 2018

Mal rollo


Estaba agotado porque la noche había sido movidita de arriba a abajo, pero al cruzarme de buena mañana a Enrique, despeinado y serio, me tuve que reír. Por lo que me dijo: "¡Qué mal rollo tiene el Ratoncito Pérez". Después de muchos días esperando que se le cayese el diente, le había traído una red para pescar camarones y, por algún motivo, no le había gustado nada.

Me recordó a su madre. Cuando leí Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes me fastidió muchísimo aquella mujer a la que todos los regalos la decepcionan. Luego me casé con Leonor y todos los regalos la decepcionan y aprendí, sin embargo, a amar ese característica. Supongo que es un fondo de ingenuidad muy puro: no se conforman con sucedáneos, quisieran el Regalo.

Quique lo ha heredado y ahora la había tomado con el Ratoncito Pérez. Me pareció una decepción muy sana, muy educativa. Le dije que a un Ratón tampoco se le puede exigir demasiado, como comprenderá.


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