viernes, 10 de noviembre de 2006

Bibliafilia

Pregunto a mis alumnos que, si leyeran o leyesen, qué libros les gustarían. Uno apunta Romeo y Julieta, y todos (adolescentes, al fin y al cabo) se suman entusiasmados a la romántica propuesta. A la ocasión la pintan calva, y yo les halago el gusto y entono mis loas al Bardo. Y sumo y sigo: hay libros que uno tiene que leer antes de morirse: Shakespeare, por supuesto, y las Coplas a la muerte de su padre, la Iliada, el Quijote, la Comedia, la Biblia... Cuando nombro la Biblia, dan un respingo; pero como son buenas personas y no están todavía dispuestos a pensar que he perdido la cabeza, tratan de encontrar alguna explicación. Uno, más reflexivo, musita:
--Claro, si la Biblia se lee sin rollos religiosos, como un libro de aventuras, tipo El señor de los anillos, puede estar bien...
Todos suspiran aliviados. El respingo ahora lo doy yo.

Antes de que me dé tiempo a quejarme de la LOGSE y ESO, me encuentro por la tarde con un amigo. Está literalmente deslumbrado con las Radiaciones de Jünger. Me intereso y me cuenta que, además, no sale de su asombro por las extrañas coincidencias entre el alemán y él. Me intereso más y me cuenta más:
--Por ejemplo, afinidades curiosísimas, como que Jünger, igual que yo hace algunos años, leía todos las mañanas la Biblia. ¡Fíjate qué cosa! Era un hombre cultísimo, capaz de citar, no sé, el Eclesiastés o los Salmos...
¿Notaría mi respingo?

10 comentarios:

Rocio Arana dijo...

Me recuerda a mi anécdota del rosario: ya sabes, cuando lo vi en la vitrina de una tienda de bisutería y la dependienta, muy solícita, me explicó que "eso" lo rezaban los católicos. En la edad media, dije yo, y ella tan solícita: no, creo que hasta el siglo diecinueve. Aún no había salido la encíclica de Juan Pablo II. Dijo los católicos como pudo decir los cátaros, los godos, los cuáqueros...

Joaquín dijo...

Hoy se habla del escandaloso incremento de la violencia, la politoxicomanía y el fracaso escolar de la juventud española. Una medida de esta situación explosiva, es que los jóvenes ya no digan refranes (formaban parte de los usos populares) ni reconozcan los dichos y hechos de Jesús, que se te iban impregnando en la niñez, a medida que oías el relato evangélico en la misa dominical. Por probar, en alguna ocasión hemos recordado aquella sentencia: "lo que tengas que hacer, hazlo pronto". ¿Serían capaces de reconocer los jóvenes, quién, y en qué circunstancia, pronunció esa frase?

Agus dijo...

Joaquín, no te flipes. Pues claro que no. Pero ellos se lo pierden.

Anónimo dijo...

Sin embargo jünger era ateo en aquellos años y su cercanía al catolicismo se desarrolló en contacto con un conocido nazi, carl schmitt, y un interesante escritor católico, leon bloy. Jünger leía la Biblia como podría leer el tao te ching o el corán: como parte de una curiosidad intelectual. Luego compartía una simpatía por el conservadurismo católico, pero él no era propiamente cristiano ni creo que se considerara tal cosa. Espiritualista sería más correcto

Emilio Quintana dijo...

Joder, Joaquín, de verdad que no tenga nada contra ti, pero siempre me tocas la fibra sensible.

Pero, ¿qué coño dices de los refranes? El refranero español es ESPELUZNANTE, es la prueba palapable de que éste es un "pueblo" de cobardes y de votantes de Zapatero, tanto monta monta tanto: "En boca cerrada no entran moscas" (cállate, no opines, que va a ser peor, no te metas en líos), "Más vale pájaro en mano que ciento volando" (a la mierda los sueños), "Donde fueres, haz lo que vieres" (mézclate en la masa, no te distingas, sé mediocre, imita a los demás). Es el refranero más repugnante del mundo. Gracias a Dios, los jóvenes ya no dicen esos espantosos refranes que invitan al conformismo y a la sumisión: "La mujer, en casa, y con la pata quebrá"...

