domingo, 14 de septiembre de 2008

José Julio Cabanillas

...........................LA ESPORTILLA

En Diciembre, antes del sol, las aceitunas. Caen negras y jugosas sobre el mateo. Un hombre varea las ramas: rodilla en tierra las mujeres las ponen en la espuerta. Luego ruedan sobre la criba alta y de allí a la almazara. A mí me han regalado una espuerta pequeña, casi un juguete, de pita blanca. Y con el sol, al olivo. Las aceituneras están hablando; me abren un hueco entre ellas, y al tajo. Estas mujeres se ríen por cualquier cosa; lanzan puyas al vareador: —¡A ver hasta dónde llegas! Se dan un codazo y guiñan y se ríen; se ríen hasta del mismo frío, se ríen en las barbas mismas del invierno.


El sol ya está algo y calienta; ya pasó lo peor. Las manos rojas, agrietadas, van con prisa del mateo a la espuerta una y otra vez. Parece que bailasen y las ramas se mueven a compás y el vareador mira. con intención, a una muchacha bonita. Es la única fiesta, cada invierno, que tienen los olivos. Les alivian la carga y luego, ya desnudos, pasan los meses solos, en muchedumbre igual, en hileras monótonas.

Mi abuelo me ha prometido que me dará diez céntimos por cada espuerta que llena. La muchacha morena, a mi lado, me echa un puñado de vez en cuando. Pero eso es un engaño y le digo que no muy serio, y ella se ríe. Debo tener, sin duda, la seriedad de un asno y el luto largo de un juez. Me pone otro puñado en la espuerta y ser ríe.

No la volví a ver más. Al día siguiente me tocó otra cuadrilla. Ni siquiera le pregunté su nombre y ahora me quema. Aceitunera de las madrugadas, te quitaste lo tuyo—y lo tuyo era poco—por darme tu alegría. En aquella pobreza—día largo, jornal corto—besaste a un chiquillo justiciero, a un don Quijote que detesta el engaño, aunque apenas lo entiende y no puede arreglarlo. Si alguna vez don Alonso Quijano, el loco, el bueno, sale de Sierra Morena, se vendrá aquí, al sur, a estos olivos. Sobre el caballo enclenque, con la adarga vareará para ti sola estas aceitunas. ¿Te reirás entonces de su triste, disparatada figura? Que él te lo pague todo. Muy largo te lo fío, es verdad: yo no he sabido hacerlo.
[La luna y el sol, Númenor, Sevilla, 2006]