Enrique, totalmente de acuerdo contigo. Pero, mira, en mi casa había pocos libros, y uno de ellos era la Biblia. A partir de los 5 años fue mi libro de cabecera, lo devoraba porque, en efecto, era una historia muy divertida, apasionante, llena de violencia, de nombres raros, de gente que le sacaba los ojos a los vencidos y conquistaba ciudades. El Espítitu, Enrique, sopla donde quiere y los caminos del Señor son inextricables. Que lean la Biblia como quieran, en más de uno fructificará.

Ignacio dijo...

¿No está ustedes de acuerdo en que durante los siglos en que la Biblia se leía más que ahora la vida era mucho más espantosa en general? Es que no sé, si no estamos de acuerdo en eso, si me dicen ustedes que les habría gustado más nacer en cualquier otro siglo, me será difícil buscar un punto de vista común.

E. G-Máiquez dijo...

Yo respingo, pero en el fondo, Emilio, estoy contigo en que la Biblia hay que leerla como sea y que el roce mínimo (táctil o incluso visual: sólo verla en la estantería)tiene efectos benéficos. Lo que nos cuentas de la Biblia familiar, me recuerda ese poema tuyo de El mal poeta en que clavas esa historia. En cambio, estoy con Joaquín en lamentar que nuestros adolescentes no conozcan el refranero. Aunque sea para discutir con él, como hacía don Quijote, y haces tú. Por otra parte, su ignorancia no parece habernos salvado de los defectos de la raza, que degenera por momentos.
Al usuario anónimo, le agradezco mucho sus precisiones jüngerianas, que levantan mucho la entrada.

Jeronio dijo...

Durante los siglos en que se leía la Biblia más...se hacían cosas como las Basílicas de Roma, las de Ravenna y Santa Sofía de Constantinopla (hoy, desgraciadamente, Istambul)...por ejemplo.

Durante los siglos en que se leía la Biblia más que ahora, pensaban y escribían Agustín de Hipona, Escoto Eriúgena, Pedro Lombardo, Abelardo (el de, ay!,Eloísa), Alberto Magno, Tomás de Aquino, Duns Scoto y Guillermo de Ockham...por ejemplo.

En aquella época en la que se leía la Biblia más que ahora, florecieron Firenze, Venezia, Nápoli, Roma, y un Raffaello, un Da vinci o un Michelángelo...por ejemplo.


Como me sé y sufro las sombras de estas Glorias y Uds -presumo- también tienen referencias, les dispenso de sufrir la triste galería que -presumo- otros recuerdan y sólo recuerdan cuando recuerdan los tiempos en que la Biblia se leía más que ahora...Como si cuando la Biblia no se leía porque no había todavía Biblia no hubieran habido esclavos en Egipto, parias en la India o ilotas en el Peloponeso o la Ática; y Sátrapas en Persia,tiranos en Atenas y dictadores en Roma.

Yo quiero recordar, empero, que desde que la Biblia se dejó de leer tanto, los Grandes Inquisidores fueron desplazados por los Robespierres guillotineros, los Rostchildes plutócratas, los Hitlers genocidas y los Lénines y Stálines dictadores y masacradores de los proletarios embaucados.(Más 2 Guerras Mundiales 2, la Colonización empobrecedora y la aparición espectral del 3er.Mundo, el bombazo atómico, la carrera atómica, la amenaza atómica...etc.etc.etc.)

Todo eso - sumario sumarísimo - desde que se dejó la Biblia y se prefirieron otras lecturas ajenas a la Biblia y hasta pugnaces contra la Biblia.


Sin embargo, niego la mayor: La Biblia nunca se leyó "tanto". En todo caso, se leían "brani scelti", expurgados, adaptados, retocados, recortados, reformados...

Nunca se leyó completa; si se leyó, no se entendió; si se entendió, no se "practicó".

Es Libro tan libro que con Él empiezan los modernos libros; pero tan poco leído, entendido o puesto en práctica que está, diríase, quasi intonso: La Biblia intonsa.

Es como la escena del Apocalipsis 5, 2-14 "...¿Quién es digno de abrir el libro...?/...Y yo lloraba mucho porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el libro ni de leerlo..."

Y yo también lloro mucho cuando sé que no se lee el Libro de los libros...y encima se le compara? con una fatal Caja de Pandora.


Que se lea más y todo será mejor: Oremus !


+J.

Joaquín dijo...

Emilio, me encanta la vehemencia con la que saltas... Bienvenidas las discrepancias. Desde luego, algunos de los pasajes más hilarantes del Quijote son donde Sancho hilvana un refrán detrás de otro, al buen tuntún.

Sin embargo... (¡siempre hay un sin embargo!) no comprendo como puede disgustarse con la sabiduría popular (aunque muchas veces refleje una mentalidad conservadora y timorata) quien aprecie el relato evangélico, esmaltado de tantos refranes y dichos sabios, que tienen eco en la literatura talmúdica y sapiencial.

No puedo dar lecciones a un experto filólogo, acerca de que la literatura más antigua y remota siempre ha sido la gnómica y apotegmática. Hay que darle mucha importancia a los refranes.

C.B. dijo...

Anda que ventilarse a Carl Schmitt con "un conocido nazi"...
Si el desconocido anónimo no lo tiene a mal, me gustaría dejar hablar un poco a Carl Schmitt, aunque sólo sea por alusiones. Si tuviera interés, cosa que dudo, en escuchar al "nazi" un poco más, le recomiendo empezar por la obra que extracto: "Ex captivitate salus".

"¿Quién eres? Tu quis es? Es esta una pregunta abismal. Fui precipitado en ella a fines de junio de 1945, cuando el famoso filósofo E. Spranger esperaba de mí la contestación a un cuestionario, después de haberme dicho que, sin duda, mis lecciones eran sumamente ingeniosas, pero que yo mismo, mi personalidad y esencia, eran opacas. Era un reproche grave que significaba: lo que piensas y hablas puede ser interesante y diáfano, pero lo que eres, tu esencia y tú mismo, es turbio y poco claro.
Me atemorizó. ¿Es que diafanidad de pensamiento puede ser compatible con opacidad de la esencia?...Entonces ¿qué debía contestar? ¿Debía esforzarme en ser diáfano? ¿O debía intentar probar que, en relidad, probablemente no soy tan opaco, sino -al menos para los radiólogos benévolos- completamente transparente?(...) Miré a mi interrogador y pensé ¿Quién eres tú? ¿Cuál es la naturaleza del poder que te autoriza y anima a hacerme preguntas que intentan ponerme en trance existencial y que, por consiguiente, en su última consecuencia, no son más que lazos y trampas?(...)Mas no me gusta hacer contrapreguntas. Mi natural puede ser opaco, pero, de todos modos, es defensivo, y aun a la defensiva soy poco violento. Siento poco interés práctico hacia mí y demasiado interés teórico por las ideas de mis adversarios, aún cuando se presenten como acusadores (...)Por esto no resulto ni buen acusado ni buen acusador. Los tipos "j'accuse" pueden representar su papel en el escenario del mundo, aunque me resulta más inquietante lo persecutorial que lo inquisitorial. Quizá esto tenga raigambre teológica, porque 'diabolus' significa acusador : Estoy perdido cuando mi adversario es enteramente malo y yo no soy totalmente bueno.
Pero no era esta la cuestión: mi interpelador tenía intenciones rigurosas, pero no malas. Yo, en cambio no tenía ninguna intención (...)Por eso yo podía verle, mientras que él no me veía.
(...)Así estoy indefenso (...) Finalmente le dije: mi natural puede ser poco diáfano, pero mi caso se puede denominar gracias a un gran poeta. Es el caso desagradable, poco glorioso y, sin embargo, auténtico de un Epimeteo cristiano. Contestación de la que no se desprendió ningún diálogo."

Así sigue siendo: sobran intenciones, y faltan ganas de conocer. Y, por cierto, ¿Quién eres tú?. Schmitt ha sido uno de los más importantes juristas y pensadores políticos del Siglo XX. Sospechoso para las SS, detenido en 1945-46 en un campo de concentración americano bajo la figura de "arresto automático", trasladado en 1947 durante dos meses a la cárcel de Nürenberg en calidad de testigo y "posible acusado", nunca se hizo acusación formal alguna contra él ni se demostró su colaboración en ninguna clase de acción delictiva.

Nota: Epimeteo, al que casan con Pandora, "a diferencia de su hermano Prometeo (quien podía ver el futuro), veía con retraso cosas que ya habían acontecido"